domingo, agosto 09, 2015

EL SENTIDO DE LA ALABANZA.

VIDA DEVOCIONAL
VII PARTE
Pastor Iván Tapia Contardo 

Lectura bíblica:1 Alabad a Dios en su santuario; Alabadle en la magnificencia de su firmamento. / 2 Alabadle por sus proezas; Alabadle conforme a la muchedumbre de su grandeza. / 3 Alabadle a son de bocina; Alabadle con salterio y arpa. / 4 Alabadle con pandero y danza; Alabadle con cuerdas y flautas. / 5 Alabadle con címbalos resonantes; Alabadle con címbalos de júbilo. / 6 Todo lo que respira alabe a JAH. Aleluya.” (Salmo 150:1-6) 

Objetivos: a) Comprender la razón básica de la alabanza en la Iglesia; b) Identificar diversas formas de alabanza; c) Comprender por qué alabamos; d) Consagrar los dones dados por Dios por medio de la alabanza; e) Honrar al Señor en la alabanza; y f) Alabar a Dios porque Él es digno de alabanza. 

Resumen: La alabanza a Dios es una de las actividades más importantes en la vida devocional personal y comunitaria de los cristianos. Hay diversas formas de alabar pero el motivo de la alabanza siempre será consagrarnos a Dios y honrarlo porque Él es digno de alabanza.
 

E

n la Biblia podemos encontrar aproximadamente 200 versículos que hablan acerca de la alabanza en forma explícita, y 100 de ellos utilizan directamente la palabra “alabanza”. Específicamente en el Nuevo Testamento encontramos esta palabra en 17 ocasiones. Si leemos concienzudamente, podemos descubrir las muchas formas en que el pueblo de Dios debe y puede alabar al señor de la Iglesia: recitando textos, palabras de alabanza, cantando, creando cantos nuevos, himnos y salmos, saltando, aplaudiendo, danzando, tocando instrumentos, marchando ante Su Presencia, etc. El cómo alabar es explícito en la Biblia y en cierto modo sencillo, aunque muchos se detienen en hacerlo de ese modo por su cultura, vergüenza, costumbres de iglesia, forma personal de ser, etc. Pero lo más importante es por qué lo hacemos, qué sentido tiene la alabanza en la vida cristiana. 

¿Por qué alabar? 

1. Porque así nos consagramos a Dios.
Alabar, en hebreo es halal y significa “alabar, celebrar, glorificar, cantar, alardear”. La primera vez que aparece la palabra “alabanza” en la Biblia dice: 23 Y cuando entréis en la tierra, y plantéis toda clase de árboles frutales, consideraréis como incircunciso lo primero de su fruto; tres años os será incircunciso; su fruto no se comerá. / 24 Y el cuarto año todo su fruto será consagrado en alabanzas a Jehová. / 25 Mas al quinto año comeréis el fruto de él, para que os haga crecer su fruto. Yo Jehová vuestro Dios.” (Levítico 19:23-25) 

La Tierra Prometida es el Reino de Dios. Al convertirnos a Jesucristo seguimos haciendo toda clase de obras y paulatinamente nos vamos santificando. Mejor dicho el Espíritu Santo nos santifica. En otras palabras plantamos “toda clase de árboles frutales”. La Palabra nos dice que no consideremos esos primeros frutos. Ya el cuarto año todo su fruto será consagrado en alabanzas a Jehová. No se trata de cuatro años cronológicos sino que el cuatro tiene un significado simbólico. 

Señala lo que sigue a la creación de Dios en la Trinidad: Sus obras creativas. Es conocido por las cosas que son vistas. En este caso, ya comienzan a ser vistos los frutos del Espíritu Santo en la persona, nadie da frutos de inmediato. El número 4 tiene siempre referencia a todo lo que es creado. Dios crea en Sus hijos hombres nuevos con frutos nuevos. 

Ese fruto del Espíritu debe ser consagrado a Dios en alabanza. Los frutos del Espíritu Santo son alabanzas para el Señor. Luego comenzamos a alimentarnos del fruto. 

La alabanza al comienzo de la Biblia es señalada como consagración de nuestro ser a Dios. 

Dicho lo anterior, la alabanza es marcada en la Biblia junto al fruto del Espíritu. Se alaba a Dios con los frutos. Estos se consagran al Señor por medio de la alabanza. 

2. Porque así honramos a Dios.
40 salmos dicen la palabra “alabanza” y en sí, la mayoría de los salmos son alabanzas al Señor. Se nomina salmo a una “canción/oración cantada y acompañada por instrumentos musicales”. En el libro de los Salmos ellos aprendemos que: 

a)      Dios  habita entre las alabanzas de Israel: “Pero tú eres santo, Tú que habitas entre las alabanzas de Israel.” (Salmos 22:3). Cuando le alabamos traemos Su Presencia a la comunidad cristiana.  

b)      La alabanza debe ser hecha con alegría, pero también requiere de nosotros que limpiemos nuestra vida de todo pecado pues en los íntegros es hermosa la alabanza: “Alegraos, oh justos, en Jehová; En los íntegros es hermosa la alabanza.” (Salmos 33:1). 

c)      ¿Es sólo el culto el tiempo de alabar? No, sino en todo tiempo: “Bendeciré a Jehová en todo tiempo; Su alabanza estará de continuo en mi boca.” (Salmos 34:1).  

