lunes, mayo 14, 2007

LA AUTORIDAD COMO CAPACIDAD




EL PRINCIPIO DE AUTORIDAD EN EL REINO DE DIOS
V PARTE:

Lectura bíblica: San Marcos 6:7-13
Propósitos de la charla: Comprender, valorar y desarrollar a) la autoridad espiritual como una capacidad dada por Dios; b) los requisitos previos para alcanzar autoridad espiritual; d) los niveles de autoridad cristiana.

El cristianismo no es magia ni superstición, sino una fe sólida nacida de la convicción en la revelación de Jesucristo. Por tanto el concepto de autoridad se sustenta en ciertas verdades que están claramente explicitadas en las Sagradas Escrituras y no en fábulas ni tradiciones humanas. La autoridad de Dios Padre fue traspasada a Jesucristo y de Éste a la Iglesia, como claramente lo señala el Evangelio. En la Gran Comisión vimos como Jesucristo delegó su autoridad a la Iglesia. A continuación veremos como los cristianos podemos llegar a ejercer esa autoridad.

"Después subió al monte, y llamó a sí a los que él quiso; y vinieron a él. / Y estableció a doce, para que estuviesen con él, y para enviarlos a predicar, / y que tuviesen autoridad para sanar enfermedades y para echar fuera demonios" (San Marcos 3:13-15)

ESCOGIDOS
"Después subió al monte... (San Marcos 3:13a)

Al principio de Su ministerio de tres años, luego de haber sido tentado por el demonio tres veces y haberse bautizado en el Jordán; Jesús escoge de entre sus muchos discípulos a 12. Esa elección la hizo en oración con el Padre, no fue una decisión improvisada sino concienzuda. De esta determinación dependía el destino de Su obra, la Iglesia. Hoy día tomamos acuerdos trascendentes para nuestra vida y el destino de la comunidad; al igual que nuestro Maestro, necesitamos hacerlo en oración.

Por tanto, para ejercer autoridad, primeramente deben ser escogidos por Dios.

LLAMADOS
"Después subió al monte, y llamó a sí a los que él quiso; y vinieron a él." (San Marcos 3:13)

El principio de "escoger" es un principio del discipulado. Él escogió a sus seguidores y los llamó. Un día el Señor le llamó a usted. Nadie por sí mismo es digno de un llamado tan importante. El llamado de Jesucristo es un llamado a la salvación para que pasemos de muerte a vida; para que seamos trasladados del reino de tinieblas al reino de luz; para que sean lavados nuestros pecados y accedamos a la vida eterna. Quien acepta ese llamado ya es justificado y salvado. Es un llamado que depende de una sola cosa: la fe. No requieres obra alguna para alcanzar la aprobación de Dios. Pero también es un llamado al crecimiento o edificación espiritual. Él desea que Sus discípulos den mucho fruto, lo cual se expresa en virtudes, buenas obras e hijos espirituales. Estas tres clases de frutos desea producir Cristo en nosotros, para hacer Su obra en la tierra: establecer Su Reino. Los apóstoles fueron obedientes a tal llamado.

Por tanto para ejercer tal autoridad, necesitamos ser escogidos y llamados.

CAPACITADOS
"Y estableció a doce..." (San Marcos 3:14a)

El Maestro estableció a estos Doce como Sus principales discípulos, Sus apóstoles. A los que escogió y llamó, también estableció junto a Él, para capacitarlos. Antes de enviarlos, Jesús les enseñó todo lo que era necesario que ellos conocieran. A cada uno formó en sus distintos caracteres, les dio nociones del Reino que Él establecería en los corazones de muchos cristianos, Sus valores y principios, el orden de los acontecimientos futuros, cómo se establecería el Reino de Dios en el milenio y cual sería el futuro del planeta y las vidas de los que lo pueblan; les entregó mandatos para practicar en su vida diaria y en las relaciones con Dios y el prójimo; les advirtió acerca de los enemigos internos y externos del discípulo; etc. Los habilitó, equipó y capacitó para ejercer el ministerio apostólico de la Iglesia.

"Y estableció a doce, para que estuviesen con él..." (San Marcos 3:14b)

Al estar los Doce con Jesús, verían su manera de ser con Dios, de relacionarse con los amigos y los enemigos. Era imprescindible que los discípulos observaran a su Maestro en acción y no sólo escucharan Sus enseñanzas. El ministerio de Jesús es muy práctico y ejemplar, es el modo en que nosotros necesitamos formar a los discípulos, de un modo directo, coloquial, sencillo, más práctico y menos teórico. Que el discipulado no se transforme en un estudio bíblico sino que sea una lección de vida y fe. El contacto con el tutor es fundamental, estar con él o ella para poder aprender de sus expresiones, conductas, ejemplos.

En el Antiguo Testamento encontramos el caso de un hombre que recibió autoridad; me refiero a ese gran jefe y libertador que fue Moisés. Para ello tuvo que ser capacitado por Dios. sabemos que no hay capacitación sin dolor, sin trabajo, sin esfuerzo. Dios capacita en la prueba. Moisés fue tratado durante mucho tiempo. Jehová le enseñó obediencia, confianza en que Él es poderoso, a través de un tratamiento que duró 40 años. Le mostró como sería el culto y el sacerdocio, le hizo ver el corazón del hombre y como guiar al pueblo a través del desierto. A través de todo ello Dios se mostró como un Ser que no actúa en la improvisación sino ordenado y racional, con un propósito claro y a largo plazo. Jehová escogió a Moisés, lo tuvo junto a Él, lo formó y luego lo mandó. Moisés se enfrentó al faraón con toda autoridad. La muerte de los primogénitos de Egipto fue algo impresionante no sólo para los egipcios sino también como para los hebreos y Moisés. Dios tardó 40 años en formar a este hombre en tierras de Madián. Aquél fue un tiempo de preparación para la misión, un tiempo de capacitación de un líder. Un ministro de Dios no se forma en un seminario teórico sino en el discipulado, en el trato de Dios y en la prueba; sólo así podrá desarrollar la autoridad que requiere para dirigir la Iglesia.

"En aquel mismo tiempo nació Moisés, y fue agradable a Dios; y fue criado tres meses en casa de su padre. / Pero siendo expuesto a la muerte, la hija de Faraón le recogió y le crió como a hijo suyo. / Y fue enseñado Moisés en toda la sabiduría de los egipcios; y era poderoso en sus palabras y obras. / Cuando hubo cumplido la edad de cuarenta años, le vino al corazón el visitar a sus hermanos, los hijos de Israel. / Y al ver a uno que era maltratado, lo defendió, e hiriendo al egipcio, vengó al oprimido. / Pero él pensaba que sus hermanos comprendían que Dios les daría libertad por mano suya; mas ellos no lo habían entendido así. / Y al día siguiente, se presentó a unos de ellos que reñían, y los ponía en paz, diciendo: Varones, hermanos sois, ¿por qué os maltratáis el uno al otro? / Entonces el que maltrataba a su prójimo le rechazó, diciendo: ¿Quién te ha puesto por gobernante y juez sobre nosotros? / ¿Quieres tú matarme, como mataste ayer al egipcio? / Al oír esta palabra, Moisés huyó, y vivió como extranjero en tierra de Madián, donde engendró dos hijos. / Pasados cuarenta años, un ángel se le apareció en el desierto del monte Sinaí, en la llama de fuego de una zarza." (Hechos 7:20-30)

En resumen, para ejercer autoridad, los cristianos debemos ser escogidos, llamados y capacitados.

ENVIADOS
"Y estableció a doce, para que estuviesen con él, y para enviarlos a predicar" (San Marcos 3:14c)
Escogidos, llamados y capacitados, ya podrían ser enviados a cumplir la misión. Como ya lo estudiamos en el capítulo anterior, la Gran Comisión sería la tarea de los apóstoles y, por extensión, la tarea de toda la Iglesia hasta los tiempos actuales. ¿Qué es predicar? El diccionario lo define como "propagar o extender una doctrina o unas ideas, haciéndolas públicas y patentes". Es tarea de todo cristiano propagar el Evangelio, darlo a conocer; lo que predicamos no es una organización sino la buena nueva de que Jesús ha muerto y resucitado por nosotros. El anuncio se lleva especialmente a aquellos que viven sin Dios.

"y que tuviesen autoridad para sanar enfermedades y para echar fuera demonios" (San Marcos 3: 15)

El envío de Jesús, según este pasaje, es tripartito: para predicar, para sanar enfermedades y para echar fuera demonios. Los apóstoles estaban llamados a anunciar el Evangelio, a sanar a los enfermos del cuerpo y del alma, y a expulsar los demonios de las personas. Estas tres cosas no las podemos hacer si no es con el apoyo y la autoridad del Espíritu Santo. Anunciamos la Verdad de Dios a través de nuestro comportamiento y las palabras apropiadas en el momento apropiado, pero es Dios quien convence y convierte. Sanamos por medio de la oración; los ministros de Dios están autorizados para ungir y orar por los enfermos, pero es Dios quien sana. Cuando hacemos las dos acciones anteriores, el mal comienza a retroceder; echar fuera demonios no es sólo decir unas palabras de reprensión a los espíritus negativos, también es orar porque el Reino de Dios venga sobre la vida de alguien. Cualquier cristiano no está autorizado a exorcizar, pues ello es tarea que requiere un conocimiento espiritual especial. Los apóstoles fueron capacitados para ese ministerio.

Jesús los escogió para que estuvieran con él y para hacer la obra. Para ello les dio autoridad apostólica. Antes de entregar esa autoridad a Sus apóstoles, Jesús debió escogerlos, llamarlos, capacitarlos y enviarlos. Igualmente nosotros no podremos ejercer autoridad si antes no somos escogidos, llamados, capacitados y enviados. Hemos visto que, si tenemos al Señor en nuestro corazón, por medio del Espíritu Santo, el río de Dios, ya tenemos autoridad para orar, evangelizar, testificar, servir, amar, discipular y obedecer. Al tener Su Espíritu disponemos del equipo básico para hacer la obra de Dios, pero necesitamos seguir capacitándonos. Una cosa es ser cristiano y cumplir con los trabajos comunes a todo creyente y otra cosa es estar encaminado en un llamado específico. Los apóstoles fueron capacitados por Jesús para una tarea bien definida. Finalmente, para ejercer autoridad, los cristianos primeramente deben ser escogidos, llamados, capacitados y enviados.

LA AUTORIDAD COMO CAPACIDAD
"Después llamó a los doce, y comenzó a enviarlos de dos en dos; y les dio autoridad sobre los espíritus inmundos. / Y les mandó que no llevasen nada para el camino, sino solamente bordón; ni alforja, ni pan, ni dinero en el cinto, / sino que calzasen sandalias, y no vistiesen dos túnicas. / Y les dijo: Dondequiera que entréis en una casa, posad en ella hasta que salgáis de aquel lugar. / Y si en algún lugar no os recibieren ni os oyeren, salid de allí, y sacudid el polvo que está debajo de vuestros pies, para testimonio a ellos. De cierto os digo que en el día del juicio, será más tolerable el castigo para los de Sodoma y Gomorra, que para aquella ciudad. / Y saliendo, predicaban que los hombres se arrepintiesen. / Y echaban fuera muchos demonios, y ungían con aceite a muchos enfermos, y los sanaban." (San Marcos 6:7-13)

La autoridad espiritual no es un regalo de Dios, tampoco es un premio; la autoridad espiritual es una capacidad que viene como resultado del desarrollo de una serie de habilidades, conocimientos, principios y actitudes, operadas por el Espíritu Santo en el discípulo sumiso al Señor y sujeto a sus tutores, y que acepta el tratamiento de Dios para ser capacitado por medio de la prueba. La autoridad de los apóstoles en el libro de los Hechos no es otra cosa que el resultado de la capacitación que recibieron de Jesús y que encontramos en los cuatro libros del Evangelio.

Cuando nos convertimos a Cristo recibimos el Espíritu Santo y por tanto autoridad, pero ésta es la autoridad básica de la fe para hacer Sus obras. Mas Él desea que vayamos tras algo mayor: la autoridad espiritual del ministerio. ¿Qué estás haciendo para adquirir esa autoridad?

PARA REFLEXIONAR:
¿Has sido escogido por el Señor para ser un discípulo de Jesucristo?
¿Has sido llamado por Él a Su Reino y servicio?
¿Estás siendo capacitado para un trabajo específico?¿
¿Ora usted cuando tiene que tomar decisiones importantes?
¿Qué frutos está dando en su vida cristiana?¿
¿En qué aspectos considera usted que requiere una mayor capacitación como discípulo?
¿Cómo es el contacto con su tutor?
¿Son para usted las dificultades un medio de crecimiento?
¿Qué está haciendo usted para adquirir mayor autoridad espiritual?

