domingo, julio 20, 2014

EL NÚMERO DE LA UNIDAD.


 
 
NUMEROLOGÍA BÍBLICA.
EL NÚMERO DE LA UNIDAD.

Pastor Iván Tapia Contardo

 
Lectura bíblica: Génesis 1:1

Propósitos de la charla: a) Conocer y valorar y practicar el mensaje que nos entrega simbólicamente el número “uno” en la Biblia; b) Comprender que Dios es Uno, a pesar de ser Trino y Su primacía sobre todas las cosas; c) Comprender y dar a conocer que Jesucristo, el Salvador, es Uno; d) Comprender, valorar y aceptar que cada ser humano es uno y único; e) Comprender, valorar y practicar la unidad espiritual absoluta de la Iglesia.

“En el principio creó Dios los cielos y la tierra.” (Génesis 1:1)

L

os números en la Biblia pueden tener un significado simbólico en la interpretación de la Escritura. El número uno, primer dígito, es el número de la unidad y tiene profundos e importantes mensajes que entregarnos para nuestro crecimiento espiritual.

Génesis es el primer libro de la Biblia, el libro “uno” y es llamado “el libro de los principios” u orígenes. El nombre Génesis es de la versión griega de la Escritura, la llamada Septuaginta. En hebreo, cada libro del Pentateuco se nomina por las primeras palabras. Así el Génesis en hebreo se denomina “Bereshit” pues las primeras palabras del libro son “Bereshit bara Elohim”. El versículo completo dice: “Bereshit bara Elohim et hashamayim ve'et ha'arets.” Que significa “En el principio creó Dios los cielos y la tierra.” (Génesis 1:1)

La Biblia es un libro sagrado, se le denomina indistintamente la Santa Biblia o la Sagrada Escritura. Es el Libro de los libros, el Libro que nos habla acerca de Dios y cuyo personaje principal es Jesucristo, Dios encarnado, nuestro Salvador. Fue escrita por 40 hombres que fueron inspirados por su único Autor: el Espíritu Santo de Dios. Obviamente fue escrita con palabras en tres idiomas: hebreo, arameo y griego, después traducida al latín y a los numerosos idiomas del planeta. Pero no sólo hay letras en este libro, sino también números, sea para registrar cantidades de hijos, tribus, seres celestiales, animales u objetos, como para numerar años y reinados, o el orden de los tiempos. Los números de capítulos y versículos fueron agregados muy posteriormente, en los siglos XIII y XVI. Sin embargo los números en ocasiones tienen una doble lectura o significado. El estudio de éstos se denomina Numerología Bíblica. Cada número dígito de la Sagrada Escritura tiene un mensaje especial para el creyente, dependiendo de su contexto. Por ejemplo, las profecías son abundantes en utilizarlos como lenguaje simbólico. Aparte de ellos hay otras cantidades igualmente significativas para nuestro crecimiento espiritual. No se trata de idolatrar un número ni de hacer superstición de ellos, sino de desentrañar el mensaje de Dios que contienen.

¿Qué nos enseña el uno en la Biblia?
 
1.      Dios es Uno.

“4 Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es. / 5 Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas. / 6 Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón;” (Deuteronomio 6:4-6)

Moisés afirma en Deuteronomio que Yawé es el Dios de Israel y que es uno sólo, no hay más dioses. Los hebreos tomaron en Egipto las idolatrías de esa nación, se mezclaron por cuatro siglos con un pueblo pagano y adquirieron sus costumbres paganas. El mandamiento es amar a ese Dios único con todo el corazón, el pensamiento y las fuerzas. Éstas son palabras que ordena Dios por medio de Moisés para que siempre estén en lo más profundo de ellos.

El jefe y libertador de Israel recalca “Jehová uno es” Esto quiere decir que no hay varios dioses sino que es Uno solo, y que es Único. El número “uno” en la Biblia es símbolo de: a) unidad y b) primacía.

El profeta Isaías, siglos después, también resaltará que no existen otros dioses: “Así dice Jehová Rey de Israel, y su Redentor, Jehová de los ejércitos: Yo soy el primero, y yo soy el postrero, y fuera de mí no hay Dios.” (Isaías 44:6)

Este Dios además es Rey de Su pueblo. Como todas las naciones de aquella época, sobre todo las grandes naciones, tenían rey que los gobernase y muchas veces decían que eran divinos, el pueblo de Dios también tiene un Rey, pero éste es Dios mismo, el Creador de todo el universo, el Invisible. Este Rey es su Redentor, quien los ha libertado de la esclavitud a otras naciones. Lo llama “Jehová de los ejércitos” porque dirige las miríadas de ángeles y seres celestiales, como General de ellos. Es el Primero pues existe desde la eternidad, y el Postrero o Último porque tiene en Sus manos el destino de toda Su creación. Cuando dice que fuera de Él no hay Dios, significa que es el Único Dios. Toda la creación apunta hacia el único Dios, como asegura el último libro de la Biblia: “Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin, el primero y el último.”  (Apocalipsis 22:13)

En el idioma hebreo hay dos palabras empleadas para el número "uno": a) yachid, que significa único y b) echad, que significa uno.

Yachid aparece doce veces en el Antiguo Testamento, 3 en el Pentateuco y 9 en el resto del Antiguo Testamento.

Echad denota una unidad compuesta o entre varios que hacen la unidad. Puede ser, por ejemplo, un día de siete (Génesis 1:5) o una sola carne de dos (Génesis 2:24). En estos textos “echad” se refiere a varios o a uno entre varios. Por eso que para referirse al Dios Trino a veces se emplea  este modo colectivo: “Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es.” (Deuteronomio 6:4). La idea de uno excluye a otro Dios, pero no excluye la Trinidad.

