domingo, enero 24, 2016

OCHO, EL NÚMERO DE LA RESURRECCIÓN.

 
Biblia de Gutemberg
 
 
OASIS IV
TEMA 12
NUMEROLOGÍA BÍBLICA.
OCHO, EL NÚMERO DE LA RESURRECCIÓN.

© Pastor Iván Tapia Contardo 

Lectura bíblica: “2 Y acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo; y reposó el día séptimo de toda la obra que hizo. / 3 Y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había hecho en la creación.” (Génesis 2:2,3)

“1 El primer día de la semana, muy de mañana, vinieron al sepulcro, trayendo las especias aromáticas que habían preparado, y algunas otras mujeres con ellas. / 2 Y hallaron removida la piedra del sepulcro; / 3 y entrando, no hallaron el cuerpo del Señor Jesús. / 4 Aconteció que estando ellas perplejas por esto, he aquí se pararon junto a ellas dos varones con vestiduras resplandecientes; / 5 y como tuvieron temor, y bajaron el rostro a tierra, les dijeron: ¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? / 6 No está aquí, sino que ha resucitado. Acordaos de lo que os habló, cuando aún estaba en Galilea” (San Mateo 24:1-6) 

Propósitos de la charla: a) Conocer, comprender y asimilar los significados del número ocho; b) Comprender que el ocho significa nuevo nacimiento; c) Comprender y practicar el significado del ocho como una vida al servicio de Dios; d) Entender, aceptar y disponerse a la construcción de nuestra nueva vida por el Espíritu Santo; e) Comprender el ocho como la ofrenda perfecta; f) Comprender el ocho en la Biblia como la liberación de toda opresión; g) Conocer el Kairos o tiempo de Dios; h) Disponerse a la búsqueda sincera de la Verdad; i) Procurar la salvación de otros; j) Interpretar el número ocho como la capacitación para la vida cristiana. 

Resumen: El significado del número ocho se desprende de la semana posterior a la semana de la Creación. El octavo día indica una resurrección, un nuevo nacimiento y un desarrollo espiritual por sobre lo humano.   

E
n hebreo, el número ocho significa "sobreabundar". Como numeral es el número de lo sobreabundante. Siendo en la Biblia la primera semana de la Creación siete días, el ocho es un nuevo comienzo fuera del orden de la creación, aunque relacionado con él, en resurrección. El día octavo es un reinicio. Por eso el domingo, primer día de la semana, es un día de resurrección.

Podemos encontrar el número ocho representado en diferentes modos en la Escritura, como por ejemplo:

·         David era el octavo hijo de Isaí.
·         Salomón era el octavo hijo de David.
·         El Nuevo Testamento fue escrito por 8 personas: 1) Mateo, 2) Marcos, 3) Lucas, 4) Juan, 5) Pablo, 6) Santiago, 7) Pedro, 8) Judas.
·         Los ocho pactos de Jehová con Abraham.
·         Las ocho comunicaciones entre José y sus hermanos.
·         En Éxodo hay ocho castigos diferentes.
·         La Fiesta de los Tabernáculos era la única fiesta que se observaba durante 8 días.
·         En 2 Crónicas, capítulo 6, encontramos ocho ruegos de Salomón de que su oración sea oída.
·         Las ocho veces que el Señor Jesús estuvo en un monte.
·         Los hijos de Abraham fueron ocho
·         Las ocho resurrecciones individuales.
·         Ocho cánticos en el Antiguo Testamento fuera de los salmos.
·         Los milagros de Elías fueron ocho en número, resaltando el caracter divino de su misión. 

El número 8 aparece en la Biblia como unidad ocho, 34 veces. 

¿Cuál es el significado del número ocho en la Escritura? 

1. El número 8 es nuevo nacimiento.
En Israel los recién nacidos eran circuncidados a los 8 días: 

“Y de edad de ocho días será circuncidado todo varón entre vosotros por vuestras generaciones; el nacido en casa, y el comprado por dinero a cualquier extranjero, que no fuere de tu linaje.” (Génesis 17:12) 

“Y circuncidó Abraham a su hijo Isaac de ocho días, como Dios le había mandado.” (Génesis 21:4) 

“Cumplidos los ocho días para circuncidar al niño, le pusieron por nombre JESÚS, el cual le había sido puesto por el ángel antes que fuese concebido.” (San Lucas 2:21) 

La circuncisión es signo de propiedad de Dios. Es hecha en el órgano reproductor del varón como símbolo de que él ha sido engendrado espiritualmente por el Señor y es de Su propiedad. Fue ordenada por Dios a Su pueblo escogido y Abraham, padre de la fe, obedeció circuncidando a Isaac, hijo de la promesa. Éste representa a Jesucristo, la verdadera Promesa del Padre, nuestro Salvador.  

¿Por qué la circuncisión se realiza el día 8 después de nacer en la carne? Porque la Creación fue en 7 días. Es la creación de nuestro cuerpo y alma; pero la salvación y la venida del Espíritu es posterior, el “octavo día”. 

El número 8 simboliza nuestra segunda creación o nuevo nacimiento, en el Espíritu, cuando comenzamos a vivir en Cristo. 

2. El número 8 es una vida al servicio de Dios.
Algunos israelitas tenían 8 hijos: 

“Y Betuel fue el padre de Rebeca. Estos son los ocho hijos que dio a luz Milca, de Nacor hermano de Abraham.” (Génesis 22:23) 

“Y David era hijo de aquel hombre efrateo de Belén de Judá, cuyo nombre era Isaí, el cual tenía ocho hijos; y en el tiempo de Saúl este hombre era viejo y de gran edad entre los hombres.” (1 Samuel 17:12) 

 “Y de los hijos de Eleazar había más varones principales que de los hijos de Itamar; y los repartieron así: De los hijos de Eleazar, dieciséis cabezas de casas paternas; y de los hijos de Itamar, por sus casas paternas, ocho.” (1 Crónicas 24:4) 

Milca, cuñada de Abraham, tuvo 8 hijos. Isaí, padre del rey David, era de Belén de Efrata, de la tribu de Judá y tuvo 8 hijos. Eleazar e Itamar eran hijos de Aarón, el sumo sacerdote hermano de Moisés. El rey David destinó a los 8 hijos de Itamar al ministerio en el Templo. 

En estos tres textos se aprecia un orden ascendente en espiritualidad. De la esposa de Nacor sólo se dice que tuvo 8 hijos. En cambio Isaí ya está en la profecía: de sus 8 hijos uno será rey de Israel, David, tipo de Jesucristo, quien, al igual que su antepasado en la carne, nacerá en Belén de Efrata y será de la tribu de Judá. Muchas veces se le nombrará como “hijo de David”. Que tanto uno de los 8 hijos de Isaí como los 8 hijos de Itamar fuesen asignados al servicio de Dios, significa que este número indica el cumplimiento del “ministerio” o servicio de Dios.  

El número 8 es nuevo nacimiento y una vida al servicio de Dios. 

3. El número 8 es la construcción de nuestra nueva vida por el Espíritu Santo.
En 8 ocasiones el número 8 se refiere a aspectos de la construcción del Tabernáculo para el culto del Señor. Así lo señala el libro de Éxodo. En la construcción de este santuario deberá utilizarse 8 tablas con bases de plata. Como eran 8 tablas, sus bases eran el doble, 16. 

