domingo, junio 11, 2017

ID Y PREDICAD EL EVANGELIO.

EL EVANGELIO
LECCIÓN 6
 
 
 
© Pastor Iván Tapia Contardo 

Lectura bíblica:14 Finalmente se apareció a los once mismos, estando ellos sentados a la mesa, y les reprochó su incredulidad y dureza de corazón, porque no habían creído a los que le habían visto resucitado. / 15 Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. / 16 El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado. / 17 Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; / 18 tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán.” (San Marcos 16:14-18) 

Idea central: El Señor nos ordena predicar el Evangelio. 

Objetivos: a) Entender el significado espiritual de predicar el Evangelio, b) Valorar la “predicación” como un acto valiosísimo; c) Apurar la segunda venida del Señor, predicando el Evangelio; d) Luchar y exponerse contra la incredulidad en la predicación del Evangelio a los inconversos; e) Confirmar la fe de nuestros hermanos, predicando el Evangelio; y 5) Cumplir Gran Comisión. 

Resumen: El más importante mandato que Jesús dejó a la Iglesia fue el de predicar el Evangelio. Para cumplirlo debemos capacitarnos y motivarnos, teniendo en cuenta que es muy valioso para el Señor y las almas perdidas; un modo de apurar Su regreso; es una guerra espiritual; así confirmamos a nuestros hermanos en la fe y cumplimos la Gran Comisión. 

P
redicar, según el diccionario, es propagar o extender una doctrina o unas ideas, haciéndolas públicas y patentes. Jesucristo predicó la doctrina Divina llamada Evangelio; por eso se llama “evangelizar” al acto de propagar el Evangelio. Antes de partir al cielo, le dejó a los apóstoles esa tarea de “predicar”: 15 Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. / 16 El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.” (San Marcos 16:15,16) La misma comisión traspasaron los apóstoles a todo cristiano. Es deber de discípulos predicar el Evangelio.  

La “predicación” es la acción de predicar, entonces podemos decir de alguien que fue a anunciar el Evangelio a otro lugar, como una plaza, un hogar, una institución, un templo, etc., que anda en la “predicación”; pero también se nomina predicación al discurso mismo del que predica, o sea el “predicador”. Otra forma de llamar a la predicación es “prédica”. Por lo general se predica desde los púlpitos de las iglesias, pero se puede hacer en cualquier lugar donde las personas requieran escuchar el mensaje del Evangelio. Casi siempre son los ministros de Dios y algunos líderes de la Iglesia quienes tienen esta tarea de “predicar”, porque están preparados y capacitados para ello, pero eso no impide que todo cristiano “predique” el Evangelio. 

En cuanto al origen de la palabra “predicar”, viene del latín: 1) “pre”, que significa antes, delante. Por ejemplo decimos previamente (algo que se hace antes), prejuicio (emitir un juicio antes de pensar), precaución (tener un cuidado antes de que suceda algo malo): 2) “dedicare”, que significa destinar, consagrar. Por lo tanto “pre-dicar” es dar a conocer algo que con anterioridad ha estado apartado o escondido y ahora sale a la luz pública. Fue lo que hizo Juan el Bautista cuando emitió el mensaje previo a la aparición de Jesús en el Jordán: “23 Dijo: Yo soy la voz de uno que clama en el desierto: Enderezad el camino del Señor, como dijo el profeta Isaías.” (San Juan 1:23 

¿Qué es predicar, según la Biblia?

1.      Predicar es derramar un vaso de alabastro.

“De cierto os digo que dondequiera que se predique este evangelio, en todo el mundo, también se contará lo que ésta ha hecho, para memoria de ella.” (San Mateo 26:13) 

Cuando Jesús estaba a la mesa en casa de Simón, el leproso, vino una mujer y derramó el perfume de un vaso de alabastro sobre la cabeza del Maestro. Los discípulos se escandalizaron por el gasto, mas Él explicó que ella lo ungía para Su sepultura, lo “preparaba” para la muerte. Les dijo, ante su preocupación por el aparente despilfarro, que a los pobres siempre los tendrían cerca para ayudarles, pero a Él no. Lo que hizo esta mujer ha sido siempre contado al predicar el Evangelio pues: a) Ella efectuó un acto de adoración a Dios; b) Ella sin saberlo anunció Su muerte; c) Ella hizo tan buena obra como dar a los pobres. Predicar el Evangelio, también, es como derramar perfume en el alma de un abatido por el pecado y, a la vez, alegrar el corazón de Dios “4 el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad.” (1 Timoteo 2:4) 

Predicar es como derramar un vaso de alabastro, un perfume espiritual carísimo en el alma de un pecador y en el corazón del Señor. 