BIBLIOGRAFÍA.
- Apuntes del ministerio a los líderes de la Comunidad Cristiana Ecuménica Renovación de la Iglesia, obrero David Soto Godoy, 1981.
- Diccionarios en línea; http://www.diccionarios.com/consultas.php

LA GRAN COMISIÓN

EL PRINCIPIO DE AUTORIDAD EN EL REINO DE DIOS
IV PARTE


Lectura bíblica: San Mateo 28:18-20
Propósito de la charla: Comprender, valorar y poner en práctica la Gran Comisión de Jesucristo a Su Iglesia.

Dios entregó a Jesucristo toda autoridad. Los once nacieron en Cristo y crecieron por Su guía. El Maestro dio su vida física por ellos y luego, resucitado, les entregó Su vida espiritual y eterna. Al resucitar venció todos los poderes diabólicos y Dios Padre le entregó todas las cosas para que pusiese orden en ellas. Aquellas cosas habían sido contaminadas y desordenadas por el diablo y la desobediencia de nuestros primeros padres. Ahora todo, menos el Padre, está bajo la autoridad de Jesucristo. Esta autoridad la delega en sus discípulos. Cristo transmite esta autoridad a la Iglesia. Así como cuando compro una casa adquiero dominio sobre ella, del mismo modo cuando Jesucristo venció a Satanás adquirió dominio y recibió toda potestad sobre el ser humano, en especial sobre aquellos que le reconocemos como Señor y que pedimos que venga Su Reino.

Analizaremos la llamada "gran comisión" que Jesús hizo a los apóstoles y, por extensión, a toda la Iglesia:

"Pero los once discípulos se fueron a Galilea, al monte donde Jesús les había ordenado. / Y cuando le vieron, le adoraron; pero algunos dudaban. / Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. / Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; / enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén." (San Mateo 28:18-20)

OBEDIENCIA
"Pero los once discípulos se fueron a Galilea, al monte donde Jesús les había ordenado." (San Mateo 28:16) Los once apóstoles –recordemos que Judas ya se había suicidado y que el Maestro está resucitado- obedecen ahora a Jesús; su actitud como personas que han visto la muerte de Cristo en la cruz y que ya han recibido el soplo del Espíritu Santo, es totalmente distinta. Ya no son esos rebeldes e incrédulos discípulos, sino que ahora son apóstoles, los llamados, capacitados y enviados por el Señor a anunciar Su Reino. Deberían acudir al llamado de Jesús a ese monte, donde le verían partir de esta tierra y alejarse físicamente de ellos. Sería su último encuentro con el Maestro, por lo tanto un evento muy importante, al cual no podían faltar. ¿Tendremos nosotros o hemos tenido una despedida similar en nuestra vida? Quizás el último momento con nuestro padre o madre; la despedida de un hijo que marcha a vivir a otro país; el adiós a alguien que jugó un papel trascendental en nuestra vida espiritual. Son esos momentos que jamás se olvidan. Pues bien, este era uno de esos encuentros en la vida de los apóstoles, que quedaría grabado en su memoria para siempre. Por eso el Evangelista lo registra, porque además, en ese encuentro se dijeron palabras vitales para todo hombre y mujer, a través de la historia.

ADORACIÓN
"Y cuando le vieron, le adoraron; pero algunos dudaban." (San Mateo 28:17) Al ver los discípulos a su Maestro sintieron en su corazón una gran alegría y un intenso amor, que les llevó a adorarle. Adorar significa rendir culto a la persona o cosa que se considera divina; es amar mucho algo o a alguien; gustar mucho de algo o sentir gran admiración por alguien, en este caso de Jesucristo. Los discípulos, como nosotros, rindieron culto a Su Persona, lo que pudo haber parecido idolatría y hasta blasfemia para los judíos. Ellos amaron a Jesús y expresaron ese sentimiento y la gran admiración que les despertaba. Probablemente expresaron en palabras su intenso amor por el Salvador, como nosotros lo hacemos orando y cantando. Diferenciamos la alabanza de la adoración en cuanto a su intensidad: la alabanza es la expresión de nuestra admiración por Jesucristo y la adoración es la exaltación de Su Persona y la expresión de todo nuestro amor por Él. Entre los presentes, en esa oportunidad, hubo algunos que no creyeron en la Divinidad de Jesús ni en Su calidad de Salvador ni en su condición de Resucitado. Hoy día también hay personas que asisten a nuestras reuniones pero que no creen que ellas sean guiadas por el Señor. Los incrédulos están hasta en las mejores iglesias. No son personas malas, sólo carecen de fe y pecan de incredulidad.

SUMISIÓN Y SUJECIÓN
"Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra." (San Mateo 28:18) El Maestro se acerca a quienes creen en Él, pero también se acerca a los incrédulos. A los primeros se acerca para que desarrollen aún más su fe; a los segundos para escándalo, para definirlos, sea que le conozcan o que le rechacen. Él quiere nuestra definición, ama la decisión –ser frío o caliente- y desprecia la tibieza. Qué el Espíritu Santo nos haga personas de convicciones, seguras de nuestra fe y que caminemos con decisión el sendero de vida. Jesús se ha acercado a tu vida y quiere decirte algo muy importante: "Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra" Todo el poder, toda la soberanía, toda autoridad ahora está en Sus manos; por ende ríndete y no discutas más con Él, no luches con Dios sino sométete a Su autoridad. La sumisión al Señor, la cual proviene de un corazón humilde, que se hace humus, que es verdaderamente humano, es imprescindible para caminar en el Reino de Dios, bajo la voluntad Divina. Sin sumisión no habrá sujeción. Esta última es la que debemos al Cuerpo de Cristo. Nos sometemos al Señor y nos sujetamos a la Iglesia. Nos sometemos al Señor y nos sujetamos a los pastores. Nos sometemos al Señor y nos sujetamos a nuestros tutores. Sumisión y sujeción son dos caras de una misma moneda: la obediencia a la autoridad.

MISIÓN
"Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo" (San Mateo 28:19) Este "por tanto" o "por lo tanto" expresa una conclusión o corolario. Lo que viene después en esta frase es el resultado de lo dicho anteriormente al "por tanto". Este "por tanto" es la relación que une las dos frases de una ecuación perfecta. "Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra" es la base, el elemento imprescindible para que se cumpla la segunda parte: "id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo". Si Jesucristo no tuviera esa autoridad dada por el Padre, no podría enviar a Sus apóstoles a hacer discípulos en todas las naciones del mundo. De la autoridad de Cristo viene esta orden que resuena a través de los siglos, sobre cada discípulo de Jesucristo Hacer discípulos y bautizar en Su nombre a los convertidos, es resultado de la entronización de Jesús como Señor de la creación, Cabeza de la Iglesia, Obispo y Pastor de nuestras almas. Por tanto hacer discípulos no es un capricho nuestro, tampoco bautizar es algo que podamos apetecer o no, sino que es el cumplimiento de una orden emanada de la autoridad de Dios. Cumplir esa orden es nuestra obligación y no una opción. Hacer discípulos y bautizar son mandatos de Dios. Otro aspecto a resaltar en estas palabras es la fórmula del bautismo "en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo", lo cual más que un asunto de palabras es un asunto de convicciones, de conceptos claros; somos bautizados y bautizamos no en nombre propio ni por alguna persona, sino en nombre de la Trinidad: Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo. Es Dios quien bautiza a través nuestro. Nosotros tan sólo cumplimos su mandato, nuestro oficio sacerdotal.

MANDAMIENTOS
"Enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado..." (San Mateo 28:19a) Especial encargo hace el Señor Jesucristo a los apóstoles, y por ende a todos los que después escucharán Sus enseñanzas; que a todo aquel que sea hecho discípulo y sea bautizado en Él, se le enseñe a guardar "todas las cosas que" Él les mandó. ¿Cuáles serán esas cosas? Pues todos sus mandamientos del Evangelio, que son 90, desde "es necesario cumplir toda justicia" hasta "guarden todas las cosas que os he mandado". Aún cuando ya no funcionamos por un sistema legalista de orden, obediencia, premio y castigo, sino por un sistema de gracia basado en el amor que ha sido puesto dentro de nosotros, un amor que nos impulsa al bien; Jesús, como Señor y Dueño de nuestras vidas, nos pide que cumplamos principios éticos, morales y espirituales para ser dignos ciudadanos de Su Reino. Si creemos en Él y aceptamos Su sacrificio expiatorio somos salvos; mas si guardamos sus mandamientos nos hacemos merecedores de su Reino milenario. Una cosa es nuestra salvación eterna y otra el galardón en el Reino. Jesucristo murió para liberarnos de las tinieblas. En Su nombre somos libres de fetichismo, traumas, complejos, heridas y todo tipo de pecado.

COBERTURA
"y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo." (San Mateo 28:19b) Este Señor que nos ha mandado a predicar Su Evangelio, a hacer discípulos, a bautizar y enseñar a guardar todas sus enseñanzas, no nos abandona a nuestra capacidad ni nos deja a la aventura, sino que nos promete Su compañía permanente. Él es el Capitán de Su ejército y como tal se comporta.

ÉXITO
"Amén." (San Mateo 28:19c) Con este "así sea" ¿de Jesús, de los apóstoles o del Evangelista? Como sea, del Espíritu Santo. Es el cúmplase que está afirmando que así será, esta misión tendrá pleno éxito, lo cual se confirma en la gloriosa historia del cristianismo, una historia de evangelismo, misiones, persecuciones, martirios, plantación de millones de iglesias, salvación de innumerables vidas, etc. El Amén es el cumplimiento de Su voluntad, Él mismo es el Amén de Dios. Con esta palabra se sella la gran comisión de Jesús a Su Iglesia.

El texto estudiado expresa: 1) la obediencia de los apóstoles, aspecto fundamental para cumplir la gran comisión entregada por Jesús, 2) la adoración a Jesús como Señor, nacida de un sincero amor del discípulo por su Maestro; 3) la sumisión al Señor y la sujeción al Cuerpo de Cristo, ecuación imprescindible para lograr el triunfo de la misión encomendada; 4) los contenidos de esa misión: anuncio, hacer discípulos, bautizar y enseñar; 5) el cumplimiento de los mandamientos de Jesús en el Evangelio; 6) la promesa de Su cobertura de autoridad; y 7) el pleno éxito de la comisión de Dios.

PARA REFLEXIONAR:
Compare los siguientes textos relativos a la "gran comisión": San Marcos 16:14-18; San Lucas. 24:36-49; San Juan 20:19-23.
¿Qué estoy haciendo para obedecer a Jesucristo en la misión que Él ha dado a la Iglesia?
¿Cómo estoy adaptando a mi estilo personal el cumplimiento de la Gran Comisión?
¿En cuál de los siete aspectos de la Gran Comisión estoy mejor preparado?

BIBLIOGRAFÍA.
Apuntes del ministerio a los líderes de la Comunidad Ecuménica Renovación de la Iglesia, obrero David Soto Godoy, 1981.
http://www.tiempodevictoria.com.ar/producciones/p008.htm

LA AUTORIDAD DE DIOS SE SUSTENTA EN SANTIDAD.




EL PRINCIPIO DE AUTORIDAD EN EL REINO DE DIOS
III PARTE

Lectura bíblica: San Mateo 5:48
Propósitos de la charla: Comprender que a) Dios es Santo; b) que Su autoridad se fundamenta en Su santidad y c) que somos pecadores llamados a vivir en santidad.



Hay una característica de Dios que supera cualquier otra, Su perfección moral, Su santidad. Sólo Él es absolutamente limpio de pecado, sin error moral. Dios es una Persona sin pecado; es un Espíritu santo. Como Soberano tiene toda autoridad, pero la ejerce desde Su santidad; no ejerce el poder como los hombres que utilizan todo tipo de ardides para lograr la obediencia de sus subalternos. Es un Dios Absoluto, Único, Eterno, Inmenso, Omnipresente, Omnisciente, Todopoderoso y Santo. No podremos entender la naturaleza de la autoridad de Dios si no comprendemos que antes que nada Dios es Santo. No hay Alguien más coherente que Dios, Él exige de Sus criaturas la conducta que Él mismo ejemplifica. Nada enseña Él que no lo haya practicado. Enseña con autoridad, la cual emana de Su santidad. Nuestro Dios es Santo.

A continuación veremos como Él es adorado en los cielos por Su santidad.

UN TRONO ALTO Y SUBLIME.
"En el año que murió el rey Uzías vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime, y sus faldas llenaban el templo" (Isaías 6:1)

Cuando murió el rey Uzías, estaba el profeta Isaías ministrando a Dios en el templo, muy probablemente pensando en el rey recién fallecido, cuando Dios le abrió los ojos para ver las realidades celestiales.