“De suerte que serán ocho tablas, con sus basas de plata, dieciséis basas; dos basas debajo de una tabla, y dos basas debajo de otra tabla.” (Éxodo 26:25) 

“Eran, pues, ocho tablas, y sus basas de plata dieciséis; dos basas debajo de cada tabla.” (Éxodo 36:30) 

“El cimiento era de piedras costosas, piedras grandes, piedras de diez codos y piedras de ocho codos.” (1 Reyes 7:10) 

El rey Salomón, hijo de David, quien recibió de Dios el don de sabiduría, en todas sus construcciones aplicó, entre otras cosas, el número 8: su palacio; el palacio que nombró “Bosque del Líbano”; la Sala de las Columnas; la Sala del Tribunal y el palacio para su esposa, la hija del faraón. El cimiento de esas construcciones era de piedras costosas, piedras grandes, piedras de 10 codos y piedras de 8 codos. 

En el sentido espiritual las piedras costosas son aquellas virtudes que cuesta encontrar. Si queremos edificar nuestra casa espiritual o nuestra vida muy sólidamente, necesitamos esas “piedras costosas”: la fe, la paz, el amor y la esperanza, virtudes que sólo encontramos en Jesucristo. Son las piedras de 10 codos las más completas y las de 8 codos las piedras que constituyen nuestro nuevo nacimiento: 

1)      fe
2)      virtud,
3)      conocimiento,
4)      dominio propio,
5)      paciencia,
6)      piedad,
7)      afecto fraternal,
8)      amor.  

“5 vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento; / 6 al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; / 7 a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor. / 8 Porque si estas cosas están en vosotros, y abundan, no os dejarán estar ociosos ni sin fruto en cuanto al conocimiento de nuestro Señor Jesucristo.” (2 Pedro 1:5-8) 

“Midió luego la entrada del portal, de ocho codos, y sus postes de dos codos; y la puerta del portal estaba por el lado de adentro.” (Ezequiel 40:9) 

 “Y sus arcos caían afuera al atrio, con palmeras en sus postes; y sus gradas eran de ocho peldaños.” (Ezequiel 40:31) 

“Y sus arcos caían afuera al atrio, con palmeras en sus postes de un lado y de otro; y sus gradas eran de ocho peldaños.” (Ezequiel 40:34) 

“Sus postes caían afuera al atrio, con palmeras a cada uno de sus postes de un lado y de otro; y sus gradas eran de ocho peldaños.” (Ezequiel 40:37) 

“Cuatro mesas a un lado, y cuatro mesas al otro lado, junto a la puerta; ocho mesas, sobre las cuales degollarán las víctimas.” (Ezequiel 40:41) 

Ezequiel también, en su visión del Templo, ve el 8 en la entrada del portal y en su acceso de ocho peldaños. La función sacerdotal está ligada al sacrificio de Cristo en la cruz, representada por 8 mesas, sobre las cuales degollarán las víctimas. Nuestro nuevo nacimiento sólo es posible por la muerte de Jesucristo en sacrificio por nuestros pecados. Él tomó nuestro lugar en el madero. De Su muerte y resurrección proviene nuestra segunda vida, esta vida renovada espiritualmente que tenemos hoy, después de nuestro octavo día. El portal y sus escalones representan “la puerta del Reino de Dios”. 

El número 8 es nuevo nacimiento; es una vida al servicio de Dios; la construcción de nuestra nueva vida por el Espíritu Santo. 

4. El número 8 es la ofrenda perfecta.
La ofrenda de 8 elementos:

“y a los hijos de Merari dio cuatro carros y ocho bueyes, conforme a su ministerio bajo la mano de Itamar hijo del sacerdote Aarón.” (Números 7:8) 

“El sexto día, ocho becerros, dos carneros, catorce corderos de un año sin defecto” (Números 29:29) 

Merari fue hijo de Leví y fundador de una de las tres grandes familias de los levitas. Al traer el pueblo de Dios ofrendas para la dedicación del Santuario, Moisés entregó a los hijos de Merari 4 carros y 8 bueyes. El 4 ya sabemos que es el número de la creación. Unido al 8 del nuevo nacimiento, lo creado es bendecido por lo sobrenatural, dando vida al sacerdocio. Los 4 carros que recibieron son la carga del ministerio y los ocho bueyes, la fuerza necesaria para ejercer el ministerio. 

El libro de Números señala diversas ofrendas para los días de fiestas solemnes. Para el sexto día indica a los sacerdotes ofrecer: 8 becerros, 2 carneros y 14 corderos de un año sin defecto. El 6 es número de hombre. Para el servicio del prójimo, el cristiano debe ofrecer a Dios 8 becerros, 2 carneros y 14 corderos de un año sin defecto. Un becerro es la cría de la vaca que no pasa, o pasa muy poco, de dos años. Un carnero es un mamífero rumiante ovino, macho, con cuernos robustos, estriados transversalmente y arrollados en espiral, y el cuerpo cubierto de lana espesa y flexible, generalmente blanca o negra; se cría en domesticidad y de él se aprovechan especialmente la lana y la carne. Un cordero es la cría de la oveja, especialmente la que no pasa de un año. Estos tres animales ofrecidos en sacrificio el día 6 significan: 

a)      Un becerro es la cría de la vaca que no pasa, o pasa muy poco, de dos años. Los pueblos paganos acostumbraban adorar becerros como representación de sus dioses. Era también una comida sabrosa, muy apetecida por los hebreos: Y corrió Abraham a las vacas, y tomó un becerro tierno y bueno, y lo dio al criado, y éste se dio prisa a prepararlo.” (Génesis 18:7) Sacrificar 8 becerros era entregar a Dios los bienes y el sustento, como señal de sumisión, y la renuncia a cualquier otro dios. 

b)   Un carnero es un mamífero rumiante ovino, macho, con cuernos robustos, estriados transversalmente y arrollados en espiral, y el cuerpo cubierto de lana espesa y flexible, generalmente blanca o negra; se cría en domesticidad y de él se aprovechan especialmente la lana y la carne. El sacrificio de reparación por un pecado tenía que ser un carnero como ofrenda expiatoria: “14 Habló más Jehová a Moisés, diciendo: / 15 Cuando alguna persona cometiere falta, y pecare por yerro en las cosas santas de Jehová, traerá por su culpa a Jehová un carnero sin defecto de los rebaños, conforme a tu estimación en siclos de plata del siclo del santuario, en ofrenda por el pecado. / 16 Y pagará lo que hubiere defraudado de las cosas santas, y añadirá a ello la quinta parte, y lo dará al sacerdote; y el sacerdote hará expiación por él con el carnero del sacrificio por el pecado, y será perdonado.” (Levítico 5:14-16) En este caso se duplicaba el número, ya que 2 es, como lo hemos estudiado, “el número del Redentor”. 

c)      El cordero es la cría de la oveja, especialmente la que no pasa de un año. Representa a Jesucristo, el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, para nuestra salvación. Son 14 corderos, el doble de 7, número de la perfección Divina. Si 7 es el número del Padre, 14 es el número del Hijo y 21 el número del Espíritu Santo. 

