domingo, septiembre 10, 2017

PARADOJAS DEL EVANGELIO.


"Aire y agua" Paradoja visual de Escher

© Pastor Iván Tapia Contardo

Lectura bíblica: “1 En aquel tiempo los discípulos vinieron a Jesús, diciendo: ¿Quién es el mayor en el reino de los cielos? / 2 Y llamando Jesús a un niño, lo puso en medio de ellos, / 3 y dijo: De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos. / 4 Así que, cualquiera que se humille como este niño, ése es el mayor en el reino de los cielos. / 5 Y cualquiera que reciba en mi nombre a un niño como este, a mí me recibe.” (San Mateo 18:1-5) 

Idea central: Las paradojas del Evangelio. 

Objetivos: a) Comprender el uso que dio Jesús a la paradoja; b) Meditar las paradojas de Jesús y abrirse a Su Verdad; c) Comprender que debemos tener más de Dios para recibir más; 2) Comprender y experimentar la paradoja evangélica de morir para vivir; y 3) Comprender, asimilar y vivir la paradoja de aborrecer para ser aceptado, poniendo en primerísimo lugar a Jesucristo. 

Resumen: La vida cristiana está llena de paradojas como lo está la Biblia y el Evangelio. El Maestro se empeñó en presentar Su Verdad en forma paradojal, aparentemente absurda y contradictoria, para hacernos reflexionar sobre la vida eterna, la salvación y el amor verdadero. Pongamos atención a las paradojas del Evangelio y encontraremos su verdadero sentido. 

 
Todos hemos escuchado frases como estas: “Si quieres paz prepárate para la guerra”; “Sólo sé que nada sé”; “Seamos realistas, pidamos lo imposible”; “Prohibido prohibir”; “Es de mala suerte ser supersticioso”; “Todos somos iguales, pero unos más iguales que otros”. Son frases que utilizan ideas contradictorias pero encierran una verdad. Es lo que se llama “paradoja”.  

La palabra “paradoja” deriva del latín “paradoxa” que significa “lo contrario a la opinión común”. Es una idea extraña opuesta a lo considerado por todos como verdadero. En la retórica o arte de hablar y persuadir, cosa que nuestro Maestro dominaba, la paradoja es una figura de pensamiento que consiste en emplear expresiones o frases que implican contradicción, como cuando asegura: “todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, éste la salvará” (San Lucas 9:23). Las paradojas estimulan la reflexión y sirven para revelar lo complejo que es la vida. 

En la paradoja se niega lo mismo que se afirma: “el que es más pequeño entre todos vosotros, ése es el más grande.” (San Lucas 9:48). Es una idea extraña opuesta a lo que se considera verdadero, es una proposición que implica una contradicción lógica pero que pretende transmitir una verdad superior. 

Las verdades reveladas por Dios son tan prolíficas en paradojas que la Biblia parece llena de contradicciones. Por un lado se nos dice que Jesucristo lo hizo todo por nosotros: “18 Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu” (1 Pedro 3:18). Y por otro lado se nos insta a ocuparnos en nuestra salvación: “12 Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor, / 13 porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad.” (Filipenses 2:12,13) 

Una de las paradojas más llamativas es la de fe y obras: “8 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; / 9 no por obras, para que nadie se gloríe.” (Efesios 2:8,9) y “23 Y se cumplió la Escritura que dice: Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia, y fue llamado amigo de Dios. / 24 Vosotros veis, pues, que el hombre es justificado por las obras, y no solamente por la fe.” (Santiago 2:23,24) 

Con frecuencia es necesario presentar la Verdad a la mente humana mediante declaraciones que aparentan estar en contradicción, es decir mediante paradojas. Es lo que hizo Jesucristo para conmover, remecer, penetrar y cambiar la mente de sus oyentes. En la enseñanza de Jesús es frecuente el uso de la paradoja. Algunos ejemplos: “Mirad, guardaos de la levadura de los fariseos y de los saduceos”; “Sígueme; deja que los muertos entierren a sus muertos”; “¿Quién es mi madre, y quiénes son mis hermanos?”; “¡Guías ciegos, que coláis el mosquito, y tragáis el camello!”; “Otra vez os digo, que es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios.” 

¿Cuáles son las paradojas más relevantes del Evangelio?
 

