domingo, octubre 08, 2017

NUESTRO EVANGELIO.


 
"San Pablo", pintura de El Greco
 
 
EL EVANGELIO
LECCIÓN 10

 
© Pastor Iván Tapia Contardo 

Lectura bíblica: “3 Pero si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden está encubierto” (2 Corintios 4:3) 

Idea central: Las características del ministerio de predicar el Evangelio. 

Objetivos: a) Comprender, valorar y aplicar las características del ministerio de predicar el Evangelio; b) Comprender que el Evangelio es un ministerio universal y abrirse a ello; c) Comprender y experimentar los aspectos éticos del ministerio; d) Valorar la predicación del Evangelio como un ministerio que ilumina el entendimiento; y e) Vivir el Evangelio como un ministerio Cristocéntrico. 

Resumen: El Evangelio es un mensaje, es una forma de vida, una doctrina o pensamiento y un ministerio. Los discípulos de Jesucristo, sobre todo los ministros de Dios, tenemos la misión de anunciar, enseñar y vivir este Evangelio. Es nuestro ministerio y para ejercerlo debemos comprender, valorar y practicar su universalidad, su ética, su enseñanza iluminada y su centralidad en Cristo.
 

E
n algunas oportunidades, el apóstol Pablo se refiere al mensaje predicado como “mi Evangelio” o “nuestro Evangelio”, como en los siguientes textos: 

  • “pues nuestro evangelio no llegó a vosotros en palabras solamente, sino también en poder, en el Espíritu Santo y en plena certidumbre, como bien sabéis cuáles fuimos entre vosotros por amor de vosotros.” (1 Tesalonicenses 1:5
  • “13 Pero nosotros debemos dar siempre gracias a Dios respecto a vosotros, hermanos amados por el Señor, de que Dios os haya escogido desde el principio para salvación, mediante la santificación por el Espíritu y la fe en la verdad, / 14 a lo cual os llamó mediante nuestro evangelio, para alcanzar la gloria de nuestro Señor Jesucristo. / 15 Así que, hermanos, estad firmes, y retened la doctrina que habéis aprendido, sea por palabra, o por carta nuestra.” (2 Tesalonicenses 2:13-15) 

En verdad cuando escribe “mi evangelio” quiere decir “el Evangelio que yo predico” y al decir “nuestro evangelio” se refiere al “Evangelio que nosotros anunciamos.”  

Ese Evangelio predicado por los apóstoles es el Evangelio de Jesús y que tiene características muy específicas. Para todo cristiano es muy importante conocer las características que tiene el Evangelio, puesto que éste es el mensaje que nosotros también anunciamos.  

La predicación del Evangelio es la misión de todo cristiano, como lo ordenó Jesús antes de partir: 15 Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.”  (San Marcos 16:15). Predicar el Evangelio es el “ministerio”, servicio o misión de la Iglesia y de todo creyente, en especial de los ministros de Dios. 

¿Cuáles son las características del ministerio del Evangelio? 

1. Un ministerio universal.

“1 Por lo cual, teniendo nosotros este ministerio según la misericordia que hemos recibido, no desmayamos.” (2 Corintios 4:1) 

La palabra “ministerio” se suele utilizar indiscriminadamente para todo tipo de acciones en la Iglesia. Se habla de “ministerio de música”, “ministerio de jóvenes”, “ministerio de visitación”, etc. Personalmente, prefiero nominar como ministerio sólo a aquellas acciones que son realizadas por un “ministro” de Dios, de acuerdo a lo que señala San Pablo: “11 Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros” (Efesios 4:11) El ministerio es siempre la predicación de la Palabra de Dios y, dentro de aquella misión, cada ministro del Señor recibe un mensaje, un estilo y un método especial. En el caso del apóstol Pablo, él recibió el encargo de transmitir el mensaje de la Gracia a los gentiles, tarea a la que se dedicó durante dos décadas (si tenemos en cuenta que fue llamado al ministerio después de la muerte de Esteban el año 34 DC. y fue mártir el año 58 DC. aproximadamente). 

Dios, en Su gran amor por la Humanidad y no sólo por los judíos, le encargó a este hombre de origen judío, ciudadano romano y muy culto, que desarrollara el ministerio que llevaría el cristianismo más allá de toda frontera cultural y geográfica. El ministerio de San Pablo fue un ministerio apostólico, es decir dedicado a la proclamación del Evangelio en todo lugar para la plantación de Iglesias en todo el mundo conocido.
 