Becerros, carneros y corderos conforman una ofrenda perfecta para Dios, ya que representan a Jesucristo. 

El número 8 es nuevo nacimiento; es una vida al servicio de Dios; la construcción de nuestra nueva vida por el Espíritu Santo y la ofrenda perfecta. 

5. El número 8 es la liberación de toda opresión.
La Biblia nos presenta servicio, esclavitud o enfermedad de 8 años: 

“Y la ira de Jehová se encendió contra Israel, y los vendió en manos de Cusan-risataim rey de Mesopotamia; y sirvieron los hijos de Israel a Cusan-risataim ocho años.” (Jueces 3:8) 

“Y halló allí a uno que se llamaba Eneas, que hacía ocho años que estaba en cama, pues era paralítico.” (Hechos 9:33) 

Cuando Israel olvidó a su Dios, sirviendo a los baales y a las imágenes de Asera, la ira del Señor se encendió contra Su pueblo y los vendió en manos del rey de Mesopotamia, Cusan-risataim, el primer gran opresor de Israel durante el período de los jueces. El pueblo de Dios fue castigado por su idolatría, por un período de 8 años de sometimiento a este rey. 

Siglos después, el apóstol Pedro visitaría en la ciudad de Lida a un tal Eneas, postrado en cama y paralítico por 8 años. En el nombre poderoso de Jesucristo fue sanado y levantado de su cama, testificó ante los pueblos de Lida y en Sarón, convirtiendo vidas al Señor.  

El Antiguo Testamento destaca el pecado de Israel y el castigo que Dios les da, aunque posteriormente Otniel los liberó de esos 8 años de esclavitud. En cambio en el Nuevo Testamento se pone la mirada en el poder y la bondad de Jesucristo para sanar y dar vida; no se investiga en la razón de la discapacidad de Eneas ni en sus pecados, sino que se resalta la misericordia del Señor actuando a través de Sus apóstoles. 

En ambos casos el 8 es una medida de tiempo negativo, al término del cual hay bendición, liberación de una esclavitud. El octavo día fue la libertad del ser humano de la esclavitud del pecado. 

El número 8 es nuevo nacimiento; es una vida al servicio de Dios; la construcción de nuestra nueva vida por el Espíritu Santo; la ofrenda perfecta y la liberación de toda opresión. 

6. El número 8 es el tiempo de Dios.
El tiempo de Dios se puede apreciar de dos modos:  

A)    El cargo de 8 años.
“Este tuvo cuarenta hijos y treinta nietos, que cabalgaban sobre setenta asnos; y juzgó a Israel ocho años.” (Jueces 12:14) 

“De treinta y dos años era cuando comenzó a reinar, y ocho años reinó en Jerusalén.” (2 Reyes 8:17) 

“Cuando comenzó a reinar era de treinta y dos años, y reinó en Jerusalén ocho años; y murió sin que lo desearan más. Y lo sepultaron en la ciudad de David, pero no en los sepulcros de los reyes.” (2 Crónicas 21:20) 

“Cuando comenzó a reinar era de treinta y dos años, y reinó ocho años en Jerusalén.” (2 Crónicas 21:5) 

Abdón fue uno de los últimos jueces de Israel y cumplió su cargo durante 8 años. Joram hijo de Josafat, rey de Judá, 8 años reinó en Jerusalén. Del mismo rey habla el segundo libro de Crónicas. Ambos llegaron con su cargo hasta la muerte. Nada negativo se dice del juez Abdón, cuyo nombre significa “siervo”; era un buen siervo del Señor. En cuanto a Joram, rey de Judá, veamos los hechos de su vida: 

a)      Al ser elevado como rey, mató a espada a todos sus hermanos y a algunos príncipes de Israel. 

b)      Dice la Biblia que “anduvo en el camino de los reyes de Israel... e hizo lo malo ante los ojos de Jehová.”  

c)      Derrotó a los edomitas y a todos los comandantes de los carros cuando sitiaron su reino. 

d)     Hizo lugares altos en los montes de Judá, hizo que los moradores de Jerusalén fornicasen tras ellos y estimuló a Judá a que pecaran así.  

e)      Recibió una carta del profeta Elías, que decía: “12... Jehová el Dios de David tu padre ha dicho así: Por cuanto no has andado en los caminos de Josafat tu padre, ni en los caminos de Asa rey de Judá, / 13 sino que has andado en el camino de los reyes de Israel, y has hecho que fornicase Judá y los moradores de Jerusalén, como fornicó la casa de Acab; y además has dado muerte a tus hermanos, a la familia de tu padre, los cuales eran mejores que tú; / 14 he aquí Jehová herirá a tu pueblo de una gran plaga, y a tus hijos y a tus mujeres, y a todo cuanto tienes; / 15 y a ti con muchas enfermedades, con enfermedad de tus intestinos, hasta que se te salgan a causa de tu persistente enfermedad.” (2 Crónicas 21:12-15) 

f)       Sufrió una enfermedad incurable a los intestinos, los que finalmente se le salieron y murió penosamente.  

g)      No encendieron fuego en su honor, como lo habían hecho con sus padres. 

En resumen, cuando la Biblia nos presenta el cargo de 8 años, lo hace refiriéndose a dos personajes totalmente opuestos: un juez bueno que lidera 8 años en forma correcta, como un buen siervo de Dios; y un rey malvado e impío que durante 8 años sólo hace obras de ambición, poder, crueldad, idolatría y falta de fe en el señor, por lo cual pagará con una terrible enfermedad y la muerte. 

El tiempo de 8 años puede ser para bien o para mal. No necesariamente implica algo positivo. Puede haber 8 años de bondad u 8 años de maldad. 8 es símbolo de un tiempo permitido por Dios. Puede ser oportuno o inoportuno para el ser humano. Para el juez Abdón fue la oportunidad de hacer el bien, pero el rey Joram prefirió malutilizarlo. Los antiguos tenían dos conceptos del tiempo: cronos y kairos. Cronos es el tiempo cuantitativo; por ejemplo 8 años. Kairos es el tiempo cualitativo, “momento adecuado u oportuno” para lograr un propósito; para los creyentes es el “tiempo de Dios”. 