1. Tener para recibir más.

“12 Porque a cualquiera que tiene, se le dará, y tendrá más; pero al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado.” (San Mateo 13:12) 

El Señor dijo estas palabras cuando hablaba sobre el propósito de las parábolas. Nada más contradictorio que esto: 10 Cuando estuvo solo, los que estaban cerca de él con los doce le preguntaron sobre la parábola.  / 11 Y les dijo: A vosotros os es dado saber el misterio del reino de Dios; mas a los que están fuera, por parábolas todas las cosas;  / 12 para que viendo, vean y no perciban; y oyendo, oigan y no entiendan; para que no se conviertan, y les sean perdonados los pecados.” (San Marcos 4:10-12) 

Cualquier persona con sentido común pensaría que todo maestro desea que sus oyentes y discípulos le entiendan, sin embargo este Maestro afirma lo contrario: “9 Y sus discípulos le preguntaron, diciendo: ¿Qué significa esta parábola? / 10 Y él dijo: A vosotros os es dado conocer los misterios del reino de Dios; pero a los otros por parábolas, para que viendo no vean, y oyendo no entiendan.” (San Lucas 8:9,10) 

También señaló: “13 Por eso les hablo por parábolas: porque viendo no ven, y oyendo no oyen, ni entienden.  / 14 De manera que se cumple en ellos la profecía de Isaías, que dijo: (San Mateo 13:13-15 

Estos tres textos se originan en una pregunta que hacen los discípulos a Jesús, después que Él les contara la parábola del sembrador: ¿Qué significa esta parábola? La respuesta del Maestro contiene varias afirmaciones:

a)      A vosotros os es dado saber el misterio del reino de Dios; mas a los que están fuera, por parábolas todas las cosas. La revelación de la Verdad es sólo para discípulos. Los demás son privados de esa Verdad.

b)      Para que viendo no vean, y oyendo no entiendan. Las parábolas serán entendidas sólo por los escogidos.

c)      Que se cumple en ellos la profecía de Isaías. La falta de entendimiento de los no escogidos es el cumplimiento de la profecía.

d)     Porque el corazón de este pueblo se ha engrosado, Y con los oídos oyen pesadamente, Y han cerrado sus ojos. No se da a conocer la Verdad a los de duro corazón, que tienen oídos y ojos espirituales cerrados. 

La paradoja es que el conocimiento se dará al que tiene más, y al que tiene menos le será quitado. Sólo aquellos que aman la Verdad, merecen tenerla. Por eso el Maestro enseña en parábolas. El de corazón humilde podrá recibirla, el soberbio no la comprenderá y la rechazará. Es contradictorio que un maestro no desee que todos aprendan y esconda la Verdad a algunos, pero esa es la realidad de la espiritualidad. Hasta parece injusto que al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado, pero finalmente es muy justo y razonable. Meditemos en ello.
 

2. Morir para vivir.

24 Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame. / 25 Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará. / 26 Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?” (San Mateo 16:24-26)    

Estas palabras Jesús las dijo luego del incidente en que Pedro le reconviene porque Él le anunció “a sus discípulos que le era necesario ir a Jerusalén y padecer mucho de los ancianos, de los principales sacerdotes y de los escribas; y ser muerto, y resucitar al tercer día.” El Señor le reprende: “¡Quítate de delante de mí, Satanás!; me eres tropiezo, porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres.” Como cualquier ser humano normal, Pedro considera que lo primero es salvar la propia vida: “Señor, ten compasión de ti; en ninguna manera esto te acontezca”.  

Es entonces que Jesús planta este principio tan contradictorio: “Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí y del evangelio, la salvará.” (San Marcos 8:35). Para salvar la vida (se refiere a la vida eterna) hay que perder la vida (la vida terrenal). En el fondo la paradoja no es tal, pues se refiere a dos tipos de vida diferentes.  

Este morir puede implicar la muerte física, el martirio por causa de la fe en Jesucristo; pero en realidad este morir se inicia en el momento en que entregamos la vida al Señor. Desde aquel instante Jesús se apropia de nosotros, instala Su Espíritu Santo en el interior del cristiano y comienza a gobernarlo. Una ratificación de esto es el bautismo, sacramento que instituyó Jesús cuando dijo: “19 Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo” (San Mateo 28:19). En el bautismo muere el viejo hombre para nacer Cristo en nosotros. De allí en adelante, la vida cristiana será un continuo morir al pecado, a los deseos de la carne, al mundo, a los legalismos, al diablo, para obedecer sólo a Jesús:  

“1 Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios.  / 2 Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. 3 Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. 4 Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria. / 5 Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría” (Colosenses 3:1-5) 

Una paradoja de la vida cristiana es que morimos al yo para vivir eternamente en Otro que es Cristo. No es fácil entender y aceptar esta verdad, ya que todos deseamos ser nosotros mismos y disfrutar de la vida. Hoy el disfrute es vivir la vida de Cristo y para eso tengo que morir; la cruz no es solamente para Jesucristo, también es para el cristiano: “20 Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.” (Gálatas 2:20). Otra paradoja es que viéndonos vivos (en la carne), en verdad estamos muertos (al viejo hombre); y que pareciendo muertos (por nuestro modo de vivir y pensar), en verdad estamos vivos (en Cristo y para eternidad). 

San Juan lo expresa de otra forma, pero con igual significado: “25 El que ama su vida, la perderá; y el que aborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardará.” (San Juan 12:25). Si me apego a la vida en este mundo, a mis deseos temporales, perderé la vida eterna; sin embargo si renuncio a la vida en este mundo, ganaré la vida eterna, que es la vida con Cristo. Es mejor perder aquí para ganar en la eternidad, que ganar aquí para perder eternamente.
 