Si tomamos el número uno como ordinal podemos considerar el primer libro de la Biblia o el libro uno, es decir Génesis. Pero también, con fines de interpretación bíblica, tomar una palabra o concepto en su primera aparición. Las primeras apariciones de palabras en la Biblia siempre serán muy importantes pues darán la clave interpretativa de dicha palabra y concepto en toda la Escritura. Por ejemplo, si tomamos la palabra luz. Aparece por primera vez en el Antiguo Testamento en Génesis: “Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz.” Génesis 1:3 En el Nuevo Testamento aparece por primera vez en San Mateo y dice: “El pueblo asentado en tinieblas vio gran luz; Y a los asentados en región de sombra de muerte, Luz les resplandeció.” San Mateo 4:16 En ambos se refiere a un elemento que vence a la oscuridad, en el Antiguo es una luz física, en el Nuevo una luz espiritual que vence las tinieblas satánicas.

2.      El Salvador es Uno.

 “13 Entonces Jesús vino de Galilea a Juan al Jordán, para ser bautizado por él. / 14 Mas Juan se le oponía, diciendo: Yo necesito ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí? / 15 Pero Jesús le respondió: Deja ahora, porque así conviene que cumplamos toda justicia. Entonces le dejó. / 16 Y Jesús, después que fue bautizado, subió luego del agua; y he aquí los cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venía sobre él. / 17 Y hubo una voz de los cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia.”  (San Mateo 3:13-17)

Cuenta el Evangelio que Jesús viajó desde Galilea, al norte de Tierra Santa, hasta el río Jordán, donde su primo Juan el Bautista predicaba el arrepentimiento y bautizaba a la gente para que prepararan sus corazones para recibir al Mesías. Jesús quería ser bautizado por él, pero Juan se consideraba indigno de hacerlo. Esto significa que Juan ya conocía la estatura espiritual de Jesucristo y sabía quién era Él.

“Yo necesito ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí?” decía humildemente San Juan, reconociendo que era pecador y necesitaba ser limpiado por las aguas del bautismo. Pero Jesús le explicó que era necesario cumplir con ese rito. Aunque Él no tenía pecado, como hombre se hizo bautizar, dándonos ejemplo a todos los cristianos, pues “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.” (2 Corintios 5:21)

Al salir del agua, narra la Palabra de Dios, que “los cielos le fueron abiertos” y vio descender sobre él al Espíritu de Dios en forma de una paloma. Desde ese momento esta ave es símbolo del Espíritu. Se escuchó, al mismo tiempo, la voz de Dios diciendo: “Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia.”. “También dio Juan testimonio, diciendo: Vi al Espíritu que descendía del cielo como paloma, y permaneció sobre él.” (San Juan 1:32) Todo el agrado de Dios está en Su Hijo Jesucristo quien fue enviado por el Padre a este planeta para cumplir una misión redentora.

Dios se reveló a los patriarcas como El-Shaddai, Dios Omnipotente o Todopoderoso, y a Moisés como Jehová o Yawé: “2 Habló todavía Dios a Moisés, y le dijo: Yo soy JEHOVÁ. / 3 Y aparecí a Abraham, a Isaac y a Jacob como Dios Omnipotente, mas en mi nombre JEHOVÁ no me di a conocer a ellos.” (Éxodo 6:2,3)

La traducción “Jehová” es una mezcla de dos palabras: las consonantes de Yahveh y las vocales de Adonai. Yahveh o Yawé significa “Yo soy el que Soy”. Dios es, no cambia, no progresa porque no puede ser más perfecto, no se deteriora ni envejece porque es Dios. Los patriarcas Abraham, Isaac y Jacob le conocieron como el Omnipotente, El-Shaddai, pero Su nombre sólo fue dado a conocer a Moisés. Jesucristo, como Dios, también ha expresado que Él es cuando dice: “Yo soy el Pan de vida..., la Luz del mundo, la Puerta, el Buen Pastor, la Resurrección y la vida, el Camino, la Vid verdadera.”

Jesucristo es el Hijo que complace al Padre y tiene una misión: “Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre” (1 Timoteo 2:5) Como Dios Padre es Uno y Único, también Dios Hijo y Dios Espíritu; y los Tres son Uno.

  1. Cada ser humano es uno y único.
“Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.” (Génesis 1:27)

Fuimos creados diversos, así como Dios en sí mismo es diverso, Trino. Hay hombres y mujeres, distintas etnias, culturas y lenguas. La diversidad étnica, cultural y lingüística es una realidad creada y permitida por Dios. La llamada “confusión de las lenguas” fue una herramienta de Dios para extender la raza humana. Los hombres de Babel, desobedeciendo el mandato divino, tenían miedo de ser dispersos por toda la Tierra; querían levantar para su vanidad una torre que llegara al cielo y ser recordados y venerados por ello.

Es evidente que todos somos diferentes y tenemos distintos dones: “4 Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función, / 5 así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros. / 6 De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe; / 7 o si de servicio, en servir; o el que enseña, en la enseñanza; / 8 el que exhorta, en la exhortación; el que reparte, con liberalidad; el que preside, con solicitud; el que hace misericordia, con alegría.” (Romanos 12:4-8)

Este texto se refiere a la Iglesia, el Cuerpo de Cristo, pero bien podría asimilarse a la sociedad. Todos los humanos formamos un gran organismo donde cada uno tiene ciertas capacidades y cumple un rol, la mayoría de las veces útil para el desarrollo de la cultura. Todos los seres humanos tienen talentos naturales y son muy distintos a los demás. Si bien es cierto podemos encontrar personas parecidas, nunca serán idénticas. Hasta los gemelos tienen ciertas diferencias.

Dios ha querido hacer una creación así de rica, para Su disfrute en primer lugar y luego para el nuestro. Necesitamos aprender a aceptar nuestras diferencias físicas, psicológicas, culturales, etc. Procurando ampliar nuestro enfoque mental de la vida, abriéndonos a otros puntos de vista, quitando de nuestra conciencia el juicio y dejándole a Dios ese rol de Juez de Su creación.