2.      Predicar es anticipar la venida del Señor.

“Y es necesario que el evangelio sea predicado antes a todas las naciones.” (San Marcos 13:10)

Este versículo se encuentra en el contexto de la profecía de Jesús acerca de los últimos tiempos. En los versos 5 al 7 nos presenta un panorama de la época que estamos viviendo. Los versículos 8-13, donde se encuentra esta frase, corresponden a la persecución que precederá a la Gran Tribulación. Hay una palabra que no podemos dejar pasar por alto, la palabra “antes”. Así como en el 7 Jesús nos dice “pero aún no es el fin”, aquí nos advierte que “antes” del fin es necesario que el Evangelio sea predicado en toda la Tierra. La predicación del Evangelio es una prioridad para el Señor y una de las señales de los últimos tiempos dada a Sus discípulos.  

Si la Iglesia está en el corazón del Señor, se esforzará por predicar el Evangelio para que la mayor cantidad de personas sean salvas. Si la Iglesia quiere ver pronto al Señor, estar luego en el cielo, entonces apresurará sus pasos predicando el Evangelio: “12 esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán!” (2 Pedro 3:12 

Apresurar, apurar o anticipar es hacer que una cosa ocurra antes del tiempo previsto. Habrá quienes piensen que Dios ya lo tiene decidido, mas recordemos aquellas ocasiones en que Él cambió Su voluntad ante el buen proceder de un pueblo.  

Predicar es anticipar la venida del Señor, apurarla para que se convierta la mayor cantidad de personas y Él regrese pronto. 

3.      Predicar es luchar y exponerse contra la incredulidad.

“5 Pero cuando los judíos y los gentiles, juntamente con sus gobernantes, se lanzaron a afrentarlos y apedrearlos, / 6 habiéndolo sabido, huyeron a Listra y Derbe, ciudades de Licaonia, y a toda la región circunvecina, / 7 y allí predicaban el evangelio.” (Hechos 14:5-7) 

El texto relata parte del primer viaje misionero de Pablo, cuando con Bernabé predicaban en Licaonia y sus alrededores en el Asia Menor, hoy Turquía, luego de haberlo hecho en Iconio. En esa ciudad lo habían hecho en una sinagoga y se convirtieron “una gran multitud” de judíos y gentiles. Pero los judíos que no les creyeron indispusieron a los gentiles contra Pablo y Bernabé. Tal cosa les instó a insistir en la predicación y Dios les concedía señales y milagros. Finalmente el público se dividió y los apóstoles tuvieron que arrancar pues judíos, gentiles y autoridades querían lapidarlos. Así fue que continuaron predicando el Evangelio en Listra y Derbe. 

No siempre será fácil la predicación del Evangelio; muchas veces implicará desavenencias, calumnias, malos entendidos y persecuciones.  

Predicar es luchar y exponerse contra la incredulidad, puesto que estamos en una guerra espiritual contra el demonio al cual le arrebatamos las almas. 

4.      Predicar es confirmar en la fe.

 “Y al que puede confirmaros según mi evangelio y la predicación de Jesucristo, según la revelación del misterio que se ha mantenido oculto desde tiempos eternos” (Romanos 16:25) 

Este versículo es la primera frase de la doxología final de la carta a los Romanos. Se llama doxología a un himno o fórmula de alabanza a Dios que aparece en la Biblia y que suele utilizarse en la liturgia cristiana. Finaliza expresando: “al único y sabio Dios, sea gloria mediante Jesucristo para siempre. Amén.” (Romanos 16:27) En estas palabras el Apóstol reconoce que sólo Dios puede producir el crecimiento y despertar espiritual, confirmando la fe de los discípulos, de acuerdo al Evangelio que él predica y a la predicación de Jesucristo. Su Evangelio incluye los misterios que estaban ocultos y que ahora fueron revelados por su intermedio. 

