jueves, setiembre 04, 2008

ESTAR INSCRITO EN EL LIBRO DE LA VIDA.

CLAVES PARA LA FELICIDAD
VI PARTE

Pastor Iván Tapia

Lectura Bíblica: Apocalipsis 20:11-15

Propósitos de la Charla: a) Comprender que los cristianos no compareceremos en el Juicio Final; b) Valorar la importancia de que todo ser humano esté inscrito en el Libro de la Vida; c) Profundizar la idea de que las obras humanas no salvan del juicio Final y la condenación; d) Valorar y profundizar la comprensión de la Justicia de Dios.

“11 Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él, de delante del cual huyeron la tierra y el cielo, y ningún lugar se encontró para ellos. 12 Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras. 13 Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras. 14 Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda. 15 Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego.” (Apocalipsis 20:11-15)

Al cumplirse los mil años, Satanás reunirá a las naciones para un último ataque contra Dios (Apocalipsis 20:7-11). Es la ofensiva final contra Jerusalén por las naciones hostiles. Gog y Magog es todo lo que se opone a Dios. Los ejércitos hostiles bajo su comandante en jefe, el diablo, se dirigen contra el campamento del pueblo de Dios y contra la ciudad amada, es decir, Jerusalén. Esa ciudad será el factor geográfico de convocatoria para las huestes enemigas. Será el gran teatro de operaciones de la aldea global: aéreo, terrestre y con apoyo marítimo. Los ejércitos serán consumidos por el fuego del cielo. El diablo será arrojado al lago de fuego y azufre junto a la bestia y el falso profeta. Es el triunfo completo y definitivo de Dios. Los ejércitos de Satanás usarán todo tipo de armas tácticas y estratégicas convencionales como además agentes químicos, biológicos y nucleares.

En esta última y final maniobra ofensiva la dirección suprema de la fuerzas de la tierra estarán bajo el mando de Satanás como conductor político y militar. Él convocará a una movilización mundial de tropas para conformar el gran y más poderoso ejército mundial de todos los siglos. Éstos desplegarán todo tipo de medios disponibles ya sean terrestres, aéreos y marítimos. Jesucristo junto con su ejército celestial aplastará en forma definitiva y final a Satanás obligándolo en esta guerra a ser sometido y aniquilado por la eternidad, bajo la poderosa mano y voluntad de Dios.

En seguida todos los muertos que no reconocieron a Jesucristo en sus vidas, serán resucitados en la segunda resurrección, para ser juzgados ante el trono de Dios, conforme a sus obras. Por no haber creído al Evangelio, no están inscritos en el Libro de la Vida, por lo tanto serán condenados al lago de fuego. Dios da muchas oportunidades al ser humano durante su vida, para arrepentirse y aceptar a Jesucristo, pero éste desprecia ese regalo y prefiere vivir conforme a sus propios criterios. Sus propias obras le condenarán en el día del Juicio. La Palabra de Dios nos advierte:

“Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego”

PRINCIPALES ASPECTOS DEL JUICIO FINAL.

1. EL JUEZ: DIOS.
“Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él,…” (v.11,a) El milenio ha finalizado. San Juan visualiza “un gran trono”. Sobre todo trono se sienta un gobernante, rey o emperador. Éste tiene autoridad para ordenar, juzgar y condenar. Juan ve el trono, símbolo de esa autoridad máxima y también ve al que está sentado en el trono: Dios.

2. EL ESCENARIO DEL JUICIO FINAL.
“…de delante del cual huyeron la tierra y el cielo, y ningún lugar se encontró para ellos.” (v11b) El cielo y la tierra ya no se ven, como si se hubieran desplegado o huido de Su Presencia. No hay lugar para el cielo y la tierra, ya se anuncia su fin.