d)     A veces el Espíritu Santo pone en nuestros labios un canto no escuchado antes, es un cántico nuevo de alabanza al Señor, testimonio a los incrédulos: “Puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro Dios. Verán esto muchos, y temerán, Y confiarán en Jehová.” (Salmos 40:3).  

e)      Si en el Antiguo Testamento se sacrificaba animales, hoy podemos hacer sacrificios de alabanza para Dios: “Sacrifica a Dios alabanza, Y paga tus votos al Altísimo” (Salmos 50:14), lo cual es una honra para Él y “El que sacrifica alabanza me honrará; Y al que ordenare su camino, Le mostraré la salvación de Dios.” (Salmos 50:23). 

f)       Necesitamos glorificar Su nombre y poner gloria en su alabanza: “Cantad la gloria de su nombre; Poned gloria en su alabanza.” (Salmos 66:2).  

g)      Estas prácticas de alabanza en nuestra vida devocional serán transmitidas a nuestros hijos y descendientes contando a la generación venidera las alabanzas de Jehová, Su poder y las maravillas que hizo: “No las encubriremos a sus hijos, Contando a la generación venidera las alabanzas de Jehová, Y su potencia, y las maravillas que hizo.” (Salmos 78:4). El compromiso es de generación en generación cantarle alabanzas: “Y nosotros, pueblo tuyo, y ovejas de tu prado, Te alabaremos para siempre; De generación en generación cantaremos tus alabanzas.” (Salmos 79:13).  

h)      Cada vez que nos acerquemos al Señor, hagámoslo con alabanzas y aclamémosle con cánticos: “Lleguemos ante su presencia con alabanza; Aclamémosle con cánticos.” (Salmos 95:2). El culto siempre ha de comenzar con acciones de gracias y alabanzas: “Entrad por sus puertas con acción de gracias, Por sus atrios con alabanza; Alabadle, bendecid su nombre.” (Salmos 100:4).  

i)        Todo esto porque “Grande es Jehová, y digno de suprema alabanza; Y su grandeza es inescrutable” (Salmos 145:3). 

La alabanza en los Salmos nos enseña que Dios es digno de alabanza, acción de gracias, honra, prácticamente un mandato del Señor, mas no lo hagamos por obligación sino por un genuino amor y deseo de horrarle como se lo merece. 

3. Porque Dios es digno de alabanza.
Las últimas veces que se pronuncia la palabra “alabanza” en la Biblia es en la voz de seres celestiales y dirigidas a Jesucristo: “11 Y miré, y oí la voz de muchos ángeles alrededor del trono, y de los seres vivientes, y de los ancianos; y su número era millones de millones, / 12 que decían a gran voz: El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza. / 13 Y a todo lo creado que está en el cielo, y sobre la tierra, y debajo de la tierra, y en el mar, y a todas las cosas que en ellos hay, oí decir: Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos. / 14 Los cuatro seres vivientes decían: Amén; y los veinticuatro ancianos se postraron sobre sus rostros y adoraron al que vive por los siglos de los siglos.” (Apocalipsis 5:11-14) 

Tal cosa significa que el destino final de la alabanza será para el Señor Jesucristo. Ángeles, seres vivientes y ancianos alrededor del trono, son los que declararán por la eternidad su alabanza al Cordero de Dios. Ellos gritan que Aquél que dio Su vida por la Humanidad, es digno de tomar poder, riquezas, sabiduría, fortaleza, honra, gloria y alabanza, siete cosas que forman la perfección de Su autoridad. Luego toda la creación declara cuatro cosas –porque 4 es el número de lo creado- que el Cristo merece, siendo primera la alabanza. Le siguen honra, gloria y poder. 

La palabra “Alabanza” al final de la Biblia nos señala su propósito. Nuestro destino es el reconocimiento de la honra, la gloria y el poder de Jesucristo, mediante la alabanza. Por tanto es lo que debemos hacer diariamente.  

Es necesario finalmente dejar en claro lo que la alabanza no es:
a)      La alabanza no es en función del hombre,
b)      No es para satisfacción propia,
c)      No es por el gusto de cantar, porque mi vocación sea la música o
d)     para que el culto sea bonito.  

No, la única razón de la alabanza es para dar honra, gloria y poder a Jesucristo; porque Él sólo es digno de tomar poder, riquezas, sabiduría, fortaleza, honra, gloria y alabanza. 

CONCLUSIÓN.
Todo lo que hagamos en nuestra vida cristiana, mayormente lo relacionado con la vida devocional, es necesario comprenderlo en su razón de ser. Sabemos diversas formas de alabanza, pero ¿por qué alabamos? Esta enseñanza nos guía a comprender el fundamento de la alabanza. Alabamos porque: 1) Así nos consagramos a Dios; 2) Así honramos a Dios; y 3) Dios es digno de alabanza. 

VOCABULARIO DE INTERÉS:
·         Alabar
·         Salmo  

PARA TRABAJAR EN EL CENÁCULO:
1)      ¿Qué razón le mueve personalmente a alabar al Señor?
2)      ¿Cuál es su forma habitual de alabar a Dios?
3)      ¿Se considera un/a cristiano/a consagrado/a a Dios?
4)      ¿Qué es para usted alabar al Señor?
5)      ¿Le gustaría escribir un Salmo a Dios?
6)      ¿Cuáles fueron sus principales dificultades después de la conversión?
7)      ¿Puede identificar los primeros cambios operados por el Espíritu Santo en usted?
8)      ¿Qué significado tiene el cuatro en la Biblia?
9)      ¿Por qué se dice que “los frutos son alabanzas para el Señor”?
10)  ¿Qué consagraría usted al Señor en alabanza?
11)  ¿Por qué es necesaria la lectura de los Salmos?
12)  ¿Es sólo el culto el tiempo de alabar?
13)  ¿Qué papel tiene la alabanza en el culto?
14)  ¿Qué no es la alabanza?

domingo, julio 12, 2015

TRES ACTORES EN LA ORACIÓN.