B)    Reinado desde los 8 años.
“Cuando Josías comenzó a reinar era de ocho años, y reinó en Jerusalén treinta y un años. El nombre de su madre fue Jedida hija de Adaía, de Boscat.” (2 Reyes 22:1) 

“De ocho años era Josías cuando comenzó a reinar, y treinta y un años reinó en Jerusalén.” (2 Crónicas 34:1) 

“De ocho años era Joaquín cuando comenzó a reinar, y reinó tres meses y diez días en Jerusalén; e hizo lo malo ante los ojos de Jehová.” (2 Crónicas 36:9) 

Josías fue rey a la edad de 8 años; igualmente Joaquín cuando comenzó a reinar. Ambos comenzaron a ejercer su reinado a tan tierna edad: 

a)      Josías, cuyo nombre significa “Jehová sana”, fue entronizado a los 8 años de edad y tuvo como consejero al sumo sacerdote Hilcías. Al año 8 de su reinado se propuso actuar conforme a las leyes de Dios y reformar según Su voluntad la vida de la corte, con lo que comenzó a extirpar la idolatría y todo lo contrario a la Ley. Siguió en este esfuerzo a lo largo de los años, no sólo en Jerusalén y Judá, sino también en lo tocante al reino del norte. En el año 18 de su reinado, tomó enérgicas medidas para restaurar y embellecer el Templo. En el curso de las obras, Hilcías encontró en el santuario el libro de la Ley y fue leído al rey. Profundamente tocado por la profecía que anunciaba las terribles consecuencias de abandonar a Jehová, se humilló ante Dios que, en Su misericordia, le dio la seguridad de que el juicio inminente no caería durante su vida. 

b)      Joaquín, cuyo nombre significa “Dios establecerá”, hizo lo malo a los ojos del Señor. Durante su reinado los generales del rey de Babilonia asediaron Jerusalén, y la ciudad se rindió. Fue deportado con sus mujeres, su madre, los criados, todos los dignatarios del país y todos los artesanos; fue encarcelado en Babilonia, pero en el año 37 de su exilio fue liberado asignándosele una pensión vitalicia. 

Nuevamente tenemos dos personajes opuestos, a pesar de que comenzaron a reinar a la misma edad. Los 8 años no implican un buen augurio para el futuro de sus vidas o el buen desarrollo de ellos, en el plano moral y espiritual. Esto dependerá de sus corazones rectos o impíos.  

La conclusión referente a esta edad de 8 años en que un hombre recibe la misión de gobernar, en la Biblia, es la misma que en el caso de un gobierno de 8 años. 

El número 8 es nuevo nacimiento; es una vida al servicio de Dios; la construcción de nuestra nueva vida por el Espíritu Santo; la ofrenda perfecta; la liberación de toda opresión y el tiempo de Dios. 

7. El número 8 es la búsqueda sincera de la Verdad.
“Comenzaron a santificarse el día primero del mes primero, y a los ocho del mismo mes vinieron al pórtico de Jehová: y santificaron la casa de Jehová en ocho días, y en el dieciséis del mes primero terminaron.”  (2 Crónicas 29:17) 

El rey Ezequías restableció el culto del templo en Jerusalén, entonces el pueblo comenzó a santificarse el día 1 del mes de Nisán, como dice la Biblia cuando relata la fiesta de la pascua: “2 Este mes os será principio de los meses; para vosotros será éste el primero en los meses del año.” (Éxodo 12:2) El día 8, se acercaron a la entrada del Templo y lo santificaron en 8 días. Terminaron de santificarlo el día 16 del mismo mes. ¡Qué importante es el número 8 en la antigua cultura hebrea! 

 “A los ocho años de su reinado, siendo aún muchacho, comenzó a buscar al Dios de David su padre; y a los doce años comenzó a limpiar a Judá y a Jerusalén de los lugares altos, imágenes de Asera, esculturas, e imágenes fundidas.” (2 Crónicas 34:3) 

Josías, que ya sabemos que gobernó desde los 8 años, a los 8 años de su reinado, siendo aún muy joven, comenzó a buscar a Dios; y a los doce años hizo una campaña de purificación religiosa eliminando: los lugares altos, las imágenes de Asera, esculturas e imágenes fundidas de dioses. 

 “Aconteció como ocho días después de estas palabras, que tomó a Pedro, a Juan y a Jacobo, y subió al monte a orar.” (San Lucas 9:28) 

En el Nuevo Testamento se cuenta que 8 días después de confesar Pedro que Jesús es el Hijo de Dios, y de Jesús anunciar su muerte; el Maestro llevó a Pedro, Juan y Jacobo al monte para orar, donde se transfiguró ante sus ojos, apareciendo además junto a Él, Moisés y Elías. Previo a Su revelación concreta a Pedro y los otros dos discípulos más cercanos, debían tener una revelación espiritual, interior, acerca de Su Divinidad. 

ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro, y con ellos Tomás. Llegó Jesús, estando las puertas cerradas, y se puso en medio y les dijo: Paz a vosotros.” (San Juan 20:26) 

Luego presenta el Evangelio un relato inverso al anterior: Estando Tomás ausente vino Jesús a los apóstoles. Cuando ellos le contaron lo sucedido, el les dijo: “Si no viere en sus manos la señal de los clavos, y metiere mi dedo en el lugar de los clavos, y metiere mi mano en su costado, no creeré.” (San Juan 20:25) Pasados 8 días y estando Tomás a puertas cerradas con los discípulos, llegó Jesús y se puso en medio. Los saludó con un “Paz a vosotros”. Después le habló a Tomás: “Pon aquí tu dedo, y mira mis manos; y acerca tu mano, y métela en mi costado; y no seas incrédulo”. (San Juan 20:27) Al contrario de Pedro, que tuvo revelación por medio de la fe; Tomás tuvo la revelación por una vivencia concreta. 

“Y deteniéndose entre ellos no más de ocho o diez días, venido a Cesarea, al siguiente día se sentó en el tribunal, y mandó que fuese traído Pablo.” (Hechos 25:6) 

Porcio Festo era nuevo gobernador, sucesor de Félix, y estando no más de 8 días en Cesarea, mandó que le fuese traído el apóstol Pablo, preso en esa ciudad. Sería el tiempo suficiente como para determinar el destino de San Pablo. 

Ezequías vino al pórtico de Jehová el día 8; Josías comenzó a buscar al Señor a los 8 años; Pedro vio al Señor transformado 8 días después de recibir la revelación de que Cristo es el Hijo de Dios; Tomás, 8 días después de no creer que el Señor se había presentado a los apóstoles, vio a Jesús Resucitado y creyó; Festo estuvo 8 días en Cesarea y pudo escuchar al apóstol Pablo. Lo que relaciona a estos 6 personajes es su intención de servir a la Verdad, incluidos Tomás y Festo, el primero quería ver y tocar para creer, y el segundo escuchar las razones del Apóstol.  

El número 8 es nuevo nacimiento; es una vida al servicio de Dios; la construcción de nuestra nueva vida por el Espíritu Santo; la ofrenda perfecta; la liberación de toda opresión; el tiempo de Dios y la búsqueda sincera de la Verdad. 

8. El número 8 es la salvación de otros.
“Reparte a siete, y aun a ocho; porque no sabes el mal que vendrá sobre la tierra.” (Eclesiastés 11:2) 

El predicador de Eclesiastés aconseja ser generoso como precaución para el día malo. Aquellos a quienes brinde mi ayuda se volverán mis ayudadores. Dice: “Reparte a 7, y aun a 8...” Es la perfecta generosidad que sobrepasa el límite del dar. 