3. Aborrecer para ser aceptado.

“26 Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida, no puede ser mi discípulo.” (San Lucas 14:26) 

De inmediato llama la atención la palabra “aborrecer” que significa odiar, detestar, rechazar, lo cual contradice totalmente el mensaje de amor de Jesús. Él mismo dijo: “19 Honra a tu padre y a tu madre; y, Amarás a tu prójimo como a ti mismo.” (San Mateo 19:19) y en la cruz se preocupó por Su madre, encomendándosela a Juan. Por tanto no está enseñando el desprecio por la familia.  

Algunos comentaristas aluden al significado griego de la palabra original “miseo”, que efectivamente significa odio, pero que para ellos es “odiar menos”, como en el caso de Jacob: “30 Y se llegó también a Raquel, y la amó también más que a Lea; y sirvió a Labán aún otros siete años.” (Génesis 29:30). Pero Jesús usó esa palabra tan dura, “aborrecer”, efectivamente, pero no para indicar que debemos odiar a la familia sino que es un modo de decir en su tiempo y cultura, un “hebraísmo”. Si tomamos la frase en forma literal, encontramos en ella una completa contradicción. 

Los judíos usaban las palabras “amar” y “aborrecer” u “odiar”, para expresar una preferencia entre dos cosas. Por ejemplo: “13 Como está escrito: A Jacob amé, mas a Esaú aborrecí.” (Romanos 9:13). Debemos comprender: “Preferí a Jacob”. El texto queda más claro en el Evangelio de Mateo: “37 El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí” (San Mateo 10:37). Dios quiere el privilegio del amor mayor por sobre el amor filial, conyugal y de cualquier tipo de amor humano. Jesucristo, como Hijo de Dios, nos exige la misma devoción.  

Un día Pedro quiso aclararle al Maestro su devoción: 28 Entonces Pedro comenzó a decirle: He aquí, nosotros lo hemos dejado todo, y te hemos seguido. / 29 Respondió Jesús y dijo: De cierto os digo que no hay ninguno que haya dejado casa, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por causa de mí y del evangelio, / 30 que no reciba cien veces más ahora en este tiempo; casas, hermanos, hermanas, madres, hijos, y tierras, con persecuciones; y en el siglo venidero la vida eterna.(San Marcos 10:28-30) El discípulo renuncia a todo y recibe mucho más; recibe una nueva familia, la familia de Dios y la vida eterna con Cristo. 

Volvamos al texto inicial y consideremos el verso siguiente: 26 Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida, no puede ser mi discípulo. / 27 Y el que no lleva su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo.” (San Lucas 14:26,27). Siempre la cruz fue y será, como la horca, la guillotina o la silla eléctrica, un instrumento de muerte, dolor y vergüenza. Por tanto escoger entre Jesucristo y la familia es algo grave. En los tiempos de los apóstoles primeros era algo tan incomprensible para la familia del cristiano que éste escogiera el camino de la muerte, el dolor y la vergüenza, como hoy lo sigue siendo para muchas familias de cristianos que no pueden comprender nuestra opción. Cada vez en que, por causa de Cristo, dejamos de participar con la familia, somos probados. Es muy claro: “37 El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí” (San Mateo 10:37) 

Las palabras de la esposa de Job no son muy anacrónicas para muchos cristianos que hoy viven la incomprensión y rechazo de sus familias, por causa de su fe en Cristo: “9 Entonces le dijo su mujer: ¿Aún retienes tu integridad? Maldice a Dios, y muérete.” (Job 2:9) 

La paradoja de “aborrecer” a la familia para amar a Dios significa poner en primer lugar al Señor y en segundo lugar a la familia en nuestro corazón. De lo contrario la familia se convierte en un ídolo, lo que a Dios no agrada. Amaremos a nuestra familia con el amor misericordioso y comprensivo de Jesús, pero no permitiremos que ella se interponga entre nosotros y el Señor de Señores, nuestro Salvador.


CONCLUSIÓN.
La paradoja es una figura retórica y literaria consistente en una afirmación aparentemente absurda (para=contra, doxa=opinión), pero que al meditarla encierra una verdad. El Maestro Jesús la utilizó en innumerables ocasiones. Destacan tres de ellas: 1) Tener para recibir más, “a cualquiera que tiene, se le dará, y tendrá más”; 2) Morir para vivir, todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará.”; y 3) Aborrecer para ser aceptado, “Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre... no puede ser mi discípulo.”
 

