domingo, abril 30, 2006

UN FODA PERSONAL




Lectura bíblica: Romanos 7:7-25
Propósitos de la charla: Hacer una autoevaluación de la vida espiritual del discípulo.


Es necesario que cada cierto tiempo, si no permanentemente, cada discípulo haga una evaluación de su vida y actitudes, para encontrar respuestas más eficaces ante las exigencias del Camino de Cristo. Podemos realizar una autoevaluación, tomando papel y lápiz, y aplicando un instrumento de la actual ciencia administrativa, llamado FODA, acróstico de Fortalezas, Oportunidades, Debilidades y Amenazas.

Todo cristiano tiene fortalezas, debilidades, oportunidades y amenazas. Estos conceptos son perfectamente aplicables a nosotros.

FORTALEZAS
El diccionario llama fortaleza a:
- Fuerza y vigor: "el público admiró la fortaleza de los levantadores de pesas".
- Capacidad para soportar problemas y adversidades; firmeza de ánimo: "supo afrontarlo con fortaleza".
- Recinto fortificado, fortificación: "una fortaleza árabe".

En el ámbito de la fe la fortaleza es una virtud y un don de Dios (Efesios 6:10). Hay virtud de fortaleza (una de las cuatro virtudes cardinales: prudencia, justicia, fortaleza y templanza) y también hay don de fortaleza (uno de los siete dones del Espíritu Santo –Isaías 11:1-: sabiduría, inteligencia, consejo, fortaleza, conocimiento, temor de Dios y justicia). La fortaleza consiste en un poder para enfrentar toda dificultad interna y externa. Por lo tanto es una virtud que se desarrolla y un don que se recibe de Dios. El don viene a ayudarnos para desarrollar la virtud.

San Pablo es un ejemplo de fortalezas. En él encontramos:
- Una fuerte revelación de Jesucristo
- Temperamento apasionado
- Perseverante
- Obsesionado con su propósito
- Valiente
- Visionario
- Culto, inteligente
- Carácter (Gálatas 2:11-16)

DEBILIDADES.
Debilidad es, según el diccionario:
- Falta de vigor físico: "la debilidad de su corazón es preocupante".
- Falta de energía y resolución en el carácter: "su debilidad le impide enfrentarse a los demás".
- Acción cometida por falta de carácter: "fue una debilidad aceptar sus condiciones".
- Flaqueza, punto débil: "los libros son su debilidad".
- Cariño o inclinación especial: "tiene debilidad por su sobrina".

La debilidad es una falta de fortaleza en algún área (física, intelectual o espiritual), que me lleva a pecar (Romanos 14:23). Hay debilidades de la carne, del alma y del espíritu. Toda debilidad me lleva al pecado. Una debilidad de la carne es no resistir la tentación sexual y fornicar o adulterar. Una debilidad del alma es juzgar a mi prójimo y hablar mal de él. Una debilidad del espíritu es no orar y amargarse con los fracasos. La debilidad de la carne se supera con el don de temor de Jehová y ejerciendo la virtud de la templanza. La debilidad del alma y del espíritu se supera acudiendo al don de fortaleza que nos da el Espíritu Santo y desarrollando la virtud de fortaleza. Don es regalo, virtud es una capacidad que se desarrolla con esfuerzo. El don es un regalo del Señor, la virtud es producto de nuestra disposición a la acción del Espíritu Santo en nosotros.

Pablo, como todo ser humano, también tenía debilidades:
- Intransigente
- Orgulloso
- Problemas de salud
- Impulsivo
- Carácter fuerte en extremo
- Un aguijón en la carne (2 Corintios 12:7)

OPORTUNIDADES.
Oportunidad se define como:
- Momento propicio para algo: "ahora que ha bajado la Bolsa es la oportunidad de comprar".
- Venta de artículos de consumo a bajo precio. Más en plural: "planta de oportunidades de unos grandes almacenes".