El Texto dice que a cada uno le ha sido dada una gracia, un favor divino gratuito. Debe aprender a utilizar ese don. Si le ha sido confiada la capacidad de intuir asuntos escondidos para el común de la gente,  utilice ese don conforme a la medida de su fe y sin extralimitarse; si lo suyo es el servicio al prójimo, hágalo con naturalidad y agrado; si enseñar, pues ocúpelo en la enseñanza; si en el consejo y la exhortación de los que están en problemas, hágalo con amor; si compartir de sus bienes materiales, reparta lo suyo con generosidad y sin pedir aplausos; si ejercer autoridad en algún campo, presida con agrado y solicitud; si ejercer misericordia, que ese don sea cumplido con gozo. No se agotan aquí las capacidades que Dios ha brindado al hombre, sino que son una muestra de la gran diversidad de vocaciones que hay en el ser humano.

  1. La Iglesia es una unidad espiritual.
“1 Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados, / 2 con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor, / 3 solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz; / 4 un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; / 5 un Señor, una fe, un bautismo, / 6 un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos.” (Efesios 4:1-6)

Según el Apóstol hemos sido llamados a vivir de acuerdo al espíritu de Jesucristo, con humildad, mansedumbre, soportándonos con paciencia, con amor, y guardando siempre la unidad del Espíritu, cosa que podremos hacer sólo por medio del vínculo de la paz. Ésta es la que permite que permanezcamos unidos. Dios perdonó nuestros pecados como resultado de la muerte de Cristo en la cruz y ese perdón nos trajo paz. Así mismo debemos perdonar a los demás; ese es el “vínculo de la paz”.

Aquí está la clave para la unidad de los cristianos. Podemos ser “uno” en Cristo si conservamos la unidad espiritual, siguiendo estos siete principios:

a)      Un cuerpo. Necesitamos tomar conciencia de que los cristianos, más allá de las distintas doctrinas, conformamos para Dios un solo cuerpo espiritual.

b)      Un Espíritu. El Espíritu que hay en cada creyente es el mismo Espíritu de Dios que produce la fe y ese Espíritu nos unifica.

c)      Una esperanza. “Una misma esperanza de vuestra vocación” Si tenemos todos la esperanza de vivir eternamente junto a Dios ¿Por qué nos rechazamos y hasta odiamos unos a otros?

d)     Un Señor. Jesucristo es el Kyrios, el Señor que gobierna los corazones y las mentes de los que le aman.

e)      Una fe. La fe en Jesucristo, el Hijo de Dios hecho Hombre, que dio su vida por la Humanidad.

f)       Un bautismo. El que bautiza es Jesucristo, siendo el ministro de Dios nada más un instrumento de Dios para efectuar el sacramento. No hay dos o tres bautismos, sólo uno.

g)      Un Dios “y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos.” El Dios Uno y Único.

 

CONCLUSIÓN.

El número “uno” en la Biblia tiene un profundo significado: 1) Dios es Uno, lo que significa la unidad del Dios Trino y Su primacía sobre todas las cosas, Él es Uno y Único; 2) Jesucristo, el Salvador, es Uno; 3) Cada ser humano es uno y único; 4) La Iglesia es una unidad espiritual absoluta: a) Un cuerpo, b) Un Espíritu, c) Una esperanza, d) Un Señor, e) Una fe, f) Un bautismo, y g) Un Dios y Padre de todos.

 

 

PARA TRABAJAR EN EL CENÁCULO:

1)      ¿Tiene vigencia todavía el mandamiento de Jehová: “Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas”?

2)      ¿Por qué Jesús se hizo bautizar por Juan el Bautista?

3)      ¿Quién es el Autor de la Biblia?

4)      ¿Qué significado e importancia tienen los números en la Biblia?

5)      Si Dios es Uno ¿Por qué los hombres de hoy tienen tantos dioses y diosas?

6)      ¿Qué diferencia hay entre creer en un Dios unipersonal y creer en un Dios Trino?

7)      ¿Cómo ha experimentado usted a Jesucristo?

8)      ¿De qué forma desea usted contribuir a la sociedad con los dones que Dios le ha dado?

9)      ¿Por qué la Iglesia está dividida y cómo se puede resolver esa división? ¿Cómo está contribuyendo usted a la unidad de la Iglesia?

 

 

BIBLIOLINKOGRAFÍA.
  • Reina, Casiodoro de (1960). “La Santa Biblia” Estados Unidos: Broadman & Holman Publishers.
  • MacArthur, John. (2011) “Biblia de Estudio MacArthur” Estados Unidos: Thomas Nelson Inc.       (1979). “Dios Habla Hoy, La Biblia Versión Popular” Sociedades Bíblicas Unidas.
  • Demaray, Donald E. (1996). “Introducción a la Biblia” Estados Unidos, Miami: Facultad Latinoamericana de Estudios Teológicos FLET, Editorial Unilit, 1996.
  • (1960). “La Santa Biblia” Sociedades Bíblicas Unidas. Recuperado de: http://www.gentle.org/biblia/
  • “Diccionario de la Real Academia de la Lengua de España” Disponible en: http://www.rae.es/
  • Concordancia electrónica de la Biblia” Disponible en: http://www.miconcordancia.com/concordancia.php
  • Shiao Chong Una perspectiva bíblica y teológica sobre la diversidad y el racismoChristian Reformed Campus Minister serving at York University in Toronto, Canada; Disponible en http://www.crcna.org/sites/default/files/Biblical_View_on_Diversity.SPA_.pdf
  • “Yhvh o Jehova” Disponible en: http://www.iglesia.net/index.php/estudios-biblicos/leer/yhvh-o-jehova/

miércoles, febrero 26, 2014

FE Y SALVACIÓN.