VIDA DEVOCIONAL
IV PARTE

 Pastor Iván Tapia Contardo 

Lectura bíblica: “11 Terminó, pues, Salomón la casa de Jehová, y la casa del rey; y todo lo que Salomón se propuso hacer en la casa de Jehová, y en su propia casa, fue prosperado. / 12 Y apareció Jehová a Salomón de noche, y le dijo: Yo he oído tu oración, y he elegido para mí este lugar por casa de sacrificio. / 13 Si yo cerrare los cielos para que no haya lluvia, y si mandare a la langosta que consuma la tierra, o si enviare pestilencia a mi pueblo; / 14 si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra. / 15 Ahora estarán abiertos mis ojos y atentos mis oídos a la oración en este lugar;  / 16 porque ahora he elegido y santificado esta casa, para que esté en ella mi nombre para siempre; y mis ojos y mi corazón estarán ahí para siempre.” (2 Crónicas 7:11-16) 

Objetivos: a) Valorar la oración  en la comunicación con Dios; b)  Conocer la actitud del Señor ante nuestras oraciones; c) Adquirir la convicción de que Dios atiende siempre a la oración de Sus siervos; d) Saber en qué condiciones Dios abomina una oración; y e) Aprender a vivir velando en oración.  

Resumen: Nada más importante en la vida devocional del discípulo de Jesucristo que la práctica de la oración. Hay tres actores que pueden intervenir en ella: Dios, el pecador y el creyente santo. Frente a cada uno, el Señor tiene algo que enseñarnos: Él siempre nos escucha y responde; Él abomina la oración del desobediente; y Él espera que velemos en oración.
 

E
n forma sencilla podemos definir la oración como una conversación con Dios, pero ésta no es siempre vocalizada; a veces puede ser una meditación mental o simplemente contemplativa. Como sea es un encuentro con Dios, basado en el mutuo amor; nadie querría conversar con Alguien a quien no ve y ni siquiera responde en forma audible, si no es motivado por el amor. Es este sentimiento de gratitud, de admiración y atracción hacia el Padre, y sobre todo el Hijo, lo que nos motiva a acercarnos a Dios en oración. También está la necesidad de satisfacer o resolver problemas, pero siempre lo hacemos movidos por la fe.  

También el Padre ora. Desde el momento que la oración es comunicación, diálogo con Dios, significa que Él también ora. En esta comunicación hay tres tipos de actores: a) la Divinidad; b) el pecador, una persona que ha caído en faltas contra Dios; y c) el cristiano santificado por la sangre de Jesucristo.

La palabra “oración” aparece en la Biblia 116 veces. Hemos escogido tres versículos para descubrir cómo es la posición de cada uno de estos actores frente a la oración: el primer verso en que aparece la palabra oración, el último y aquel que está justo en el centro, o sea en el lugar 58. Cómo lo más importante es saber qué piensa Dios acerca de la oración, nos haremos la siguiente pregunta: 

¿Cuál es la actitud del Señor ante nuestras oraciones? 

1. Dios atiende a la oración de Sus siervos.

El primer texto en que aparece la palabra “oración” dice: “Con todo, tú atenderás a la oración de tu siervo, y a su plegaria, oh Jehová Dios mío, oyendo el clamor y la oración que tu siervo hace hoy delante de ti” (1 Reyes 8:28) 

La primera vez que aparece una palabra en la Escritura, marca el significado de esa palabra en el resto de los libros. Así este texto nos deja claro que la oración es una relación entre dos personas: el siervo y su Dios, Jehová. Es una comunicación en que Dios asegura Su atención y oído. Este texto nos da completa seguridad de que el Señor escucha nuestras oraciones y las responde. 

Es falso pensar que Él no escucha a sus siervos si éstos no hacen las oraciones de acuerdo a ciertas cláusulas que los mismos hombres inventan o suponen más espirituales. El versículo en estudio nos dice cuatro cosas con respecto al Señor y la oración: 

a)      El Señor atiende a las oraciones de Sus hijos: “Con todo, tú atenderás a la oración de tu siervo.”  Los cristianos somos “siervos” de un Señor, es decir esclavos, servidores. “Atiende” implica que Dios pone atención e interés en nuestras oraciones y las responde. 

b)      El Señor atiende a nuestras plegarias: “y a su plegaria, oh Jehová Dios mío”. La plegaria es una oración hecha con clamor, sentimiento, entrega afectiva. 

c)      El Señor escucha el clamor y la oración de Su pueblo: “oyendo el clamor y la oración”. No es un Dios indiferente sino atento a las peticiones de Sus hijos. 

d)      El Señor escucha a Sus siervos: “que tu siervo hace hoy delante de ti”. No hay otro u otra a quien orar y levantar plegarias, sino al Señor Jesucristo. El siervo ora a su Señor. 

