domingo, mayo 19, 2019

CRISTO PREDICADO A LOS GENTILES.

EL MISTERIO DE LA PIEDAD
LECCIÓN 4

 
© Pastor Iván Tapia

Lectura bíblica: “Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.” (San Marcos 16:15) 

Idea central: La proclamación del Evangelio es tarea principal de la Iglesia. 

Objetivos: a) Conocer y apreciar las cuatro primeras verdades del misterio de la piedad; b) Comprender y practicar la proclamación del Evangelio como la principal misión de la Iglesia; c) Esforzarse en la tarea de hacer discípulos; d) Procurar la salvación de los pecadores; e) Predicar el Evangelio en obras y palabras; f) Provocar la adoración de Dios; y g) Sanar a las almas heridas que encontremos en nuestro paso. 

Resumen: La proclamación del Evangelio a las naciones es la orden de Jesús a toda la Iglesia. Para ello debemos esforzarnos en hacer discípulos; salvar las almas; predicar con el ejemplo; animar a la adoración de Dios y sanar la sociedad.
 

E
l “credo” de la primera carta a Timoteo 3:16, asevera que es muy grande el misterio de nuestra fe: Primeramente Dios fue manifestado en carne, es decir se hizo humano y habitó entre nosotros como Jesucristo; segundo, fue respaldado por el Espíritu Santo en todas Sus acciones; tercero, los ángeles estuvieron siempre con Él como testigos y participantes en Su misión. La cuarta línea de esta profesión de fe dice que fue “Predicado a los gentiles”, anunciado a todas las gentes, proclamado no sólo a los judíos sino a todos los pecadores.  

Algunas traducciones dicen que fue “proclamado entre las naciones” y esa proclamación sería con gran gozo. Significa que fue anunciado y sigue siendo anunciado entre todas las “etnias”, es decir entre las personas que pertenecen a distintas razas, comunidades lingüísticas y culturales. Se ve en esta aseveración una clara alusión a la tarea misionera o apostólica encomendada a la Iglesia por Jesucristo, tarea conocida como la Gran Comisión. 

Proclamar a Jesucristo en todas las naciones es una de las más importantes misiones de la Iglesia de Jesucristo. En ello ha de ocupar la mayor cantidad de tiempo, energía, capacidades, dinero y pasión, pues significa la salvación de muchas almas.  

¿Qué es proclamar a Jesucristo en las naciones? 

1.      Hacer discípulos.

“19 Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; / 20 enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.” (San Mateo 28:19,20) 

Un discípulo es en términos actuales un alumno, un aprendiz, alguien que sigue a un maestro. Cuando Jesús encargó a los apóstoles que fueran por el mundo e hicieran discípulos, es que tenía la intención de que muchos se volvieran a Él y siguieran Su doctrina, el Evangelio.  

El proyecto de Dios ocupa todo el planeta, incluye todas las naciones, sin distinción de tipo de gobierno, cultura, raza y hasta religión. Él quiere alcanzar con Su buena nueva a todo el orbe. No debemos limitarnos en esto, ya que es el deseo de Dios entregar Su mensaje de Amor. 

El bautismo es la señal concreta de que una persona se ha arrepentido de sus ofensas a Dios, ha reconocido a Jesucristo como su Salvador y Señor, y ha recibido el perdón de sus pecados. El bautismo es la inmersión del nuevo creyente en agua, como símbolo de su muerte a la antigua vida y su resurrección a una nueva vida. Es un sacramento instituido por Jesucristo. 

Este sacramento lo aplica un ministro de Dios o un discípulo maduro al cual éste delega esa función. Se realiza en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, o sea de la Trinidad. Tres son los Testigos divinos que respaldan este acto sagrado. En sí mismo el bautismo no salva pero sí es una demostración ante Dios, la Iglesia y el mundo, de que el bautizado ha “nacido de nuevo”. 

El “discipulado”, o sea la formación como discípulo de Jesús, comienza con el bautismo pero continúa en forma permanente con la enseñanza del Evangelio. Lo que se enseña es la vida de Jesús y esta es más que una teoría, es más que una teología o doctrina, es el ejemplo de fe, paz, amor y esperanza que transmite Dios a través de un tutor al discípulo. El discipulado es transmisión de vida. La sana doctrina siempre es acción, el ejercicio práctico de las enseñanzas de Jesús, el Maestro: 

“1 Pero tú habla lo que está de acuerdo con la sana doctrina. / 2 Que los ancianos sean sobrios, serios, prudentes, sanos en la fe, en el amor, en la paciencia. / 3 Las ancianas asimismo sean reverentes en su porte; no calumniadoras, no esclavas del vino, maestras del bien; / 4 que enseñen a las mujeres jóvenes a amar a sus maridos y a sus hijos, / 5 a ser prudentes, castas, cuidadosas de su casa, buenas, sujetas a sus maridos, para que la palabra de Dios no sea blasfemada. / 6 Exhorta asimismo a los jóvenes a que sean prudentes; / 7 presentándote tú en todo como ejemplo de buenas obras; en la enseñanza mostrando integridad, seriedad, / 8 palabra sana e irreprochable, de modo que el adversario se avergüence, y no tenga nada malo que decir de vosotros. / 9 Exhorta a los siervos a que se sujeten a sus amos, que agraden en todo, que no sean respondones; / 10 no defraudando, sino mostrándose fieles en todo, para que en todo adornen la doctrina de Dios nuestro Salvador.” (Tito 2:1-10) 