Pastor Iván Tapia Contardo
 
“3 Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos, / 4 para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros, / 5 que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero. / 6 En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas, / 7 para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo, / 8 a quien amáis sin haberle visto, en quien creyendo, aunque ahora no lo veáis, os alegráis con gozo inefable y glorioso; / 9 obteniendo el fin de vuestra fe, que es la salvación de vuestras almas.” (1 Pedro 1:3-9)
 

N

ecesitamos salvarnos de la oscuridad en que Satanás ha sumido a los seres humanos. La muerte fue una de las consecuencias de la desobediencia de Adán y Eva, pero gracias al amor de Dios Padre, Jesucristo nos trajo la vida y la posibilidad de salvarnos de la eterna condenación al Infierno. Él puede conducirnos al Cielo, si creemos en Su sacrificio redentor en la cruz. La salvación espiritual y corporal será completa cuando venga Jesucristo. Mientras tanto, en el camino del cristiano, la fe nos guarda para esa salvación. 

·        La “salvación” del alma es lo más importante en la vida. No hay cosa más trascendental que alcanzar la salvación eterna.
·        El ser humano es pecador. El pecado es desobediencia a Dios. Heredamos de Adán genéticamente la tendencia a la rebelión contra el Creador.
·        El pecado nos conduce a la condenación y el infierno.
·        Dios envió a Su Hijo para concedernos la salvación. Nos lanzó un salvavidas.
·        La única forma de ser salvados de esa rebelión y lo que produce, es reconciliarnos con Dios, arrepentirnos de nuestros pecados, pedir perdón a Dios y creer en el medio de salvación que Dios ha provisto: Jesucristo crucificado. 

El apóstol Pedro bendice a Dios por las siguientes razones:

a)      Porque es un Dios misericordioso. “3 Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia”

b)      Porque nos da una verdadera esperanza. “nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos”

c)      Porque nos deja una herencia. 4 para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros” 

Esta herencia tiene las siguientes características:
a)      Incorruptible, no se corrompe como las herencias materiales.
b)      Incontaminada, no se contamina con ningún pecado.
c)      Inmarcesible, no se puede marchitar, siempre está viva.
d)     Reservada en los cielos, se guarda para todo creyente en los cielos. 

La salvación tiene dos dimensiones: 1) La salvación en vida, de nuestro ser espiritual. Somos salvados del poder de las tinieblas cuando entregamos la vida a Jesús; y 2) La salvación futura, salvación plena que incluirá el cuerpo resucitado. Seremos salvados cuando se manifieste Jesucristo, en Su segunda venida. 

Para poder alcanzar esa salvación eterna, la fe cumple un papel crucial. 

¿Cuál es el rol de la fe en nuestra salvación eterna?

  1. La fe nos guarda para salvación.
(1 Pedro 1:5)
Mientras esperamos disfrutar esa herencia celestial Dios nos cuida mediante:

a)      El poder del Espíritu de Dios. “5 que sois guardados por el poder de Dios”

b)      La fe, que es la certeza de lo que se espera y la convicción de lo que no se ve. 

“para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero.” La salvación se manifiesta “en el tiempo postrero”. Esto significa el tiempo final. Podemos considerar ese tiempo postrero de tres formas:

a)      El final de este sistema de cosas, cuando Jesucristo vuelva a la tierra, pero ya no como Salvador sino como Rey, para gobernarla por mil años, el “milenio”

b)      El final de los tiempos, cuando la Humanidad se presente ante el gran trono blanco para el juicio final.

c)      El final de nuestra vida, cuando la muerte nos conduzca hacia esa otra realidad que es la eternidad con Dios o la eternidad sin Dios. 

  1. La fe debe ser probada como el oro.
(1 Pedro 1:6,7)
Tal esperanza nos alegra, a pesar de los sufrimientos y circunstancias difíciles que pasamos en la vida. El propósito de estos dolores es que nuestra fe sea sometida a prueba: “6 En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas, / 7 para que sometida a prueba vuestra fe” 

La fe es tan valiosa que se la compara con el oro, es “mucho más preciosa que el oro”. Igual que éste, la fe necesita ser probada. Esto significa que la fe requiere: a) crecer, desarrollarse; b) ponerse en práctica; c) fortalecerse.  

  1. La fe será evaluada y juzgada.
(1 Pedro 1:7b)
Cuando Jesucristo se manifieste a los cristianos en el Tribunal de Cristo, donde todos los creyentes compareceremos, esta bendita fe será evaluada y podrá recibir: a) alabanza, elogios, aprobación; b) gloria, reconocimiento, una posición en el Reino venidero; c) honra, honor, un premio o corona.
 

  1. La fe es la inexplicable convicción de lo que no vemos.
(1 Pedro 1:8)
Esto sucederá “cuando sea manifestado Jesucristo”. Por ahora nuestra relación con Él es así:

a)      Le amamos sin verle, “8 a quien amáis sin haberle visto”

b)      Creemos en Él sin verle, en quien creyendo, aunque ahora no lo veáis”

c)      Nos alegramos profundamente con Él, con “gozo inefable y glorioso”, inexplicable con palabras.
 

  1. La fe tiene el más grande propósito.
(1 Pedro 1:9)
El propósito de la fe es la salvación del alma: 9 obteniendo el fin de vuestra fe, que es la salvación de vuestras almas.”
 

CONCLUSIÓN.
Nada más importante que la salvación eterna. En esta tarea que cada ser humano debe procurar para sí, la fe cumple un rol fundamental., pues: 1) La fe nos guarda para salvación; 2) La fe debe ser probada como el oro; 3) La fe será evaluada y juzgada; 4) La fe es la inexplicable convicción de lo que no vemos; y 5) La fe tiene el más grande propósito, nuestra salvación eterna. 

No importa si temprano o tarde adquirimos esta fe que es un regalo de Dios, una gracia inmerecida del Padre. Lo importante es que antes de marcharnos de este mundo reconozcamos nuestra condición y entreguemos con fe la vida a nuestro Señor Jesucristo, así como lo ha hecho este amigo y hermano que despedimos hoy.
 