Un ejemplo de que Dios atiende a la oración de Sus siervos es cuando, después de ser interrogados por el concilio, los apóstoles Pedro y Juan, los creyentes piden confianza y valor, a lo que el Señor respondió de inmediato: 

“23 Y puestos en libertad, vinieron a los suyos y contaron todo lo que los principales sacerdotes y los ancianos les habían dicho. / 24 Y ellos, habiéndolo oído, alzaron unánimes la voz a Dios, y dijeron: Soberano Señor, tú eres el Dios que hiciste el cielo y la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay; / 25 que por boca de David tu siervo dijiste: ¿Por qué se amotinan las gentes, Y los pueblos piensan cosas vanas? / 26 Se reunieron los reyes de la tierra, Y los príncipes se juntaron en uno Contra el Señor, y contra su Cristo. / 27 Porque verdaderamente se unieron en esta ciudad contra tu santo Hijo Jesús, a quien ungiste, Herodes y Poncio Pilato, con los gentiles y el pueblo de Israel, / 28 para hacer cuanto tu mano y tu consejo habían antes determinado que sucediera. / 29 Y ahora, Señor, mira sus amenazas, y concede a tus siervos que con todo denuedo hablen tu palabra, / 30 mientras extiendes tu mano para que se hagan sanidades y señales y prodigios mediante el nombre de tu santo Hijo Jesús. / 31 Cuando hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembló; y todos fueron llenos del Espíritu Santo, y hablaban con denuedo la palabra de Dios.” (Hechos 4:23-31 

Denuedo significa: brío, esfuerzo, valor, intrepidez. 

2. Dios abomina la oración del que se aparta de Él.

El texto central en que aparece la palabra “oración” dice: “El que aparta su oído para no oír la ley, Su oración también es abominable.” (Proverbios 28:9) 

La gente no lee la Biblia porque la considera un libro difícil de entender, aunque tal vez nunca han hecho el intento. Es más fácil y agradable ver una película en la televisión o el cine, que trate alguno de sus muchos relatos, aunque se corre el riesgo de conocer una versión tergiversada de lo que realmente está escrito en la Biblia. Pero puede ser también que se evite leerla porque la Palabra de Dios nos enfrenta con Su voluntad y con nuestra pobre condición de pecadores. 

Si en el primer texto era Dios el Sujeto principal, aquí lo es el pecador, aquel que no quiere enfrentarse a Dios porque teme el juicio. Todos somos pecadores, así es que este verso también puede ser aplicado a un creyente. Este versículo nos dice tres cosas con respecto al pecador y la oración: 

a)      El pecador evita la Palabra: “El que aparta su oído”. El pecador evita acercarse a Dios y Su Palabra por miedo al juicio, en cambio el creyente no teme y lo hace con mucha confianza pues “En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor.” (1 Juan 4:18) 

b)    El pecador no quiere oír la voluntad de Dios: “para no oír la ley” Sabe que no será aprobado por la Palabra, así es que prefiere no escucharla ni leerla: “20 Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas. / 21 Mas el que practica la verdad viene a la luz, para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios.” (San Juan 3:20,21) 

c)      El pecador tiene una oración despreciable: “Su oración también es abominable.” Este es un proverbio antitético, es decir que presentan una antítesis u oposición. Su oración es detestable, no agradable a Dios.

Un ejemplo de que el pecador no será escuchado por Dios en su petición es cuando, después de haber pecado el rey David con su vecina Betsabé, tuvo como resultado un hijo que luego enfermó. David oró mucho y ayunó, pero Dios no contestó a su petición pues no permitiría que Sus enemigos blasfemaran. La muerte del niño fue una consecuencia necesaria: 

“13 Entonces dijo David a Natán: Pequé contra Jehová. Y Natán dijo a David: También Jehová ha remitido tu pecado; no morirás. / 14 Mas por cuanto con este asunto hiciste blasfemar a los enemigos de Jehová, el hijo que te ha nacido ciertamente morirá. / 15 Y Natán se volvió a su casa. Y Jehová hirió al niño que la mujer de Urías había dado a David, y enfermó gravemente. / 16 Entonces David rogó a Dios por el niño; y ayunó David, y entró, y pasó la noche acostado en tierra. / 17 Y se levantaron los ancianos de su casa, y fueron a él para hacerlo levantar de la tierra; mas él no quiso, ni comió con ellos pan. / 18 Y al séptimo día murió el niño; y temían los siervos de David hacerle saber que el niño había muerto, diciendo entre sí: Cuando el niño aún vivía, le hablábamos, y no quería oír nuestra voz; ¿cuánto más se afligirá si le decimos que el niño ha muerto? / 19 Mas David, viendo a sus siervos hablar entre sí, entendió que el niño había muerto; por lo que dijo David a sus siervos: ¿Ha muerto el niño? Y ellos respondieron: Ha muerto.” (2 Samuel 12:13-19) 

3. Dios nos ordena velar en oración.

El último texto en que aparece la palabra “oración” versa así: “Mas el fin de todas las cosas se acerca; sed, pues, sobrios, y velad en oración.” (1 Pedro 4:7) La última vez que una palabra aparece en la Biblia, está referida al final de nuestra vida, el planeta o a la eternidad. Aquí anuncia que el fin de todo está cercano y, por tanto debemos guardar una conducta adecuada a ello. Es advertencia y consejo a la vez.  