PARA TRABAJAR EN EL CENÁCULO:

1)      ¿Qué diferencia hay entre una parábola y una paradoja?
2)      Invente una frase paradojal con las ideas de luz y oscuridad.
3)      ¿Cómo entiende la paradoja que dice “Pero muchos primeros serán postreros, y postreros, primeros.”?
4)      ¿Qué doctrinas cristianas son paradojales?
5)     ¿Qué paradojas debemos entender si queremos crecer como cristianos y ayudar a otros a crecer?
6)      ¿Por qué se dice que si queremos vivir, debemos morir?
7)      ¿Qué nos aconseja el mundo para bien vivir y qué nos aconseja la Iglesia?
8)      ¿Cómo podemos luchar contra el pecado y al mismo tiempo descansar en Dios?
9)      ¿Cuál es a su juicio la mayor paradoja de la vida cristiana?
10)  ¿Debo trabajar cada día hasta quedar exhausto o sentarme y esperar a que Jesús me levante?
11)  ¿Por qué es bueno meditar acerca de la tumba vacía de Jesucristo?
12)  ¿Para qué nos ha dado Dios el Espíritu Santo?
13)  ¿Cómo podemos “vivir muriendo”?
14)  ¿Cómo podemos “descansar luchando”? 
 

BIBLIOLINKOGRAFÍA.

  • Reina, Casiodoro de (1960). “La Santa Biblia” Estados Unidos: Broadman & Holman Publishers.
  • MacArthur, John. (2011). “Biblia de Estudio MacArthur” Estados Unidos: Thomas Nelson Inc. 
  • (1979). “Dios Habla Hoy, La Biblia Versión Popular” Sociedades Bíblicas Unidas.
  • (1960). “La Santa Biblia” Sociedades Bíblicas Unidas. Recuperado de: http://www.gentle.org/biblia/
  • “Nuevo Testamento, Edición Pastoral” Chile, Ediciones Mundo, 1974.
  • “Diccionario de la Real Academia de la Lengua de España” Disponible en: http://www.rae.es/
  • Concordancia electrónica de la Biblia” Disponible en: http://www.miconcordancia.com/concordancia.php
  • Rizo Martínes, José L. “Diccionario Bíblico” Recuperado de: http://es.scribd.com/doc/50636670/Diccionario-Biblico-Jose-L-Rizo-Martinez#scribd
  • (1966, 1970, 1979, 1983, 1996) Dios habla hoy” ®, © Sociedades Bíblicas Unidas, Disponible en: https://www.biblegateway.com/versions/Dios-Habla-Hoy-DHH-Biblia/
  • http://es.gospeltranslations.org/wiki/El_discipulado_y_las_paradojas_del_crecimiento
  • http://www.liferesearchinternational.org/esp/artigos/2-1.html
  • http://elpregonerolatino.com/iniciar/tenemos-que-aborrecer-a-nuestra-familia-por-cristo
  • Lund, Dr. E. (1970) “Hermenéutica, Reglas de Interpretación de las Sagradas Escrituras” Miami, Florida: Editorial Vida

 

 

domingo, agosto 06, 2017

LA INTOLERANCIA RELIGIOSA.


 
Lapidación de Esteban con el consentimiento de Saulo de Tarso
 
 
 
 
NEUMATOLOGÍA
LECCIÓN 10
© Pastor Iván Tapia Contardo 

Lectura bíblica: “2 Os expulsarán de las sinagogas; y aun viene la hora cuando cualquiera que os mate, pensará que rinde servicio a Dios. / 3 Y harán esto porque no conocen al Padre ni a mí.” (San Juan 16:2,3) 

Idea central: Perfil de los intolerantes religiosos. 

Objetivos: a) Comprender que la intolerancia religiosa es producto de un desconocimiento de la relación entre Jesucristo y el Espíritu Santo; b) Identificar el perfil de los intolerantes; c) Examinar en sí mismo y corregir rasgos religiosos intolerantes. 

Resumen: El desconocimiento de la relación entre Jesucristo y el Espíritu Santo puede conducir al enjuiciamiento de personas e instituciones espirituales, desconociendo la acción Divina en ellas. Esta intolerancia religiosa fue advertida por Jesucristo a Sus apóstoles y debe ser también una advertencia para nosotros. 

H

ay obras que no son posibles sin el Espíritu Santo, como el arrepentimiento, la salvación, ser hechos miembros del Cuerpo de Cristo, la proclamación del Evangelio, el poder de Jesús, la manifestación del poder de Cristo en nosotros; nuestra resurrección; la concepción de Jesús; los profetas y los jueces del Antiguo Testamento; la inspiración e interpretación de la Biblia. Por tanto no deberíamos ser indiferentes al Espíritu Santo. Sin embargo en la actualidad se dan algunas formas de indiferencia al Espíritu. Una de las causas es el desconocimiento de la relación entre Jesús y el Espíritu Santo.
 
Hay un gran problema en la Iglesia que es la intolerancia. Tan fuerte como la guerra religiosa contra otras formas de creencia en el mundo, es la permanente guerra dentro de la Cristiandad contra todos los que piensen distinto a nuestra postura teológica. A veces parecen ser más fuertes las ideas que nos separan que el amor y la Persona de Jesucristo. ¿Acaso no debería unirnos el amor del Señor y nosotros deponer nuestras diferencias para aceptarnos en la diversidad? No toleramos una ligera diferencia, a veces nos molestamos por una pequeña palabra o rechazamos cierta costumbre y criticamos, atacamos, nos separamos y dividimos el Cuerpo de Cristo en la Tierra.  