Al cumplir esta misión somos acompañados siempre por el Espíritu Santo de Dios, Cristo en nosotros. Fue la promesa de Él y la ha cumplido. En esta tarea tendremos penas, alegrías, decepciones, haremos amigos y enemigos, a veces tendremos éxito y otras lograremos muy poco, pero siempre el Consolador nos animará, porque el Maestro lo prometió: “yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo”. 

Proclamar a Jesucristo en las naciones es hacer discípulos. 

2.      Salvar a los pecadores.

“Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero.” (1 Timoteo 1:15) 

Recuerdo que al inicio de mi carrera cristiana gritábamos por las calles de mi ciudad esta frase, llenos de amor, fe y sano orgullo, porque proclamábamos una verdad. Si somos fieles al Señor trabajaremos en la evangelización, procurando la salvación de las almas. Tal vez algunos lo harán tímidamente, mientras otros serán más agresivos en su exposición del Evangelio de Jesucristo; lo importante es que ambos lo hacen en obediencia al mandato de Jesús. La fidelidad al Señor y a la Iglesia es una de las primeras enseñanzas para el discípulo aprendiz, quien debe llegar a ser un fiel seguidor de Cristo.  

La Palabra de Dios es para todos, no sólo para algunos escogidos o para personas con inclinaciones místicas o religiosas, sino para toda alma pues todos necesitamos encontrarnos con Jesucristo, “por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios” (Romanos 3:23) Aún los ateos, los incrédulos, los desconfiados de la fe cristiana, los de otras religiones, necesitan escuchar el Evangelio. No deberíamos temer el rechazo, la burla ni la respuesta agresiva a la prédica o exposición de la Verdad de Dios. 

¿Y cuál es el mensaje? Que Jesucristo vino para salvar a los pecadores. Ninguna duda queda para nadie en este mundo de que el Maestro era un Hombre de paz, que actuó con sinceridad, nobleza y absoluta entrega. El Amor se transmitía en Sus palabras y actos. Un Hombre bueno que murió por Amor a la Humanidad, que dio Su vida en la cruz, que no pronunció palabras de venganza ni manifestó odio hacia Sus torturadores, fue Jesús de Nazaret. Su Persona es la que producirá esa atracción; Su Espíritu en nosotros dando testimonio de Amor; el Espíritu Santo obrando en el pecador operará la conversión. 

El reconocimiento de que, aún siendo cristianos, somos pecadores, es crucial. No debe haber orgullo ni vanidad en el corazón, ningún aire de superioridad, falsa santidad ni hipocresía. El cristiano ha de ser normal, sincero, honesto, sencillo, como Jesús advirtió: “He aquí, yo os envío como a ovejas en medio de lobos; sed, pues, prudentes como serpientes, y sencillos como palomas.” (San Mateo 10:16) Pablo dijo que él era el primer pecador y todos los cristianos somos eso. La única diferencia entre nosotros y los pecadores del mundo, es que nosotros somos pecadores arrepentidos.   

Salvar a los pecadores es nuestra misión, proclamar la salvación que hay en Cristo. Proclamar a Jesucristo en las naciones es salvar a los pecadores. 

3.      Predicar el Evangelio.

“Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.”  (San Mateo 24:14) 

La profecía de Jesús sobre los últimos tiempos dice que antes del fin, es decir antes que Él vuelva, será predicado el Evangelio en todo el planeta. De muchas formas está siendo dado a conocer: Por radio, televisión, periódicos, revistas, libros, eventos masivos, música, internet, etc. También es dado a conocer por medio de obras sociales que sirven a los pobres, enfermos, presos, niños abandonados, matrimonios, drogadictos, etc. Si bien es cierto todas estas maneras de dar a conocer a Cristo son importantes, hay una más sutil y profundamente necesaria: Vivir a Cristo en la vida diaria como discípulos del Señor.  

No pasemos por alto el apellido que da este texto a la palabra “evangelio”, dice “evangelio del reino”. ¿Estamos predicando el Evangelio del Reino u otro evangelio? Algunos anuncian el evangelio del terror que atemoriza con el infierno y el castigo Divino; otros el evangelio de la Ley que sólo da órdenes, mandamientos y obligaciones al cristiano, so pena de perder la salvación; o el evangelio de las ofertas que promete salud, dinero, éxito, prosperidad material y felicidad gratis, un evangelio liviano que olvida que “El reino de Dios es gratuito, pero no barato”[1]; otros un evangelio emocional de llanto y risas, aplausos y sensaciones, pero muy alejado de la realidad diaria; por el contrario está el evangelio racional y teológico, que es teórico y austero pero se olvida de la humanidad del Cristo... ¿Qué Evangelio predicaremos? La Biblia nos dice “el Evangelio del Reino”, aquel que tiene a Jesucristo como Señor, que se somete a Él y se sujeta a la Iglesia, aunque humana también divina, depositaria de la fe. 