“Pero Ismael hijo de Netanías escapó delante de Johanán con ocho hombres, y se fue a los hijos de Amón.” (Jeremías 41:15) 

Este Ismael era miembro de la casa real de Judá y dio muerte a Gedalías, el gobernador que Nabucodonosor había puesto sobre Judea después de la caída de Jerusalén, luego de haberse granjeado su confianza. Después de varias incidencias, consiguió llegar al país de los amonitas, que lo habían inducido a cometer estos crímenes. Dice la Escritura que escapó delante de Johanán con 8 hombres, para irse con los amonitas. Fue un vengador de Israel: “1 Aconteció en el mes séptimo que vino Ismael hijo de Netanías, hijo de Elisama, de la descendencia real, y algunos príncipes del rey y diez hombres con él, a Gedalías hijo de Ahicam en Mizpa; y comieron pan juntos allí en Mizpa. / 2 Y se levantó Ismael hijo de Netanías y los diez hombres que con él estaban, e hirieron a espada a Gedalías hijo de Ahicam, hijo de Safán, matando así a aquel a quien el rey de Babilonia había puesto para gobernar la tierra. / 3 Asimismo mató Ismael a todos los judíos que estaban con Gedalías en Mizpa, y a los soldados caldeos que allí estaban.” (Jeremías 41:1-3 

“los que en otro tiempo desobedecieron, cuando una vez esperaba la paciencia de Dios en los días de Noé, mientras se preparaba el arca, en la cual pocas personas, es decir, ocho, fueron salvadas por agua.” (1 Pedro 3:20) 

El apóstol Pedro explica, tocante al diluvio universal, que los que desobedecieron a la voz de Noé, “pregonero de justicia”, a pesar de la paciencia de Dios, no creyeron a sus advertencias. Él continuaba construyendo el arca como testimonio de la realidad de sus palabras. Cuando todos perecieron ahogados, fueron salvadas sólo 8 personas: Noé y su mujer, más sus 3 hijos con sus esposas. 

En estos acontecimientos la Palabra de Dios nos habla de salvar a otros siendo generosos, valientes y justos. 

El número 8 es nuevo nacimiento; es una vida al servicio de Dios; la construcción de nuestra nueva vida por el Espíritu Santo; la ofrenda perfecta; la liberación de toda opresión; el tiempo de Dios; la búsqueda sincera de la Verdad y la salvación de otros. 

9. El número 8 es la capacitación.
“Y éste será nuestra paz. Cuando el asirio viniere a nuestra tierra, y cuando hollare nuestros palacios, entonces levantaremos contra él siete pastores, y ocho hombres principales” (Miqueas 5:5) 

Miqueas profetizó el lugar donde nacería el Mesías: “2 Pero tú, Belén Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel; y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad.” (Miqueas 5:2) También anunció que sería el Pastor de muchos y tendría el poder de Dios: “4 Y él estará, y apacentará con poder de Jehová, con grandeza del nombre de Jehová su Dios; y morarán seguros, porque ahora será engrandecido hasta los fines de la tierra.” (Miqueas 5:4) 

Pero también profetiza que un día los sirios atacarán Israel nuevamente, pero para su destrucción. Es muy posible que Irak, cuya tierra fue antes Asiria, tome parte en esta guerra. La respuesta a esta agresión será severa: “y devastarán la tierra de Asiria a espada”. En ningún momento de la historia moderna ha destruido Israel la tierra de Asiria. A pesar de haber perdido los altos del Golán (meseta ubicada en la frontera entre Israel, Líbano, Jordania y Siria, de unos 1.800 km.2) en 1967 en la Guerra de los 6 Días, Siria ni Damasco fueron "devastadas". Sin embargo, de acuerdo a la Palabra de Dios, esto pasará con toda seguridad: “5 Y éste será nuestra paz. Cuando el asirio viniere a nuestra tierra, y cuando hollare nuestros palacios, entonces levantaremos contra él siete pastores, y ocho hombres principales; / 6 y devastarán la tierra de Asiria a espada, y con sus espadas la tierra de Nimrod; y nos librará del asirio, cuando viniere contra nuestra tierra y hollare nuestros confines.” (Miqueas 5:5,6) 

Para poder entender las expresiones numerales que elevan la expresión de algo de un número a otro, debemos saber que estos son “hebraísmos”  o modismos hebreos, formas bíblicas de dar a entender un asunto inspirado. Siendo el 7 el número perfecto de Dios, el número 8 es una forma de decir que aun en la perfección de las cosas, el Señor siempre nos lleva a más, pues Él es mucho más perfecto que la perfección misma. 

Los 7 pastores y los 8 hombres principales son la defensa contra el enemigo. Los pastores son los que apacientan la grey y los hombres principales son los que administran la sociedad. Unos son el poder espiritual y los otros el material. Ambos estarán bajo la dirección del Señor. Los pastores son 7, acordes con la perfección divina; los hombres principales son 8 porque serán nacidos de nuevo, auténticos cristianos. Al sumar 7 más 8, tenemos la suma de 15, un dígito mayor a 14.  

Cristo es nuestra paz. Cuando el enemigo nos ataca espiritual o materialmente, nos defienden las enseñanzas y consejos de los pastores, que son Palabra de Dios; y las virtudes de los hombres principales en nuestra vida, aquellos que nos han dado ejemplos de bien. En este contexto el 8 significa defensa contra el enemigo por medio de una adecuada capacitación. ¿Acaso nos nos capacitan los pastores y los hombres principales para ser cristianos victoriosos contra la carne, el mundo y el diablo?  

El número 8 es nuevo nacimiento; es una vida al servicio de Dios; la construcción de nuestra nueva vida por el Espíritu Santo; la ofrenda perfecta; la liberación de toda opresión; el tiempo de Dios; la búsqueda sincera de la Verdad; la salvación de otros y la capacitación. 

CONCLUSIÓN.

El significado del número ocho en la Biblia es: 1) El nuevo nacimiento; 2) Una vida al servicio de Dios; 3) La construcción de nuestra nueva vida por el Espíritu Santo; 4) La ofrenda perfecta; 5) La liberación de toda opresión; 6) El tiempo de Dios; 7) La búsqueda sincera de la Verdad; 8) La salvación de otros; y 9) La capacitación.

 

PARA TRABAJAR EN EL CENÁCULO:

1)      ¿De qué opresiones ha sido liberado/a usted, por Cristo?

2)      ¿Por qué será tan grave la idolatría para Dios?

3)      ¿Ha sido testigo de algún milagro de sanidad?

4)      ¿Qué enseñanza le deja la sanidad del discapacitado Eneas (Hechos 9:32-35)?

5)      ¿En qué aspectos usted espera el tiempo de Dios?

6)      ¿Qué recuerdos tiene usted de sus 8 años?

7)      Si estuviera la autoridad para cambiar la Iglesia ¿Qué reformas haría?

8)      ¿Qué buscan las personas de este tiempo y cómo podemos ayudarles en esa búsqueda?

9)      ¿Por qué es importante el número 8 en la antigua cultura hebrea?

10)  ¿Existen en la actualidad hombres como el apóstol Tomás y cómo podemos evangelizarlos?

11)  ¿Qué significa para usted servir a la Verdad?

12)  ¿Qué similitud hay entre la misión de Noé, “pregonero de justicia”, y la de nuestra Iglesia?

13)  El número 8 es una forma de decir que aun en la perfección de las cosas, el Señor siempre nos lleva a más. ¿En qué aspecto el Señor le ha llevado más allá de lo perfecto?