El rey Uzías fue un rey maravilloso. Habiendo sido instruido en el temor del Señor por Zacarías, el Señor le dio éxito tras éxito. No obstante, no prestó atención a la instrucción de la ley de estar especialmente alerta durante los días de la prosperidad. Cuando llegó a ser poderoso, en su orgullo usurpó una labor delegada específicamente sólo a los sacerdotes. El resultado fue que el Señor le afligió inmediatamente con lepra, enfermedad que tuvo hasta el día en que murió.

Cuando murió Uzías fue un tiempo de luto nacional, y también fue un tiempo para crecer en el temor del Señor. El Señor era un Dios Santo que no toleraría el pecado en su pueblo. Así que Isaías estaba temblando aun antes de la visión.

Cuenta el profeta, que tuvo una visión extraordinaria: vio al Señor sentado en Su trono. Lo ve vestido como un Sacerdote, al parecer, y sus vestiduras llenan el templo. Las características de este trono, según las palabras del profeta, son:

Un trono alto. La altura siempre simboliza lo elevado, lo superior, lo que tiene autoridad. El trono de Dios de por sí, por ser un trono, es signo de Su plena autoridad. Él es el Sumo Sacerdote.

Un trono sublime. La palabra sublime tiene su etimología en el latín sublimis, que significa muy alto. Designa algo "Admirable, extremadamente bueno o extraordinario" El trono de Dios y Dios mismo son admirables, dignos de toda nuestra admiración y adoración. El Señor es extremadamente bueno, Su bondad no tiene límites, al punto de haberse dado Él mismo en sacrificio por la humanidad, para que nosotros alcanzáramos la salvación. El adjetivo extraordinario indica "que excede lo normal o lo ordinario", es algo o alguien fuera de la norma. Dios supera toda expectativa humana, por eso no terminamos nunca de conocerle ni de definirle. Extraordinario también implica "de tamaño, cantidad o calidad mayores de lo ordinario o de lo normal". Jehová es inmenso, como no es materia sino espíritu, y en Cristo materia glorificada, no puede limitarse en tamaño o cantidad.

UN TRONO DE SANTIDAD.
"Por encima de él había serafines; cada uno tenía seis alas; con dos cubrían sus rostros, con dos cubrían sus pies, y con dos volaban. / Y el uno al otro daba voces, diciendo: Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria." (Isaías 6:2,3)

Isaías vio a Dios con vestiduras sacerdotales y rodeado de unos seres angélicos llamados serafines. Estos serafines son mencionados por primera vez en Isaías. El profeta no estaba familiarizado con ellos; un ángel más reconocible y familiar, como los querubines que estaban encima del arca del pacto, hubieran hecho la escena más fácil para él. Serafín deriva del hebreo saraph, que significa arder; por tanto los serafines son seres de apariencia ardiente. Son de profunda humildad y reverencia, obedientes ejecutan con prontitud la voluntad de Dios -esto significan sus alas- alabándole con cánticos alternativos.

Otro profeta describe a estos seres: "Cuanto a la semejanza de los seres vivientes, su aspecto era como de carbones de fuego encendidos, como visión de hachones encendidos que andaba entre los seres vivientes; y el fuego resplandecía, y del fuego salían relámpagos. / Y los seres vivientes corrían y volvían a semejanza de relámpagos" (Ezequiel 1:13,14)

"Ciertamente de los ángeles dice: El que hace a sus ángeles espíritus, Y a sus ministros llama de fuego" (Hebreos 1:7)

El nombre Serafín se toma de ardor, que pertenece a la caridad. El amor es un don común a todos los ángeles, más en ellos es preponderante. Nunca bajan a la tierra, giran constantemente en torno al trono divino y se dice que entonan permanente el Kaddish, una oración judía que dice "Santo, Santo, Santo, es el Señor de los Ejércitos, toda la tierra reboza en su gloria". Se piensa que cantan la música de las esferas y regulan el movimiento de los cielos para que no se produzca el caos, este movimiento es producido por la perfección divina. Los profetas que les han contemplado cuentan que son ángeles flamígeros.

AUTORIDAD QUE ESTREMECE.
"Y los quiciales de las puertas se estremecieron con la voz del que clamaba, y la casa se llenó de humo" (Isaías 6:4)

La estructura de las puertas tiembla frente a la autoridad Divina. Una puerta es un lugar de entrada y salida. Representa nuestra alma que puede ser tocada por Dios y entender Su Verdad. Cuando esto sucede nuestra casa interior es inundada por Su Presencia. El mismo temblor de los quiciales de las puertas lo podemos observar en el profeta:

"Entonces dije: ¡Ay de mí! que soy muerto; porque siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos" (Isaías 6:5)

Podemos conocer la autoridad de Dios al contemplar Su santidad. Contemplar Su perfección moral es una potente luz que ilumina nuestra condición. Sólo así llegamos a comprender que somos pecadores y que hemos sido llamados por Jesucristo a vivir en santidad.

PARA REFLEXIONAR:
¿Qué tipo de seres celestiales nos muestra Ezequiel 1:24 y 2:1-3?
¿Cuánto tiempo dedico a la oración y a la contemplación del Señor?
¿Me dejo iluminar por la Persona de Jesucristo?
¿Conozco exactamente cuáles son mis pecados y áreas débiles?
¿Tengo como meta de mi vida vivir en santidad?

BIBLIOGRAFÍA.
1) Apuntes del ministerio a los líderes de la Comunidad Ecuménica Renovación de la Iglesia, obrero David Soto Godoy, 1981.

lunes, abril 23, 2007

DIOS ES LA FUENTE DE TODA AUTORIDAD




EL PRINCIPIO DE AUTORIDAD EN EL REINO DE DIOS
II PARTE

Lectura bíblica: Hechos 5:32



Propósitos de la charla: Comprender que a) Dios es la fuente de toda autoridad y b) que Él nos ha delegado Su autoridad en el Espíritu Santo.


Puesto que Dios es el Creador, de Él emana toda autoridad; es el poder y gobierno supremo sobre todas las cosas. Nada puede ocurrir sin que Jehová lo sepa y permita que eso ocurra. Él es Soberano. No siempre sabemos por qué algunas cosas ocurren, pero Dios si lo sabe y tiene un propósito para todo. Dios creó el mundo solamente con dar la orden para su existencia, no tiene limitación de poder. Él conoce todas las cosas y está siempre presente. Dice el profeta: "Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos" (Isaías 55:9)

UN RÍO BAJO EL TRONO.
"Después me mostró un río limpio de agua de vida, resplandeciente como cristal, que salía del trono de Dios y del Cordero" (Apocalipsis 22:1)

El apóstol San Juan, para algunos Juan el Teólogo, contempló el poder y la autoridad de Dios. Cuenta en el libro de Revelación que él vio el trono de Dios y del Cordero. El trono es símbolo de gobierno y completo dominio; los reyes se sentaban en un trono de oro y piedras preciosas, artísticamente tallado con figuras que hablaban de ese poder. El trono estaba siempre puesto en un lugar más alto, para que la figura del gobernante fuese vista de todos y su mirada estuviera por sobre los súbditos. Aún hoy día, en que no es la monarquía el tipo de gobierno más frecuente, el "sillón presidencial" inspira respeto porque es un lugar de autoridad. El asiento ha sido utilizado por siglos como símbolo de autoridad o preponderancia: el trono, la silla del dueño de casa, el lugar del invitado principal, el estrado del juez. Hay un lenguaje en protocolo y ceremoniales, a través de ello se quiere expresar cuan importante es esa persona. La Persona de Cristo, imagen visible del Dios Invisible, se destaca sobre Su trono. Cuando Él juzgue a los seres humanos lo hará en su gran trono blanco.

Bajo el trono de Dios, San Juan vio un río con características singulares:
Limpio. Es un río santo, sin pecado, sin suciedad. El río es otro elemento siempre presente en las más antiguas tradiciones sagradas. Así tenemos el río Nilo en Egipto, el río Ganges. que para los hindúes nace en el cielo, o el Vilcabamba de los Incas. Tal vez porque en torno al río se establece la vida sedentaria, surge la agricultura y prosperan las ciudades, se asocia el río a un fluir de vida que viene de Dios. Este es el verdadero río sagrado y nace limpio, inmaculado, en el mismo trono de Dios.

Agua de vida. El líquido de este río da una vida mejor que la de los otros ríos naturales, pues este es un río sobrenatural. Tiene la particularidad de dar vida al que bebe de sus aguas. ¿Has bebido tú de este río?

Resplandeciente como el cristal. Es un río de aguas transparentes, en él no existe nada oscuro, es todo luz y claridad. No es un río que asuste con sus profundidades lóbregas sino que resplandece y hasta ilumina al que se acerca a él. Indudablemente es el río de Dios.

Sale del trono de Dios y del Cordero. Este río de santidad, vida y luz, se origina en la autoridad de Dios y Cristo, no es un río humano, es el río del Espíritu Santo que fluye del trono Divino. Sólo por medio del ejercicio de la autoridad Divina puede disfrutarse del Espíritu de Dios.

EL RÍO DEL ESPÍRITU.
De lo anterior podemos inferir que de la aceptación de la autoridad Divina sobre nuestra vida fluye el Espíritu Santo. Por eso la Palabra asegura que el Espíritu Santo es dado a quienes le obedecen (Hechos 5:32) La obediencia mencionada aquí es simplemente la fe en Cristo en los que obedecen al Evangelio. Cristo promete que "de su interior correrán ríos de agua viva" al que cree en El. Luego, explica que los "ríos" se refieren al Espíritu Santo (San Juan 7:38-39)

Mucho valoramos al Espíritu Santo, porque también es Dios, tercera Persona de la Trinidad. Es Dios en nosotros, Emanuel viviente en nuestro corazón. Y es así porque usted ha creído en Jesucristo y ha obedecido a Su llamado. Si así no fuera, usted no tendría el Espíritu de Dios. No nos confundamos: todos los seres humanos tienen espíritu pero no todos tienen al Espíritu de Cristo morando dentro de ellos. Recuerde: este Espíritu es dado a los que han obedecido a Su llamado. No que si usted desobedece a Dios, el Espíritu Santo le será quitado, no hay tal cosa. El Espíritu Santo podrá entristecerse pero no se irá de usted. No es Dios una Persona veleidosa, cambiante, sino que eterna y Su promesa permanece.

Como la salvación, el Espíritu Santo no se puede perder, es Imperdible. Dios es fiel a Su promesa. Si usted tiene Su Espíritu, querrá hacer siempre lo mejor para Dios; muchas veces fallará, como fracasa un hijo en su intento por agradar a los padres, mas por eso no es quitado de la libreta de familia. Tenga confianza en Dios y Su Promesa. El Espíritu Santo ha sido llamado también "la promesa del Padre". Esa maravillosa promesa es disfrutada por todo cristiano desde el día que creyó en Jesús. Mucho se ha hablado y escrito sobre el "bautismo del Espíritu Santo", lo cual es una experiencia real, pero no constituyamos ello como clave de salvación. La única clave para nuestra salvación eterna es la fe en Cristo crucificado. Cuando creemos en Él recibimos Su Espíritu Santo en plenitud.

En definitiva ¿qué nos quiere enseñar este pasaje de Apocalipsis? "Después me mostró un río limpio de agua de vida, resplandeciente como cristal, que salía del trono de Dios y del Cordero"

a) Del trono de Dios fluye Su Espíritu. De Su autoridad emana ese Espíritu Santo que es Él mismo. Esa autoridad la llevamos dentro y necesitamos saber administrarla. Cuando oramos por otros, cuando rogamos por los enfermos, cuando hablamos a la gente, cuando escuchamos y aconsejamos, cuando discipulamos, cuando servimos, en fin cuando ejercemos nuestra fe, estamos haciendo uso de la autoridad Divina. Como no es nuestra autoridad sino una autoridad delegada, debemos ejercerla con humildad y amor.

b) Ese Espíritu es un río limpio. El Espíritu que necesita fluir de nuestras acciones ha de ser limpio: pensamientos puros, palabras rectas y directas, no falsedades, acciones motivadas en buenos sentimientos.

c) Ese Espíritu es un río de agua de vida. Estamos para transmitir vida a otros, ánimo, entusiasmo, optimismo, fe; no estamos para entregar desánimo, desesperación, pesimismo ni depresión. Somos llamados por Dios a fluir su río de agua de vida.

d) Ese Espíritu es un río resplandeciente como el cristal. Que nuestra vida de fe tenga el resplandor, lo cristalino, el sonido prístino del cristal, será una buena cosa para el reino de Dios. La única forma en que Dios podrá transmitir Su autoridad por medio nuestro, es permitiendo que fluya Cristo en nosotros de un modo cristalino.

e) El Espíritu Santo es la autoridad de Dios en nosotros. Si tienes el Espíritu Santo tienes autoridad. Tu autoridad no reside en tu inteligencia, en tu capacidad, en tu santidad, en tu palabra, en tu personalidad o carácter; tu autoridad reside en el Cristo que habita en ti. Si en el nombre de ese Cristo, empiezas a orar, a evangelizar, a testificar, a servir, a amar, a discipular, etc. estarás usando la autoridad que Él ha transmitido a todo cristiano directamente desde Su trono. Esa misma autoridad te señala también que debes someterte a las autoridades seculares y eclesiales. No necesitas esperar tener responsabilidades en la Iglesia para comenzar a ejercer esta autoridad básica que Dios te ha dado para amar en Su nombre.