La predicación del Evangelio del Reino es con hechos más que con palabras. Los hechos hablan más fuertemente que las razones. La práctica del Evangelio importa más que la Teología. La praxis de la Verdad es el verdadero testimonio. Muchos piensan que testificar es hablar, contar lo que Cristo ha hecho en sus vidas, comunicar verbalmente, pero en verdad testificar es ser testigo de Cristo, es vivir y morir por Él, es representar, experimentar, mostrar a Jesús en nuestros actos. Puede que un cristiano nunca hable de Cristo, nunca predique de Él con palabras, pero ayuda al desvalido, ruega por el que sufre, actúa con honestidad, ora con sinceridad, es agradecido, tiene contentamiento, en fin ama y sabe perdonar; aquél testifica a Cristo con su vida y así siembra la fe.  

Antes de que venga el fin de los tiempos, es preciso que el Evangelio sea predicado a todas las naciones: “Y es necesario que el evangelio sea predicado antes a todas las naciones.” (San Marcos 13:10) Proclamar a Jesucristo en las naciones es predicar el Evangelio del Reino con hechos y palabras. 

4.      Provocar la adoración.

“¿Quién no te temerá, oh Señor, y glorificará tu nombre? pues sólo tú eres santo; por lo cual todas las naciones vendrán y te adorarán, porque tus juicios se han manifestado.” (Apocalipsis 15:4) 

Temer a Dios no es tenerle miedo; Él no es un Padre que quiera atemorizarnos o gobernarnos por medio del terror, sino un Dios amoroso al cual debemos respetar como nuestro Creador, Dueño y Padre Celestial. Los cristianos lo respetamos y le damos gloria por la importancia capital que tiene para nosotros, es el Primero en nuestras vidas. 

Sólo Dios es Santo, todos los seres humanos somos una raza caída, inclinada al mal, sujeta a las debilidades de la carne, de nuestras mentes corruptas, necesitados de Él para poder levantarnos por sobre nuestra condición de pecadores. No hay otro Santo fuera de Dios y si la Biblia nos llama “santos” es porque Jesucristo, por Su sacrificio, ha limpiado nuestras culpas y ahora Dios nos considera justos. 

Cuando los juicios de Dios se manifiesten al final de los tiempos y la Humanidad sufra el castigo por sus muchas desobediencias; cuando regrese el Señor y se instale en Jerusalén para gobernar el planeta, entonces todas las naciones reconocerán a Jesucristo como Señor y representantes de todas ellas irán a la Ciudad Santa para adorarle. Pero no necesitamos esperar Su regreso para adorarle. Él ya ha expuesto en el libro de la Revelación Su victoria, por tanto debemos adorarle ya. Quien ha nacido de nuevo, quien se ha convertido a Jesucristo, le adora cada día del resto de su vida. 

Cuando proclamamos el Evangelio, de algún modo estamos conduciendo a las personas al reconocimiento y la adoración del Hijo de Dios. Proclamar a Jesucristo en las naciones es provocar a la adoración. 

5.      Sanar a las naciones.

“En medio de la calle de la ciudad, y a uno y otro lado del río, estaba el árbol de la vida, que produce doce frutos, dando cada mes su fruto; y las hojas del árbol eran para la sanidad de las naciones.” (Apocalipsis 22:2) 

Esta es una imagen de lo que debe ser y es la Iglesia de Jesucristo. Es una ciudad en el sentido que ella conforma una gran comunidad de comunidades; son muchas las comunidades cristianas, con distintos ritos, costumbres, liturgias, tradiciones, enfoques, formas de alabanza, ministerios especiales, etc. Mas todas forman la única Iglesia del Señor, son como una gran ciudad con muchos barrios.  

Un río maravilloso da vida a la ciudad, el río del Espíritu Santo riega, da crecimiento, alimenta, purifica y empodera a la Iglesia. Sin el Espíritu la Iglesia es nada, sólo una institución humana más, quizás con buenas intenciones pero sin la bendición de Dios. El Espíritu Santo que sale del trono de Dios es el que entrega autoridad a la Iglesia. 

En ambas riberas de este río crece el árbol de la vida, el mismo árbol que estaba en el Edén: “Y Jehová Dios hizo nacer de la tierra todo árbol delicioso a la vista, y bueno para comer; también el árbol de vida en medio del huerto, y el árbol de la ciencia del bien y del mal.” (Génesis 2:9) No es el árbol del cual comieron en rebeldía Adán y Eva; tampoco alguno de esos árboles deliciosos que les alimentaban; sino el árbol de la vida. Nosotros somos ese Árbol de Vida, somos ramas del Árbol de la Vida. Podemos serlo si estamos unidos a Jesucristo, “la raíz de David” (Apocalipsis 5:5) Jesús es la Raíz del Árbol de la Vida. También se le representa como la vid: “1 Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. / 2 Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto.” (San Juan 15:1,2) Cristo y Su Iglesia estamos íntimamente unidos en un solo cuerpo u organismo. 