2. Un ministerio ético.

“2 Antes bien renunciamos a lo oculto y vergonzoso, no andando con astucia, ni adulterando la palabra de Dios, sino por la manifestación de la verdad recomendándonos a toda conciencia humana delante de Dios.” (2 Corintios 4:2) 

En este versículo se observa el proceder de San Pablo, todo un apóstol de Jesucristo, con respecto a su ministerio, proceder que debiera ser el de todo siervo de Dios y cualquier cristiano que trabaje para el Señor:

a)      Renunciar a lo oculto, no proceder a escondidas.
b)      Renunciar a lo vergonzoso, no avergonzarse de Jesucristo y Su evangelio.
c)      No andar con astucia. Ésta es la habilidad para comprender las cosas y obtener provecho o beneficio mediante engaño o evitándolo.
d)     No adulterar la Verdad, no falsear el mensaje de Dios, sino decir sólo la Verdad.
e)      Tal proceder nos recomienda a la conciencia de los que nos conocen, de los cual Dios es testigo. 

Estos cinco puntos trazan un perfil de cómo debe ser el proceder nuestro en la predicación de la Palabra de Dios y en todo el trabajo de la Iglesia. Corresponde a la ética que debe guardarse para hacer un trabajo de acuerdo a los valores de Dios. Ética es el conjunto de costumbres y normas que dirigen o valoran el comportamiento humano en una comunidad. La Iglesia es una comunidad de Dios con una ética Divina. 

3. Un ministerio que ilumina.

“3 Pero si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden está encubierto; / 4 en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios.” (2 Corintios 4:3,4) 

El Apóstol habla de “nuestro” evangelio, incluso en ocasiones dice “mi” evangelio, como cuando afirma:  

  • “7 Considera lo que digo, y el Señor te dé entendimiento en todo. / 8 Acuérdate de Jesucristo, del linaje de David, resucitado de los muertos conforme a mi evangelio, / 9 en el cual sufro penalidades, hasta prisiones a modo de malhechor; mas la palabra de Dios no está presa.” (2 Timoteo 2:7-9);  
  • “en el día en que Dios juzgará por Jesucristo los secretos de los hombres, conforme a mi evangelio.” (Romanos 2:16)
 
El Evangelio ha llegado a ser un mensaje que no sólo pertenece a Jesucristo, sino que él se ha apoderado del Evangelio y ahora le pertenece. Es “el Evangelio que yo anuncio”. Dado que todos los seres humanos somos diferentes, también de distintos modos percibimos el Evangelio. Obviamente el mensaje es uno solo, pero los énfasis será distintos, dependiendo de numerosos factores, tales como: nacionalidad, raza, iglesia, doctrina, temperamento, experiencia personal, etc. Un convertido en la selva amazónica lo sentirá muy distinto a uno de la gran ciudad; para una persona que ha vivido en la pobreza será muy diferente su percepción del Evangelio a como lo siente alguien de un nivel socioeconómico alto; un ser político lo percibirá distinto a un artista, en fin un niño lo sentirá distinto a un adulto. Por eso podemos perfectamente decir que cada cristiano tiene “su Evangelio”. Algunos privilegiarán más la fe, otros el amor, la autoridad de Dios o Su misericordia, para algunos será más importante la alabanza y la adoración y para otros la comprensión de Su Palabra. Pero todos coincidirán en algo, mejor dicho en Alguien: Jesucristo. El centro del Evangelio o Buena Nueva es la Persona de Jesucristo, el Hijo de Dios que dio Su vida por la Humanidad.

Aparentemente el mensaje del Evangelio está como cubierto por un velo, algo difícil de comprender, siendo tan sencillo: a) Dios nos ama; b) Somos pecadores; c) Jesucristo murió en la cruz para pagar nuestros pecados; d) Si nos arrepentimos y pedimos perdón a Dios; e) Él nos perdona en Cristo; f) Nos da Su Espíritu Santo para poder vivir como Dios manda. 

Si parece poco claro o inaceptable, esto es para los incrédulos que quieren perderse para siempre y no obedecer a Dios. Como ellos no creen, el diablo “dios de este mundo” los ha enceguecido en su entendimiento para que no sean iluminados por el Evangelio. Esa luz que emana del Evangelio, el mensaje de Jesucristo, es la gloria de Cristo, quien es la viva imagen de Dios. 