Ese verso es un apretado resumen del mensaje paulino, en el que podemos ver cuatro conceptos:

a)      “Y al que puede confirmaros” Sólo Dios puede darnos la firmeza o seguridad en el camino de la fe.

b)      “según mi evangelio El ministro de Dios se ha apoderado del Evangelio como un mensaje propio. Su evangelio está dirigido principalmente a los gentiles.

c)      “y la predicación de Jesucristo,” El Evangelio es la predicación de una Persona, Jesucristo, Su nacimiento, vida, muerte y resurrección. Su vida incluye obras y enseñanzas. El objeto de nuestra predicación es Jesucristo.

d)     “según la revelación del misterio que se ha mantenido oculto desde tiempos eternos” Dios reveló al Apóstol una serie de misterios, entre los que destaca el de la salvación por Gracia. 

La predicación no sólo se dirige a los inconversos; también es para los creyentes y en este caso es para despertar, exhortar, animar, es decir confirmar en la fe. 

Predicar es también confirmar en la fe, cuando anunciamos a nuestros hermanos las verdades de Jesucristo y ellos despiertan y crecen en su fe. 

5.      Predicar es cumplir una orden de Jesucristo.

“Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.” (San Marcos 16:15) 

La orden de Jesucristo es muy clara: “Id”. El verbo “ir” significa moverse hacia un lugar determinado, también es tener una dirección determinada o llevar a un sitio. Ejemplos: Ir a Jerusalén; yo voy a Jerusalén; ir de paseo; ir a dejar un encargo. Nunca es algo estático, siempre implica un desplazamiento. En este caso Jesús dice “por todo el mundo”; esa es la orden de Jesús, moverse, trasladarse hacia otros lugares para llevar el Evangelio. Sin embargo nosotros tantas veces permanecemos quietos, sin desplazarnos geográficamente, ni siquiera dentro del barrio, y esperamos que el Evangelio sea predicado. Hoy día también existen medios tecnológicos como la radio, la televisión y el internet, que nos permiten llevar el Evangelio hacia otras latitudes, pero eso no puede reemplazar el encuentro personal del predicador con el oyente. Perfectamente la Iglesia puede llegar a tener un satélite dedicado al anuncio del Evangelio en todo el planeta, como lo profetiza Apocalipsis: Vi volar por en medio del cielo a otro ángel, que tenía el evangelio eterno para predicarlo a los moradores de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo” (Apocalipsis 14:6) 

“Por todo el mundo” anima a las misiones: si en verdad permanecéis fundados y firmes en la fe, y sin moveros de la esperanza del evangelio que habéis oído, el cual se predica en toda la creación que está debajo del cielo; del cual yo Pablo fui hecho ministro.” (Colosenses 1:23) Los misioneros son los apóstoles de hoy que llevan el mensaje a otros lugares del planeta, convierten almas y plantan iglesias. Desde el principio de la era cristiana se entendió que predicar era dar un mensaje de vida y esperanza: 14 Y estableció a doce, para que estuviesen con él, y para enviarlos a predicar” (San Marcos 3:14) En su época los apóstoles llevaron el Evangelio a distintos lugares: Simón Pedro a Babilonia de Mesopotamia; Andrés a Edesa (en Turquía); Juan a Esmirna, Pérgamo, Sardis, Filadelfia, Laodicea, Tiatira; Felipe al Asia Superior, Heliópolis (Egipto), Frigia; Bartolomé a la India; Tomás a Partia y la India; Mateo a Partia y Etiopía; Simón a Mauritania, África y Gran Bretaña.  