PARA REFLEXIONAR:
1) ¿Estoy ejerciendo la autoridad del Espíritu Santo en la oración?
2) ¿Qué transmito en mi conversación?
3) ¿Estoy sirviendo a mi prójimo con humildad y amor?
4) ¿Son rectos y puros los sentimientos que motivan mis acciones?
5) ¿Fluye Cristo en mi vida?

BIBLIOGRAFÍA.
1) Apuntes del ministerio a los líderes de la Comunidad Ecuménica Renovación de la Iglesia, obrero David Soto Godoy, 1981.
2) Walter Thomas Conner, "Doctrina Cristiana"; Casa Bautista de Publicaciones, USA, 1962.
3) "El Espiritu Santo Morando En Nosotros"; pastor Ron Crisp; Iglesia Bautista Independence, Kentucky, USA; http://www.firstbaptistchurchindependence.org/hs.chapter12.spanish.html
4) http://www.thirdmill.org/files/spanish/8429~7_24_01_10-39-53_PM~people07.htm

lunes, abril 16, 2007

EL PRINCIPIO DE AUTORIDAD EN EL REINO DE DIOS


I PARTE: EL CONCEPTO DE AUTORIDAD

Lectura bíblica: Romanos 13:1-7
Propósitos de la charla: a) Comprender, valorar, profundizar y vivir el principio de autoridad; b) Examinar el propio concepto de autoridad.

Hemos estudiado en parte la doctrina de Dios, nos hemos acercado a un conocimiento intelectual de Jehová, conocimiento que nunca será completo si no nos involucramos con todo nuestro ser, en cuerpo, mente, conciencia, emoción y espíritu. Hemos aprendido que Dios es Persona, es Espíritu, es Soberano, es Dios Absoluto, Único, Eterno, Inmenso, Omnipresente, Omnisciente y Todopoderoso. Todo esto, con el propósito de comprender y vivir mejor Su Reino.

Cuando tenemos por convicción que Jesucristo es el Señor de Su Iglesia y que gobierna toda la creación, que nuestro mensaje es el Evangelio del Reino y que nuestra oración debe ser "venga Tu Reino", entonces la vida cristiana, la experiencia espiritual de ser discípulo de Jesucristo, se fundamenta sobre el principio de "autoridad". Necesitamos conocer bajo que autoridad vivimos y quien ostenta en nuestra vida esa autoridad. Para un discípulo de Jesucristo probablemente este sea el tema más importante de su formación: "El Principio de Autoridad en el Reino de Dios".

"Autoridad" es un término que en el idioma Castellano tiene diferentes significados. Es importante que lo aclaremos para comprender qué queremos decir en el ámbito bíblico y eclesial cuando hablamos de autoridad.

PODER PARA GOBERNAR.
La primera acepción es la de "Poder para gobernar o mandar sobre algo que está subordinado". Un profesor tiene autoridad sobre sus alumnos, porque éstos le están subordinados en cuanto a conocimientos. Un jefe exige al personal de su oficina pues le ha sido dado el encargo de dirigirlos, tiene autoridad sobre ellos. Dios tiene autoridad sobre todo ser humano porque es su Creador. Necesitamos aprender a distinguir la autoridad en todo lugar. La Biblia nos enseña a respetar y orar por aquellos que tienen lugares de autoridad en la sociedad (Romanos 13:1-7; 1 Timoteo 2:1-4)

ENTIDAD CON PODER.
La segunda acepción de esta palabra es la de una "Persona o institución que tiene poder". Allí se habla, por ejemplo, de autoridades administrativas, autoridades militares, eclesiásticas, etc. El Señor es una autoridad espiritual, el diablo también lo es en el ámbito del reino de tinieblas; hay autoridades positivas y negativas en el mundo espiritual (Colosenses 1:15-18; Efesios 6:12)

CARÁCTER DE LÍDER.
Una tercera acepción es cuando se usa para alguien que posee un "Carácter fuerte y dominante, especialmente si es capaz de arrastrar la voluntad de otros". De alguien que sabe hablar con convicción, se dice que habla con autoridad. Los patriarcas, profetas y apóstoles mostraban muchas veces esa autoridad y sobre todo nuestro Señor. Los ministros de Dios son autoridades puestas por Dios para el crecimiento de la Iglesia y como tales debemos respetarles (San Mateo 7:28,29)

CRÉDITO O FAMA.
Otro significado es el "Crédito y fe que se da a algo en una determinada materia por su mérito o por su fama". La autoridad de Jesús de Nazaret era indiscutible, ya que él mostraba en palabras y obras que el poder y la sabiduría de Dios le asistían (San Lucas 4:31-37)

PERSONA CON TESTIMONIO
También se usa la palabra autoridad para nombrar a aquél que goza de cierto crédito o fama, por ejemplo "San Pablo es una autoridad en el tema de la Iglesia" (2 Pedro 3:15,16)

AUTORES Y TEXTOS.
Por último llamamos así al autor, texto o expresión que se citan para apoyar lo que se dice, las llamadas citas de autoridades. Es lo que solemos hacer los ministros al predicar o enseñar la Palabra de Dios, citar los textos de autoridades espirituales como Jesús, Moisés, Pablo, Juan, etc. Nuestra argumentación va acompañada de abundantes citas de autoridades. Como toda la Biblia está inspirada por una misma Persona que es Dios, todo el Texto Sagrado tiene autoridad (2 Timoteo 3:16)

En conclusión podemos afirmar que autoridad es una palabra que designa poder, gobierno, mando o fama. Por extensión sirve para designar a la persona o institución que lo ejerce. Implica un carácter fuerte y dominante, capaz de atraer a otros. Como hijos de Dios, sabemos que el máximo poder está en manos de Él, que el gobierno del universo está en posesión de Cristo y que todo el mando proviene de Él. La fama de Jesucristo como Salvador y Señor es indiscutible y aún los ateos le reconocen como un Hombre ejemplar y Maestro. La Iglesia ejerce poder, gobierno, mando y fama en el campo espiritual, como baluarte de la Verdad. El poder de atar y desatar, el llamado "oficio de las llaves", ha sido delegado por Jesucristo a Sus ministros. La autoridad de Jesucristo es innegable, Su carácter fuerte y dominante, capaz de atraer a muchos a Sí.

PARA REFLEXIONAR:
¿Reconoce usted la autoridad de Dios sobre su vida?
¿Le es muy difícil a usted someterse a la autoridad en la familia, el trabajo, la nación y/o la iglesia?
¿Se considera usted una persona con autoridad? ¿En qué área?
¿Tiene la Palabra de Dios autoridad sobre toda su vida?


BIBLIOGRAFÍA:
1) Apuntes del ministerio a los líderes de la Comunidad Ecuménica Renovación de la Iglesia, obrero David Soto Godoy, 1981.
2) Walter Thomas Conner, "Doctrina Cristiana"; Casa Bautista de Publicaciones, USA, 1962.
3) http://www.psicoactiva.com/arti/articulo.asp?SiteIdNo=138
4) http://www.abideinchrist.org/selahes/mar19.html
5) John Bevere; "Bajo el abrigo".
6) "Esperanza para el abatido, Jesús Salva" http://www.jesussaves.cc/spanish/about_god.htm

lunes, abril 02, 2007

LA OMNISCIENCIA DE DIOS





Lectura bíblica: Salmos 33:13-15
Propósitos de la charla: Comprender el conocimiento de Dios del orden universal y como responder a ello como discípulos de Jesucristo.


El conocimiento por parte de Dios del orden universal se distingue por el término omnisciencia. En esta enseñanza estudiaremos esta importante característica de Dios a través de la lectura del Pentateuco, los cinco primeros libros de la Biblia, escritos presumiblemente por Moisés.



La palabra Pentateuco proviene del griego "Las Cinco Cajas", de penta, "cinco" y téukos, "caja", por los estuches cilíndricos donde se guardan, enrollados, los textos hebreos. Se corresponden con los que en la tradición hebrea forman la Torá o Ley, núcleo de la religión judía.


Podemos definir la "omnisciencia" como:
- Conocimiento de todas las cosas reales y posibles.
- Conocimiento previo de lo que sucederá en el futuro.
- Conocimiento de muchas ciencias o materias.
- Atributo de Dios ya que tiene el poder de saber todo.



Si "omnis" significa "todo" y "sciéntia" significa "conocimiento", la "Omnisciencia" divina significa que Dios lo sabe todo. Y cuando decimos "todo", es absolutamente todo. Hasta nuestros más ocultos pensamientos, Dios los conoce mejor que nosotros, y los conoce antes de que siquiera se nos puedan ocurrir.



El conocimiento que Dios tiene de este mundo es perfecto, lo cual se resume en las siguientes afirmaciones.



1) El conocimiento de Dios no está limitado por el tiempo.
¿Sabía Dios que Adán y Eva comerían del fruto prohibido? Sí (Génesis 2:15-17)
La profecía da cuenta de ese conocimiento "adelantado" de Dios (Génesis 3:14-16)
Dios conoce completa la historia de un pueblo (Génesis 17:1-8)



2) El conocimiento de Dios no está limitado por el espacio.
Dios sabe lo que sucede en todo lugar del planeta, Él conoce lo que pasa en Mamre como en Sodoma (Génesis 18:1-2; 16-20)
Dios estaba con José en Egipto, pero también estaba con sus hermanos y su padre en Beerseba (Génesis 45:4-9)
Está en el palacio del Faraón, en los hogares de los hebreos, en casa de Aarón y con Moisés (Éxodo 4:9-19)



3) El conocimiento de Dios no es el resultado de una inferencia.
El Señor sabía que, después de la muerte de los primogénitos, Faraón dejaría ir a Moisés y el pueblo hebreo porque así estaba escrita la Historia (Éxodo 11:1,9,10,14; 11:29-36)
Dios conoce el corazón humano y sabe como actuará (Éxodo 32:1.7-10)



4) Dios conoció con anticipación directamente los actos libres de los seres humanos.
Jehová sabe quienes le sirven y quienes le desobedecen. A continuación veremos la actitud de algunos hombres, todos con un corazón diferente ante Jehová.



A) CALEB, UN HOMBRE FIEL Y VALEROSO
(Números 13:17-20) Caleb y Josué fueron valientes, no acobardaron; fieles a su líder, trataron de convencer al pueblo de su error. Caleb es uno de los personajes más notables en la historia de la época desde el cruce del Mar Rojo hasta tomar posesión de la Tierra Prometida. Solamente Moisés y Josué tendrían la misma clase de fidelidad hacia Jehová y su servicio al pueblo israelita en ese tiempo. Pero Caleb también era fiel en caminar con Dios. Era hijo de Jefone Cenezeo (Josué 14:6), probablemente descendiente de Esaú, hermano de Jacob. No era judío por nacimiento. Una parte de su familia se habría unido con la tribu de Judá antes del éxodo de Egipto. Como Rahab que no era israelita por nacimiento, pero lo era por la fe. Fue escogido para ser su representante de la tribu de Judá entre los doce espías enviados a observar y reconocer la tierra y las gentes de Canaán. Al volver, debido al miedo y a la falta de fe en Jehová, de los doce espías, diez recomendaron que era mejor no tomar posesión de la tierra. Caleb y Josué formaron la minoría. Como portavoz, su recomendación es digna de hacer notar: "Subamos luego, y tomemos posesión de ella; porque más podremos nosotros que ellos" (Números 13:30). Examinemos nuestra propia fidelidad al liderazgo y la valentía para enfrentar los desafíos que nos presenta.