A los escritores de la Biblia les fue “revelada” por el Espíritu Santo la Palabra de Dios; a nosotros, los creyentes en Dios nos es “iluminado” el entendimiento para comprender Su Palabra. En el mundo hay religiones que buscan la “iluminación”; nosotros los cristianos vivimos en carne propia esa iluminación al comprender el glorioso Evangelio de Jesucristo. 

4. Un ministerio Cristocéntrico.

“5 Porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo como Señor, y a nosotros como vuestros siervos por amor de Jesús. / 6 Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo.” (2 Corintios 4:5,6) 

Sin embargo, a pesar de que el Evangelio se apodera tan profundamente del individuo hasta llegar éste a considerarlo algo propio, no se predica la propia persona sino la Persona de Jesucristo. Pablo decía que predicaba a Jesús y a él como siervo de sus hermanos, por amor a Jesucristo. Hay que entender estas palabras del siguiente modo: “No nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo como Señor; nosotros nos declaramos simplemente servidores de ustedes por amor a Jesús” (DHH). El servicio que presta el ministro de Dios a la Iglesia y a la sociedad es presentar el mensaje y la Persona de Jesucristo a los oyentes y lectores; su trabajo es: a) Tener una profunda comunión con Dios; b) Discernir la voluntad del Señor; c) Estudiar la Palabra de Dios; d) Ejercer el ministerio de la Palabra; e) Vivir consecuentemente con el Evangelio. 

¡Es tan grande lo que los cristianos llevamos dentro...! Mejor dicho: Es tan grande Aquél que los cristianos llevamos dentro, puesto que somos, como decían de Ignacio de Antioquía, el “portador de Dios”, portadores de “la Luz del mundo”, Jesucristo. Dios ordenó una vez que en medio de las tinieblas resplandeciese la luz y así creó el mundo; siglos después volvió a hacerlo cuando ordenó que en nuestros corazones resplandeciese la luz de Su Hijo. Nos iluminó con Su conocimiento. La gloria de Dios se puede contemplar en el rostro de Jesucristo. 

El ministerio del Evangelio es Cristocéntrico, no se centra en el siervo de Dios ni en el oyente o lector, sólo en Jesucristo. Cristo es la Persona que destaca el Evangelio; se predica a Cristo; Él es el que perdona y salva al pecador; Cristo es el Modelo de todo cristiano y finalmente todos formaremos un solo Cuerpo en Cristo. La misión de todo cristiano es dar a conocer la gloria de Dios que brilla en la cara de Jesucristo. 

CONCLUSIÓN.

El ministerio de predicar el Evangelio tiene ciertas características que los apóstoles aplicaron en su misión. El Evangelio es: 1) Un ministerio universal; 2) Un ministerio ético; 3) Un ministerio que ilumina; y 4) Un ministerio Cristocéntrico.

 

PARA TRABAJAR EN EL CENÁCULO:
1)      ¿Qué ha significado para usted conocer el Evangelio?
2)      ¿Considera usted que le pertenece el Evangelio?
3)      ¿Cómo es su Evangelio, tiene alguna particularidad especial?
4)      ¿Cómo concibe usted el Evangelio?
5)      ¿Ama Dios más a los gentiles que a los judíos?
6)      ¿Cómo podemos hacer de nuestra vida una experiencia Cristocéntrica?
7)      ¿Cuál es el énfasis del mensaje de esta Iglesia?
8)      ¿Por qué se dice que el Evangelio es un ministerio ético?
9)      ¿Queda algún grupo de pecadores excluido del ministerio del Evangelio?
10)  ¿Qué enseñanza nueva le ha dado el Señor en este sermón?
11)  ¿Qué diferencias habrá en el Evangelio de un convertido en la selva amazónica y uno de la gran ciudad?
12)  ¿Para una persona que ha vivido en la pobreza será muy diferente su percepción del Evangelio a como lo siente alguien de un nivel socioeconómico alto?
13)  ¿Un ser político percibirá el Evangelio distinto a un artista?
14)  ¿Cómo siente un niño el Evangelio y cómo lo siente un adulto?
15)  ¿Cuál de estas cuatro características del ministerio del Evangelio considera más importante: Universal, ético, iluminador y Cristocéntrico?
16)  ¿Qué fronteras culturales y geográficas es necesario cruzar hoy día con el Evangelio?

 

 

BIBLIOLINKOGRAFÍA.