En la historia del cristianismo se distinguen misioneros: a) Protestantes, como John Eliot a los indios de Norteamérica; William Carey a la India; Robert Morrison a la China; David Livingston al África; Mary Slessor al África Occidental; Albert Schweitzer al África ecuatorial francesa; William Cameron a Iberoamérica; y b) Católicos, como Bartolomé de las Casas a la América española; Francisco Javier a la India, Ceilán y extremo Oriente; Damián de Molokai a Hawai; Charles Eugene de Foucauld al norte de África; Teresa de Calcuta a la India. Todos ellos dieron sus vidas por la predicación del Evangelio de Jesucristo. 

Si tenemos a Cristo en nuestros corazones habrá un ardiente anhelo por predicar Su mensaje de salvación a todos quienes encontremos en nuestro camino. Si así lo hacemos, quienes nos escuchen y obedezcan al llamado, también querrán ser tan evangelizadores como nosotros. Tengamos pasión por las almas; no importa si somos pequeños o grandes predicadores; lo que importa es que prediquemos Su Evangelio. Desde que Jesús, nuestro Maestro, ordenó a Sus discípulos predicar el Evangelio hasta hoy ha habido grandes predicadores de Su Palabra de salvación. Muchos cristianos y cristianas han invertido sus vidas en esta tarea superior, han consagrado sus mentes, arriesgado su integridad física y salud, entregado sus recursos y anunciado el Evangelio a millones de almas que hoy son salvas. Atrevámonos nosotros también a ser predicadores del eterno Evangelio de Jesucristo, dediquemos la vida a ello y sea ésta nuestra obra y expresión de gratitud para el Señor que nos amó. Que nuestra labor quede escrita en el libro de la vida:  

3 Asimismo te ruego también a ti, compañero fiel, que ayudes a éstas que combatieron juntamente conmigo en el evangelio, con Clemente también y los demás colaboradores míos, cuyos nombres están en el libro de la vida.” (Filipenses 4:3) 

Predicar es cumplir una orden de Jesucristo, la más importante, “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. 

CONCLUSIÓN.

Es necesario entender el significado espiritual de las palabras “predicar”, “predicación”, “predicador”. Según la Biblia, predicar es: 1) Derramar un vaso de alabastro, un perfume espiritual carísimo en el alma de un pecador y en el corazón del Señor; 2) Anticipar la venida del Señor, apurarla para que se convierta la mayor cantidad de personas y Él regrese pronto; 3) Luchar y exponerse contra la incredulidad, puesto que estamos en una guerra espiritual contra el demonio al cual le arrebatamos las almas; 4) Confirmar en la fe, cuando anunciamos a nuestros hermanos las verdades de Jesucristo y ellos despiertan y crecen en su fe; y 5) Predicar es cumplir una orden de Jesucristo, la más importante, “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.”

 

PARA TRABAJAR EN EL CENÁCULO:

1)       ¿Ha predicado usted en un lugar público como una plaza, calle, institución, y cómo fue esa experiencia?

2)       ¿Cuáles son las dos verdades que Jesús declaró cuando una mujer derramó perfume sobre Su cabeza?

3)       ¿Puede Dios cambiar Su voluntad?

4)       ¿A qué equivale en la actualidad la discusión entre judíos y gentiles dentro de la Iglesia?

5)       ¿Cómo entiende la confirmación cristiana?

6)       ¿Quién fue la persona que le predicó el Evangelio cuando usted conoció al Señor?

7)       ¿Si pudiera escoger, a quienes les gustaría ser enviado/a a predicarles?

8)       ¿Qué haría usted ahora si una persona se convirtiera por su predicación?

9)       ¿Cuál es, a su parecer, la más importante orden que nos ha dado Jesucristo?

10)   ¿Qué personas de su entorno necesitan ahora escuchar el mensaje del Evangelio?

 

BIBLIOLINKOGRAFÍA.

  • Reina, Casiodoro de (1960). “La Santa Biblia” Estados Unidos: Broadman & Holman Publishers.
  • MacArthur, John. (2011). “Biblia de Estudio MacArthur” Estados Unidos: Thomas Nelson Inc. 
  • (1979). “Dios Habla Hoy, La Biblia Versión Popular” Sociedades Bíblicas Unidas.