Si en el primer texto era Dios el Sujeto principal, en el segundo texto era el pecador, aquí es el cristiano. El versículo nos muestra la importancia de la oración para los últimos tiempos que vivimos en la actualidad: 

a)      El cristiano sabe que todo terminará: “Mas el fin de todas las cosas se acerca” El universo en que vivimos llegará a su fin, pero sabemos que antes sucederá un tiempo breve de tribulación en el planeta, luego mil años de gobierno de Jesucristo y después el juicio final y la desaparición de todas las cosas.  

b)      El cristiano se comporta con sobriedad: “sed, pues, sobrios,” Tanto el momento del juicio –para nosotros el tribunal de Cristo- como todos los nombrados, requieren de una actitud correcta de parte nuestra. Lo primero es ser sobrios. Esto significa ser moderados y discretos, en especial en el comer, beber, en la forma de hablar o de moverse o en sus costumbres. En otras palabras ser templados teniendo dominio propio. Todo lo material, como lo conocemos, desaparecerá un día y debemos prepararnos para ese día. 

c)      El cristiano permanece en vela: “y velad en oración.” Es lo más importante estar despiertos; el diccionario dice que velar es “hacer de centinela”. El atalaya permanece despierto durante la noche para avisar a la ciudad cuando viene el enemigo. Debe estar alerta, del mismo modo debemos vivir los discípulos del Señor: despiertos, como centinelas, alertas, velando en el Espíritu. Esto significa que vela con oración. El buen cristiano sigue el consejo paulino: “17 Orad sin cesar. / 18 Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús. / 19 No apaguéis al Espíritu.” (1 Tesalonisenses 5:17 

Como el cristiano sabe que todo terminará, entonces se comporta con sobriedad y permanece velando en oración. 

Un ejemplo de que Dios nos ordena velar en oración, lo encontramos en el siguiente pasaje: “36 Entonces llegó Jesús con ellos a un lugar que se llama Getsemaní, y dijo a sus discípulos: Sentaos aquí, entre tanto que voy allí y oro. / 37 Y tomando a Pedro, y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó a entristecerse y a angustiarse en gran manera. / 38 Entonces Jesús les dijo: Mi alma está muy triste, hasta la muerte; quedaos aquí, y velad conmigo. / 39 Yendo un poco adelante, se postró sobre su rostro, orando y diciendo: Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú. / 40 Vino luego a sus discípulos, y los halló durmiendo, y dijo a Pedro: ¿Así que no habéis podido velar conmigo una hora? / 41 Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil. / 42 Otra vez fue, y oró por segunda vez, diciendo: Padre mío, si no puede pasar de mí esta copa sin que yo la beba, hágase tu voluntad. / 43 Vino otra vez y los halló durmiendo, porque los ojos de ellos estaban cargados de sueño. / 44 Y dejándolos, se fue de nuevo, y oró por tercera vez, diciendo las mismas palabras. / 45 Entonces vino a sus discípulos y les dijo: Dormid ya, y descansad. He aquí ha llegado la hora, y el Hijo del Hombre es entregado en manos de pecadores. / 46 Levantaos, vamos; ved, se acerca el que me entrega.” (San Mateo 26:36-46)

CONCLUSIÓN.
La oración es una importante disciplina espiritual. Es la comunicación que el alma y espíritu humano tiene con Dios; es una relación de amor mutuo. La actitud del Señor ante nuestras oraciones se puede resumir en tres frases: 1) Dios atiende a la oración de sus siervos; 2) Dios abomina la oración del que se aparta de Él; y 3) Dios nos ordena velar en oración.  

PARA TRABAJAR EN EL CENÁCULO:

1)      ¿Querría usted conversar con alguien a quien no ve y ni siquiera responde en forma audible? ¿En qué condiciones lo haría?
2)      ¿Qué es lo que a usted más le motiva a la oración?
3)      ¿Por qué decimos que Dios también ora?
4)      ¿Cuál era la mayor petición de los primeros cristianos y los apóstoles?
5)      ¿Por qué la gente no lee la Biblia? ¿Cómo podremos ayudar a que lo hagan?
6)      ¿Qué entendió que dice el Señor con respecto al pecador y la oración?
7)      ¿Qué experiencia tiene usted de peticiones no respondidas por Dios?
8)      ¿Cree que existen las oraciones no respondidas?
9)      ¿Qué conductas deben tener los cristianos de los últimos tiempos?
10)  ¿Cómo deben ser las oraciones de los discípulos de hoy?
11)  ¿Cómo podemos ser sobrios en la vida familiar, laboral, social y eclesial?
12)  ¿Qué es velar en oración?
13)  ¿Se considera un/a atalaya o centinela de su familia? 