  • Reina, Casiodoro de (1960). “La Santa Biblia” Estados Unidos: Broadman & Holman Publishers.
  • MacArthur, John. (2011). “Biblia de Estudio MacArthur” Estados Unidos: Thomas Nelson Inc. 
  • (1979). “Dios Habla Hoy, La Biblia Versión Popular” Sociedades Bíblicas Unidas.
  • (1960). “La Santa Biblia” Sociedades Bíblicas Unidas. Recuperado de: http://www.gentle.org/biblia/
  • “Nuevo Testamento, Edición Pastoral” Chile, Ediciones Mundo, 1974.
  • “Diccionario de la Real Academia de la Lengua de España” Disponible en: http://www.rae.es/
  • Concordancia electrónica de la Biblia” Disponible en: http://www.miconcordancia.com/concordancia.php
  • Rizo Martínes, José L. “Diccionario Bíblico” Recuperado de: http://es.scribd.com/doc/50636670/Diccionario-Biblico-Jose-L-Rizo-Martinez#scribd
  • (1966, 1970, 1979, 1983, 1996) Dios habla hoy” ®, © Sociedades Bíblicas Unidas, Disponible en: https://www.biblegateway.com/versions/Dios-Habla-Hoy-DHH-Biblia/

domingo, septiembre 10, 2017

PARADOJAS DEL EVANGELIO.


"Aire y agua" Paradoja visual de Escher

© Pastor Iván Tapia Contardo

Lectura bíblica: “1 En aquel tiempo los discípulos vinieron a Jesús, diciendo: ¿Quién es el mayor en el reino de los cielos? / 2 Y llamando Jesús a un niño, lo puso en medio de ellos, / 3 y dijo: De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos. / 4 Así que, cualquiera que se humille como este niño, ése es el mayor en el reino de los cielos. / 5 Y cualquiera que reciba en mi nombre a un niño como este, a mí me recibe.” (San Mateo 18:1-5) 

Idea central: Las paradojas del Evangelio. 

Objetivos: a) Comprender el uso que dio Jesús a la paradoja; b) Meditar las paradojas de Jesús y abrirse a Su Verdad; c) Comprender que debemos tener más de Dios para recibir más; 2) Comprender y experimentar la paradoja evangélica de morir para vivir; y 3) Comprender, asimilar y vivir la paradoja de aborrecer para ser aceptado, poniendo en primerísimo lugar a Jesucristo. 

Resumen: La vida cristiana está llena de paradojas como lo está la Biblia y el Evangelio. El Maestro se empeñó en presentar Su Verdad en forma paradojal, aparentemente absurda y contradictoria, para hacernos reflexionar sobre la vida eterna, la salvación y el amor verdadero. Pongamos atención a las paradojas del Evangelio y encontraremos su verdadero sentido. 

 
Todos hemos escuchado frases como estas: “Si quieres paz prepárate para la guerra”; “Sólo sé que nada sé”; “Seamos realistas, pidamos lo imposible”; “Prohibido prohibir”; “Es de mala suerte ser supersticioso”; “Todos somos iguales, pero unos más iguales que otros”. Son frases que utilizan ideas contradictorias pero encierran una verdad. Es lo que se llama “paradoja”.  

La palabra “paradoja” deriva del latín “paradoxa” que significa “lo contrario a la opinión común”. Es una idea extraña opuesta a lo considerado por todos como verdadero. En la retórica o arte de hablar y persuadir, cosa que nuestro Maestro dominaba, la paradoja es una figura de pensamiento que consiste en emplear expresiones o frases que implican contradicción, como cuando asegura: “todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, éste la salvará” (San Lucas 9:23). Las paradojas estimulan la reflexión y sirven para revelar lo complejo que es la vida. 

En la paradoja se niega lo mismo que se afirma: “el que es más pequeño entre todos vosotros, ése es el más grande.” (San Lucas 9:48). Es una idea extraña opuesta a lo que se considera verdadero, es una proposición que implica una contradicción lógica pero que pretende transmitir una verdad superior. 