LA REBELIÓN DE UN PUEBLO
(Números 14:1-3) El Señor nos lleva por un camino y reclamamos a Dios, lloramos pues no nos agrada su voluntad. El pueblo de Israel se quejó contra sus libertadores, fue mal agradecido. Nosotros también hoy día culpamos a los líderes de la iglesia, a los dirigentes políticos o a otros de nuestros problemas, dolores y fracasos. No asumimos la responsabilidad de nuestros actos. Culpamos a Dios y queremos volver atrás, al mundo, el cual hasta nos parece un lugar mejor para vivir, donde somos más felices. Ellos querían nombrar otro líder para devolverse a Egipto y se rebelaron contra Moisés. ¿Cuántas veces buscamos líderes a nuestra medida y no permitimos al Señor decidir en esa área? Hoy los cristianos buscan iglesias apropiadas a ellos, sin preguntar a Dios. ¿Es usted uno de esos?



OFENSORES Y OFENDIDOS
(Números 14:4-6) "Y decían el uno al otro: Designemos un capitán, y volvámonos a Egipto" (v.4) Como ellos, también queremos escoger nuestros líderes y no los que el Señor nos da. Moisés, Josué y Caleb se postraron sobre el rostro. Esto significaba doblarse ante un hombre de Dios (Rut 2:10). Las razones para postrarse delante de Dios son para estar en comunión con Él: a) Para adorar o alabar o bendecir; b) en señal de temor; c) después de alguna manifestación divina especial; d) en reconocimiento de la presencia de Dios; e) para suplicar algún favor o una sanidad; f) para interceder por otras personas; g) para confesión de pecados; h) en tristeza; i) para agradecer; j) porque Dios es Santo. También rasgaron vestiduras. Rasgar vestiduras es una tradición religiosa que consistía en que una persona ofendida rompía su ropa para rechazar así el agravio o vituperio recibido. Era señal de duelo. Josué y Caleb rompieron sus ropas en señal de ofendidos.



ARGUMENTO DE CALEB
(Números 14:7-9) En el mismo evento vemos a Moisés y Josué siguiendo el argumento de Caleb. Trajo un informe favorable a Moisés en Cades-Barnea según las convicciones de su corazón. Creía posible lo que los demás creían que era imposible, era un hombre de fe. Dijo al pueblo que la tierra que tenían por delante era muy buena. ¿Vemos nuestra tierra prometida? El pueblo no veía la tierra prometida, la había visto el grupo de hombres que se adelantó. A veces necesitamos creer en los ministros de Dios, quienes han "visto" con los ojos de la fe la tierra prometida. Notemos las razones detrás del argumento de Caleb: a) Jehová sería el que entregaría la tierra (vs. 8); Caleb seguía a Jehová de todo corazón. La clave para alcanzar nuestra tierra prometida es buscar el agrado del Señor. b) Temía más revelarse contra Jehová que al pueblo cananeo. Por haber seguido fielmente a Jehová, sólo Caleb, además de Josué, entraría y heredaría la tierra (Deuteronomio 1:36). Con relación a esto dice que "Caleb y Josué fueron perfectos en pos de Jehová" (Números 32:12). Moisés confirmó que Caleb era seguidor fiel en pos de Jehová (14:9). Para Moisés esto fue la base de su derecho de heredar de la Tierra Prometida. La clave es no ser rebeldes a Dios, obedecer su mandamiento, hacer Su voluntad. La clave es no tener temor, ser valientes. No debemos temer de nuestros enemigos: la carne, el mundo y el diablo, sino enfrentarlos con la fe en la Palabra de Dios. Otra clave es confiar en que el Señor está con nosotros.



CONFRONTACIÓN DEL PUEBLO CON DIOS
(Números 14:10-12) "Entonces toda la multitud habló de apedrearlos. Pero la gloria de Jehová se mostró en el tabernáculo de reunión a todos los hijos de Israel" (v.10) Cuando alguien o un grupo tienen una visión y la defienden con vehemencia, los mediocres, incrédulos y cobardes, sienten envidia y reaccionan violentamente contra los innovadores. "...y Jehová dijo a Moisés: ¿Hasta cuándo me ha de irritar este pueblo? ¿Hasta cuándo no me creerán, con todas las señales que he hecho en medio de ellos?" A pesar de tener ya ochenta y cinco años de edad, Caleb dijo que era más fuerte ahora que hace cuarenta años. Fíjese cómo había mantenido su fe y valor tras los años. Para Caleb toda la vida era una aventura espiritual con Dios sin cesar. Jehová se enojó con el pueblo. Dios da señales pero nadie cree. Muchos prefieren escucharse a sí mismos y no al Señor. "Yo los heriré de mortandad y los destruiré, y a ti te pondré sobre gente más grande y más fuerte que ellos" (v.12) Caleb creía que tenía fe y fuerza para echar fuera a los anaceos, comúnmente considerados como gigantes, y de destruir sus ciudades fortificadas. Era una persona con gran confianza en lo que Dios le había dado. Jehová decide destruirlos y dar a Moisés gente grande y fuerte. Es lo que Dios necesita: cristianos grandes y fuertes. Grandes no de estatura física sino espiritual; fuertes porque han desarrollado la virtud de la fortaleza ante toda dificultad.



INTERSECIÓN DE MOISÉS
(Números 14:13-19) Moisés oró a Jehová argumentando que lo sabrían los egipcios y que lo contarán a los habitantes de esa tierra, que Dios hizo morir al pueblo, y que fue un fracaso la peregrinación por el desierto, que los Él mismo los mató. Moisés intercede por el pueblo y le ruega que muestre mayor Su poder. Le recuerda las características morales de Él: perdonador, misericordioso, paciente, justo. El líder intercedió por el pueblo ante el Señor. Le rogó que fuera misericordioso y lo perdonase. Es lo que todo ministro de Dios debe hacer por los suyos.



SEVERIDAD Y JUSTICIA DE DIOS
(Números 14:20-25) Dios asegura haberlo perdonado, entonces hace un juramento sobre Sí mismo "han visto mi gloria y señales, me han tentado demasiado". El 10 simboliza algo completo. ¿Decide que no verán la tierra prometida o es que sabe positivamente que no la verán porque no son aptos? Indudablemente es lo segundo. Su omnisciencia conoce la incapacidad de ellos, salvo excepciones. Jehová encontró en Caleb otro espíritu: decidido, valiente y fiel. Necesitamos un espíritu diferente para conquistar nuestra tierra prometida: a) un espíritu diferente, b) capacidad de decisión, una firme voluntad por alcanzar la meta, c) valentía, fortaleza y dominio propio o templanza para enfrentar toda dificultad, no acobardar. "Ahora bien, el amalecita y el cananeo habitan en el valle; volveos mañana y salid al desierto, camino del Mar Rojo" (v.25)



UNA MULTITUD DEPRAVADA Y PERVERSA
(Números 14:26-38) Dios habló a los líderes. Estaba muy molesto con la multitud. Utiliza la expresión "depravada multitud". Depravado es alguien que se ha deteriorado moralmente. Esa es la condición que tienen muchos en tinieblas. Lo que no debe suceder en Su pueblo. ¿Hay depravados en la Iglesia? Depravar significa: corromper, viciar, adulterar. Él les advirtió que les trataría como ellos lo habían tratado a Él. Les anuncia que morirán en el desierto los mayores de 20 años que murmuraron contra Dios. Nos parece muy frío y hasta cruel este proceder de Dios, pero para gobernar no se puede ser muy sentimental. Dios es racional. Ellos no servían para la tierra de promisión. Dios ha alzado Su mano prometiendo esto y que sí hará entrar a Caleb y a Josué. La generación posterior conocerá la tierra que ellos despreciaron. A veces es necesario que muera una generación para alcanzar el éxito de una visión. No siempre los fundadores de una obra ven grandes resultados. Morirán en este desierto. El desierto es símbolo en la Biblia de tratamiento de Dios, soledad, muerte, desobediencia del hombre. Los hijos durante 40 años llevarán sobre sí el pecado de sus padres. ¿No seremos el resultado del mal actuar de nuestros padres o abuelos? ¿Qué carga estamos poniendo sobre la vida de nuestros hijos por nuestra conducta? Un año por cada día que reconocieron la tierra, es decir 40 años por 40 días. Este fue el fruto de su desobediencia. Jehová castiga a Israel con 40 años de peregrinación, un año por cada uno de los 40 días que utilizaron en reconocer la tierra.



Ahora les llama "multitud perversa". La perversidad es suma maldad o corrupción de las costumbres. Dios dice que serán consumidos en el desierto. Los hombres que Moisés había mandado, volvieron murmurando y desacreditando la tierra de promisión. Estos diez espías malvados murieron por enfermedad. Caleb y Josué no murieron, como sus compañeros. De los 12 murieron 10 y se salvaron 2.



OBSTINACIÓN Y CASTIGO DEL PUEBLO
(Números 14:39-45) Cuando Moisés expuso la voluntad de Dios, el pueblo se entristeció. A la mañana siguiente el pueblo subió al monte por decisión propia. Pero esa no era la voluntad divina y Moisés los reprendió. Les advirtió que no lo hicieran pues Dios no estaba con ellos y serían derrotados. "Ustedes se han negado a seguir a Dios. Delante de ustedes están el amalecita y el cananeo y ellos los matarán." Fueron obstinados, subieron sin el arca del pacto, la Presencia de Jehová, y fueron derrotados y perseguidos hasta Horma



B) LA REBELIÓN DE CORÉ
"Coré hijo de Izhar, hijo de Coat, hijo de Leví, y Datán y Abiram hijos de Eliab, y On hijo de Pelet, de los hijos de Rubén, tomaron gente, / y se levantaron contra Moisés con doscientos cincuenta varones de los hijos de Israel, príncipes de la congregación, de los del consejo, varones de renombre. / Y se juntaron contra Moisés y Aarón y les dijeron: ¡Basta ya de vosotros! Porque toda la congregación, todos ellos son santos, y en medio de ellos está Jehová; ¿por qué, pues, os levantáis vosotros sobre la congregación de Jehová?" (Números 16:1-3)



¿Le diría usted a los líderes de su iglesia "basta ya de ustedes"? ¿Diría usted a su pastor: por qué tengo que sujetarme y obedecer a usted, si es tan sólo un hombre? ¿Diría usted a su tutor: aquí todos somos santos, por tanto tú no tienes autoridad sobre mí y yo también puedo enseñarte? ¿Diría usted a un hermano o hermana en una posición de autoridad: yo también tengo el Espíritu Santo, por lo tanto tengo el mismo derecho a dirigir? Esto fue lo que sucedió en una de las jornadas del pueblo de Israel en su travesía de 40 años.



Dentro del pueblo existían algunos con apetito de liderazgo que presentaban un espíritu rebelde. La rebelión de Coré fue una de las amenazas más serias que los líderes de Israel tuvieron que enfrentar. Su rebelión abarcó dos aspectos: el religioso y el político.



El sostén, gobierno y conducción de un pueblo, una nación o comunidad requieren orden, respeto a la autoridad y organización de las funciones, de lo contrario sobreviene el caos.



Coré, primo de Moisés, un levita con responsabilidades en el tabernáculo del Señor, y los suyos se atrevieron a desafiar las elecciones de Dios en las personas de Moisés y Aarón. El primero representaba la autoridad civil, el sacerdote Aarón la autoridad religiosa.



La conspiración tuvo dos grupos: a) Coré y sus servidores interesados en el sacerdocio y sus prerogativas; y b) Datán y Abiram que codiciaban el puesto de Moisés como dirigente civil de Israel.



Analicemos como se originó esta rebelión, que es una proyección de cualquier rebelión humana. Basta sólo ir a nuestros primeros padres y ver como ellos fueron inducidos a la rebelión, cuando ambicionaron ser como Dios.