Este árbol es sumamente productivo y da continuamente fruto. Dice que cada mes da un fruto nuevo. ¡Quiera Dios que sea la Iglesia así de fructífera y de todo tipo de buenos frutos: Virtudes cristianas, buenas obras, nuevas almas convertidas! Por el fruto puede reconocerse al buen árbol: “Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos.” (San Mateo 7:17) 

El efecto que tiene una Iglesia que es Árbol de Vida, que da buenos frutos, es que produce sanidad. ¿Estamos sanando a nuestra sociedad o la enfermamos más aún? ¿Qué ejemplo de amor y perdón estamos dando a la sociedad en que nos ha tocado vivir? ¿Ayuda nuestra comunidad cristiana a la sanidad del alma de las personas que la rodean? Las hojas de algunos árboles, arbustos y hierbas son utilizadas en distintas culturas para sanar de enfermedades y heridas. En este caso, la Biblia plantea que las hojas del Árbol de la Vida son para sanar a las naciones. Es función de la Iglesia sanar la sociedad con el mensaje del Evangelio. 

Proclamar a Jesucristo en las naciones es sanar a las naciones. 

CONCLUSIÓN.

Las cuatro primeras verdades del misterio de la piedad son que Dios fue manifestado en carne, fue justificado en el Espíritu, visto de los ángeles y predicado a los gentiles. Proclamar a Jesucristo en las naciones es tarea fundamental de la Iglesia y consiste en: 1) Hacer discípulos; 2) Salvar a los pecadores; 3) Predicar el Evangelio; 4) Provocar la adoración; y 5) Sanar a las naciones.

 

 

PARA TRABAJAR EN EL CENÁCULO:

1)      ¿Qué importancia tiene que Dios fuese manifestado en carne?

2)      ¿Cómo entiende usted que Cristo haya sido justificado en el Espíritu?

3)      ¿Cuál fue el papel de los ángeles en el ministerio de Jesucristo?

4)      ¿Qué habría pasado si el Evangelio no hubiese sido predicado a los gentiles?

5)      ¿Cómo está usted ayudando a la proclamación de Jesucristo?

6)      ¿Cómo podría nuestra nación convertirse a Jesucristo?

7)      ¿Cuál ha sido su mayor dificultad para “hacer discípulos”?

8)      ¿De qué tienen que salvarse los pecadores?

9)      ¿Cómo entiende usted que es “predicar el Evangelio”?

10)  ¿Cómo puede la Iglesia provocar a la adoración de Dios?

11)  ¿Cuáles son las principales enfermedades espirituales de nuestra sociedad?

12)  ¿Es posible predicar el Evangelio del Reino sólo con hechos?

13)  ¿Estamos predicando el Evangelio del Reino u otro evangelio?

14)  ¿Estamos los cristianos sanando a nuestra sociedad o la enfermamos más aún?

15)  ¿Qué ejemplo de amor y perdón estamos dando a la sociedad en que nos ha tocado vivir?

16)  ¿Ayuda nuestra comunidad cristiana a la sanidad del alma de las personas que la rodean?

17)  ¿Cuál debe ser la actitud de las distintas religiones (cristianismo, Islam, budismo, etc.) hacia las “etnias”?

18)  ¿Cómo podemos llevar el Evangelio a la diversidad de razas, comunidades lingüísticas y culturales?

19)  ¿Cuál es, a su juicio, la tarea más importante de la Iglesia?

20)  ¿Es la Iglesia una institución humana o divina?

21)  ¿Por qué se compara la Iglesia con una gran ciudad con muchos barrios?

 

 

BIBLIOLINKOGRAFÍA.

·         Reina, Casiodoro de (1960) “La Santa Biblia” Estados Unidos: Broadman & Holman Publishers.

·         MacArthur, John. (2011) “Biblia de Estudio MacArthur” Estados Unidos: Thomas Nelson Inc. 

·         (1979) “Dios Habla Hoy, La Biblia Versión Popular” Sociedades Bíblicas Unidas.

·         (1960) “La Santa Biblia” Sociedades Bíblicas Unidas. Recuperado de: http://www.gentle.org/biblia/

·         “Nuevo Testamento, Edición Pastoral” Chile, Ediciones Mundo, 1974.