Las verdades reveladas por Dios son tan prolíficas en paradojas que la Biblia parece llena de contradicciones. Por un lado se nos dice que Jesucristo lo hizo todo por nosotros: “18 Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu” (1 Pedro 3:18). Y por otro lado se nos insta a ocuparnos en nuestra salvación: “12 Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor, / 13 porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad.” (Filipenses 2:12,13) 

Una de las paradojas más llamativas es la de fe y obras: “8 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; / 9 no por obras, para que nadie se gloríe.” (Efesios 2:8,9) y “23 Y se cumplió la Escritura que dice: Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia, y fue llamado amigo de Dios. / 24 Vosotros veis, pues, que el hombre es justificado por las obras, y no solamente por la fe.” (Santiago 2:23,24) 

Con frecuencia es necesario presentar la Verdad a la mente humana mediante declaraciones que aparentan estar en contradicción, es decir mediante paradojas. Es lo que hizo Jesucristo para conmover, remecer, penetrar y cambiar la mente de sus oyentes. En la enseñanza de Jesús es frecuente el uso de la paradoja. Algunos ejemplos: “Mirad, guardaos de la levadura de los fariseos y de los saduceos”; “Sígueme; deja que los muertos entierren a sus muertos”; “¿Quién es mi madre, y quiénes son mis hermanos?”; “¡Guías ciegos, que coláis el mosquito, y tragáis el camello!”; “Otra vez os digo, que es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios.” 

¿Cuáles son las paradojas más relevantes del Evangelio?
 

1. Tener para recibir más.

“12 Porque a cualquiera que tiene, se le dará, y tendrá más; pero al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado.” (San Mateo 13:12) 

El Señor dijo estas palabras cuando hablaba sobre el propósito de las parábolas. Nada más contradictorio que esto: 10 Cuando estuvo solo, los que estaban cerca de él con los doce le preguntaron sobre la parábola.  / 11 Y les dijo: A vosotros os es dado saber el misterio del reino de Dios; mas a los que están fuera, por parábolas todas las cosas;  / 12 para que viendo, vean y no perciban; y oyendo, oigan y no entiendan; para que no se conviertan, y les sean perdonados los pecados.” (San Marcos 4:10-12) 

Cualquier persona con sentido común pensaría que todo maestro desea que sus oyentes y discípulos le entiendan, sin embargo este Maestro afirma lo contrario: “9 Y sus discípulos le preguntaron, diciendo: ¿Qué significa esta parábola? / 10 Y él dijo: A vosotros os es dado conocer los misterios del reino de Dios; pero a los otros por parábolas, para que viendo no vean, y oyendo no entiendan.” (San Lucas 8:9,10) 

También señaló: “13 Por eso les hablo por parábolas: porque viendo no ven, y oyendo no oyen, ni entienden.  / 14 De manera que se cumple en ellos la profecía de Isaías, que dijo: (San Mateo 13:13-15 

Estos tres textos se originan en una pregunta que hacen los discípulos a Jesús, después que Él les contara la parábola del sembrador: ¿Qué significa esta parábola? La respuesta del Maestro contiene varias afirmaciones:

a)      A vosotros os es dado saber el misterio del reino de Dios; mas a los que están fuera, por parábolas todas las cosas. La revelación de la Verdad es sólo para discípulos. Los demás son privados de esa Verdad.

b)      Para que viendo no vean, y oyendo no entiendan. Las parábolas serán entendidas sólo por los escogidos.

c)      Que se cumple en ellos la profecía de Isaías. La falta de entendimiento de los no escogidos es el cumplimiento de la profecía.

d)     Porque el corazón de este pueblo se ha engrosado, Y con los oídos oyen pesadamente, Y han cerrado sus ojos. No se da a conocer la Verdad a los de duro corazón, que tienen oídos y ojos espirituales cerrados. 

La paradoja es que el conocimiento se dará al que tiene más, y al que tiene menos le será quitado. Sólo aquellos que aman la Verdad, merecen tenerla. Por eso el Maestro enseña en parábolas. El de corazón humilde podrá recibirla, el soberbio no la comprenderá y la rechazará. Es contradictorio que un maestro no desee que todos aprendan y esconda la Verdad a algunos, pero esa es la realidad de la espiritualidad. Hasta parece injusto que al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado, pero finalmente es muy justo y razonable. Meditemos en ello.
 

2. Morir para vivir.

24 Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame. / 25 Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará. / 26 Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?” (San Mateo 16:24-26)    

Estas palabras Jesús las dijo luego del incidente en que Pedro le reconviene porque Él le anunció “a sus discípulos que le era necesario ir a Jerusalén y padecer mucho de los ancianos, de los principales sacerdotes y de los escribas; y ser muerto, y resucitar al tercer día.” El Señor le reprende: “¡Quítate de delante de mí, Satanás!; me eres tropiezo, porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres.” Como cualquier ser humano normal, Pedro considera que lo primero es salvar la propia vida: “Señor, ten compasión de ti; en ninguna manera esto te acontezca”.  