·         (1960). “La Santa Biblia” Sociedades Bíblicas Unidas. Recuperado de: http://www.gentle.org/biblia/

·         “Nuevo Testamento, Edición Pastoral” Chile, Ediciones Mundo, 1974.

·         “Diccionario de la Real Academia de la Lengua de España” Disponible en: http://www.rae.es/

·         Concordancia electrónica de la Biblia” Disponible en: http://www.miconcordancia.com/concordancia.php

  • Rizo Martínes, José L. “Diccionario Bíblico” Recuperado de: http://es.scribd.com/doc/50636670/Diccionario-Biblico-Jose-L-Rizo-Martinez#scribd

·         (1966, 1970, 1979, 1983, 1996) Dios habla hoy” ®, © Sociedades Bíblicas Unidas, Disponible en: https://www.biblegateway.com/versions/Dios-Habla-Hoy-DHH-Biblia/

  • http://www.rlhymersjr.com/Online_Sermons_Spanish/2011/060511AM_SignsOFChristsComing.html

  • http://www.biblestudytools.com/commentaries/utley/marcos/marcos13.html

  • http://www.leccionesuvinet.org/parenesis-9.php

domingo, mayo 14, 2017

EVANGELIO, JUSTICIA Y FE.

EL EVANGELIO
LECCIÓN 5

© Pastor Iván Tapia Contardo 

Lectura bíblica:16 Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego. / 17 Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá.” (Romanos 1:16,17) 

Idea central: El Evangelio revela la justicia por fe. 

Objetivos: a) Valorar el Evangelio como un mensaje revelador; b) Comprender y valorar el rol de Jesucristo en el Evangelio; c) Comprender el concepto de justicia en el Evangelio y cómo actúa en nosotros; d) Comprender y valorar el papel de la fe en la justificación; e) Comprender qué significa por fe y para fe, en el mensaje evangélico;  y f) Comprender, apreciar y vivir el dogma cristiano “Que el justo vive por la fe”. 

Resumen: El Evangelio es un mensaje revelador. Nos da a conocer la justicia Divina y sus alcances para la Humanidad pecadora; revela que la justificación del hombre es por medio de la  fe en Jesús; que esa justicia se expande a través de toda la vida de quien conserva esa fe; y que el hombre justo vive por la fe. 

E
n esta serie de enseñanzas hemos estado abordando el Evangelio, el maravilloso mensaje que Jesucristo trajo a la Humanidad. Hemos visto que ése es el Evangelio del Reino, es decir el mensaje de que el gobierno de Dios quiere establecerse sobre cada ser humano arrepentido que le reciba como Señor y Salvador de su vida. También estudiamos que es el Evangelio de Dios; no es un invento humano sino que nace en el mismo corazón de la Divinidad y a Él le pertenece, por tanto debemos respetarlo y comprenderlo bien. Luego estudiamos los resultados o el fruto del Evangelio, las consecuencias benéficas que tiene en la vida de una persona cuando vive Su Verdad. Otro tema fue el Evangelio como nuestra misión, la responsabilidad de anunciarlo a toda criatura, no sólo en palabras sino también en acciones.  

En verdad el Evangelio es un poder Divino que permite la salvación de cualquier ser humano, sin considerar raza, nacionalidad, sexo, nivel cultural o social, etc. Es un mensaje tan poderoso que, por medio del amor transforma las vidas. Pero ahora veremos que contiene otro elemento tan poderoso como el amor, que es capaz de traer justicia y vida a nuestra pobre existencia pecadora, me refiero a la fe, don de Dios. 

Mediante el Evangelio, Dios revela algo muy importante para todo ser humano; un asunto que dice relación con su vida aquí y en la eternidad. Del mensaje del Evangelio depende nuestra salvación eterna. 

¿Qué revela el Evangelio? 

  1. Revela la justicia de Dios.
“Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela...”  

La justicia es un principio moral que inclina a obrar y juzgar respetando la verdad y dando a cada uno lo que le corresponde. Los seres humanos, por tener una conciencia moral, siempre esperamos que se nos trate con justicia en la familia, la escuela, el trabajo y la sociedad. De acuerdo a este concepto de justicia también procuramos actuar. Sin embargo no siempre obramos ni encontramos justicia en nuestro medio.