14)  ¿Qué tipo de poder desea lograr?

15)  ¿Qué personas le han dejado ejemplos de bien en su vida?

 

BIBLIOLINKOGRAFÍA.

  • Reina, Casiodoro de (1960). “La Santa Biblia” Estados Unidos: Broadman & Holman Publishers.
  • MacArthur, John. (2011) “Biblia de Estudio MacArthur” Estados Unidos: Thomas Nelson Inc. 
  • (1979). “Dios Habla Hoy, La Biblia Versión Popular” Sociedades Bíblicas Unidas.
  • Demaray, Donald E. (1996). “Introducción a la Biblia” Estados Unidos, Miami: Facultad Latinoamericana de Estudios Teológicos FLET, Editorial Unilit, 1996.
  • (1960). “La Santa Biblia” Sociedades Bíblicas Unidas. Recuperado de: http://www.gentle.org/biblia/
  • “Diccionario de la Real Academia de la Lengua de España” Disponible en: http://www.rae.es/
  • Concordancia electrónica de la Biblia” Disponible en: http://www.miconcordancia.com/concordancia.php
  • Romero, Ramón e hijo “Cómo entender los numeros de la Biblia”

 

domingo, noviembre 29, 2015

EL JUICIO DE DIOS.

 
 
PALABRAS DE GRACIA
VIII PARTE 

Pastor Iván Tapia Contardo 

Lectura bíblica: “1 Por lo cual eres inexcusable, oh hombre, quienquiera que seas tú que juzgas; pues en lo que juzgas a otro, te condenas a ti mismo; porque tú que juzgas haces lo mismo. / 2 Mas sabemos que el juicio de Dios contra los que practican tales cosas es según verdad. / 3 ¿Y piensas esto, oh hombre, tú que juzgas a los que tal hacen, y haces lo mismo, que tú escaparás del juicio de Dios? / 4 ¿O menosprecias las riquezas de su benignidad, paciencia y longanimidad, ignorando que su benignidad te guía al arrepentimiento? / 5 Pero por tu dureza y por tu corazón no arrepentido, atesoras para ti mismo ira para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios, / 6 el cual pagará a cada uno conforme a sus obras: / 7 vida eterna a los que, perseverando en bien hacer, buscan gloria y honra e inmortalidad, / 8 pero ira y enojo a los que son contenciosos y no obedecen a la verdad, sino que obedecen a la injusticia; / 9 tribulación y angustia sobre todo ser humano que hace lo malo, el judío primeramente y también el griego, / 10 pero gloria y honra y paz a todo el que hace lo bueno, al judío primeramente y también al griego; / 11 porque no hay acepción de personas para con Dios.” (Romanos 2:1-11) 

Objetivos: a) Estar preparados para el día del juicio de Dios; b) Conocer las características del juicio divino; c) Comprender que sólo Dios tiene derecho a juzgar; d) Asimilar y prepararse para el inevitable juicio de Dios; 3) Comprender y enseñar que el juicio es primero de nuestro corazón e invita al arrepentimiento; 4) Comprender que el juicio de Dios es de nuestras obras; y 5) Comprender que será un juicio sin privilegios. 

Resumen: Todos los seres humanos, cristianos y no cristianos, un día seremos sometidos al juicio de Dios. Unos serán aprobados, otros reprendidos, algunos galardonados y otros condenados, sea ante el gran trono blanco o en el tribunal de Cristo. Nadie escapará a este juicio, aún cuando los cristianos ya hemos sido juzgados en la cruz en la Persona de Jesucristo. 
 

S
ólo de escuchar la palabra “juicio” nos estremecemos. Nadie quiere comparecer ante un juez, menos ante el juicio de Dios. Se nos aparece en la mente la imagen de un Ser severo que nos examinará de acuerdo a un código de leyes igualmente severo y de alta exigencia. Desde pequeños escuchamos los 10 Mandamientos de Dios, por lo menos así es en el mundo occidental, y de seguro en otras culturas también hay una Ley similar y tan exigente como la nuestra. Un Dios que juzga, dicta el veredicto, condena y castiga.  

Esta es la imagen que la mayoría de las personas tiene de Dios. Incluso hacen una diferencia entre el Dios del Antiguo Testamento y el del Nuevo Testamento, como si fuesen distintos dioses, aunque en verdad es el mismo Dios que nos enseña Su voluntad y nos demuestra cuán pecadores somos, para luego decirnos que nos ama, paga Él mismo el precio de nuestras faltas, es decir recibe sobre Sí el castigo, y nos perdona para siempre.  

El juicio de Dios caerá sobre toda la Humanidad, pero ya se cumplió para todos los que han creído en Su Hijo. El juicio de Dios para los cristianos se efectuó en la cruz; para los no cristianos se ejecutará al final de los tiempos en el juicio del gran trono blanco. ¿Es correcto juzgar a otras personas? ¿Qué quiere Dios que hagamos con el juicio que tan pronto acude a nuestra mente y labios? ¿Cómo nos juzgará Dios? ¿A quiénes juzgará? ¿Cuándo lo hará? Todas estas preguntas quisiéramos responder, pero las resumiremos en una sola:  

¿Cómo es el juicio de Dios?

 

1. Un juicio que sólo hace Dios.

¿Es correcto juzgar a otros?

“1 Por lo cual eres inexcusable, oh hombre, quienquiera que seas tú que juzgas;” (Romanos 2:1) 

¿Por qué somos tan dados a juzgar a nuestros prójimos? Siempre estamos de algún modo poniendo en el banquillo de los acusados a quienes nos rodean. Juzgamos a nuestros padres cómo nos criaron, lo que hicieron de más o lo que no hicieron; juzgamos a nuestros hermanos por el camino que siguieron en la vida; que si los demás son muy materialistas o demasiado espirituales. Y les ponemos apodos acorde a esos juicios. Juzgamos a los vecinos, a los compañeros de trabajo, a las autoridades, en fin a todo el mundo. Puede que no lo hagamos en voz alta siempre, pero lo pensamos. El juicio es un mal que llevamos dentro y nos cuesta mucho superar. No me considero distinto de otros en este aspecto. También como pastor suelo juzgar a otros pastores y a mis hermanos. Es realmente algo muy duro tener esta conciencia legalista, exigente y tan poco misericordiosa. No debiera ser un esfuerzo el dejar de juzgar ni siquiera una acción muy pensada, sino que debiese ser nuestra naturaleza, sin mayor sacrificio ni dolor, no juzgar sino dejar ser a los demás como son, como piensan, como sienten. Tal cosa requiere de una mentalidad renovada, exenta de ley y de prejuicios. 

¿Qué consecuencias tiene juzgar al prójimo?

“pues en lo que juzgas a otro, te condenas a ti mismo; porque tú que juzgas haces lo mismo.” (Romanos 2:1) 

No tiene disculpa quien juzga a otros, no importa quién sea. Al juzgar a los demás en verdad nos estamos juzgando a nosotros mismos y lo peor es que nos estamos condenando. Cuando se juzga en la corte, hay un juez y abogados, un acusador y un defensor, además de testigos. Nosotros al juzgar en nuestra conciencia nos constituimos jueces y prescindimos de todos los demás. No le damos a la persona oportunidad de defenderse ni hacemos caso de testigos que la cubran. Sencillamente juzgamos de manera injusta y luego dictamos sentencia condenatoria, convertidos en jueces de nuestros prójimos. Es decir nos ponemos en el lugar de Dios. 