·         “Diccionario de la Real Academia de la Lengua de España” Disponible en: http://www.rae.es/

·         Concordancia electrónica de la Biblia” Disponible en: http://www.miconcordancia.com/concordancia.php

·         Rizo Martínes, José L. “Diccionario Bíblico” Recuperado de: http://es.scribd.com/doc/50636670/Diccionario-Biblico-Jose-L-Rizo-Martinez#scribd

·         (1966, 1970, 1979, 1983, 1996) Dios habla hoy” ®, © Sociedades Bíblicas Unidas, Disponible en: https://www.biblegateway.com/versions/Dios-Habla-Hoy-DHH-Biblia/

·         https://es.wikipedia.org/

·         Pérez Millos, Samuel “Comentario Exegético Al Texto Griego del Nuevo Testamento – Hebreos”




[1] D. Bonhoeffer

domingo, mayo 12, 2019

CRISTO VISTO DE LOS ÁNGELES.

EL MISTERIO DE LA PIEDAD
LECCIÓN 3

 
 

© Pastor Iván Tapia 

Lectura bíblica: “Dios fue manifestado en carne, / Justificado en el Espíritu, / Visto de los ángeles...” (1 Timoteo 3:16) 

Idea central: Los ángeles acompañaron a Jesús en Su ministerio. 

Objetivos: a) Conocer y apreciar la forma en que los ángeles estuvieron presentes durante la vida y ministerio de Jesús; b) Comprender el papel de testigos celestiales que tuvieron los ángeles en la misión de Jesús; c) Comprender que los ángeles continúan actuando en el Nuevo Pacto junto al Espíritu Santo; d) Comprender que los ángeles anunciaron y celebraron el nacimiento del Hijo de Dios; e) Conocer cómo fortalecieron a Jesús y nos fortalecen en momentos difíciles; f) Entender que ellos fueron actores y testigos de la resurrección, como un día lo serán de la nuestra; g) Entender que conocen y admiran el misterio del Evangelio en la Iglesia; y h) Saber y creer que los ángeles vieron la ascensión de Jesús y anunciaron Su regreso. 

Resumen: La presencia de seres celestiales, los ángeles y arcángeles específicamente, fue muy significativa en la vida y ministerio del hijo de Dios en la Tierra. Ellos estuvieron en los momentos más importantes y colaboraron en Su obra, junto al Espíritu Santo, desde que nació hasta Su ascensión. Hoy en día continúan obrando en medio de la Iglesia y en el ministerio de evangelización de ésta.
 

E
l apóstol Pablo escribe a su discípulo Timoteo, obispo en Éfeso, este pequeño credo, quizás estrofa de algún himno de la época, en el que manifiesta que el misterio de la fe cristiana es grande: Primero Dios se manifestó como Hombre; segundo, el Espíritu Santo le respaldó en cuanto hizo y dijo; y tercero, los ángeles le anunciaron, acompañaron y fueron Sus testigos. Jesús fue motivo de admiración, expectación y adoración por parte de los seres celestiales. 

¿Cuál fue el rol de los ángeles en la vida de Jesús? 

1.      Los ángeles anunciaron Su venida y la celebraron.

 “26 Al sexto mes el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, / 27 a una virgen desposada con un varón que se llamaba José, de la casa de David; y el nombre de la virgen era María. / 28 Y entrando el ángel en donde ella estaba, dijo: ¡Salve, muy favorecida! El Señor es contigo; bendita tú entre las mujeres. / 29 Mas ella, cuando le vio, se turbó por sus palabras, y pensaba qué salutación sería esta. / 30 Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios.” (San Lucas 1:26-30) 

El sexto mes hebreo es nombrado “elul” y corresponde a nuestro agosto-septiembre. Es el fin de la estación seca y con ello el fin de la vendimia, cuando se recoge la uva. En ese tiempo Dios envió al arcángel Gabriel a Nazaret de la región de Galilea, para anunciar a María, una virgen desposada con José, que Dios engendraría en ella al Hijo de Dios. El término traducido como virgen, moza o doncella es en hebreo “'almãh”. Es una joven que nunca se ha unido a varón, como lo anunció el profeta: “Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel.” (Isaías 7:14) 

Desde Su gestación, hubo ángeles participando y observando la Persona del Salvador. Como apareció a María, también lo hizo a humildes pastores que vigilaban en la noche, en los campos de Belén: 

“8 Había pastores en la misma región, que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su rebaño. / 9 Y he aquí, se les presentó un ángel del Señor, y la gloria del Señor los rodeó de resplandor; y tuvieron gran temor. / 10 Pero el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: / 11 que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor.” (San Lucas 2:8-11) 

Los ángeles anunciaron a Jesucristo como el Dios que nacería como ser humano. Ángeles anunciaron Su venida y la celebraron. Le vieron en Belén a este Dios, como un niño indefenso.
 

2.      Los ángeles le fortalecieron en momentos difíciles.

“El diablo entonces le dejó; y he aquí vinieron ángeles y le servían.” (San Mateo 4:11) 

Al inicio de Su ministerio Jesús, guiado por el Espíritu Santo, se dirigió al desierto para hacer un ayuno de 40 días y así prepararse para los muchos desafíos que le esperaban en el cumplimiento de Su misión. Si tres años habría de durar Su ministerio, tres veces le tentó Satanás en el desierto y lo hizo en las tres áreas que nombra el apóstol Juan en su carta: “Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo.” (1 Juan 2:16) Jesús pudo repeler el ataque satánico a Su mente y Su carne, con la Palabra de Dios y el diablo se apartó de Él. De todo ello fueron testigos los ángeles, que luego le servían. Cuando logramos vencer las tentaciones del diablo, los ángeles nos ministran paz, gozo, más sabiduría y poder. 