La verdadera y perfecta justicia sólo se encuentra en Dios. Él es un Dios justo:

·         “9 Fenezca ahora la maldad de los inicuos, mas establece tú al justo; Porque el Dios justo prueba la mente y el corazón.” (Salmos 7:9)

  • “18 Por tanto, Jehová esperará para tener piedad de vosotros, y por tanto, será exaltado teniendo de vosotros misericordia; porque Jehová es Dios justo; bienaventurados todos los que confían en él.” (Isaías 30:18)
 
  • “21 Proclamad, y hacedlos acercarse, y entren todos en consulta; ¿quién hizo oír esto desde el principio, y lo tiene dicho desde entonces, sino yo Jehová? Y no hay más Dios que yo; Dios justo y Salvador; ningún otro fuera de mí.” (Isaías 45:21) 

Siendo un Dios justo, actúa con justicia y ejerce justicia. Cuando el Texto dice que “en el evangelio la justicia de Dios se revela” significa que el Evangelio o mensaje de Jesucristo, reveló el acto justo de Dios con respecto al pecado del Hombre. Como Juez Justo, Dios consideró lo siguiente: 

1)      El Hombre desobedeció a Dios en el Edén y se puso bajo la autoridad del diablo. Su mandamiento fue: “16 Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; / 17 mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás.” (Génesis 2:16,17) 

2)      El Hombre al desobedecer a Dios y pecar obtiene como resultado el deterioro de sí, del entorno y su propia muerte: “17 Y al hombre dijo: Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo: No comerás de él; maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida. / 18 Espinos y cardos te producirá, y comerás plantas del campo. / 19 Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás.” (Génesis 3:17-19) 

3)      El Hombre para ser redimido o liberado del castigo de su propia culpa y poder recuperar la condición que tenía en el Edén, debe hacer un sacrificio de muerte: 4 Y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, de lo más gordo de ellas. Y miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda” (Génesis 4:4) “Redimir” significa liberar a alguien de un sufrimiento o de un castigo; también implica recuperar algo perdido o embargado. Todos los sacrificios del Antiguo Testamento apuntan a la redención del Hombre de su pecado, culpa, inmundicia o enfermedad. 

4)      El Hombre ha sido contaminado por el pecado y no tiene otro remedio que la muerte, debe morir, mas Dios decide sustituirlo en ese sacrificio de muerte, enviando a Su Hijo Jesucristo a morir en la cruz sustituyendo al Hombre. El Hijo de Dios sería “14 quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras.” (Tito 2:14) Jesús pagaría el precio de nuestro pecado, sustituyéndonos en la cruz: “5 Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. / 6 Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros.” (Isaías 53:5,6) 

De este modo Dios ejerció justicia sobre el pecador, castigando a Su propio Hijo, quien nos sustituyó. 

  1. Revela la justicia de Dios por fe.
“Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe...”  

Dios se revela al ser humano a través de todo lo creado; es lo que se llama “revelación natural”; sin embargo muchos permanecen ciegos a esta revelación: 19 porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó. / 20 Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa. / 21 Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido.” (Romanos 1:19-21) 

Pero hay una “revelación especial” que es la manifestada por Su Palabra inspirada por el Espíritu Santo. Esta revelación es la evidencia escrita de que Dios se ha comunicado con el hombre. La inspiración del Espíritu Santo capacitó a los escritores bíblicos para escribir perfectamente la Verdad revelada.  

Dios reveló a San Pablo que el hombre carece de justicia: “10 Como está escrito: No hay justo, ni aun uno; / 11 No hay quien entienda. No hay quien busque a Dios.” (Romanos 3:10,11) El hombre necesita justicia: “9 ¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, / 10 ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios.” (1 Corintios 6:9) Puede obtener esa justicia por fe. 