 

VOCABULARIO DE INTERÉS:
·         Plegaria
·         Denuedo
·         Proverbio antitético
·         Sobrio
·         Velar

 

BIBLIOLINKOGRAFÍA.
  • Reina, Casiodoro de (1960). “La Santa Biblia” Estados Unidos: Broadman & Holman Publishers.
  • MacArthur, John. (2011). “Biblia de Estudio MacArthur” Estados Unidos: Thomas Nelson Inc. 
  • (1979). “Dios Habla Hoy, La Biblia Versión Popular” Sociedades Bíblicas Unidas.
  • (1960). “La Santa Biblia” Sociedades Bíblicas Unidas. Recuperado de: http://www.gentle.org/biblia/
  • “Nuevo Testamento, Edición Pastoral” Chile, Ediciones Mundo, 1974.
  • “Diccionario de la Real Academia de la Lengua de España” Disponible en: http://www.rae.es/
  • Concordancia electrónica de la Biblia” Disponible en: http://www.miconcordancia.com/concordancia.php
  • Rizo Martínes, José L. “Diccionario Bíblico” Recuperado de: http://es.scribd.com/doc/50636670/Diccionario-Biblico-Jose-L-Rizo-Martinez#scribd
  • (1966, 1970, 1979, 1983, 1996) Dios habla hoy” ®, © Sociedades Bíblicas Unidas, Disponible en: https://www.biblegateway.com/versions/Dios-Habla-Hoy-DHH-Biblia/
  • Oraciones respondidas en la Biblia. Disponible en: http://www.gotquestions.org/Espanol/evidencia-oraciones-contestadas.html#ixzz3fM1QeZ00
  • Por qué algunas oraciones no son respondidas. Disponible en: http://justchristians.org/SanasPalabras/SPDownload/Sermones/S093sp.pdf

 

domingo, enero 25, 2015

EL ÚLTIMO MENSAJE.


 
"PANORAMA BÍBLICO"
LXVI PARTE
APOCALIPSIS
LAS COSAS QUE HAN DE VENIR

Pastor Iván Tapia Contardo

Lectura bíblica: “10 Y me dijo: No selles las palabras de la profecía de este libro, porque el tiempo está cerca. / 11 El que es injusto, sea injusto todavía; y el que es inmundo, sea inmundo todavía; y el que es justo, practique la justicia todavía; y el que es santo, santifíquese todavía.”  (Apocalipsis 22:10,11)
 
Objetivos: a) Comprender y valorar el mensaje que entrega el último capítulo de la Biblia; b) Conocer la visión del futuro del Hombre que muestra Apocalipsis; c) Conocer, valorar y aplicar el significado de los nombres de Jesucristo; d) Conocer y esperar con fe el anuncio de la segunda venida de Cristo; e) Decodificar y valorar los símbolos que contiene este capítulo; y f) Responder afirmativamente a la promesa del Señor. 

Resumen: El último capítulo de la Biblia contiene un mensaje de esperanza que implica el regreso de Jesucristo y la descripción del Paraíso eterno que habitarán los redimidos.
 

E

l último capítulo de Apocalipsis es también el último capítulo de la Biblia. En él se nos entrega el postrer mensaje de Dios para la sociedad y para la Iglesia. Es un mensaje que llena de esperanza a los cristianos y que debemos transmitir a toda la sociedad. Por eso San Juan lo dejó escrito. No es un mero registro de una revelación profética, sino una urgente noticia para todos los hombres. En este sermón veremos en qué consiste este último capítulo y qué importancia tiene para la Humanidad.

¿Qué nos muestra el último capítulo de la Biblia? 

1.      Un ángel mensajero.
Para entender mejor este capítulo debemos retroceder al capítulo anterior y darnos cuenta que es un ángel quien le habla a San Juan en los primeros versos: “9 Vino entonces a mí uno de los siete ángeles que tenían las siete copas llenas de las siete plagas postreras, y habló conmigo, diciendo: Ven acá, yo te mostraré la desposada, la esposa del Cordero.” (Apocalipsis 21:9) 

a)      Un ángel le muestra la visión: “1 Después me mostró un río limpio...” (Apocalipsis 22:1) 

El ángel le muestra la Nueva Jerusalén y una visión maravillosa del Reino Eterno, donde viviremos para siempre los salvados por Jesucristo. 

b)      Un ángel le muestra el futuro del Hombre: “6 Y me dijo: Estas palabras son fieles y verdaderas. Y el Señor, el Dios de los espíritus de los profetas, ha enviado su ángel, para mostrar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto.” (Apocalipsis 22:6) 

Dios envió Su ángel para mostrar a Sus hijos los acontecimientos últimos del planeta. 

c)      Un ángel le dice que adore sólo a Dios: “8 Yo Juan soy el que oyó y vio estas cosas. Y después que las hube oído y visto, me postré para adorar a los pies del ángel que me mostraba estas cosas. / 9 Pero él me dijo: Mira, no lo hagas; porque yo soy consiervo tuyo, de tus hermanos los profetas, y de los que guardan las palabras de este libro. Adora a Dios.” (Apocalipsis 22:8,9) 

Una vez más San Juan recalca que no debe adorarse a los ángeles. Podemos escucharlos, verlos, aún obedecerles si traen órdenes de Dios, pero no adorarlos ni orar a ellos. Dios es el único al que debemos adorar. 

d)      Un ángel le ordena no esconder la profecía: “10 Y me dijo: No selles las palabras de la profecía de este libro, porque el tiempo está cerca. / 11 El que es injusto, sea injusto todavía; y el que es inmundo, sea inmundo todavía; y el que es justo, practique la justicia todavía; y el que es santo, santifíquese todavía.” (Apocalipsis 22:10,11) 

El ángel le transmitió una orden de Dios, no esconder la profecía sino darla a conocer. Por eso Juan escribió Apocalipsis, para que estuviéramos preparados. Los justos y santos deberán seguir practicando la justicia y la santidad; los injustos e inmundos no tendrán oportunidad en el tiempo del fin, porque será hora de juicio, tal como es declarado por el ángel que tenía el evangelio eterno, “7 diciendo a gran voz: Temed a Dios, y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado; y adorad a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas.” (Apocalipsis 14:7) 

El mensajero de Apocalipsis es un ángel que: Le muestra la visión; le muestra el futuro del Hombre; le dice que adore sólo a Dios y le ordena no esconder la profecía. 