Algo similar sucedió tres años más tarde, cuando estando en agonía de Su alma en el Huerto de los Olivos, llegó a transpirar sangre de tanto dolor que sufría. A pesar de ello renunció a su yo humano y prefirió que se cumpliera la voluntad de Dios. Entonces fue cuando vino un ángel a darle fortaleza: “Y se le apareció un ángel del cielo para fortalecerle.” (San Lucas 22:43) Los seres celestiales, específicamente los ángeles, son mensajeros de paz y nos ayudan en nuestras lides cuando invocamos a Dios. No debemos orar a los ángeles sino al Padre, en el nombre de Jesús, y Él enviará a Sus ángeles a ayudarnos. 

Los ángeles siempre estuvieron pendientes de los hechos de Jesús, ellos fueron testigos celestiales de la obra de Dios en Él y cuando lo requirió, acudieron a ayudarle, por voluntad del Padre. También a los cristianos los ángeles, que trabajan unidos al Espíritu Santo, nos ministran.
 

3.      Los ángeles fueron actores y testigos de Su resurrección.

“2 Y hubo un gran terremoto; porque un ángel del Señor, descendiendo del cielo y llegando, removió la piedra, y se sentó sobre ella. / 3 Su aspecto era como un relámpago, y su vestido blanco como la nieve. / 4 Y de miedo de él los guardas temblaron y se quedaron como muertos. / 5 Mas el ángel, respondiendo, dijo a las mujeres: No temáis vosotras; porque yo sé que buscáis a Jesús, el que fue crucificado. / 6 No está aquí, pues ha resucitado, como dijo. Venid, ved el lugar donde fue puesto el Señor. / 7 E id pronto y decid a sus discípulos que ha resucitado de los muertos, y he aquí va delante de vosotros a Galilea; allí le veréis. He aquí, os lo he dicho.” (San Mateo 28:2-7) 

En la resurrección de Jesucristo se registra que un ángel descendió del cielo y corrió la enorme piedra que tapaba la entrada. La tumba había sido cavada en la roca y aparentemente contenía una sola caverna. Una piedra enorme fue rodada en una huella ligeramente deprimida a la entrada. El peso de la piedra era aproximadamente de 1,5 tonelada, es decir 1.500 kilos. Sólo un ángel podría removerla. 

La apariencia de este ser celestial era sumamente luminosa, “como un relámpago”, y vestido con un traje blanquísimo. No se dice la forma de ese traje, San Lucas dice que eran “vestiduras resplandecientes”. Los guardias, que cuidaban la tumba para que los discípulos no se robaran el cuerpo, estaban atónitos. 

Llegadas las mujeres, el ángel las tranquilizó diciéndoles que no tuvieran miedo. Les dijo que Jesús había resucitado, tal como Él mismo lo había prometido. Les mostró el interior delñ sepulcro vacío y les dijo que fueran pronto a avisar a Sus discípulos que el Señor había vuelto a la vida, que va hacia Galilea, donde debía encontrarse con ellos. San Marcos da otros detalles del hecho: 

“5 Y cuando entraron en el sepulcro, vieron a un joven sentado al lado derecho, cubierto de una larga ropa blanca; y se espantaron. / 6 Mas él les dijo: No os asustéis; buscáis a Jesús nazareno, el que fue crucificado; ha resucitado, no está aquí; mirad el lugar en donde le pusieron. / 7 Pero id, decid a sus discípulos, y a Pedro, que él va delante de vosotros a Galilea; allí le veréis, como os dijo. / 8 Y ellas se fueron huyendo del sepulcro, porque les había tomado temblor y espanto; ni decían nada a nadie, porque tenían miedo.” (San Marcos 16:5-8) 

San Lucas no dice que fue un ángel, tampoco que era un joven, sino que fueron dos ángeles que se aparecieron a ellas:  

“4 Aconteció que estando ellas perplejas por esto, he aquí se pararon junto a ellas dos varones con vestiduras resplandecientes; / 5 y como tuvieron temor, y bajaron el rostro a tierra, les dijeron: ¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? / 6 No está aquí, sino que ha resucitado. Acordaos de lo que os habló, cuando aún estaba en Galilea, / 7 diciendo: Es necesario que el Hijo del Hombre sea entregado en manos de hombres pecadores, y que sea crucificado, y resucite al tercer día.” (San Lucas 24:4-7) 

Lo que ellas estaban experimentando era sencillamente el cumplimiento de las Escrituras. En este relato hay una frase muy interesante que hasta el día de hoy nos interpela: ¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? A Jesús no debemos buscarle en el cementerio sino en la vida misma, Él no es un Dios muerto sino vivo porque ha resucitado.  