Somos justificados, es decir considerados por Dios como justos, no por esfuerzo humano, no por buenas obras, no por sacramentos, rituales u otra acción, sino sólo por fe en Jesucristo. Dios no quiso salvarnos de la condenación eterna por nuestra propia justicia sino por una justicia ajena, la que no tiene su origen en nosotros sino que nos viene de afuera, no procede de la Tierra sino del Cielo. 

  1. Revela la justicia de Dios para fe.
“Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela... para fe...” 

“Para” indica la finalidad de una acción. Por ejemplo cuando se lee en la Escritura: 22 Y dijo Jehová Dios: He aquí el hombre es como uno de nosotros, sabiendo el bien y el mal; ahora, pues, que no alargue su mano, y tome también del árbol de la vida, y coma, y viva para siempre.” (Génesis 3:22) 

También se usa la palabra “para” al indicar la utilidad, destino o uso de algo: 14 Dijo luego Dios: Haya lumbreras en la expansión de los cielos para separar el día de la noche; y sirvan de señales para las estaciones, para días y años, / 15 y sean por lumbreras en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra. Y fue así.” (Génesis 1:14,15) La finalidad de las lumbreras era distinguir entre día y noche, estaciones, días y años; y para iluminar la tierra. 

“Para fe” indica que la fe es como un envase que recibe y contiene la justicia de Dios. Al tener esta fe, la justicia Divina se nos muestra con toda claridad y nos aferramos a ella. La justificación del pecador es “por fe” y también tiene una finalidad: “para fe”, para que el cristiano viva permanentemente en fe, justificado por la sangre de Jesús. La justicia de Dios nos justifica para vivir la vida de Jesús, una vida que nos santifica, sana, renueva y transforma. 

La frase “por fe” nos indica cómo fuimos justificados; mas la frase “para fe” nos dice que cada día somos justificados por la fe que llevamos dentro.  

  1. Revela que el justo vive por la fe.
“...como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá.”  

Esta es una declaración tan sugerente, que parece contener varios significados. En el Antiguo Testamento, el profeta Habacuc se quejaba a Dios por la injusticia así: “1 La profecía que vio el profeta Habacuc. / 2 ¿Hasta cuándo, oh Jehová, clamaré, y no oirás; y daré voces a ti a causa de la violencia, y no salvarás? / 3 ¿Por qué me haces ver iniquidad, y haces que vea molestia? Destrucción y violencia están delante de mí, y pleito y contienda se levantan. / 4 Por lo cual la ley es debilitada, y el juicio no sale según la verdad; por cuanto el impío asedia al justo, por eso sale torcida la justicia.” (Habacuc 1:1-4) Este profeta menor, que vivió durante el dominio del imperio caldeo-babilonio que oprimía con crueldad a los pueblos que conquistaba, reclama que el justo es asediado por el impío y la ley no se cumple, triunfando la injusticia. El pueblo judío era gobernado por el rey Joacim. 

El profeta exige a Dios una respuesta: “1 Sobre mi guarda estaré, y sobre la fortaleza afirmaré el pie, y velaré para ver lo que se me dirá, y qué he de responder tocante a mi queja.” (Habacuc 2:1) Y Dios por fin le responde: 

“2 Y Jehová me respondió, y dijo: Escribe la visión, y declárala en tablas, para que corra el que leyere en ella. / 3 Aunque la visión tardará aún por un tiempo, mas se apresura hacia el fin, y no mentirá; aunque tardare, espéralo, porque sin duda vendrá, no tardará. / 4 He aquí que aquel cuya alma no es recta, se enorgullece; mas el justo por su fe vivirá.” (Habacuc 2:2-4) La fe es el elemento que da vida al justo. El impío se enorgullece de sí mismo, es vanidoso y orgulloso; todo lo contrario es el justo: humilde, manso, sencillo y en eso consiste la “vida” que recibe. En cambio el impío recibe “muerte”. Ni la muerte ni la vida debemos entenderlas como biológicas, ni siquiera psicológica o del alma, sino espiritual. 

Recordemos que la Biblia nos muestra tres tipos de vida:

1.      Bíos. La vida biológica; “…los afanes y las riquezas y los placeres de la vida” (San Lucas 8:14). Esta palabra griega se refiere a la vida física de uno y es de dónde la palabra biología proviene. El cuerpo (en hebreo: «basar»; en griego: «soma») tiene la vida “bíos”. 