2.      El Autor del mensaje.
El Autor del mensaje es Jesucristo y Se autodefine, presentándose con símiles: 

“13 Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin, el primero y el último.” (Apocalipsis 22:13)

El Señor Jesucristo es el principio porque por medio de Él fueron creadas todas las cosas del universo. Es también el fin porque todo confluirá finalmente en Su Persona. Para todo cristiano Jesús es el principio de su vida y el fin que persigue. Nuestra vida tiene sentido sólo en Él. 

“16...Yo soy la raíz y el linaje de David, la estrella resplandeciente de la mañana.” (Apocalipsis 22:16)

Jesucristo es antes y después del rey David porque existe desde antes del gran rey, pero también es su descendiente, ya que Jesús nació como hombre en la familia o casa de David. Esto era muy importante para los judíos y a nosotros, los gentiles, nos confirma su eternidad y su humanidad. En cierto modo está diciendo “Yo soy humano y divino a la vez”.  

También se autodefine como la estrella que más brilla en el cielo al amanecer, porque Él nos trae un nuevo día espiritual, un día de plena luz, salvación y felicidad eternas. 

El Autor del mensaje es Jesucristo, quien se autodefine como principio y fin de todo; raíz y linaje del rey David; y la estrella resplandeciente de la mañana. 

3.      El mensaje.
El contenido del mensaje contempla dos cosas de mayor relevancia. 

a)      Anuncia su segunda venida.

En este último capítulo de Apocalipsis y último capítulo de la Biblia, Jesús afirma que Él viene pronto otra vez a la Tierra, lo cual es:

·        Una bienaventuranza: “7 ¡He aquí, vengo pronto! Bienaventurado el que guarda las palabras de la profecía de este libro.” (Apocalipsis 22:7) 

Hay una bienaventuranza para el que escucha y cree a las profecías y consejos de Apocalipsis, quien no lo toma con liviandad sino que se prepara para el tiempo del fin.  

·        Un galardón: “12 He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra.” (Apocalipsis 22:12) 

Su regreso es con una bella promesa para los cristianos: trae un galardón o premio. Cuando alguien hace un curso o estudia una carrera, al término recibe un diploma. Todos tendremos el diploma de la salvación por fe. Algunos estudiantes son más destacados que otros y reciben una medalla, una copa o una mención especial, estos son galardones. El galardón es para el que se esfuerza. Todo cristiano, si es sincero en su fe, tiene algo positivo por lo cual destacarse. Por ello recibirá su galardón de parte del Señor. La salvación e gratuita, es un don; en el tribunal de Cristo recibiremos un galardón, pero de acuerdo a nuestras obras como cristianos. 

·        Una promesa que se cumplirá en breve: “20 El que da testimonio de estas cosas dice: Ciertamente vengo en breve. Amén; sí, ven, Señor Jesús.” (Apocalipsis 22:20) 

Él prometió venir “en breve”, pronto. A nosotros nos parece mucho tiempo 2.000 años, mas para Él es nada, como un segundo. Esta diferencia de percepción del tiempo entre Dios y los hombres es lo que nos desconcierta, es también una prueba a nuestra fe. El apóstol Pedro lo explica así: “9 El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.” (2 Pedro 3:9) 

b)      Muestra una visión del Paraíso eterno.
Termina en este capítulo la descripción de la Nueva Jerusalén, donde viviremos el Reino Eterno de Jesucristo, el Cielo o Paraíso de Dios. Hay allí cuatro elementos principales. 

·        Un río.
“1 Después me mostró un río limpio de agua de vida, resplandeciente como cristal, que salía del trono de Dios y del Cordero.” (Apocalipsis 22:1) 

En la ciudad celestial hay un río con tres características:

a)      Agua de vida. El agua que corre por él da vida al que la bebe o se lava en ella.

b)      Resplandeciente como cristal. Es un agua que brilla y es muy transparente, tan limpia como nunca se ha visto en la Tierra. Es un agua de santidad.

c)      Sale del trono de Dios. La autoridad de Dios permite el fluir de este río de vida. 

·        Un árbol.
“2 En medio de la calle de la ciudad, y a uno y otro lado del río, estaba el árbol de la vida, que produce doce frutos, dando cada mes su fruto; y las hojas del árbol eran para la sanidad de las naciones.” (Apocalipsis 22:2) 

El árbol de la vida del Paraíso del Génesis, aparece en el último libro de la Biblia. Sus características son:

a)      Está en medio de la calle. La ciudad se desarrolla bajo la sombra y el frescor de este árbol. El árbol protege.

b)      Está a uno y otro lado del río. Las riberas del río ven crecer este árbol maravilloso. El árbol vivifica.

c)      Produce 12 frutos al año. Cada mes da un fruto, del cual todos se alimentan, un fruto agradable y sano, al contrario del fruto que comieron nuestros primeros padres. El árbol salva.

d)     Sus hojas son para sanar. Todos los seres humanos serán sanados de un pasado de heridas y traumas. El árbol sana. 