Pero lo más lamentable es que al juzgar a mi hermano de mentiroso, ladrón o adúltero, me estoy juzgando a mí mismo que, aunque no diga mentiras, actúo con falsedad para lograr mis propósitos; aunque no robe dinero ni objetos, le robo el tiempo a otros sin ninguna consideración, con largas conversaciones o requerimientos egoístas que podrían evitarse si tuviera mayor respeto hacia ellos; y aunque no me acueste con la mujer de mi vecino, sí la miro con deseo cuando pasa frente a mí, o me siento atraído por cosas mundanas y tuerzo mi camino espiritual hacia los apetitos carnales. Todo juicio implica esto: Te condenas a ti mismo, pues haces precisamente lo mismo que hacen ellos. 

Conclusión: No es conveniente juzgar a otros. Déjale a Dios ese trabajo. Él es más justo que nosotros y también más misericordioso; a tal punto que nos pone un Abogado. Tenemos un fiscal que siempre nos acusa, el Diablo, pero lo mejor es que tenemos el mejor Abogado del universo, un abogado que conoce nuestra naturaleza humana pecadora, débil e inclinada al mal, pero que nos defiende porque, a pesar de ello, nos ama y ha dado Su vida por nosotros. Es Jesucristo. Hoy diríamos “se la juega por nosotros”

2. Un juicio inevitable.

¿Podemos escapar del juicio de Dios?

“2 Mas sabemos que el juicio de Dios contra los que practican tales cosas es según verdad. / 3 ¿Y piensas esto, oh hombre, tú que juzgas a los que tal hacen, y haces lo mismo, que tú escaparás del juicio de Dios?” (Romanos 2:2,3) 

El juicio de Dios contra los que pecan temerariamente contra Su voluntad, es muy claro y justo. Él se rige por Su eterna Ley para hacer justicia. No puede ver bien lo malo ni hacer como si no le importara nuestra pecaminosa forma de actuar. Indefectiblemente Él juzgará y establecerá el castigo o la condena. Al decir “tales cosas” se refiere específicamente a pecados insoportables para Su santidad, pecados que se oponen al comportamiento que exige de todo ser humano. Dios no puede dejar de juzgar el pecado. Así es Su Ley. Pero tampoco podemos bajar a algunos pecados del nivel de algo que ofende al Señor, pues todos los pecados son igualmente feos, malos y perversos ya que implican desobediencia, desprecio por las normas divinas y falta de sumisión al Creador. No podemos escapar de esa condenación contra el pecado por considerar que los nuestros son pequeños pecados, leves faltas, veniales apenas. La ley de Dios es rigurosa y exigente, es la Ley de un Juez justo.  

Al juzgar a otros por sus pecados, dejamos de vernos a nosotros mismos sin considerar que somos iguales a ellos. O quizás tengamos otros pecados, pero al fin y al cabo, somos tan pecadores como ellos. Dios juzga conforme a la verdad cuando condena a los que pecan. En cuanto a los que juzgamos a otros y hacemos lo mismo que ellos, no escaparemos de la condenación de Dios. Una sola cosa puede salvarnos de la condena. 

3. Un juicio de nuestro corazón.

¿Qué espera Dios del pecador?

“4 ¿O menosprecias las riquezas de su benignidad, paciencia y longanimidad, ignorando que su benignidad te guía al arrepentimiento?” (Romanos 2:4) 

Criticar, juzgar y condenar a mi prójimo es despreciar a Dios y Su modo de sentir. Cuando el hermano del hijo pródigo reconvino a su padre por alegrarse y festejar el regreso de su hijo, en verdad estaba menospreciando o por lo menos no apreciando el amor de su papá. Esta es una total carencia de comprensión del gran amor del Padre Dios, Su inagotable bondad, tolerancia y paciencia:  

a)      Dios posee una bondad sin fin, va más allá de nuestros límites de bondad; aquellos actos de bondad que hemos tenido para con nuestros semejantes y que los valoramos enormemente son apenas una sombra de la bondad de Dios.  

b)      El Señor es tolerante al máximo; ha tolerado los pecados e insensatez de la Humanidad, por siglos y aún no la destruye; es capaz de volver a escucharnos y bendecirnos, después que hemos cometido todo tipo de pecados materiales y mentales. Su tolerancia es infinita pero tiene un límite que Él conoce y de la cual nos advierte:  

26 Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados, / 27 sino una horrenda expectación de juicio, y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios. / 28 El que viola la ley de Moisés, por el testimonio de dos o de tres testigos muere irremisiblemente. / 29 ¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que pisoteare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado, e hiciere afrenta al Espíritu de gracia? / 30 Pues conocemos al que dijo: Mía es la venganza, yo daré el pago, dice el Señor. Y otra vez: El Señor juzgará a su pueblo. / 31 ¡Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo! / 32 Pero traed a la memoria los días pasados, en los cuales, después de haber sido iluminados, sostuvisteis gran combate de padecimientos” (Hebreos 10:26-31 

Un día la tolerancia de Dios al pecado del hombre llegará a su fin y procederá a juzgar: “30 Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan;  / 31 por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón a quien designó, dando fe a todos con haberle levantado de los muertos.” (Hechos 17:30,31) 

c)      La paciencia de Dios es enorme. Lo atestigua el rey David, para quien Dios tuvo suma paciencia: “Porque tú, Señor, eres bueno y perdonador, Y grande en misericordia para con todos los que te invocan.” (Salmo 86:5) la profecía nos advierte: “6 Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano. / 7 Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar.” (Isaías 55:6,7) 

Esta manera de ser de Dios nos interpela a ser como Él y a actuar de ese modo, pero antes nos indica que hemos sido perversos, seres intolerantes, sin misericordia e impacientes con nuestro prójimo. A gritos Dios nos llama al arrepentimiento y para que nos convirtamos de corazón a Él.  

¿Qué resultado tiene no arrepentirse?

“5 Pero por tu dureza y por tu corazón no arrepentido, atesoras para ti mismo ira para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios” (Romanos 2:5) 

Ya que no te has arrepentido, sólo te espera el castigo del Señor. Tienes el corazón duro, cerrada la puerta del corazón para recibir a Jesucristo, así es que atesoras para ti nada más que condenación. Prefieres vivir a tu manera y no obedeces a Dios, de modo que obtendrás de tu conducta rebelde la condenación de Dios.

 

4. Un juicio de nuestras obras.

¿Cuál es el parámetro de Dios para juzgar?

“6 el cual pagará a cada uno conforme a sus obras: / 7 vida eterna a los que, perseverando en bien hacer, buscan gloria y honra e inmortalidad, / 8 pero ira y enojo a los que son contenciosos y no obedecen a la verdad, sino que obedecen a la injusticia” (Romanos 2:6-8) 

Dios pagará a cada uno conforme a sus obras. Si perseveras en el buen actuar, si te pones en las manos de Dios y te arrepientes de tus pecados, tendrás vida eterna. Pero si contiendes, discutes con Dios y no obedeces Su Palabra; si no escuchas el Evangelio y su justicia, entonces obtendrás la ira y enojo de Dios para siempre. 