3. LA EVIDENCIA: LOS LIBROS.
“Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; ….” (v.12a) La “visión” de San Juan es una visión espiritual, él no está viendo con los ojos de la carne sino con su espíritu. Es una visión entregada por Dios a la Iglesia, no al mundo. Cuenta que “vio”, lo escribe en tiempo pasado porque él ya lo vio y porque el Espíritu Santo quiere darnos la seguridad de que eso ya es algo cumplido, que será así y no de otro modo. Él vio claramente a todos los difuntos no creyentes –puesto que los creyentes ya fueron resucitados en la primera resurrección- sin importar diferencias sociales, culturales, étnicas, etc. de pie frente a Dios. Solemnemente unos libros fueron abiertos más el Libro de la Vida. Los libros contienen un registro de las acciones de los que serán juzgados y el Libro de la Vida certifica si el nombre de esa persona está inscrito como salvo. Como en todo juicio justo, en el Juicio Final también se acudirá a las evidencias para juzgar a los no creyentes.

4. LOS JUZGADOS: LOS IMPÍOS QUE NO RECONOCIERON A JESUCRISTO.
“y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras.” (v12b) Los condenados de toda la Historia resucitarán para ser juzgados ante el Gran Trono Blanco de Dios. Ellos escogieron ser juzgados por sus propias obras, por tanto ahora les llegó el momento de vivir ese juicio. Escucharon el Evangelio mas lo rechazaron y como fracasaron en vivir bajo las normas de Dios, serán condenados por su orgullo, desobediencia e incredulidad. No existe aquello de un “infierno condicional”. La posición correcta es que el juicio de los condenados produce el tormento eterno para todos ellos. No son nuestras obras las que necesitamos hacer, sino las obras de Dios, y la principal es creer en Jesucristo. Así lo ha dicho el Señor: “Entonces le dijeron: "¿Qué debemos hacer para poner en práctica las obras de Dios?"Respondió Jesús y les dijo: "Esta es la obra de Dios, que creáis en el que él ha enviado" (Juan 6:28-29).

5. FORMA DE JUICIO: SEGÚN SUS OBRAS.
“Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras.” (v.13) Todos los océanos devolverán, el día del juicio final, los muertos que hay en él. En lenguaje simbólico el mar representa el mundo, todo el planeta entregará sus muertos. La muerte misma y el Hades o Seol, lugar de los muertos, entregarán los difuntos que tenía. Estos muertos no serán cristianos auténticos ya que ellos ya resucitaron en la segunda venida de Jesús antes del milenio, tampoco serán convertidos durante la gran tribulación, pues esos ya fueron resucitados al inicio del milenio, en la primera resurrección, como lo aclara el texto: “Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar; y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años. / Pero los otros muertos no volvieron a vivir hasta que se cumplieron mil años. Esta es la primera resurrección./ Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad sobre éstos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años.” (Apocalipsis 20: 4,6). La primera resurrección es la de los muertos en la venida de Jesús, junto con el arrebatamiento, más los “decapitados” durante la persecución en la tribulación. La segunda resurrección será la de los impíos. La primera es para vida, la segunda es para muerte. ¿En cuál resurrección participará usted?

6. LA CONDENA: LA SEGUNDA MUERTE.
“Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda.” (v.14) La muerte entró al mundo por la caída de Adán y Eva (Romanos 5:12); entró el pecado por su desobediencia y por ello, como consecuencia la degradación, la enfermedad y la muerte. El ser humano no fue creado para morir sino para vivir. Al final de los tiempos, en el juicio, la muerte desaparecerá del universo.

El Hades es la traducción griega de la palabra hebrea Seol y designa el lugar donde se van los muertos, en el Antiguo Testamento, tanto justos como injustos. En el Nuevo Testamento sólo van al Hades los que no aceptan a Jesús como su Salvador, en cambio los que sí lo aceptan van inmediatamente a la presencia del Señor. Llegará ese día en que no se necesitará el “lugar de los muertos” porque ya no habrá más muerte.