Responso pronunciado el miércoles, 26 de febrero de 2014 en el templo de la Iglesia Metodista de Chile, en Valparaíso, en memoria de mi compañero de liceo, amigo y hermano, Sr. Miguel Ángel Sessarego Rivera.  

sábado, diciembre 21, 2013

EL EJEMPLO DE LOS MAGOS

MENSAJE DE NAVIDAD
AÑO 2013

© Pastor Iván Tapia Contardo 

“Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos, / diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle.”
San Mateo 2:1,2 

De acuerdo a la Biblia, dos tipos de personas visitaron el nacimiento del niño Jesús: a) magos, y b) pastores. No dice que estuvieran los ángeles en el pesebre, pero es de suponer que así fuera, ya que Jesús era el Hijo de Dios y el Espíritu Santo estaba con él, de acuerdo al texto que dice:   

“cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y cómo éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.” (Hechos 10:38) 

No fue visitado por reyes, sacerdotes ni otra gente importante de la época. Sólo vinieron a verle recién nacido, unos magos y unos pastores. Para el resto de la gente no tenía mayor importancia, era un niño más que nacía; un niño hijo de una pareja que venía a censarse desde Nazaret a la ciudad de Belén, por lo tanto tampoco le acompañaron otros familiares, aparte de sus padres. 

“4 Y José subió de Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por cuanto era de la casa y familia de David; / 5 para ser empadronado con María su mujer, desposada con él, la cual estaba encinta. / 6 Y aconteció que estando ellos allí, se cumplieron los días de su alumbramiento.” (San Lucas 2:4-6) 

Nada de lo que está escrito en la Palabra de Dios es sin sentido, puesto que es el Libro Sagrado, la revelación de Dios para la Humanidad. Entonces podríamos preguntarnos qué tienen de especial los magos y los pastores, para que fueran las únicas visitas del nacimiento. Sin duda hay grandes enseñanzas que el Espíritu Santo quiere entregarnos a través de ellos. En esta oportunidad nos preguntamos: 

¿Cuál es el ejemplo de los magos para los cristianos de hoy? 

  1. Buscar la sabiduría.
“1 Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos…” (San Mateo 2:1) 

Los que la Biblia llama “magos” son sabios del oriente, hombres de ciencia de la época. Ellos supieron leer los signos cósmicos y concluyeron que iba a nacer el Rey de los judíos, el Mesías prometido a Israel. Es probable que estos “magos” fueran judíos de la diáspora, que esperaban la promesa.

*   El deber de todo ser humano y racional es buscar sabiduría. 

  1. Tomar decisiones valientes.
“2 diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente,…” (San Mateo 2:2a) 

Además de conocimiento, fueron capaces de tomar la decisión de seguir la estrella que les guiaría hasta Belén.  

*   Todos necesitamos ver a Jesús, la Estrella de la mañana. Él es la Luz que debemos seguir. 

  1. Tener propósitos claros.
“… y venimos a adorarle.” (San Mateo 2:2b) 

Su propósito al viajar tras la estrella y llegar hasta el Mesías, era poder reconocerlo y adorarlo.  

*   El más claro propósito del cristiano es reconocer y servir a Dios, en Jesucristo. 

  1. Adorar a Dios.
“Y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron;...” (San Mateo 2:11a) 

Al llegar a Jesús, se postraron ante Él y lo adoraron. Postrarse es señal de humildad; la adoración es reconocimiento de Jesús como Dios.  

*   Todo cristiano debe buscar una casa de oración donde participar en el culto a Dios. 

  1. Entregar nuestros dones a Dios.
“… y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra.” (San Mateo 2:11b) 

Al llegar a Jesús, a) se postraron ante Él; b) lo adoraron; y c) le ofrecieron presentes simbólicos: 

·        El oro simboliza el Reino. Jesús es el Rey de Israel y la Humanidad. Por su brillo, simboliza la luz y el poder de Dios. Le entregaron oro porque era un Rey y este metal precioso lo representaba.  

·        El incienso simboliza la Deidad. Jesús es el Hijo de Dios. El incienso es el perfume sagrado del Tabernáculo en el Antiguo Testamento, ofrecido a Dios en el altar. 

·        La mirra simboliza lo humano. Jesús es el Hijo del Hombre. Resina roja, amarga y en forma de lágrimas, usada para perfumar tanto a vivos como a muertos, y cuyo nombre significa amargo.  

*   Como creyentes en Dios es preciso que pongamos nuestros mejores dones en las manos de Dios. 

CONCLUSIÓN.
Los sabios del oriente que visitaron a Jesús recién nacido, han dejado un gran ejemplo para todo creyente: 

  1. Buscar la sabiduría.
  2. Tomar decisiones valientes.
  3. Tener propósitos claros.
  4. Adorar a Dios.
  5. Entregar nuestros dones a Dios.
En esta celebración del nacimiento de Jesús, el Hijo de Dios, le reconocemos como nuestro Rey, nuestro Dios y el Hombre que nos da la salvación; y nos comprometemos a entregarle toda nuestra vida a Él que ha dado Su vida por nosotros.
 
 
 

domingo, noviembre 17, 2013

RECIBIRÉIS PODER.

PANORAMA BÍBLICO
XLIV PARTE
HECHOS DE LOS APÓSTOLES.
1.      RECIBIRÉIS PODER.

 
 
Pastor Iván Tapia Contardo

Lectura bíblica: Hechos 1:8

Propósitos: a) Conocer el contenido y comprender el sentido del Libro de Hechos en sus tres primeros capítulos; b) Conocer y valorar la promesa del Padre y sus requisitos; c) Identificar los distintos aspectos de la prueba de veracidad de la recepción del Espíritu Santo; d) Conocer y valorar la demostración del poder del Espíritu Santo.

“8 pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.” (Hechos 1:8)

 

L

os tres primeros capítulos del Libro de los Hechos se refieren a la promesa del Padre en el Antiguo Testamento, luego ratificada por Jesús, que es la venida del Espíritu Santo a los apóstoles, familia y discípulos del Señor, con el propósito de ser capacitados con un poder especial, Espíritu heredado por la Iglesia. Esta primera parte de los Hechos encierra la promesa, la recepción y la demostración del bautismo del Espíritu Santo.