Es entonces que Jesús planta este principio tan contradictorio: “Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí y del evangelio, la salvará.” (San Marcos 8:35). Para salvar la vida (se refiere a la vida eterna) hay que perder la vida (la vida terrenal). En el fondo la paradoja no es tal, pues se refiere a dos tipos de vida diferentes.  

Este morir puede implicar la muerte física, el martirio por causa de la fe en Jesucristo; pero en realidad este morir se inicia en el momento en que entregamos la vida al Señor. Desde aquel instante Jesús se apropia de nosotros, instala Su Espíritu Santo en el interior del cristiano y comienza a gobernarlo. Una ratificación de esto es el bautismo, sacramento que instituyó Jesús cuando dijo: “19 Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo” (San Mateo 28:19). En el bautismo muere el viejo hombre para nacer Cristo en nosotros. De allí en adelante, la vida cristiana será un continuo morir al pecado, a los deseos de la carne, al mundo, a los legalismos, al diablo, para obedecer sólo a Jesús:  

“1 Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios.  / 2 Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. 3 Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. 4 Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria. / 5 Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría” (Colosenses 3:1-5) 

Una paradoja de la vida cristiana es que morimos al yo para vivir eternamente en Otro que es Cristo. No es fácil entender y aceptar esta verdad, ya que todos deseamos ser nosotros mismos y disfrutar de la vida. Hoy el disfrute es vivir la vida de Cristo y para eso tengo que morir; la cruz no es solamente para Jesucristo, también es para el cristiano: “20 Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.” (Gálatas 2:20). Otra paradoja es que viéndonos vivos (en la carne), en verdad estamos muertos (al viejo hombre); y que pareciendo muertos (por nuestro modo de vivir y pensar), en verdad estamos vivos (en Cristo y para eternidad). 

San Juan lo expresa de otra forma, pero con igual significado: “25 El que ama su vida, la perderá; y el que aborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardará.” (San Juan 12:25). Si me apego a la vida en este mundo, a mis deseos temporales, perderé la vida eterna; sin embargo si renuncio a la vida en este mundo, ganaré la vida eterna, que es la vida con Cristo. Es mejor perder aquí para ganar en la eternidad, que ganar aquí para perder eternamente.
 

3. Aborrecer para ser aceptado.

“26 Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida, no puede ser mi discípulo.” (San Lucas 14:26) 

De inmediato llama la atención la palabra “aborrecer” que significa odiar, detestar, rechazar, lo cual contradice totalmente el mensaje de amor de Jesús. Él mismo dijo: “19 Honra a tu padre y a tu madre; y, Amarás a tu prójimo como a ti mismo.” (San Mateo 19:19) y en la cruz se preocupó por Su madre, encomendándosela a Juan. Por tanto no está enseñando el desprecio por la familia.  

Algunos comentaristas aluden al significado griego de la palabra original “miseo”, que efectivamente significa odio, pero que para ellos es “odiar menos”, como en el caso de Jacob: “30 Y se llegó también a Raquel, y la amó también más que a Lea; y sirvió a Labán aún otros siete años.” (Génesis 29:30). Pero Jesús usó esa palabra tan dura, “aborrecer”, efectivamente, pero no para indicar que debemos odiar a la familia sino que es un modo de decir en su tiempo y cultura, un “hebraísmo”. Si tomamos la frase en forma literal, encontramos en ella una completa contradicción. 

Los judíos usaban las palabras “amar” y “aborrecer” u “odiar”, para expresar una preferencia entre dos cosas. Por ejemplo: “13 Como está escrito: A Jacob amé, mas a Esaú aborrecí.” (Romanos 9:13). Debemos comprender: “Preferí a Jacob”. El texto queda más claro en el Evangelio de Mateo: “37 El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí” (San Mateo 10:37). Dios quiere el privilegio del amor mayor por sobre el amor filial, conyugal y de cualquier tipo de amor humano. Jesucristo, como Hijo de Dios, nos exige la misma devoción.  