La intolerancia religiosa es un cáncer en el mundo y particularmente en la Iglesia. No existe la Iglesia perfecta, sino la que está avanzando en un camino de perfección. Jesús ha dejado para el cumplimiento de esa tarea al Espíritu Santo, el cual trabaja en cada creyente por su santificación. Dios produce en cada cristiano salvación, sanación, renovación y transformación. Hay una íntima relación entre Jesucristo y el Espíritu Santo. Desconocer el trabajo que el Espíritu hace en otros creyentes es desconocer la obra de Dios. 

¿Cómo actúan los intolerantes religiosos? 

1.      Expulsan a otros creyentes.
“Os expulsarán de las sinagogas” 

Jesucristo profetizó a Sus discípulos que ellos no serían aceptados por sus mismos compatriotas y hermanos en la fe de Jehová, que serían un día expulsados de las sinagogas. La primera vez que los apóstoles, ya constituidos como Iglesia, son perseguidos fue en Jerusalén: “1 Hablando ellos al pueblo, vinieron sobre ellos los sacerdotes con el jefe de la guardia del templo, y los saduceos, / 2 resentidos de que enseñasen al pueblo, y anunciasen en Jesús la resurrección de entre los muertos. / 3 Y les echaron mano, y los pusieron en la cárcel hasta el día siguiente, porque era ya tarde. / 4 Pero muchos de los que habían oído la palabra, creyeron; y el número de los varones era como cinco mil. / 5 Aconteció al día siguiente, que se reunieron en Jerusalén los gobernantes, los ancianos y los escribas, / 6 y el sumo sacerdote Anás, y Caifás y Juan y Alejandro, y todos los que eran de la familia de los sumos sacerdotes; / 7 y poniéndoles en medio, les preguntaron: ¿Con qué potestad, o en qué nombre, habéis hecho vosotros esto?” (Hechos 4:1-7). Pero Dios no permitió que se detuviera la predicación de Su Evangelio: “17 Entonces levantándose el sumo sacerdote y todos los que estaban con él, esto es, la secta de los saduceos, se llenaron de celos; / 18 y echaron mano a los apóstoles y los pusieron en la cárcel pública. / 19 Mas un ángel del Señor, abriendo de noche las puertas de la cárcel y sacándolos, dijo: / 20 Id, y puestos en pie en el templo, anunciad al pueblo todas las palabras de esta vida.” (Hechos 5:17-20). Saulo de Tarso, que luego se convertiría en apóstol de Jesús, perseguía a los cristianos: “1 Saulo, respirando aún amenazas y muerte contra los discípulos del Señor, vino al sumo sacerdote, / 2 y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, a fin de que si hallase algunos hombres o mujeres de este Camino, los trajese presos a Jerusalén.” (Hechos 9:1,2). El mismo testifica de esto: “9 Yo ciertamente había creído mi deber hacer muchas cosas contra el nombre de Jesús de Nazaret; / 10 lo cual también hice en Jerusalén. Yo encerré en cárceles a muchos de los santos, habiendo recibido poderes de los principales sacerdotes; y cuando los mataron, yo di mi voto. / 11 Y muchas veces, castigándolos en todas las sinagogas, los forcé a blasfemar; y enfurecido sobremanera contra ellos, los perseguí hasta en las ciudades extranjeras.” (Hechos 26:9-11) 

Los predicadores de esta nueva fe que era el Evangelio de Jesús, eran rechazados y expulsados de las sinagogas judías porque para ellos eran: a) Unos mentirosos, farsantes y engañadores; b) Blasfemos que trastocaban la fe judía, considerando a Jesús como Dios; y c) Una secta de herejes que practicaban un culto extraño. 

Una de las causas de la indiferencia al Espíritu Santo es desconocer la relación que hay entre Jesús y el Espíritu Santo. El Señor dejo al Paráclito o Parakletos (del griego parákleton, “aquél que es invocado”) como Su reemplazante y representante. Ambos, el Hijo y el Espíritu actúan en forma coordinada y en acuerdo; por tanto rechazar al Espíritu es rechazar a Jesucristo.  

¿Puedo ser expulsado de la Iglesia? 1) Si soy expulsado de la Iglesia por “pecador” significa que esa Iglesia desconoce el consejo de Jesús: “15 Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndele estando tú y él solos; si te oyere, has ganado a tu hermano. / 16 Mas si no te oyere, toma aún contigo a uno o dos, para que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra. / 17 Si no los oyere a ellos, dilo a la iglesia; y si no oyere a la iglesia, tenle por gentil y publicano.” (San Mateo 18:15-17). Nadie puede ser expulsado, aunque sí se le puede considerar un inconverso y tendrá que ser tratado como tal. 2) Si soy expulsado de la Iglesia injustamente, por una calumnia fraguada contra mí, esa comunidad está pecando contra el Espíritu Santo ya que no reconoce en mí Su presencia. 

¿Puedo expulsar a alguien de la Iglesia? Queda claro, por las respuestas anteriores, que tal cosa no debe hacerse, ya que la Iglesia debe dar ejemplo de tolerancia, comprensión, perdón, humildad, en fin amor. 