Muchos han denominado este libro como “Libro de los Hechos del Espíritu Santo” pues de aquí en adelante la Biblia tendrá como Personaje central al Espíritu de Dios, así como en el Evangelio fue Jesucristo y en el Antiguo Testamento, Jehová. Será el Espíritu el que dará inicio al ministerio de los Apóstoles y a la formación de la Iglesia; será el mismo Espíritu el que respaldará a los primeros cristianos en la evangelización, la extensión del Evangelio, acompañándolos de sanidades y milagros.

En esta lección nos referiremos a la primera parte de la promesa del Maestro a Sus discípulos: “8 pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo” La palabra clave es “poder”. El Espíritu Santo es la Tercera Persona de la Trinidad Divina, y es también “poder de Dios”. El Espíritu capacita al cristiano y a la Iglesia para vivir la fe de Jesús.

Los tres primeros capítulos del Libro de los Hechos tratan sobre ese poder en tres aspectos.
 

¿Qué aspectos sobre el poder del Espíritu Santo trata el Libro de Hechos?
 

1.      Promesa del poder del Espíritu Santo.

(Hechos 1) El bautismo del Espíritu Santo es una promesa de Dios para todos los cristianos. Este Espíritu es el mismo Espíritu de Dios que trae consigo todo el poder que necesita el discípulo para ser transformado a semejanza del Hijo y servir a Dios. Para que una Iglesia o comunidad cristiana reciba esa promesa, ésta debe:

a) Esperar la promesa del Padre: “4 Y estando juntos, les mandó que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre, la cual, les dijo, oísteis de mí. / 5 Porque Juan ciertamente bautizó con agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días.” (Hechos 1:4,5)

Jesús dio mandamientos a los apóstoles inspirado por el Espíritu Santo. Después de haber padecido la muerte de cruz, se presentó vivo a ellos. Se les apareció durante cuarenta días. En ese período los discipuló, hablándoles una vez más acerca del Reino de Dios. Les ordenó que esperaran en la ciudad de Jerusalén “la promesa del Padre”. Ésta consistía en el derramamiento del Espíritu Santo, tal como los profetas y el mismo Jesús lo prometió. A este fenómeno espiritual lo llamó  ser “bautizados con el Espíritu Santo”.

b) Ser testigos de Jesucristo: “8 pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.” (Hechos 1:8)

Los discípulos estaban muy preocupados por saber cuando el Señor restauraría el reino a Israel. La respuesta de Jesús fue que a ellos no les correspondía ese conocimiento que era sólo del Padre. Lo que sí debían saber y hacer era esperar en Jerusalén la venida del Espíritu Santo y luego ser testigos de Jesucristo en todo el mundo. El plan era comenzar por Jerusalén, continuar en Judea, luego Samaria, y finalmente “hasta lo último de la tierra”.

Luego Jesús ascendió y una nube le ocultó de sus ojos. Mientras los testigos observaban aparecieron dos varones con vestiduras blancas, que les aseguraron que Jesucristo volvería del mismo modo en que se había marchado.

c) Perseverar unánimes en la oración: “14 Todos éstos perseveraban unánimes en oración y ruego, con las mujeres, y con María la madre de Jesús, y con sus hermanos.” (Hechos 1:14)

Este primer capítulo termina con un suceso singular. Los apóstoles y sus familias, junto a la madre de Jesús y Sus hermanos “perseveraban unánimes en oración y ruego”. Un día en que había como 120 personas reunidas, el apóstol Pedro, basándose en los Salmos que dicen: “Sea hecha desierta su habitación, Y no haya quien more en ella”; y “Tome otro su oficio”, sugirió la elección de un sucesor de Judas Iscariote. Echaron suertes “y la suerte cayó sobre Matías; y fue contado con los once apóstoles.” Nótese que en ningún versículo se señala que haya sido el Espíritu Santo quien señaló a Matías. Creemos que no era éste el apóstol escogido por Dios para reemplazar al traidor, sino que sería el Apóstol Pablo, mas el impaciente Pedro se adelantó a e4scoger un reemplazante. Por otra parte, Jesús les dio claras órdenes de lo que debían hacer, las que no consideraban llenar el cargo de Judas. Los apóstoles no se conformaron con perseverar en la oración y quisieron hacer algo más por el Señor.

Habiendo cumplido los tres aspectos de: a) Esperar la promesa del Padre; b) Ser testigos de Jesucristo; y c) Perseverar unánimes en la oración; los apóstoles, discípulos y familia de Jesús, estaban listos para recibir el Espíritu Santo.
 

2.      Recepción del poder del Espíritu Santo.

(Hechos 2) La promesa del Espíritu Santo es la más rica bendición que puede recibir una persona, un cristiano o una comunidad. Para que una Iglesia reciba esa promesa debe esperarla con fe, ser auténtico testigo de Jesucristo y perseverar en la oración. Pero ¿Cómo podrá darse cuenta que es verdaderamente la recepción del Espíritu de Dios y no otro tipo de manifestación? Poniendo atención a los siguientes aspectos:

a) La recepción del Espíritu se manifiesta de un modo sensible: “2 Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; / 3 y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. / 4 Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen.” (Hechos 2:2-4)

Jesucristo murió en la Pascua, resucitó al tercer día y estuvo con los apóstoles durante 40 días, después de los cuales subió a los cielos. Dice este texto que venida la fiesta de Pentecostés se derramó el Espíritu Santo sobre ellos. Esto significa que ellos estuvieron orando unos 10 días, ya que esta fiesta judía se celebra 50 días después de Pascua.

La venida del Espíritu de Dios sobre ellos se manifestó por las siguientes señales: a) un estruendo del cielo; b) el soplo como de un viento recio; c) una especie de viento que llenó toda la casa donde estaban sentados; d) como lenguas de fuego, repartidas sobre cada uno de ellos; e) sentirse llenos del Espíritu Santo; f) comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen.