Al igual que Lucas, el apóstol Juan también registra la presencia de dos ángeles en la tumba de Jesús: 

“11 Pero María estaba fuera llorando junto al sepulcro; y mientras lloraba, se inclinó para mirar dentro del sepulcro; / 12 y vio a dos ángeles con vestiduras blancas, que estaban sentados el uno a la cabecera, y el otro a los pies, donde el cuerpo de Jesús había sido puesto. / 13 Y le dijeron: Mujer, ¿por qué lloras? Les dijo: Porque se han llevado a mi Señor, y no sé dónde le han puesto.” (San Juan 20:11-13) 

La presencia de ángeles en la tumba de Jesús da cuenta de la importancia de Su resurrección. Es la manifestación de la obra cumplida y ellos están allí para certificarlo. Los ángeles, junto al Espíritu Santo, obraron coordinada y poderosamente en la resurrección de Jesús, fueron actores y testigos en este evento sobrenatural.
 

4.      Los ángeles conocen y admiran el misterio del Evangelio en la Iglesia.

“para que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora dada a conocer por medio de la iglesia a los principados y potestades en los lugares celestiales”  (Efesios 3:10) 

El Apóstol dice que a él le fue dada la gracia de anunciar el Evangelio a los gentiles. Llama a ese mensaje “el evangelio de las inescrutables riquezas de Cristo” puesto que son innumerables los dones que trae consigo el mensaje de salvación. Pablo escribe que a él le ha sido encomendada la misión de clarificar, explicar, dar a conocer con profundidad, el misterio del Evangelio que hasta ese momento estaba escondido. 

En el mensaje del Evangelio de Jesucristo se da a conocer la sabiduría de Dios, la que tiene muchas formas. Aún para los ángeles era un misterio esto, por tanto al revelarla el ministro de Dios a los creyentes, también está dándola a conocer a los ángeles. Los principados y potestades son dos niveles en la escala de los nueve coros celestiales: Querubines, Serafines, Tronos, Dominios, Principados, Potestades, Virtudes, Arcángeles y Ángeles. Los Principados son los que presiden a los mismos espíritus buenos y las Potestades son los que reprimen y ahuyentan los espíritus adversos: Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.” (Efesios 6:12); “Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él.” (Colosenses 1:16)

Tal misterio estaba dentro del eterno propósito de Dios. Los ángeles están muy interesados en conocer el misterio de la piedad y ven en la Iglesia la sabiduría de Dios.
 

5.      Los ángeles vieron Su ascensión y anunciaron Su regreso.

9 Y habiendo dicho estas cosas, viéndolo ellos, fue alzado, y le recibió una nube que le ocultó de sus ojos. / 10 Y estando ellos con los ojos puestos en el cielo, entre tanto que él se iba, he aquí se pusieron junto a ellos dos varones con vestiduras blancas, / 11 los cuales también les dijeron:.”  (Hechos 1:9–11) 

Por último, los ángeles también estuvieron en la ascensión de Jesús. Este fue un hecho extraordinario: El Señor comenzó a elevarse de la tierra ante los ojos extasiados de Sus discípulos, hasta desaparecer en el cielo, entre las nubes. Fue en ese momento que dos ángeles con vestiduras blancas les dicen que del mismo modo en que Jesús ascendió, bajará del cielo un día.  

En la intervención de los ángeles hay algunas ideas que debemos reflexionar: 

1)      Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Ellos se quedaron mirando el cielo. Si bien es cierto es correcto que los cristianos miremos el cielo, lo contemplemos y gocemos en él, no debemos perder de vista la tierra, esta realidad que vivimos diariamente y que necesita de nuestra intervención. La vida cristiana es vivir a Jesús en esta Tierra, dar amor al prójimo, expresar el Evangelio en forma concreta en este siglo. 

2)      Este mismo Jesús El Jesús que partió hacia la eternidad, el Cristo resucitado y ascendido, victorioso, poseedor del Reino, es el mismo Cristo que regresará para gobernar el planeta. No será otro Jesús, vendrá con el mismo amor, la misma Verdad, como el Redentor que ha sido de todo pecador arrepentido, pero ahora para gobernar, para establecer definitivamente Su Reino en el planeta. 

3)      que ha sido tomado de vosotros al cielo Del mismo grupo humano fue tomado Jesús. Él fue hombre, con pensamientos, sentimientos, necesidades y tentaciones de un ser humano; pero al contrario de nosotros, triunfó sobre aquello. Jesús nos representó en la cruz y nos representa en el cielo, como nuestro Abogado. 

4)      así vendrá como le habéis visto ir al cielo El proceso inverso a la ascensión será Su regreso. Esta es una doctrina que la mayoría de los cristianos creemos y consideramos literal, no algo simbólico. Es nuestra esperanza que regrese pues sólo Él podrá poner orden en esta caótica sociedad. No hemos sido capaces de transformar completamente el mundo, a pesar de que la cristiandad se ha esforzado por amar al desvalido y comunicar el mensaje del Evangelio. Es necesario que Jesús regrese para que se cumplan las profecías.  