  1. Asesinan a otros creyentes.
“y aun viene la hora cuando cualquiera que os mate” 

Llegará un tiempo, les advirtió el Maestro, en que les asesinarán. Tal cosa se inició con Esteban, el primer mártir cristiano. Él era uno de los varones escogidos para atender a las mesas, es decir un diácono: “2 Entonces los doce convocaron a la multitud de los discípulos, y dijeron: No es justo que nosotros dejemos la palabra de Dios, para servir a las mesas. / 3 Buscad, pues, hermanos, de entre vosotros a siete varones de buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a quienes encarguemos de este trabajo. / 4 Y nosotros persistiremos en la oración y en el ministerio de la palabra. / 5 Agradó la propuesta a toda la multitud; y eligieron a Esteban, varón lleno de fe y del Espíritu Santo, a Felipe, a Prócoro, a Nicanor, a Timón, a Parmenas, y a Nicolás prosélito de Antioquía; / 6 a los cuales presentaron ante los apóstoles, quienes, orando, les impusieron las manos.” (Hechos 6:2-6). El relato de Lucas describe a Esteban como un hombre lleno de fe y del Espíritu Santo, lo cual queda en evidencia en su lapidación. Fue condenado a muerte en base a mentiras urdidas en su contra: “8 Y Esteban, lleno de gracia y de poder, hacía grandes prodigios y señales entre el pueblo. / 9 Entonces se levantaron unos de la sinagoga llamada de los libertos, y de los de Cirene, de Alejandría, de Cilicia y de Asia, disputando con Esteban. / 10 Pero no podían resistir a la sabiduría y al Espíritu con que hablaba. / 11 Entonces sobornaron a unos para que dijesen que le habían oído hablar palabras blasfemas contra Moisés y contra Dios. / 12 Y soliviantaron al pueblo, a los ancianos y a los escribas; y arremetiendo, le arrebataron, y le trajeron al concilio. / 13 Y pusieron testigos falsos que decían: Este hombre no cesa de hablar palabras blasfemas contra este lugar santo y contra la ley; / 14 pues le hemos oído decir que ese Jesús de Nazaret destruirá este lugar, y cambiará las costumbres que nos dio Moisés.” (Hechos 6:8-14). Si analizamos la conducta de estos perseguidores nos damos cuenta que les movió la envidia, la venganza, el fanatismo religioso y el miedo a que su religión y costumbres fueran cuestionadas y cambiadas. 

El segundo mártir de la Iglesia fue Jacobo: “1 En aquel mismo tiempo el rey Herodes echó mano a algunos de la iglesia para maltratarles. / 2 Y mató a espada a Jacobo, hermano de Juan.  / 3 Y viendo que esto había agradado a los judíos, procedió a prender también a Pedro.” (Hechos 12:1-3). Este Jacobo es uno de los Doce, hermano del apóstol Juan e hijo de Zebedeo, llamado también Santiago el Mayor para diferenciarlo de Santiago hijo de Alfeo. Jesús ya le había profetizado sobre su muerte: “35 Entonces Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo, se le acercaron, diciendo: Maestro, querríamos que nos hagas lo que pidiéremos. / 36 El les dijo: ¿Qué queréis que os haga? / 37 Ellos le dijeron: Concédenos que en tu gloria nos sentemos el uno a tu derecha, y el otro a tu izquierda. / 38 Entonces Jesús les dijo: No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber del vaso que yo bebo, o ser bautizados con el bautismo con que yo soy bautizado? / 39 Ellos dijeron: Podemos. Jesús les dijo: A la verdad, del vaso que yo bebo, beberéis, y con el bautismo con que yo soy bautizado, seréis bautizados” (San Marcos 10:35-39) 

Posteriormente, en el año 64 DC, durante la cruel persecución del emperador Nerón, fueron martirizados muchos cristianos, acusados del incendio de Roma. No fue la única persecución del Imperio Romano contra el Cristianismo. La Historia registra diez, las de: 1) Nerón (64-68 DC), 2) Domiciano (81-96 DC), 3) Trajano (109-111 DC), 4) Marco Aurelio (161-180 DC), 5) Septimio Severo (202-210 DC), 6) Maximiano (235 DC), 7) Decio (250-251 DC), 8) Valeriano (256-259 DC), 9) Dioclesiano (303-313 DC), y 10) Juliano (360-363). Numerosos cristianos ilustres murieron bajo esta perversa persecución de siglos, hasta que el cristianismo fue respetado como religión y en el año 380 fue declarado religión exclusiva del Imperio por el emperador Teodosio. Pero a través del tiempo no han faltado persecuciones a la fe cristiana, hasta el día de hoy. 