·        Unos siervos.
“3 Y no habrá más maldición; y el trono de Dios y del Cordero estará en ella, y sus siervos le servirán, / 4 y verán su rostro, y su nombre estará en sus frentes.” (Apocalipsis 22:3,4) 

Los siervos de Dios disfrutarán en la vida eterna:

a)      No tendrán maldición. La maldición del pecado, de la Ley y del diablo ya no estará sobre ellos.

b)      Servirán a Dios y el Cordero. Con gozo le alabarán y cumplirán Sus órdenes.

c)      Verán el rostro de dios. nada hay más hermoso que contemplar el rostro del Amor y la Santidad.

d)     Tendrán Su nombre en la frente. Sus pensamientos y vidas pertenecerán a Cristo.

e)      Reinarán por los siglos. Eternamente estaremos con Dios y seremos felices. 

·        Una ciudad.
“5 No habrá allí más noche; y no tienen necesidad de luz de lámpara, ni de luz del sol, porque Dios el Señor los iluminará; y reinarán por los siglos de los siglos.” (Apocalipsis 22:5) 

En la Nueva Jerusalén:

a)      No habrá noche. Todo será luz diurna, por tanto no existirán peligros de ladrones o bandidos.

b)      Dios iluminará. Él será nuestra única Lumbrera. Antes eran el sol, la luna y las estrellas; ahora serán el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

c)      Estará el trono de Dios y Jesús. En medio de la ciudad se ubicará el trono celestial, como núcleo de la Humanidad y el Universo. Nunca más nos separaremos de Dios. 

El contenido del mensaje contempla dos cosas de mayor relevancia: a) Anuncia su segunda venida como bienaventuranza, galardón y promesa a cumplirse en breve; y b) Muestra una visión del Paraíso, donde hay un río, un árbol, siervos y una ciudad, todos símbolos de la vida eterna junto a Dios y Su Hijo. 

4.      La respuesta al mensaje.
“17 Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente.” (Apocalipsis 22:17 

No puede ser otra nuestra respuesta ante esta visión y mensaje del Señor. El Espíritu Santo desea que Jesucristo regrese pronto y lo llama. La Iglesia, hoy Novia de Cristo y mañana Su Esposa, sólo desea que Él venga pronto para poder estar para siempre unidos.  

El mensaje final para todo ser humano es que si tiene sed, venga a Jesús, tome del agua de la salvación por gracia y beba gratuitamente de ella. Dios quiere que todos vengan a Él y habiten en los cielos por eternidad.  

CONCLUSIÓN.
El último capítulo de Apocalipsis es también el último capítulo de la Biblia y nos muestra: 1) Un ángel mensajero que muestra a San Juan la visión del futuro del Hombre, le dice que adore sólo a Dios y le ordena no esconder la profecía; 2) El Autor del mensaje, que es Jesucristo, principio y fin de todo, raíz y linaje de David y estrella resplandeciente de la mañana; 3) El mensaje y su contenido: a) Anuncia su segunda venida como bienaventuranza, galardón y promesa a cumplirse en breve, y b) Muestra una visión del Paraíso, con un río, un árbol, siervos y una ciudad, símbolos de la vida eterna junto a Dios y Su Hijo; y 4) La respuesta al mensaje, “Ven, Señor Jesús”.

 

PARA TRABAJAR EN EL CENÁCULO:

1)      ¿Qué similitudes y diferencias ve entre el Paraíso de Génesis y el de Apocalipsis?

2)      ¿Por qué el ángel le ordena a Juan no esconder la profecía?

3)      ¿Qué diferencia hay entre don de Dios y galardón de Dios?

4)      ¿Cuál es el principal mensaje del último capítulo de la Biblia?

5)      ¿Es Jesucristo para usted su principio y su fin, o está en proceso de serlo? ¿Qué le falta para alcanzarlo?

6)      ¿Cuáles son las lumbreras del primer capítulo de la Biblia y cuáles las lumbreras del último capítulo?

7)      ¿Cómo debe ser nuestra relación con los ángeles?

8)      ¿Cómo comprobamos en nuestra experiencia que Jesucristo es humano y divino a la vez?

9)      ¿Podrá algún cristiano perder el don de la salvación? ¿Podrá algún cristiano perder el galardón?

10)  ¿A quién o qué representa el árbol de la vida?

11)  ¿Qué mensaje personal le ha dejado este sermón?

 
BIBLIOLINKOGRAFÍA.
  • Reina, Casiodoro de (1960). “La Santa Biblia” Estados Unidos: Broadman & Holman Publishers.
  • MacArthur, John. (2011). “Biblia de Estudio MacArthur” Estados Unidos: Thomas Nelson Inc. 
  • (1979). “Dios Habla Hoy, La Biblia Versión Popular” Sociedades Bíblicas Unidas.
  • Demaray, Donald E. (1996). “Introducción a la Biblia” Estados Unidos, Miami: Facultad Latinoamericana de Estudios Teológicos FLET, Editorial Unilit, 1996.
·         (1960). “La Santa Biblia” Sociedades Bíblicas Unidas. Recuperado de: http://www.gentle.org/biblia/

·         “Nuevo Testamento, Edición Pastoral” Chile, Ediciones Mundo, 1974.

·         “Diccionario de la Real Academia de la Lengua de España” Disponible en: http://www.rae.es/

·        Concordancia electrónica de la Biblia” Disponible en: http://www.miconcordancia.com/concordancia.php