Ambición.
Coré y sus 250 rebeldes aspiraban al sacerdocio.
"Estos son los nombres de los hijos de Leví por sus linajes: Gersón, Coat y Merari. Y los años de la vida de Leví fueron ciento treinta y siete años. / Los hijos de Gersón: Libni y Simei, por sus familias. / Y los hijos de Coat: Amram, Izhar, Hebrón y Uziel. Y los años de la vida de Coat fueron ciento treinta y tres años. / Y los hijos de Merari: Mahli y Musi. Estas son las familas de Leví por sus linajes. / Y Amram tomó por mujer a Jocabed su tía, la cual dio a luz a Aarón y a Moisés. Y los años de la vida de Amram fueron ciento treinta y siete años. / Los hijos de Izhar: Coré, Nefeg y Zicri. / Y los hijos de Uziel: Misael, Elzafán y Sitri" (Éxodo 6:16-22)



Tiempo atrás, cuando Moisés bajó del monte con las tablas de Ley escritas por Jehová y vio el espectáculo deplorable de su pueblo adorando el becerro de oro, se enojo, rompió las tablas, destruyó el ídolo, lo fundió e hizo al pueblo beber el agua mezclada con el oro derretido y "se puso Moisés a la puerta del campamento, y dijo: ¿Quién está por Jehová? Júntese conmigo. Y se juntaron con él todos los hijos de Leví. / Y él les dijo: Así ha dicho Jehová, el Dios de Israel: Poned cada uno su espada sobre su muslo; pasad y volved de puerta a puerta por el campamento, y matad cada uno a su hermano, y a su amigo, y a su pariente. / Y los hijos de Leví lo hicieron conforme al dicho de Moisés; y cayeron del pueblo en aquel día como tres mil hombres. / Entonces Moisés dijo: Hoy os habéis consagrado a Jehová, pues cada uno se ha consagrado en su hijo y en su hermano, para que él dé bendición hoy sobre vosotros." (Éxodo 32:26-29). Los hijos de Leví mostraron ese día gran compromiso con Moisés



Resentimiento.
Coré pensaba que no se le había asignado la posición que merecía ya que Elizafán era el jefe del linaje de Coat. El padre de Elizafán era el cuarto hijo en tanto que el de Coré era el segundo.



"De Coat eran la familia de los amramitas, la familia de los izharitas, la familia de los hebronitas y la familia de los uzielitas; estas son las familias coatitas. / El número de todos los varones de un mes arriba era ocho mil seiscientos, que tenían la guarda del santuario. / Las familias de los hijos de Coat acamparán al lado del tabernáculo, al sur; / y el jefe del linaje de las familias de Coat, Elizafán hijo de Uziel. / A cargo de ellos estarán el arca, la mesa, el candelero, los altares, los utensilios del santuario con que ministran, y el velo con todo su servicio. / Y el principal de los jefes de los levitas será Eleazar hijo del sacerdote Aarón, jefe de los que tienen la guarda del santuario." (Números 3:27-31)



Arrogancia.
Arrogancia es altanería, altivez, soberbia. La arrogancia es una expresión visible del orgullo, contrario a la humildad. La Palabra de Dios, con referencia al autoconcepto, enseña: "Nadie se engañe a sí mismo; si alguno entre vosotros se cree sabio en este siglo, hágase ignorante, para que llegue a ser sabio." (1 Corintios 3:18). La arrogancia y orgullo de Coré y Datán dieron origen a dos pecados: la soberbia y la ambición, los cuales generaron rebelión.



Conspiración.
Datán era rubenita; la tribu de Rubén estaba ubicada en el flanco sur del tabernáculo igual que la de Coré. Esta proximidad ayudó a la conspiración.
"La bandera del campamento de Rubén estará al sur, por sus ejércitos; y el jefe de los hijos de Rubén, Elisur hijo de Sedeur. / Su cuerpo de ejército, con sus contados, cuarenta y seis mil quinientos." (Números 2:10,11)



LA ESTRATEGIA DE CORÉ.
Adulación.
Coré, al igual que todo buen adulador, necesita ensalzar al pueblo, para poder desacreditar a los lideres, necesita hablar bien del pueblo para justificar como buenas sus intenciones.



Un argumento errado.
La rebelión comienza con un argumento falso que sólo esconde ambición y egoísmo. El argumento de Coré y Datán es "¡Basta ya de vosotros! Porque toda la congregación, todos ellos son santos, y en medio de ellos está Jehová; ¿por qué, pues, os levantáis vosotros sobre la congregación de Jehová?" Todos somos iguales y tenemos el mismo derecho a liderar. No reconocían la autoridad de Dios en la vida de Moisés y Aarón.



¿Se justificaba que Coré dijera que todos los miembros de la congregación podían ser sacerdotes?



En parte sí, puesto que Jehová había dicho: "Ahora, pues, si diereis oído a mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos; porque mía es toda la tierra. / Y vosotros me seréis un reino de sacerdotes, y gente santa. Estas son las palabras que dirás a los hijos de Israel." (Éxodo 19:5,6)



Pero también ordenó: "Harás llegar delante de ti a Aarón tu hermano, y a sus hijos consigo, de entre los hijos de Israel, para que sean mis sacerdotes; a Aarón y a Nadab, Abiú, Eleazar e Itamar hijos de Aarón. / Y harás vestiduras sagradas a Aarón tu hermano, para honra y hermosura." (Exodo 28:1,2)



Coré pensaba que su demanda era justa y no ofendía al Señor, mas no siempre lo que rectamente pensamos es lo justo ante Dios. Él estaba desconociendo el mandato de Dios. "Estas cosas os he hablado, para que no tengáis tropiezo. / Os expulsarán de las sinagogas; y aun viene la hora cuando cualquiera que os mate, pensará que rinde servicio a Dios. / Y harán esto porque no conocen al Padre ni a mí." (San Juan 16:1-3)



Coré no creyó a la verdad, declarada por boca de Moisés, no le respetó ni al sacerdote Aarón y los desafió. Mas bien desafió a Jehová. La sinceridad no es excusa para desobedecer a la verdad. "...inicuo cuyo advenimiento es por obra de Satanás, con gran poder y señales y prodigios mentirosos, / y con todo engaño de iniquidad para los que se pierden, por cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos. / Por esto Dios les envía un poder engañoso, para que crean la mentira, / a fin de que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, sino que se complacieron en la injusticia." (2 Tesalonisenses 2:9-12)



Insurrección contra los líderes auténticos.
El apóstol San Judas se refiere en su epístola al rechazo de la autoridad, cuando argumenta "¡Ay de ellos! porque han seguido el camino de Caín; y se lanzaron por lucro en el error de Balaam, y perecieron en la contradicción de Coré." (Judas 11)



Judas está siguiendo la pista al camino de pecado, especialmente el de la rebelión. La personifica en tres hombres: Caín, Balaam y Coré.



Caín no soportó el agrado que produjo a Dios la ofrenda de su hermano Abel.



Balaam, profeta, fue contratado para maldecir a los hijos de Israel (Números 22:21-35) y a cambio de dinero, enseñó a pecar al pueblo de Israel. (Números 31:15). Envió a las mujeres paganas al campamento con el fin de seducir sexualmente a los hombres de Israel, además de hacer que participasen en la adoración a los ídolos, que implicaba ritos sexuales.



Inducir a otra persona a pecar es peor que pecar uno mismo. Jesús dijo: "Mejor le fuera que se le atase una piedra de molino al cuello y que fuese lanzado al mar, que hacer tropezar a uno de estos pequeñitos" (San Lucas 17:2) El fomentar el egoísmo enseñando a otros cómo pecar acabó finalmente poniéndose de manifiesto en la rebelión de Coré.



Coré y su grupo desafiaron abierta y descaradamente la autoridad que Dios les había concedido a Moisés y a Aarón.



Quiebre de la unidad.
Coré y Datán rompieron la unidad del pueblo.



Vivimos en un mundo que cuestiona la autoridad y se manifiesta suspicaz en cuanto a los motivos de los líderes. Sobre todo al vivir tiempos de corrupción en las autoridades seculares, y cuando se descubren casos de depravación y perversión en hombres de iglesia. Pareciera que nada puede asegurarnos que quien ejerza autoridad sea plenamente honesto y siempre hay sospechas sobre esa persona. Sólo nos queda confiar que los líderes que sostenemos son los auténticos ministros ungidos por el Espíritu Santo.



Levantarse contra los líderes puestos por Dios es pecado y además algo inútil. Si Dios les ha ungido nada ni nadie prevalecerá contra ellos.



¿Qué hacer cuando los dirigentes escogidos por Dios caen en falta? No es nuestro tema ahora, pero hay mecanismos que el Señor usa para advertirles o reprenderlos, mecanismos que no deben atentar a la unidad del Cuerpo. Recordemos como David rehusó matar a Saúl cuando tuvo la oportunidad de hacerlo; como Saúl admitió su error de intentar matar a David (1 Samuel 26:1-25). Años después, cuando David pecó, el profeta Natán contó una historia que ayudó a que el rey se convenciera de su malvada acción (2 Samuel 12:1-13). En el Nuevo Testamento, Pedro negó a Jesús tres veces. El Maestro dio a Pedro tres oportunidades para que reconfirmara su fe en Él (San Mateo 26:69-75) La misericordia y el perdón siempre será la mejor norma de conducta para con quienes tienen un auténtico deseo de servir a Dios en el ministerio.



El tema tratado tiene que ver con las motivaciones, aquello que me impulsa a hacer algo. En este caso lo que me atrae o lleva hacia el ministerio. Puede ser la ambición personal de adquirir un cargo por prestigio o por dinero u otra razón no espiritual. O bien puede ser el verdadero llamado y vocación que el Señor pone en algunos hombres y mujeres de Su Iglesia: el llamado al ministerio, el llamado a ser ministros de Su Palabra, con una misión específica, sean estos apóstoles, profetas, evangelistas, pastores o maestros.



La disciplina al pueblo de Dios en la muerte de Coré y sus hombres es una demostración de que el Señor conoce los actos libres de los hombres pero castiga el mal.



5) Dios conoce todos los hechos en su relación con los otros hechos.



Jehová sabe todo lo que sucede y como está relacionado un hecho con otro. En su peregrinación por el desierto, el pueblo de Dios y todos los pueblos de la tierra son observados por el Señor (Deuteronomio 2:1-8)



El Señor entregó la Tierra de Promisión al pueblo de Israel no por que ellos hicieran justicia ni por rectitud de corazón, sino por castigo a esas naciones y para que se cumpliera la promesa de Él (Deuteronomio 9:1-5)



6) Toda forma de verdad y todo orden de inteligencia tiene su cimiento en la voluntad racional de Dios.
Como el Señor conoce que el ser humano está inclinado a la avaricia, la lujuria, la soberbia y todos los pecados capitales, previó que querría tener rey, imitando a las otras naciones, entonces le dio instrucciones acerca de lo que ese gobernante debería hacer. Se estaba adelantando cuatro siglos. Moisés nos está hablando alrededor del año 1400 a. de C. y el primer rey, Saúl, gobierna a partir del año 1043 a. de C. (Deuteronomio 17:14-20)



Dios bendice la obediencia. Él fundó su relación con el ser humano en el principio de autoridad; por eso en el Nuevo Testamento habla de un Reino. En el Antiguo Pacto esa obediencia es por temor al castigo, en el Nuevo Pacto es por amor a Él. La voluntad racional de Dios es que seamos felices viviendo bajo Sus principios, los cuales se pueden vislumbrar en el Decálogo (Deuteronomio 28:1-6)



Sólo Jehová sabe por qué no permitió a Moisés pisar la Tierra Prometida. El Omnisapiente decidió que hasta allí llegaba la misión del gran patriarca (Deuteronomio 34:1-8)



PARA REFLEXIONAR:
1) Examine cada día de la semana uno de los siguientes textos de la Sagrada Escritura: Job 11:11; Salmos 68:5; Salmos 147:4; Proverbios 15:11; San Lucas 12:7; Hebreos 4:12; Hebreos 4:13.
2) ¿Cree usted que hay corrupción y depravación en las iglesias, ministerios y comunidades cristianas? Sea franco y expréselo sin temor. Ore por esta condición del pueblo de Dios.
3) ¿Cree usted que el Señor fue justo con el pueblo de Israel? ¿Procederá Dios del mismo modo hoy día?
4) ¿Cuál cree usted que son los obstáculos o malas condiciones nuestras para poder alcanzar la visión de Dios en esta generación?
5) ¿Cree usted que vivimos en tiempos de perversión? ¿Es nuestra sociedad depravada y perversa?
Confrontemos la personalidad de Caleb con nosotros.



BIBLIOGRAFÍA.
1) Walter Thomas Conner, "Doctrina Cristiana"; Casa Bautista de Publicaciones, USA, 1962.
2) Página web de Iglesia Misionera Evangélica Ebenezer Central
http://www.ebenezervalledupar.com/article.php3?id_article=128
3) http://es.wikipedia.org/wiki/Omnisciencia
4) "La Santa Biblia", © Sociedades Bíblicas Unidas 1960, Versión tomada del sitio: http://www.gentle.org/biblia/
5) Programa de Lectura de la Biblia
http://www.unidamex.org.mx/Lectura_biblica/Numeros/Numeros16.htm
6) "Judas: Contendiendo por la Fe", Ray C. Stedman
http://www.pbc.org/library/files/html/0266sp.html
7) A Rivera (Pastor) Igl. M.M.M. en San Jose, Toa Baja, P.R., 2004 http://www.freewebs.com/mmmpr/core.htm

sábado, marzo 10, 2007

DIOS EN EL TIEMPO Y EL ESPACIO


Lectura bíblica: Hechos 17:26

Propósitos de la charla: Comprender la relación de Dios con el tiempo y el espacio, y valorar su omnipresencia, eternidad e inmensidad.