Se asesina cristianos por intolerancia religiosa y por temor al avance de una fe distinta. Casi siempre la persecución proviene de otra religión, aunque a veces también es por filosofía política. Hay distintos grados de intensidad de la persecución: 1) amenazas; 2) pago de impuesto suplementario; 3) confiscación de bienes; 4) destrucción de propiedades; 5) incitación a abjurar de la fe; 6) incitación a delatar a otros cristianos; 7) arresto sin garantías; 8) disminución de derechos públicos; 9) encarcelamiento; 10) azotamiento y tortura; 11) ejecución o martirio. 

¿Puedo ser asesinado por causa de mi fe cristiana? Claro que sí, pero también ese asesinato puede ser psicológico y no necesariamente físico. Cuando se hace mofa de nuestra fe, cuando se nos calumnia y denigra, cuando se nos rechaza y aísla del medio, estamos siendo martirizados en lo emocional y psicológico, causándonos gran daño.  

El cristiano debe estar preparado contra la persecución de las tinieblas, con la virtud de “fortaleza” que es la que asegura en las dificultades la firmeza y la constancia en la búsqueda del bien, nos permite vencer el temor y hacer frente a las pruebas y persecuciones. Jesucristo es ejemplo de fortaleza: “33 Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.” (San Juan 16:33) 

¿Puedo matar a alguien por causa de su fe? Lamentablemente sí. De tal cosa debemos tener cuidado, nosotros que estamos tan convencidos de estar en la Verdad. Recordemos que todos los creyentes, sean de la religión o secta que sean, piensan que están en la verdadera fe. ¿Y quién puede asegurarnos esto? Seamos más humildes y callemos confiando en la misericordia del Señor: “3 Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno.” (Romanos 12:3) 

  1. Matan como servicio a Dios.
“y aun viene la hora cuando cualquiera que os mate, pensará que rinde servicio a Dios.”

Los judíos anti-cristianos estaban convencidos de que servían a Dios al perseguir y lapidar a los que ellos consideraban enemigos de su fe en Jehová. En el Antiguo Testamento se validaba el matar a los impíos en pro de la conquista de la Tierra Prometida. Dios permitió tales matanzas para dar a Su pueblo escogido un lugar geográfico, una patria, más todo ello cambió en el Nuevo Testamento. Todo lo sucedido antes del advenimiento de Jesucristo es tan sólo una sombra del Nuevo Pacto: “1 Porque la ley, teniendo la sombra de los bienes venideros, no la imagen misma de las cosas, nunca puede, por los mismos sacrificios que se ofrecen continuamente cada año, hacer perfectos a los que se acercan.” (Hebreos 10:1) 

En el Nuevo Testamento la guerra no es contra personas sino contra las tinieblas; en el Nuevo Pacto a nadie se da muerte pues ya Jesucristo murió por todos; en este nuevo régimen buscamos recibir y dar vida, jamás muerte. Nadie puede servir a Dios dando muerte a otro semejante. Dios promueve el amor, la misericordia, la compasión y no el odio ni la venganza. Jesús dijo: “10 El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.” (San Juan 10:10) y “27 La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.” (San Juan 14:27) 

Lamentablemente los cristianos a veces en la Historia hemos olvidado este principio de paz y vida, y hemos muerto a los que piensan en forma diferente, como sucedió durante las Cruzadas. Estas duraron casi dos siglos, entre los años 1096 y 1291. Consistió en campañas de guerra contra los musulmanes. Volvió a repetirse algo así en el tiempo de la Reforma, cuando una organización católica como la Santa Inquisición persiguió, torturó y asesino a miles de protestantes. También hubo persecución y matanza de católicos en esa época, por parte de Enrique VIII y el gobierno de Inglaterra. Hoy día se persigue a los cristianos en Corea del Norte, Somalia, Afganistán, Pakistán, Sudán, Siria, Irak, Irán y Eritrea, entre otros. La Humanidad religiosa aún no ha aprendido la tolerancia.  

¿Cuándo olvidamos estas enseñanzas del Espíritu Santo?: “8 Quiero, pues, que los hombres oren en todo lugar, levantando manos santas, sin ira ni contienda.” (1 Timoteo 2:8) y “17 No paguéis a nadie mal por mal; procurad lo bueno delante de todos los hombres. / 18 Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres. / 19 No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor. / 20 Así que, si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber; pues haciendo esto, ascuas de fuego amontonarás sobre su cabeza. / 21 No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal.” (Romanos 12:17-21) 

¿Es un servicio a Dios ser asesinado por mi fe cristiana? Para el que mata, sea física o espiritualmente, es un gran pecado del cual tendrá que dar cuentas al Señor. Para el que es muerto es un martirio, un testimonio de fe en Dios, si no reniega de ella. Esteban murió perdonando a sus persecutores, como Jesús: “60 Y puesto de rodillas, clamó a gran voz: Señor, no les tomes en cuenta este pecado. Y habiendo dicho esto, durmió.” (Hechos 7:60 

¿Sirvo a Dios si mato a alguien por causa de mi fe cristiana? Jamás matar a alguien por causa de fe, será un servicio a Dios. El mandamiento es claro: “No matarás” (Éxodo 20:13) Y en el Nuevo Testamento ratifica: “17 Esto os mando: Que os améis unos a otros.” (San Juan 15:17) 

  1. No conocen el corazón de Dios.
“Y harán esto porque no conocen al Padre ni a mí.”  

Quien conoce al Padre sabe que Él es amor. Quien conoce al Hijo sabe que el Hijo de Dios es misericordioso y actúa en la Gracia. Quien conoce el Espíritu Santo sabe que es un Espíritu de amor, consolación, perdón, reconciliación, y no de odio ni muerte.  Expulsar de las iglesias u otros templos, asesinar por causa de la religión, matar equivocadamente como si fuera un servicio a Dios es un total contrasentido, es desconocer totalmente el pensamiento y el corazón del Señor misericordioso. 