¿Qué peso tienen las obras en el juicio de Dios?

“9 tribulación y angustia sobre todo ser humano que hace lo malo, el judío primeramente y también el griego, / 10 pero gloria y honra y paz a todo el que hace lo bueno, al judío primeramente y también al griego”  (Romanos 2:9,10 

Habrá sufrimiento y angustia para todos los que hacen lo malo; en cambio, Dios dará gloria, honor y paz a todos los que hacen lo bueno. Y esto será por igual a judíos y gentiles; ninguno tiene un lugar de privilegio. ¿Qué pasará con los cristianos? ¿Estamos exentos del juicio de Dios? ¿No nos juzgará Dios por el hecho de ser creyentes? 

Dios, mediante Su Ley nos demostró que somos pecadores viles inclinados siempre al mal. Así llegamos a Jesucristo, por el conocimiento de la Ley y el reconocimiento de que somos malos y no tenemos remedio por nosotros mismos o por nuestras propias obras. Nos arrepentimos, reconocimos nuestro error, desobediencia, incredulidad, vanagloria y nos abrazamos a Jesucristo. La obra que el Señor hizo en la cruz fue pagar el precio de nuestros pecados. Nosotros estábamos destinados a este juicio y este castigo del cual viene hablando el texto que analizamos, pero Jesús tomó sobre sí nuestra culpa: 6 Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros.” (Isaías 53:6) 

El juicio de Dios sobre los cristianos ya fue pronunciado en Jesucristo crucificado. Pero esto no nos faculta para vivir en pecado, todo lo contrario, nos compromete a vivir en santidad. Ciertamente para los creyentes no habrá juicio final sino tribunal por nuestras acciones. Seremos evaluados conforme al Evangelio, si hemos cumplido correctamente los mandatos del Señor. Mas tal tribunal de Cristo no será para condenación sino para manifestación de quienes fuimos y cómo fueron nuestras obras como cristianos: “la obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarará, pues por el fuego será revelada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego la probará.” (1 Corintios 3:13) 

Nadie debe ufanarse de ser buen cristiano o mejor que otro, ya que todos seremos evaluados al final de la carrera: “Pero tú, ¿por qué juzgas a tu hermano? O tú también, ¿por qué menosprecias a tu hermano? Porque todos compareceremos ante el tribunal de Cristo.” (Romanos 14:10) 

Resultado del tribunal para los cristianos, recibiremos vergüenza, aprobación, galardón, según haya sido nuestra conducta en Cristo: “Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo.” (2 Corintios 5:10)

 

5. Un juicio sin privilegios.

¿Hay privilegiados en el juicio de Dios?

“11 porque no hay acepción de personas para con Dios.” (Romanos 2:11)

Dios juzga imparcialmente. Él es justo. Dará a cada ser humano lo que le corresponde, sea cristiano o incrédulo, sea judío o gentil, sea católico o evangélico, sea de una religión oriental u occidental. No es nuestra función averiguar cómo juzgará a cada uno. Sólo necesitamos saber:

a)      Qué debo pensar de mi mismo con respecto a Dios.

b)      Qué debo sentir de mi mismo con respecto a Dios.

c)      Qué debo hacer frente a Dios.

d)     Cómo debo vivir hasta que me presente ante Él, sea al tribunal de Cristo o ante el gran trono blanco en el juicio final.
 

Las respuestas a estas preguntas son claras:

a)      Qué debo pensar de mi mismo con respecto a Dios: Soy un pecador.

b)      Qué debo sentir de mi mismo con respecto a Dios: Arrepentimiento.

c)      Qué debo hacer frente a Dios: Entregar mi vida a Jesucristo.

d)     Cómo debo vivir hasta que me presente ante Él, sea al tribunal de Cristo o ante el gran trono blanco en el juicio final: En obediencia continua a Su Espíritu y Palabra.

Recuerde: Dios no hace acepción de personas.
 

CONCLUSIÓN.
Es conveniente para todo ser humano estar preparado para el día en que todos serán sometidos al juicio de Dios. Este juicio tiene las siguientes características: 1) Es un juicio que sólo hace Dios; 2) Un juicio inevitable; 3) Un juicio de nuestro corazón; 4) Un juicio de nuestras obras; y 5) Un juicio sin privilegios.


 

PARA TRABAJAR EN EL CENÁCULO:
1)      ¿Se considera preparado/a para el juicio de Dios?
2)      ¿Ha sido alguna vez juzgado/a injustamente, cuál fue su reacción y qué enseñanza obtuvo de esa experiencia?
3)      ¿Por qué se dice que al juzgar a otros nos condenamos a nosotros mismos?
4)      ¿Quiénes son en el juicio de la vida: el juez, el acusado, el fiscal, el abogado y los testigos?
5)      ¿Cuál es la gran enseñanza de este sermón?
6)      ¿Cree usted que el arrepentimiento es un aspecto de la conversión a Cristo o para experimentarlo cada día?
7)      ¿Ha discutido alguna vez con Dios?
8)      ¿Por qué la muerte de Jesucristo en la cruz fue un juicio?
9)      ¿Por qué no debemos juzgar a nuestros hermanos cristianos?
10)  ¿Qué leyes conoce usted de las religiones no cristianas?
11)  ¿Por qué somos tan dados a juzgar a nuestros prójimos y qué podemos hacer para dejar esta mala conducta?
12)  ¿Qué formas de mentira, robo y adulterio se dan en la sociedad y la Iglesia?
13)  ¿Cuándo son negativos los apetitos carnales?
14)  ¿Qué peso tienen las obras en el juicio de Dios?
15)  ¿Estamos los cristianos exentos del juicio de Dios?


 
 

BIBLIOLINKOGRAFÍA.
- Reina, Casiodoro de (1960). “La Santa Biblia” Estados Unidos: Broadman & Holman Publishers. 
- MacArthur, John. (2011). “Biblia de Estudio MacArthur” Estados Unidos: Thomas Nelson Inc.  
- (1979). “Dios Habla Hoy, La Biblia Versión Popular” Sociedades Bíblicas Unidas.
- (1960). “La Santa Biblia” Sociedades Bíblicas Unidas. Recuperado de: http://www.gentle.org/biblia/
- “Nuevo Testamento, Edición Pastoral” Chile, Ediciones Mundo, 1974.
- “Diccionario de la Real Academia de la Lengua de España” Disponible en: http://www.rae.es/
- “Concordancia electrónica de la Biblia” Disponible en: http://www.miconcordancia.com/concordancia.ph
- Rizo Martínes, José L. “Diccionario Bíblico” Recuperado de: http://es.scribd.com/doc/50636670/Diccionario-Biblico-Jose-L-Rizo-Martinez#scribd
- (1966, 1970, 1979, 1983, 1996) Dios habla hoy” ®, © Sociedades Bíblicas Unidas, Disponible en: https://www.biblegateway.com/versions/Dios-Habla-Hoy-DHH-Biblia/