Los seres humanos vivimos en una realidad que básicamente tiene dos dimensiones: el espacio y el tiempo. Podríamos agregar el pensamiento como la tercera dimensión y el mundo invisible o sobrenatural con el cual nos relacionamos mediante la oración, la cuarta dimensión, en la cual Dios habita. Él nos ha situado en esta realidad témporo-espacial, pero ¿está limitado Él por ella? Hay tres términos que se utilizan para referirse a las relaciones de Dios en referencia al tiempo y el espacio. Dios no es limitado por el tiempo, pues éste es creación suya, pero sí puede introducirse y actuar dentro de él. Tampoco está constreñido por las barreras del espacio. Los términos que subrayan esa relación de Dios con lo témporo-espacial son: omnipresencia, eternidad e inmensidad.

OMNIPRESENCIA DE DIOS
Dios está presente en todas partes y a toda hora; no hay lugar del universo ni época de la historia en que Él no se encuentre. Vemos así que en aquel tiempo en que la Biblia describe "Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo...", en un tiempo tan remoto cuando aún la vida no surgía sobre el planeta, "el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas." (Génesis 1:2)

Dios está en cualquier lugar de la creación, Su creación, por más raro o alejado de Su santidad y perfección nos parezca; no hay punto del universo donde Dios no esté. Esto lo expresa el libro de la Revelación a San Juan, el Teólogo: "Y miré, y vi que en medio del trono y de los cuatro seres vivientes, y en medio de los ancianos, estaba en pie un Cordero como inmolado, que tenía siete cuernos, y siete ojos, los cuales son los siete espíritus de Dios enviados por toda la tierra." (Apocalipsis 5:6) El siete es número de perfección; cuando la Escritura dice que Cristo, el Señor, tiene siete ojos, está expresando Su capacidad de estar y ver lo que sucede en todo lugar del cosmos. Son los siete espíritus de Dios enviados por toda la tierra y no que Dios tenga varios Espíritus, sino que quiere significar la capacidad omnipresente de Él.

Por sobre todo Él es pensamiento. Dios traspasa con Su conocimiento todas las cosas porque todas las ha creado y las piensa, pero esa es Su capacidad y no la nuestra. La Presencia de Dios está en todo lugar, mas no debe pensarse en esa Presencia como la de un objeto que se extiende en el espacio; Dios no es una substancia que se extiende infinitamente Cuando Adán y Eva pecaron, se escondieron de la Presencia de Dios por culpabilidad y miedo a la reprensión: "Y oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba en el huerto, al aire del día; y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia de Jehová Dios entre los árboles del huerto." (Génesis 3:8) Dios estaba allí en el huerto como estaba en los cielos con millones de ángeles, o en cualquier momento de la historia humana y ahora con usted, todo simultáneamente.

Dios creó al ser humano y todas las criaturas animales y vegetales que existen en nuestro planeta, pero antes determinó el espacio y el tiempo en que todos actuaríamos y nos relacionaríamos; como dice la Palabra "les ha prefijado el orden de los tiempos, y los límites de su habitación" (Hechos 17:26) Estableció un orden espacial –altura, anchura, profundidad- y un orden temporal –pasado, presente, futuro- del cual no podemos escapar. Esto es algo que Él hizo de un modo soberano y es bueno para nosotros ¿Se imagina usted habitando en un mundo en que no existiera ese orden? El orden espacio temporal se originan en Su mente y voluntad, por eso Él puede trascenderlo. La Trinidad pensó crear al ser humano y le dio un lugar de preeminencia sobre el resto de las criaturas del planeta: "Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra." (Génesis 1:26)

¡Qué bueno que el Señor nos dio un tiempo con pasado, presente y futuro! Si no tuviéramos pasado no podríamos recordar, no nos daríamos cuenta del progreso alcanzado ni tendríamos identidad. Si careciéramos de presente sería como no existir. Si no tuviéramos conciencia del futuro no tendríamos sueños, utopías, esperanza, no habría Tierra Prometida ni cielo para nadie. Él no quiso ponernos en la eternidad sin tiempo, sino que prefirió, tal vez por nuestra desobediencia y espíritu rebelde, situarnos en una realidad limitada temporal y espacialmente. Dio un orden a Su universo y dicho orden no puede existir sin Dios; Él lo sostiene y Su presencia da vida al universo.

En el texto siguiente se puede observar como Dios se relaciona con el Hombre considerando su dimensión temporal: "Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, / en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo; / el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas" (Hebreos 1:1-3)

El Creador actuó desde Su atemporalidad eterna ordenando la aparición del cosmos por medio de Su Poderoso Logos. Todo lo que vemos fue creado por el Invisible, lo visible surgió de Su Pensamiento y Verbo. Por medio de Cristo lo hizo todo: "Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía." (Hebreos 11:3)

Dios no está en todo lugar con el mismo propósito o sentido Esto se comprende muy bien cuando leemos la historia de Lázaro y el hombre rico (San Lucas 16:19-31): "Había un hombre rico, que se vestía de púrpura y de lino fino, y hacía cada día banquete con esplendidez. / Había también un mendigo llamado Lázaro, que estaba echado a la puerta de aquél, lleno de llagas, / y ansiaba saciarse de las migajas que caían de la mesa del rico; y aun los perros venían y le lamían las llagas." Dios estaba presente en la fastuosa vida del rico, tal vez hablando a su cauterizada conciencia; y también estaba con el mendigo, en su miseria y sufrimiento. "Aconteció que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham; y murió también el rico, y fue sepultado. / Y en el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno. / Entonces él, dando voces, dijo: Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua; porque estoy atormentado en esta llama. / Pero Abraham le dijo: Hijo, acuérdate que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro también males; pero ahora éste es consolado aquí, y tú atormentado." Dios está tanto en el cielo como en el infierno, pero de maneras muy diferentes. En uno para premio y gozo, en otro para hacer justicia y castigar el mal. "Además de todo esto, una gran sima está puesta entre nosotros y vosotros, de manera que los que quisieren pasar de aquí a vosotros, no pueden, ni de allá pasar acá. / Entonces le dijo: Te ruego, pues, padre, que le envíes a la casa de mi padre, / porque tengo cinco hermanos, para que les testifique, a fin de que no vengan ellos también a este lugar de tormento. / Y Abraham le dijo: A Moisés y a los profetas tienen; óiganlos. / El entonces dijo: No, padre Abraham; pero si alguno fuere a ellos de entre los muertos, se arrepentirán. / Mas Abraham le dijo: Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levantare de los muertos." Dios está en todo lugar, es un principio doctrinal. Él está en una piedra, en la más lejana estrella, en un hombre o en un animal, pero es muy distinto como actúa en un ser humano a como lo hace en una cosa o animal irracional y sin conciencia.

Dios no está presente en un árbol y en la razón de una persona con un mismo sentido; en un árbol estará como Su Creador que le da vida y un orden, en la razón de una persona entregándole Su lógica y llamándole a la Verdad. Dios no está presente en la vida sensual, desordenada y viciosa de un bohemio, en el mismo sentido que lo está en la vida santa de un hombre o mujer dedicados al ejercicio de la oración y el servicio a Dios y el prójimo; en uno estará para mover su conciencia a un cambio de actitud, en el otro para fortalecer y desarrollar su vida cristiana. No está presente en el cielo con el mismo sentido que lo está en el infierno, como no está en el mundo como lo está en la Iglesia

En relación a los cristianos, Su Presencia también es omnipresente. Él ha puesto a Jesucristo como cabeza gobernante de Su Iglesia y está en toda ella. Nada hay que los cristianos podamos hacer ocultos de Su mirada. Cuando hace juicio a la iglesia de Tiatira (Apocalipsis 2:18-29) Él se retrata como "el que tiene ojos como llama de fuego" pues están iluminados para ver hasta en la oscuridad y para quemar toda basura o pecado. Es una mirada quemante y luminosa. Destaca Su Palabra: "Yo conozco tus obras, y amor, y fe, y servicio, y tu paciencia, y que tus obras postreras son más que las primeras. / Pero tengo unas pocas cosas contra ti: que toleras que esa mujer Jezabel, que se dice profetisa, enseñe y seduzca a mis siervos a fornicar y a comer cosas sacrificadas a los ídolos." El Señor conoce todas nuestras obras porque Él está presente en todo lugar, no sólo en el templo durante nuestro corto tiempo de reunión.

ETERNIDAD DE DIOS
Dios trasciende todas las limitaciones del tiempo. Para Él no es problema conocer los acontecimientos de cualquier época, sea ésta el pasado o el futuro, ya que Él es eterno. Él habita en la eternidad, abarcando todo el tiempo. Por eso puede mostrarle a San Juan el Teólogo todos los hechos que sucederán al final de los tiempos. "Después de esto miré, y he aquí una puerta abierta en el cielo; y la primera voz que oí, como de trompeta, hablando conmigo, dijo: Sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas" (Apocalipsis 4:1) ¿Para qué da a conocer el Señor esos hechos? Para advertir al ser humano las consecuencias de sus malos actos, para dar esperanza a los que viven de un modo correcto y para demostrarnos que Él tiene todo bajo Su control y sabe como será el desenlace del planeta y de la raza humana.

Pese a que podemos decir que Dios es atemporal, que vive en la eternidad y que trasciende al tiempo humano, aseguramos que El tiempo es real para Dios. Él lo conoce y reconoce "Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, /en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo" (Hebreos 1:1,2) Por ser Él el creador del tiempo, Él mismo lo respeta y actúa en Sus relaciones con el ser humano, a través de esta dimensión. La Biblia dice que, después de haber revelado Su voluntad a través de los profetas del Antiguo Testamento, en los llamados "últimos tiempos" habló a través de Su Hijo Jesucristo. El tiempo no es algo imaginario o irreal, sino que una dimensión real creada por Dios; el hombre no está atrapado dentro de una ilusión, como podrían plantearlo algunos filósofos y poetas, sino que vive dentro de los límites que el creador puso a su habitación. Es necesario que sea así.

"Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios, / diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio." (San Marcos 1:14,15) En este relato del Evangelio se utilizan palabras que denotan tiempo: después, vino, el tiempo se ha cumplido, el reino de Dios se ha acercado. Los acontecimientos divinos suceden en un tiempo específico. Después que Juan el Bautista fue metido en la cárcel, allí vino Jesús a Galilea, no antes. Así tenía que suceder, primero el Bautista cumplir su predicación, identificar y presentar al Cordero de Dios, luego de su martirio el Maestro comenzaría su ministerio. El mismo Jesús en su predicación habla de este elemento: "el tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio." Cumplido el tiempo de anunciar y escuchar el mensaje, viene el momento presente de arrepentirse y creer, en tiempo presente.

Del reconocimiento de que Dios ha creado el tiempo y lo reconoce y respeta en Sus relaciones con la Humanidad, se desprende que el orden histórico es real para Él. La historia del ser humano, su creación, su desobediencia y caída, la búsqueda de la salvación, la manifestación de Dios a algunos patriarcas y hombres de bien de la antigüedad, la entrega de la Ley de Dios a Moisés, la actuación de los profetas, héroes y reyes, la venida del Hijo de Dios, el establecimiento de la Iglesia, su persecución, y todo el posterior desarrollo histórico es un orden temporal que Dios ha permitido para nuestro crecimiento. La historia de la salvación es algo muy respetable, no es una serie de hechos inconexos y caóticos, sino que responden al pensamiento ordenado de Dios con respecto a sus criaturas, específicamente al ser humano.

En oportunidades escuchamos en la televisión y el cine aquella frase de que "el tiempo no existe" pero esto no es verdad. El tiempo sí existe, es un orden real creado por Dios. Que Dios lo trascienda es debido a Su "eternidad", pero ello no niega la existencia del tiempo. Por el hecho que nadie puede estar en dos o tres lugares a la vez, no podemos decir que la ubicuidad no existe, o porque Dios puede estar en todo lugar a la vez por Su omnipresencia, no podemos asegurar que el espacio no existe. Pasado, presente y futuro pertenecen a la esencia del orden universal e histórico. Su voluntad es que exista ese orden. Dios conoce y reconoce este orden temporal, pero no está limitado por él.