El estruendo del cielo indica la violenta irrupción de la realidad celestial sobrenatural en esta dimensión. No podía ser algo suave la llegada del cielo a la Iglesia. Era un nuevo nacimiento de los apóstoles y discípulos de Jesús y de la Iglesia de Jesucristo.

Dios es como el viento que nadie le ve, pero sí se siente Su efecto. Nadie puede ver un huracán, pero todos somos testigos de la huella que deja. En Pentecostés se sintió Su poderoso soplo llenando todo el aposento alto.

Dios es un fuego consumidor; el Bautista señaló que Jesús bautizaría con Espíritu Santo y fuego. Moisés tuvo un encuentro con Dios cuando vio arder la zarza en el desierto. El fuego quema la madera y la hojarasca; ablanda y modela el metal; cuece nuestros alimentos; nos da valor. Hay seres celestiales que arden en adoración, son los serafines. Al irrumpir el cielo en la tierra, trajo el fuego de la adoración de arriba.

El Espíritu Santo entró en cada uno de los presentes en el aposento alto, les llenó, y el primer milagro que produjo en ellos fue que comenzaran a hablar en otras lenguas. Si en Babel fueron confundidas las lenguas para diseminar a los hombres a los cuatro puntos de la tierra, en Pentecostés comenzaron a hablar diversas lenguas para que fueran entendidos por todos. Si Babel fue para confusión, Pentecostés fue para comprensión. Dado que en esos días había gentes de diversas latitudes, celebrando en Jerusalén, les oían hablar en sus propios idiomas y quedaban “atónitos y perplejos”, atónitos y maravillados ante ello.

El estruendo, el viento y el fuego nos transmiten la idea de un Dios Todopoderoso manifestándose desde los cielos en la tierra, para llenar a Sus hijos de poder. Las lenguas o idiomas nos dan a conocer que el propósito de ese Dios Todopoderoso es comunicar Su Verdad, transformando a Sus seguidores en comunicadores de ella.

b)  La recepción del Espíritu se explica bíblicamente: “29 Varones hermanos, se os puede decir libremente del patriarca David, que murió y fue sepultado, y su sepulcro está con nosotros hasta el día de hoy. / 30 Pero siendo profeta, y sabiendo que con juramento Dios le había jurado que de su descendencia, en cuanto a la carne, levantaría al Cristo para que se sentase en su trono, / 31 viéndolo antes, habló de la resurrección de Cristo, que su alma no fue dejada en el Hades, ni su carne vio corrupción. / 32 A este Jesús resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos. / 33 Así que, exaltado por la diestra de Dios, y habiendo recibido del Padre la promesa del Espíritu Santo, ha derramado esto que vosotros veis y oís.” (Hechos 2:29-33)

Como el Apóstol Pedro viera las reacciones diversas de los presentes en Jerusalén, pronuncia un discurso a la multitud para explicarles que ellos “no están ebrios” sino que son testigos del cumplimiento de la profecía (Joel 2:28-32)

Les acusa de haber muerto a Jesucristo, “varón aprobado por Dios”; pero Dios lo levantó de la muerte, ya que “era imposible que fuese retenido por ella.” Les dice que el rey David se refiere a Jesucristo cuando declara que de su descendencia, en cuanto a la carne, levantaría al Cristo para que se sentase en su trono: “viéndolo antes, habló de la resurrección de Cristo, que su alma no fue dejada en el Hades, ni su carne vio corrupción.”

Pedro les acusa de haber crucificado a quien Dios hizo Señor y Cristo. Compungidos ante tal acusación, los oyentes preguntan “hermanos, ¿qué haremos?” Y el Apóstol les indica el camino: a) Arrepentíos; b) bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y c) recibiréis el don del Espíritu Santo.

Productos de ese primer discurso de evangelización de los apóstoles, se convirtieron 3.000 personas.
 

c) La recepción del Espíritu produce vida en comunidad: “44 Todos los que habían creído estaban juntos, y tenían en común todas las cosas; / 45 y vendían sus propiedades y sus bienes, y lo repartían a todos según la necesidad de cada uno. / 46 Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón, / 47 alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos.” (Hechos 2:44-47)

Las manifestaciones sobrenaturales de Dios entre la gente, produce temor de Dios. Es lo que sucedió en Jerusalén ante las muchas maravillas y señales que eran hechas por los apóstoles. Además se produjo una forma particular de vivir la fe en los primeros cristianos: a) Estaban juntos, viviendo en comunidad; b) Tenían en común todas las cosas; c) Vendían sus propiedades y bienes, y lo repartían a todos según la necesidad de cada uno; d) Perseveraban unánimes cada día en el templo; e) Celebraban el “partimiento del pan”, santa cena o eucaristía, en las casas; f) Comían juntos con alegría y sencillez de corazón; g) Alababan juntos a Dios.

Esto tenía dos resultados inmediatos: a) Tenían el favor de todo el pueblo; y b) El Señor añadía cada día a la Iglesia los que habían de ser salvos.

La Iglesia puede percatarse de la veracidad de la recepción del Espíritu de Dios si pone atención a: a) Su manifestación sensible; b) Su fundamentación bíblica; y c) Su resultado en la comunidad cristiana.
 