Un día Pedro quiso aclararle al Maestro su devoción: 28 Entonces Pedro comenzó a decirle: He aquí, nosotros lo hemos dejado todo, y te hemos seguido. / 29 Respondió Jesús y dijo: De cierto os digo que no hay ninguno que haya dejado casa, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por causa de mí y del evangelio, / 30 que no reciba cien veces más ahora en este tiempo; casas, hermanos, hermanas, madres, hijos, y tierras, con persecuciones; y en el siglo venidero la vida eterna.(San Marcos 10:28-30) El discípulo renuncia a todo y recibe mucho más; recibe una nueva familia, la familia de Dios y la vida eterna con Cristo. 

Volvamos al texto inicial y consideremos el verso siguiente: 26 Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida, no puede ser mi discípulo. / 27 Y el que no lleva su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo.” (San Lucas 14:26,27). Siempre la cruz fue y será, como la horca, la guillotina o la silla eléctrica, un instrumento de muerte, dolor y vergüenza. Por tanto escoger entre Jesucristo y la familia es algo grave. En los tiempos de los apóstoles primeros era algo tan incomprensible para la familia del cristiano que éste escogiera el camino de la muerte, el dolor y la vergüenza, como hoy lo sigue siendo para muchas familias de cristianos que no pueden comprender nuestra opción. Cada vez en que, por causa de Cristo, dejamos de participar con la familia, somos probados. Es muy claro: “37 El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí” (San Mateo 10:37) 

Las palabras de la esposa de Job no son muy anacrónicas para muchos cristianos que hoy viven la incomprensión y rechazo de sus familias, por causa de su fe en Cristo: “9 Entonces le dijo su mujer: ¿Aún retienes tu integridad? Maldice a Dios, y muérete.” (Job 2:9) 

La paradoja de “aborrecer” a la familia para amar a Dios significa poner en primer lugar al Señor y en segundo lugar a la familia en nuestro corazón. De lo contrario la familia se convierte en un ídolo, lo que a Dios no agrada. Amaremos a nuestra familia con el amor misericordioso y comprensivo de Jesús, pero no permitiremos que ella se interponga entre nosotros y el Señor de Señores, nuestro Salvador.


CONCLUSIÓN.
La paradoja es una figura retórica y literaria consistente en una afirmación aparentemente absurda (para=contra, doxa=opinión), pero que al meditarla encierra una verdad. El Maestro Jesús la utilizó en innumerables ocasiones. Destacan tres de ellas: 1) Tener para recibir más, “a cualquiera que tiene, se le dará, y tendrá más”; 2) Morir para vivir, todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará.”; y 3) Aborrecer para ser aceptado, “Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre... no puede ser mi discípulo.”
 

PARA TRABAJAR EN EL CENÁCULO:

1)      ¿Qué diferencia hay entre una parábola y una paradoja?
2)      Invente una frase paradojal con las ideas de luz y oscuridad.
3)      ¿Cómo entiende la paradoja que dice “Pero muchos primeros serán postreros, y postreros, primeros.”?
4)      ¿Qué doctrinas cristianas son paradojales?
5)     ¿Qué paradojas debemos entender si queremos crecer como cristianos y ayudar a otros a crecer?
6)      ¿Por qué se dice que si queremos vivir, debemos morir?
7)      ¿Qué nos aconseja el mundo para bien vivir y qué nos aconseja la Iglesia?
8)      ¿Cómo podemos luchar contra el pecado y al mismo tiempo descansar en Dios?
9)      ¿Cuál es a su juicio la mayor paradoja de la vida cristiana?
10)  ¿Debo trabajar cada día hasta quedar exhausto o sentarme y esperar a que Jesús me levante?
11)  ¿Por qué es bueno meditar acerca de la tumba vacía de Jesucristo?
12)  ¿Para qué nos ha dado Dios el Espíritu Santo?
13)  ¿Cómo podemos “vivir muriendo”?
14)  ¿Cómo podemos “descansar luchando”? 
 

BIBLIOLINKOGRAFÍA.

  • Reina, Casiodoro de (1960). “La Santa Biblia” Estados Unidos: Broadman & Holman Publishers.
  • MacArthur, John. (2011). “Biblia de Estudio MacArthur” Estados Unidos: Thomas Nelson Inc. 
  • (1979). “Dios Habla Hoy, La Biblia Versión Popular” Sociedades Bíblicas Unidas.
  • (1960). “La Santa Biblia” Sociedades Bíblicas Unidas. Recuperado de: http://www.gentle.org/biblia/
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