En el Evangelio encontramos un relato lleno de misterio en la vida de Jesús y su relación con los discípulos, en especial Pedro, Santiago y Juan. Es la transfiguración de la apariencia del Maestro ante sus apóstoles, al parecer en el monte Tabor. Moisés vivió en el siglo XIII a. de C. y el profeta Elías en el siglo IX a. de C. Son personajes de muchos siglos anteriores a Jesús y los apóstoles, con quienes Jesús sostiene una conversación trascendental sobre la misión que ha de cumplir en la tierra. Moisés y Elías representan la Ley y los Profetas, los libros del Antiguo Testamento, la revelación de Dios a la Humanidad. La aparición y conversación de Jesús con ambos es la coherencia que hay entre la tarea del Cristo y la Escritura. Pero literalmente implica que Moisés y Elías están vivos en la eternidad. Jesús viene de esa eternidad y puede penetrar en ella a su antojo. Este es uno de los acontecimientos maravillosos que nos muestran la eternidad de Cristo. "Aconteció como ocho días después de estas palabras, que tomó a Pedro, a Juan y a Jacobo, y subió al monte a orar. / Y entre tanto que oraba, la apariencia de su rostro se hizo otra, y su vestido blanco y resplandeciente. / Y he aquí dos varones que hablaban con él, los cuales eran Moisés y Elías; / quienes aparecieron rodeados de gloria, y hablaban de su partida, que iba Jesús a cumplir en Jerusalén. / Y Pedro y los que estaban con él estaban rendidos de sueño; mas permaneciendo despiertos, vieron la gloria de Jesús, y a los dos varones que estaban con él. / Y sucedió que apartándose ellos de él, Pedro dijo a Jesús: Maestro, bueno es para nosotros que estemos aquí; y hagamos tres enramadas, una para ti, una para Moisés, y una para Elías; no sabiendo lo que decía. / Mientras él decía esto, vino una nube que los cubrió; y tuvieron temor al entrar en la nube. / Y vino una voz desde la nube, que decía: Este es mi Hijo amado; a él oíd. / Y cuando cesó la voz, Jesús fue hallado solo; y ellos callaron, y por aquellos días no dijeron nada a nadie de lo que habían visto." (San Lucas 9:28-36)

Para Dios el futuro es futuro, pero conocido. Lo que para el hombre es intuición, para Dios es conocimiento completo del futuro. En términos teológicos, anunciar o dar a conocer lo que sucederá en un tiempo futuro, a corto, mediano o largo plazo, se llama profecía. El don de profecía y el ministerio profético son unos de los dones más importantes dados por Dios a la Iglesia. En la antigüedad el Señor levantó muchos profetas; se habla de más de 40 profetas orales, 4 profetas mayores y 12 profetas menores. En el Nuevo Testamento Jesús entrega una revelación a San Juan: "La revelación de Jesucristo, que Dios le dio, para manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto; y la declaró enviándola por medio de su ángel a su siervo Juan, / que ha dado testimonio de la palabra de Dios, y del testimonio de Jesucristo, y de todas las cosas que ha visto. / Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en ella escritas; porque el tiempo está cerca" (Apocalipsis 1:1-3)

La profecía no necesariamente es el relato de algo anticipado. Es también una declaración y una ilustración de los principios del gobierno divino, sean en el pasado, en el presente o en el futuro. Los profetas son mensajeros especialmente llamados e inspirados por Dios. "Ningún profeta habló por su propia cuenta. Al contrario, todos ellos hablaron de parte de Dios y fueron guiados por el Espíritu Santo" (2 Pedro 1:21) En la profecía se superan las limitaciones temporales y el profeta ve, escucha o entiende la voluntad de Dios para Su pueblo. No es creación humana sino revelación de Dios. Él es el único que puede conocer el futuro y explicar el pasado lejano, porque Él es eterno. Entrar en la profecía es entrar en la dimensión de la eternidad.

INMENSIDAD DE DIOS
En una oportunidad, el obispo Agustín de Hipona (354-430), inmerso en sus pensamientos buscando infructuosamente la explicación del misterio de la Trinidad, vagaba por la orilla de la playa y vio a un niño con su balde llevando repetidas veces agua del mar para un huequito que había en la arena. San Agustín le preguntó al niño el porqué de esos viajes y el niño le contestó que lo hacía para meter el mar en ese huequito; el obispo asombrado le dijo: Niño, no te das cuenta que es imposible meter el mar que es tan inmenso en ese huequito. El niño que era nada más y nada menos que un mensajero de Dios, le dijo: ¿y por qué tu quieres meter la inmensidad de Dios dentro de tu cabeza?

No existe una sola palabra humana que pueda caracterizar o describir completamente a Dios, ya que ninguna puede encerrar toda su inmensidad, pues él es EL QUE ES. San Pablo enseña que el misterio de la piedad es muy grande. ¡Cuánto más lo será la doctrina de Dios! (1 Timoteo 3:16)
No debemos confundir el espacio con la inmensidad de Dios, pues el espacio, cualquiera que sea su naturaleza íntima y la realidad objetiva que le corresponda, envuelve en su concepto dimensiones o cantidad mensurable. Dios tiene la propiedad de inmenso, en razón a que contiene la facultad o virtud de llenar con su Presencia todas las cosas desde el momento que existan. El espacio y la inmensidad son cosas, no solamente distintas, sino separables e independientes.

Dios aparece al Hombre.
"Habiendo, pues, resucitado Jesús por la mañana, el primer día de la semana, apareció primeramente a María Magdalena, de quien había echado siete demonios. / Yendo ella, lo hizo saber a los que habían estado con él, que estaban tristes y llorando. / Ellos, cuando oyeron que vivía, y que había sido visto por ella, no lo creyeron. / Pero después apareció en otra forma a dos de ellos que iban de camino, yendo al campo. / Ellos fueron y lo hicieron saber a los otros; y ni aun a ellos creyeron. / Finalmente se apareció a los once mismos, estando ellos sentados a la mesa, y les reprochó su incredulidad y dureza de corazón, porque no habían creído a los que le habían visto resucitado." (San Marcos 16:9-14).

Como dice San Pablo a los filósofos del Areópago de Atenas, Dios hizo al linaje humano de una sola sangre. Todos provenimos de la pareja única de Adán y Eva, de tal modo que podemos identificarnos unos con otros como humanos de la misma especie. Gracias a que pertenecemos al mismo linaje somos capaces de sentir como el otro. Desde ese punto de vista advertimos que todos los seres humanos pertenecemos a una sola gran familia: la familia humana o Humanidad.
Los límites de nuestra habitación.

Luego agrega el Apóstol, que Dios puso esta Humanidad sobre la faz del planeta, para que lo habitara todo. La Tierra es nuestra casa, el "oikoumene" que significa "el orbe habitado" o "la tierra habitada", de donde proviene la palabra utilizada para indicar la unidad o unión de la Iglesia, "ecumenismo". Tenemos una sola cosa donde habitar y necesitamos aprender a convivir en ella con respeto, tolerancia y misericordia.

El cuadro de nuestra condición en esta tierra se completa cuando asegura que Él a los hombres "ha prefijado el orden de los tiempos y los límites de su habitación" (Hechos 17:26). Estamos insertos en un tiempo que transcurre como pasado, presente y futuro. El tiempo es algo real creado por Dios y que nos limita a cada uno a determinada cantidad de años de vida y a tener la experiencia de una época específica en la Historia humana. Nadie puede escoger la época en que habrá de vivir, ni renegar de ello. Para el ser humano el tiempo avanza en una sola dirección y debe aceptarlo con humildad. Igual cosa pasa con el lugar o espacio en que Dios le planta. El tiempo y el espacio son "los límites de su habitación".

Dios trasciende las limitaciones del Hombre.
El orden espacial impone limitaciones al hombre, sin embargo Dios las trasciende. Él está por sobre el tiempo, aunque lo respeta, pues Él mismo lo creó para que en él transcurriera la vida humana, para que en él se desarrollara la Historia de la Salvación. Asimismo estableció para el ser humano límites espaciales, como que no puede estar en más de un lugar a la vez ni puede desplazarse a la velocidad del pensamiento. La tecnología actual puede acercarnos un poco a ello pero jamás igualará a Dios en su ubicuidad o capacidad de estar presente en varias partes al mismo tiempo. Aún si alguien lo consiguiese, jamás alcanzaría la omnipresencia de Dios.

Para entender ésto, la Palabra de Dios nos narra tres apariciones del Maestro ya resucitado. La primera ocurre a María Magdalena en la mañana del domingo. Dice que "apareció" a la discípula proveniente de Magdala quien se había convertido de muchos pecados. Ella lo comunicó a los once pero éstos no le creyeron. Después sucedió a dos en el camino de Emaús que también se les "apareció", mas lo hizo con una apariencia diferente. Se lo contaron a los otros discípulos mas no les creyeron. El tercer caso es más impactante: estando los apóstoles sentados a la mesa, Jesús "apareció" repentinamente. El Maestro les reprochó su incredulidad y falta de sensibilidad espiritual. Nótese que en las tres ocasiones la Biblia utiliza la palabra "apareció"

"Aparecer" significa ponerse a la vista una cosa que estaba oculta, como el sol aparece al amanecer. Otra acepción de "aparecer" es mostrarse a la vista una persona o una cosa, especialmente una aparición o algo sobrenatural. Este es el caso de Jesucristo después de muerto. Él se apareció a sus discípulos, pero no lo hizo como un fantasma o espíritu incorpóreo sino como un Ser glorificado, sutil pero con capacidad de hablar, caminar, comer, etc. Era el Cristo retomando Su posición eterna de Dios, capaz de dominar y trascender a todas las limitaciones espaciales que tenemos los humanos.

¿No es maravilloso descubrir que nuestro Dios trasciende a nuestro espacio y tiempo? ¿No es hermoso descubrir con cuanto amor Él preparó un planeta y un tiempo para que nosotros experimentáramos y conociéramos la vida? ¡Qué extraordinario es que este Dios inmenso se introdujera en la Historia humana haciéndose Hombre en Jesús de Nazaret, con el único propósito de salvarnos! Alabemos a este Creador del Universo y sirvámosle con reverencia.

Dios no está limitado por el espacio
¡Qué maravilloso instrumento de comunicación es la Internet! Damos gracias a Dios por haber dado algo de Su inteligencia al hombre y haber permitido este invento. El hombre puede trascender el espacio con su mente y con los inventos creados por él, pero sólo parcialmente. Dios lo hace en plenitud. Con vehículos superveloces podemos devorar distancias, mas Dios lo hace a la velocidad de Su pensamiento. Dios estuvo con Cornelio en la intimidad de su oración sincera, pero también estuvo en el éxtasis de Pedro (Hechos 10:1-20)

"Cuando subieron del agua, el Espíritu del Señor arrebató a Felipe; y el eunuco no le vio más, y siguió gozoso su camino. / Pero Felipe se encontró en Azoto; y pasando, anunciaba el evangelio en todas las ciudades, hasta que llegó a Cesarea." (Hechos 8:39,40) Luego de evangelizar al eunuco, Felipe fue transportado o arrebatado por Dios a otra ciudad, para continuar realizando su obra. Dios, que no está limitado por el espacio, hizo disfrutar a Felipe esa experiencia imposible para el hombre. Podríamos decir que una mente bien entrenada lo debería lograr, pero jamás podría estar en todo lugar como Dios. Se dice que algunos santos cristianos han conocido el don de la ubicuidad, estar en dos partes a la vez, mas nadie podría tener la inmensidad de Dios.

El Señor estaba con Saulo al momento de su conversión en el camino a Damasco y también con Ananías cuando oraba, de modo que pudo coordinar su encuentro. Nosotros necesitamos teléfono, correo, internet; en cambio Dios no requiere nada de ello pues está en todas partes (Hechos 9:4-12)

¡Cuántas limitaciones tenemos los seres humanos! Demos gracias a Dios por ello, ya que Él puso los límites a nuestra habitación, límites de tiempo y espacio (Hechos 17:26) Si con ello el hombre fue capaz de rebelarse contra Dios ¿Se imagina usted qué haríamos sin las limitaciones impuestas por el Señor? Cada persona tiene talentos y dones dados por Dios; no los tiene todos porque somos humanos y no dioses. Así lo ha querido el Señor para que no nos envanezcamos y necesitemos unos de otros. No nos quejemos de nuestras limitaciones sino demos gracias al Padre por sus dones. Veamos el precioso líquido que hay en la copa y no lo que falta. Para que, "aunque ande en valle de sombra de muerte...", pueda decir como el salmista: "mi copa está rebosando" (Salmo 23:4,5).


BIBLIOGRAFÍA.
Walter Thomas Conner, "Doctrina Cristiana"; Casa Bautista de Publicaciones, USA, 1962.
David Yonggi Cho, "La Espiritualidad de la Cuarta Dimensión", Editorial Peniel.
http://www.diccionarios.com/consultas.php
http://www.filosofia.org/zgo/zgfe2503.htm#fe250307
http://www.abideinchrist.org/es/introprophetses.html