3.      Demostración del poder del Espíritu Santo.

(Hechos 3) La Iglesia recibe la promesa del Espíritu Santo esperándola con fe, siendo testimonio de Jesucristo y perseverando en la oración. La veracidad de esta experiencia se comprueba en su manifestación sensible, fundamentación bíblica y efecto comunitario. Posterior a la venida del Espíritu, la Iglesia apostólica vivió la demostración de poder de un modo extraordinario:

a) Experimentando sanidades y milagros: “1 Pedro y Juan subían juntos al templo a la hora novena, la de la oración. / 2 Y era traído un hombre cojo de nacimiento, a quien ponían cada día a la puerta del templo que se llama la Hermosa, para que pidiese limosna de los que entraban en el templo. / 3 Este, cuando vio a Pedro y a Juan que iban a entrar en el templo, les rogaba que le diesen limosna. / 4 Pedro, con Juan, fijando en él los ojos, le dijo: Míranos. / 5 Entonces él les estuvo atento, esperando recibir de ellos algo. / 6 Mas Pedro dijo: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda.” (Hechos 3:1-6)

El tercer capítulo del libro de los Hechos relata el impresionante milagro del Señor, por medio de los apóstoles Pedro y Juan en la persona de un inválido en la puerta de La Hermosa. Tal hombre cojo de nacimiento, era traído cada día a ese lugar para pedir limosna. Al verlo, los apóstoles le dijeron que fijara sus ojos en ellos. Entonces Pedro pronunció estas palabras: “No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda.” El milagro se produjo de inmediato. El hombre cojo saltó, se puso en pie y anduvo. Entró con ellos en el templo, caminando, saltando y alabando a Dios. El pueblo entero vio el milagro y se llenó de asombro y espanto.

b) Otorgándole un sentido evangelizador: “12 Viendo esto Pedro, respondió al pueblo: Varones israelitas, ¿por qué os maravilláis de esto? ¿o por qué ponéis los ojos en nosotros, como si por nuestro poder o piedad hubiésemos hecho andar a éste? / 13 El Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros padres, ha glorificado a su Hijo Jesús, a quien vosotros entregasteis y negasteis delante de Pilato, cuando éste había resuelto ponerle en libertad. / 14 Mas vosotros negasteis al Santo y al Justo, y pedisteis que se os diese un homicida, / 15 y matasteis al Autor de la vida, a quien Dios ha resucitado de los muertos, de lo cual nosotros somos testigos. / 16 Y por la fe en su nombre, a éste, que vosotros veis y conocéis, le ha confirmado su nombre; y la fe que es por él ha dado a éste esta completa sanidad en presencia de todos vosotros.”  (Hechos 3:12-16)

Nuevamente el apóstol Pedro se ve en la necesidad de explicar un hecho portentoso de Dios a los incrédulos, pronunciando su segundo discurso evangelizador.

En sus palabras señala que:
a)      El Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, ha glorificado a su Hijo Jesús.
b)      Los judíos entregaron y negaron a Jesucristo delante de Pilatos, cuando éste había resuelto ponerle en libertad.
c)      Los judíos negaron al Santo y al Justo, y prefirieron a Barrabás, el homicida.
d)      Los judíos mataron al Autor de la vida, a quien Dios resucitó de los muertos, de lo cual los apóstoles fueron testigos.
e)      Por la fe en el nombre de Jesucristo, al hombre cojo le fue dada completa sanidad.

Luego les anuncia arrepentimiento para perdón de pecados y les recuerda las palabras de Moisés: “18 Profeta les levantaré de en medio de sus hermanos, como tú; y pondré mis palabras en su boca, y él les hablará todo lo que yo le mandare. / 19 Mas a cualquiera que no oyere mis palabras que él hablare en mi nombre, yo le pediré cuenta.” (Deuteronomio 18:18,19)

La Iglesia apostólica vivió la demostración de poder: a) Experimentando sanidades y milagros; y b) Otorgando a esas experiencias extraordinarias, un sentido evangelizador.
 

CONCLUSIÓN.
El Libro de Hechos, en sus tres primeros capítulos, trata acerca del poder del Espíritu Santo, refiriéndose a los siguientes aspectos:

1) Promesa del poder del Espíritu Santo, con los requisitos de: a) Esperar la promesa del Padre; b) Ser testigos de Jesucristo; y c) Perseverar unánimes en la oración; los apóstoles, discípulos y familia de Jesús, estaban listos para recibir el Espíritu Santo.

2) Recepción del poder del Espíritu Santo; cuya prueba de veracidad es: a) Su manifestación sensible; b) Su fundamentación bíblica; y c) Su resultado en la comunidad cristiana.

3) Demostración del poder del Espíritu Santo: a) Experimentando sanidades y milagros; y b) Otorgando a esas experiencias extraordinarias, un sentido evangelizador.

 

PARA TRABAJAR EN EL CENÁCULO:
1)      ¿Cómo experimentó usted el bautismo del Espíritu Santo?
2)      ¿Ha sido testigo del derramamiento del Espíritu en comunidad?
3)      ¿Qué vigencia tienen estas palabras de Jesús: “pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo”?
4)      ¿Por qué cree usted que el apóstol Pedro sugirió la elección de un sucesor de Judas?
5)      ¿De qué forma sensible ha visto usted manifestarse la recepción del Espíritu Santo?
6)      ¿Considera usted atingente el discurso de Pedro para los testigos de Pentecostés?
7)      ¿Está la Iglesia de hoy la experiencia comunitaria de la primera iglesia?
8)      ¿Aplica usted sus experiencias con el Señor en la evangelización?
 

BIBLIOLINKOGRAFÍA.

  • La Santa Biblia”, Casiodoro de Reina, revisión de 1960, Broadman & Holman Publishers, USA.
  • La Santa Biblia, Antiguo Testamento; © Sociedades Bíblicas Unidas 1960; Versión tomada del sitio: http://www.gentle.org/biblia/; Revisión ortográfica realizada con Word 95 (6), de Microsoft.
  • John MacArthur; “Biblia de Estudio MacArthur”; Versión Reina Valera 1960; Grupo Nelson, 2011. 
  • “Dios Habla Hoy, La Biblia Versión Popular”; Sociedades Bíblicas Unidas; 1979.
  • “Diccionario de la Real Academia de la Lengua de España”, en línea, Internet.
  • Concordancia electrónica; http://www.miconcordancia.com/concordancia.php 
  • Donald E. Demaray, “Introducción a la Biblia”, Facultad Latinoamericana de Estudios Teológicos FLET, Editorial Unilit, 1996.
  • Reina-Valera 1995—Edición de Estudio, Estados Unidos de América: Sociedades Bíblicas Unidas, 1998.
  • La Biblia de Referencia Thompson, Versión Reina-Valera 1960, Referencia Temática # 4251.