2.      Psujé: La vida psicológica, “Porque el que quiera salvar la vida de su alma, la perderá” (San Mateo 16:25). La palabra griega aquí se refiere a la vida psicológica del alma, es decir, la mente, emoción y voluntad, y es de dónde obtenemos la palabra psicología. El alma (en hebreo: «nephesh»; en griego: «psuche») tiene la vida “psique”. 

3.      Zoé: “En Él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres” (San Juan 1:4). La palabra griega aquí se refiere a la vida increada, eterna, la vida divina poseída exclusivamente por Dios. El espíritu (en hebreo: «ruach»; en griego: «pneuma») recibe la vida “zoé” 

Desde el punto de vista de Dios hay sólo dos actitudes ante la vida: de fe o de incredulidad. Podemos aceptar a Dios y Sus principios, conduciéndonos conformes a ellos, o hacer todo lo contrario y rechazar el gobierno de Dios sobre nuestras vidas. Así, el justo por la fe vivirá. Fundaremos la vida en la fe en Dios o en la incredulidad y rechazo de Dios. Fe significa aceptar, creer y adoptar lo que la Palabra de Dios nos enseña. Cuando optamos por Dios y Su Palabra, nacemos de nuevo y Dios nos da la “vida” de Su Espíritu, la vida zoé. Entonces podemos decir “Mas el justo por la fe vivirá.” (Romanos 1:17 

El Evangelio de Habacuc es el mismo Evangelio del apóstol Pablo, predicado por el Señor Jesucristo. El Nuevo Testamento no niega el Antiguo. Siempre la fe ha sido justificante para con Dios, como en el caso de Abraham: “6 Y creyó a Jehová, y le fue contado por justicia.” (Génesis 15:6) De modo que el justo por la fe vivirá, una fe que salva y es un acto continuado y sostenido a lo largo de la vida. Así como la respiración para el cuerpo lo es la fe para el alma, la virtud más fundamental de la vida cristiana y de la que nacen todas las demás. 

CONCLUSIÓN.

El Evangelio es un mensaje revelador. Fue traído a la tierra por Jesucristo, el Hijo de Dios. En ese mensaje Él ocupa un lugar central, es la Víctima que ocupó nuestro lugar para darnos la salvación. El Evangelio revela: 1) La justicia de Dios; 2) La justicia de Dios por fe; 3) La justicia de Dios para fe; y 4) Que el justo vive por la fe.

 

PARA TRABAJAR EN EL CENÁCULO:

1)      ¿Qué significa para usted el Evangelio?

2)      ¿Qué lugar ocupa Jesucristo en el Evangelio?

3)      ¿En qué consiste para usted el Evangelio del Reino?

4)      ¿Cómo y cuándo debemos anunciar el Evangelio?

5)      ¿Qué elemento es más importante en el Evangelio: el amor, la fe o la justicia?

6)      ¿Cómo ha vivido la injusticia?

7)      ¿Es la historia de Adán y Eva un evento que no se observa en la actualidad?

8)      ¿Qué significa para usted la justificación?

9)      ¿Qué utilidad tiene el Evangelio?

10)  ¿Qué diferencia a un justo de un impío?

11)  ¿Cuáles son las dos actitudes opuestas básicas ante la vida?

12)  ¿Cómo experimenta usted el vivir por fe?

13)  ¿Qué cosa nueva ha comprendido hoy sobre el Evangelio?

 
 
BIBLIOLINKOGRAFÍA.
  • Reina, Casiodoro de (1960). “La Santa Biblia” Estados Unidos: Broadman & Holman Publishers.
  • MacArthur, John. (2011). “Biblia de Estudio MacArthur” Estados Unidos: Thomas Nelson Inc. 
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  • “Nuevo Testamento, Edición Pastoral” Chile, Ediciones Mundo, 1974.
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  • Spurgeon, Charles Haddon “El justo por su fe vivirá” Disponible en:
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