Las oportunidades son circunstancias favorables a nuestras vidas, que siempre el Señor está poniendo ante nosotros (Filipenses 4:10). Hay oportunidades de diversa índole: materiales (un trabajo mejor, una casa, negocios, un viaje, etc.); sociales (un esposo/a, nuevos amigos, contactos, etc.); intelectuales (estudios, capacitación laboral, perfeccionamiento, libros, etc.); espirituales. En este último aspecto el Señor nos da oportunidades maravillosas cada día para: 1) hacer el bien (ayudar, servir, dar, amar, etc.); 2) evangelizar; 3) ministrar a Dios (orar, adorar, ofrendar, diezmar, ayunar); 4) discipular; además de las oportunidades que nos da en la comunidad cristiana de capacitación y desarrollo espiritual por medio de la enseñanza de los pastores y maestros, retiros, vigilias, cursos, etc. Todas las oportunidades son para desarrollarnos, nunca para hundirnos. La sabiduría está en aprovecharlas y no dejarlas pasar. En nuestros inicios en el discipulado, un hermano me decía "El tren pasa una vez y demora mucho tiempo en volver a pasar, si es que vuelve".

El Apóstol no desperdició las oportunidades:
- Al ser apresado por romanos, apeló a Cesar
- De predicar a reyes, judíos y gentiles
- De corregir a las iglesias y escribir sus inspiradas epístolas
- De enseñar el perdón y el amor (Filemón 8-14)

AMENAZAS.
Amenaza significa:
- Dicho o hecho con que se amenaza: "sus amenazas no lograrán intimidarle".
- Anuncio de un mal o peligro: "los gases tóxicos suponen una amenaza para nuestro medio ambiente".

El verbo amenazar sería:
- Dar a entender con actos o palabras que se quiere hacer algún mal a otro. Se construye con las preposiciones con o de: "le amenazó de muerte, con echarlo del trabajo".
- Anunciar, presagiar, o ser inminente algún mal: "la casa amenaza ruina". También: "amenaza tempestad".

Las amenazas que se ciernen sobre todo cristiano son tres: Satanás, el mundo y la carne (Efesios 6:12; Efesios 2:2; Romanos 8:7,8). Esta última es nuestra propia debilidad. Hay amenazas internas y externas.

1) Siempre tendremos amenazas internas o tentaciones; el problema está en no dejarse vencer por ellas ni tener miedo. La clave para superar el miedo a las amenazas es enfrentándolas y transformándolas en oportunidades. Si la amenaza es la tentación de caer en un pecado de la carne, huyamos de la tentación. Si la amenaza es hablar mal de otra persona en su ausencia, expresemos nuestro desacuerdo, cambiemos de tema, busquemos lo positivo. Si la amenaza es no dedicar tiempo a la comunión con Dios, obliguemos a nuestro cuerpo y alma a buscarle y bendecirle, ordenémosle "Bendice alma mía a Jehová". La peor amenaza para un discípulo es la autocomplacencia.

2) Las amenazas externas son la persecución espiritual e intelectual por nuestras creencias; la división del matrimonio, la familia y la iglesia. Sin embargo podemos transformar las amenazas en oportunidades para acercarnos a Jesucristo, fortalecernos en Él y mostrarlo a la sociedad y a la iglesia mediante actos y palabras.

El apóstol de los gentiles sintió amenazas:
- Falta de apoyo de los cristianos judíos
- Que su mensaje fuese tergiversado por las falsas doctrinas
- Que el Evangelio no fuese predicado en todo el mundo
- De cárcel
- De muerte (2 Timoteo 4:6)

Las debilidades se transforman en fortalezas y las amenazas en oportunidades que a su vez se vuelven fortalezas. En Cristo todo finalmente es éxito y fortaleza. Todo lo podemos en Cristo que nos fortalece (Filipenses 4:13).

PARA REFLEXIONAR.
1) ¿Cuáles son mis fortalezas?
2) ¿Cuáles son mis debilidades?
3) ¿Qué oportunidades he tenido, tengo y podría tener?
4) ¿Cuáles son las amenazas externas e internas que yo tengo como cristiano/a?
5) Elabore un plan de acción personal para aprovechar sus fortalezas y oportunidades y para superar sus debilidades y amenazas. Antes responda a las siguientes preguntas: a) ¿Qué haré para aprovechar mis fortalezas y oportunidades?; b) ¿Qué haré para superar mis debilidades?; c) ¿Cómo enfrentaré las amenazas internas y externas?

BIBLIOGRAFÍA.
- Diccionario de la lengua española © 2005 Espasa-Calpe S.A., Madrid.

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