Los ángeles, estos “varones con vestiduras blancas” estuvieron presentes en la ascensión y sabían que Jesús volverá. Ellos lo saben porque actúan en una realidad atemporal, la eternidad, donde se conoce toda la historia del Hombre, de principio a fin. 

“A éstos se les reveló que no para sí mismos, sino para nosotros, administraban las cosas que ahora os son anunciadas por los que os han predicado el evangelio por el Espíritu Santo enviado del cielo; cosas en las cuales anhelan mirar los ángeles.” (1 Pedro 1:12) 

A los profetas se les reveló que un día vendría el Mesías portando un mensaje de Gracia y salvación, que el Espíritu sería derramado sobre toda carne, que el Siervo de Dios daría Su vida por nosotros y muchos detalles más acerca del Hijo de Dios. Al surgir la Iglesia algunos sellos son rotos y se revelan misterios tales como la inclusión de los gentiles en el pueblo de Dios, el desarrollo de la Iglesia como Cuerpo de Cristo, el establecimiento del Reino de Dios en la Tierra y tantos más, a los que los ángeles están expectantes.  

Los ángeles han sido testigos de toda la vida, obra y legado de Jesucristo. Para ellos, que vieron el alzamiento de la tercera parte de los ángeles seguidores de Lucifer, resulta admirable la obra del Hijo, quien aceptó venir a esta Tierra en forma humana para salvar a la Humanidad del dominio de las tinieblas. Ahora sólo quieren ver Su victoria definitiva, gobernando toda la creación y exterminando el mal del universo. 

CONCLUSIÓN

Los ángeles estuvieron presentes durante toda la vida y ministerio de Jesús; fueron los testigos celestiales de Su misión y actuaron con el Espíritu Santo, no como meros espectadores. Los ángeles: 1) Anunciaron Su venida y la celebraron; 2) Le fortalecieron en momentos difíciles; 3) Fueron actores y testigos de Su resurrección; 4) Conocen y admiran el misterio del Evangelio en la Iglesia; y 5) Vieron Su ascensión y anunciaron Su regreso.

 

 

PARA TRABAJAR EN EL CENÁCULO:

1)      ¿Tiene usted alguna experiencia con el tema de los ángeles?

2)      ¿De qué situaciones cree usted que le han librado o protegido los ángeles?

3)      ¿Era necesario que Jesús tuviera testigos celestiales de Su misión?

4)      ¿Cuándo invoca usted al Espíritu Santo?

5)      ¿Se sentía cuando niño/a más cerca de los ángeles?

6)      ¿Era necesario que el arcángel Gabriel anunciara a María que sería madre de Jesús?

7)      ¿De qué modo los ángeles celebraron el nacimiento de Jesucristo?

8)      ¿En qué momentos fue fortalecido Jesús por los ángeles?

9)      ¿Cuál fue el papel de los ángeles en la resurrección de Jesús?

10)  ¿Qué misterios fueron revelados a San Pablo?

11)  ¿En qué nos basamos para creer en una segunda venida de Jesucristo?

12)  ¿Por qué los sacerdotes y autoridades pusieron guardias en la tumba de Jesús?

13)  ¿Qué dicen las tres primeras líneas del credo de 1 Timoteo 3:16?

14)  ¿En qué ciudad ejercía Timoteo su obispado?

15)  ¿Cuál era la actitud de los ángeles ante el ministerio de Jesús?

16)  ¿Cree usted que los ángeles acompañan a esta Iglesia?

 

 

BIBLIOLINKOGRAFÍA.

·         Reina, Casiodoro de (1960) “La Santa Biblia” Estados Unidos: Broadman & Holman Publishers.

·         MacArthur, John. (2011) “Biblia de Estudio MacArthur” Estados Unidos: Thomas Nelson Inc. 

·         (1979) “Dios Habla Hoy, La Biblia Versión Popular” Sociedades Bíblicas Unidas.

·         (1960) “La Santa Biblia” Sociedades Bíblicas Unidas. Recuperado de: http://www.gentle.org/biblia/

·         “Nuevo Testamento, Edición Pastoral” Chile, Ediciones Mundo, 1974.

·         “Diccionario de la Real Academia de la Lengua de España” Disponible en: http://www.rae.es/

·         Concordancia electrónica de la Biblia” Disponible en: http://www.miconcordancia.com/concordancia.php

·         Rizo Martínes, José L. “Diccionario Bíblico” Recuperado de: http://es.scribd.com/doc/50636670/Diccionario-Biblico-Jose-L-Rizo-Martinez#scribd

·         (1966, 1970, 1979, 1983, 1996) Dios habla hoy” ®, © Sociedades Bíblicas Unidas, Disponible en: https://www.biblegateway.com/versions/Dios-Habla-Hoy-DHH-Biblia/

·         https://es.wikipedia.org/

·         Pérez Millos, Samuel “Comentario Exegético Al Texto Griego del Nuevo Testamento – Hebreos”