¿Actúan como conocedores de Dios los que hoy matan en nombre de la fe? Evidentemente no conocen a Dios, creen conocerlo pero desconocen la naturaleza íntima del corazón del Señor: “8 El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor.” (1 Juan 4:8) Matar en nombre de la fe cristiana es la más grande aberración ya que todo el mensaje de Dios por medio de Jesucristo y Su Evangelio es un mensaje de amor, misericordia y reconciliación. Quienes matan físicamente a otro por su fe, lo torturan o denigran, le hacen guerra psicológica o desprestigian, quienes matan la imagen de un hermano, prójimo o semejante, desconocen el sentir de Dios, no lo conocen y pecan contra el amor. 

¿Actúo como conocedor de Dios si hoy mato en nombre de la fe? Un verdadero discípulo de Jesús nunca hará tal cosa. Como Jesús, estamos para dar vida y no muerte; estamos para perdonar y no juzgar ni culpar; estamos para mostrar y demostrar el amor de Dios y no el odio del diablo; estamos para ser luz y no tinieblas. 

CONCLUSIÓN.
La intolerancia religiosa es producto de un desconocimiento de la relación entre Jesucristo y el Espíritu Santo. Los intolerantes religiosos tienen este perfil: 1) Expulsan a otros creyentes; 2) Asesinan a otros creyentes; 3) Matan como servicio a Dios; y 4) No conocen el corazón de Dios.
 

PARA TRABAJAR EN EL CENÁCULO:
1)      ¿Es bíblico expulsar a alguien de la Iglesia? (Ver San Mateo 18:15-17)
2)      ¿Es pecado contra el Espíritu Santo calumniar a un hermano?
3)      ¿Puede un cristiano matar a alguien por causa de fe?
4)      ¿Ha oído usted algo acerca de estos hombres: Nerón, Domiciano, Trajano, Marco Aurelio, Septimio Severo, Maximiano, Decio, Valeriano, Dioclesiano, Juliano?
5)      ¿Actúan como conocedores de Dios los que hoy matan en nombre de la fe?
6)      ¿Cuál es la naturaleza íntima del corazón del Señor? (Ver 1 Juan 4:8)
7)      ¿Cómo podemos reconocer a un intolerante religioso?
8)      ¿Actúo como conocedor de Dios si hoy mato física o psicológicamente en nombre de la fe?
9)      ¿Qué obras no son posibles sin el Espíritu Santo?
10)  ¿Quién puede asegurar que su fe es la verdadera fe?
11)  ¿Quiénes fueron los primeros mártires de la Iglesia?
12)  ¿Se puede servir a Dios matando por causa de la fe?
13)  ¿Cómo se relacionan estos textos: Éxodo 20:13 y Juan 15:17?
 

BIBLIOLINKOGRAFÍA.

·         Reina, Casiodoro de (1960) “La Santa Biblia” Estados Unidos: Broadman & Holman Publishers.

·         MacArthur, John (2011) “Biblia de Estudio MacArthur” Estados Unidos: Thomas Nelson Inc. 

·         (1979) “Dios Habla Hoy, La Biblia Versión Popular” Sociedades Bíblicas Unidas.

·         (1960) “La Santa Biblia” Sociedades Bíblicas Unidas. Recuperado de: http://www.gentle.org/biblia/

·         “Nuevo Testamento, Edición Pastoral” Chile, Ediciones Mundo, 1974.

·         “Diccionario de la Real Academia de la Lengua de España” Disponible en: http://www.rae.es/

·         Concordancia electrónica de la Biblia” Disponible en: http://www.miconcordancia.com/concordancia.php

·         Rizo Martínes, José L. “Diccionario Bíblico” Recuperado de: http://es.scribd.com/doc/50636670/Diccionario-Biblico-Jose-L-Rizo-Martinez#scribd

·         (1966, 1970, 1979, 1983, 1996) Dios habla hoy” ®, © Sociedades Bíblicas Unidas, Disponible en: https://www.biblegateway.com/versions/Dios-Habla-Hoy-DHH-Biblia/

·         Apuntes de clases de Neumatología del profesor Rvdo. David King, Seminario Teológico De La Gracia, Chile, noviembre de 2008.

·         Howard F. Vos (1960) “Breve Historia de la Iglesia Cristiana” Chicago, Illinois: Editorial Portavoz