La “muerte segunda” es la muerte definitiva del alma, una muerte que será el resultado de no haber escuchado y obedecido el llamado de Jesucristo, de haber preferido vivir conforme a las propias ideas sin tomar en cuenta a Dios. Procura ponerte a cuenta con el Señor, tú que no le has aceptado como tu Salvador, para que no tengas que llegar a la “muerte segunda” y vivas una eternidad de condenación. “El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios. / Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas.” (San Juan 3:18,19)

7. EVIDENCIA FUNDAMENTAL DEL JUICIO: INSCRIPCIÓN EN EL LIBRO DE LA VIDA.
“Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego.” (v.15) Tengo la convicción de que no seré echado al lago de fuego al final de los tiempos, no porque sea una persona intachable, un “santo” en el sentido humano de la palabra, no porque jamás haya cometido pecados, ni sea tan bueno, no. Creo que no seré castigado con la muerte eterna porque ya Cristo murió por mi maldad. Él tomó mi lugar y el castigo que yo merecía. Luego de morir en la cruz, resucitó al tercer día y ascendió a los cielos después de 40 días (Hechos 1:3); fue victorioso sobre el imperio del mal. Así conquistó para mí, como para todo aquél que en Él crea, salvación eterna. Cuando creemos en Jesucristo y nos convertimos a Dios, cuando nacemos de nuevo, del agua y del Espíritu, nuestro nombre es escrito en el libro de la vida. Cuenta el Evangelio que los 72 discípulos regresaron de la misión que Jesús les encomendó y llegaron felices porque los demonios se les sometían. Entonces Cristo les respondió: “No se alegren porque someten a los demonios; alégrense más bien porque sus nombres están escritos en el Cielo” (San Lucas 10:20). Nuestro gozo no debe estar fundado sobre nuestro buen comportamiento, sino en que Jesucristo ya conquistó para nosotros el cielo. “El que venza vestirá de blanco. Nunca borraré su nombre del Libro de la Vida; más bien lo proclamaré delante de mi Padre y de sus Ángeles” (Apocalipsis 3:5). La salvación es una obra de Dios y no del ser humano.

El lago de fuego es un lugar de tormento en algún lugar desconocido para nosotros, pero el nombre tiene un paralelo interesante en la historia que nos da un modelo claro y terrible sobre el tormento que los condenados sufrirán. El Mar Muerto está lleno de un agua tan rica en sal y otras sustancias minerales, que el cuerpo humano flota en el agua sin ningún esfuerzo. En otras palabras, usted no puede hundirse en esa agua aunque lo intente. En tiempos antiguos el petróleo salía periódicamente a la superficie y se solidificaba en una sustancia como alquitrán, la cual los recolectores la cortaban en trozos del tamaño de un ladrillo y la vendían en la costa. Cuando se volvía a derretir, hacía un buen adhesivo para cementar los bloques de construcción; los egipcios también la utilizaban para embalsamar. Esa sustancia permanecía tanto en la superficie del agua, que los romanos le llamaron el Mar Muerto, “Lago Asfaltus”, de allí se deriva la palabra asfalto en español. De tiempo en tiempo, durante una tormenta eléctrica, un rayo caía en la superficie del agua incendiando el asfalto. Cuando eso sucedía, le llamaban "el Lago de Fuego". Imagínese por un momento que usted se encuentra en agua profunda. Mientras pueda mantener su cabeza fuera de la superficie, usted puede respirar. Pero la superficie está en llamas, entonces usted sostiene la respiración para hundirse bajo el agua y escapar de las llamas. Pero la densidad del agua lo devuelve a la superficie, como un corcho, hacia el fuego. Y así es día y noche. Usted se dobla y gira y se retuerce buscando algún lugar en donde poder respirar, aunque sea por un instante. Usted añorará la muerte y la buscará, pero no podrá morir porque no hay escape para este castigo.

CONCLUSIÓN.
Los cristianos no iremos a Juicio, si es que realmente nos hemos convertido a Jesucristo. Para no comparecer ante el Gran Trono Blanco, en el Juicio Final, es necesario que estemos inscritos en el Libro de la Vida. Nuestras obras no son una buena defensa o argumento para ese día.

¿Por qué Dios lo hizo así? A objeto de que nadie pudiese vanagloriarse de haber alcanzado la salvación por sí mismo. ¿Significa esto que no debemos obrar? No, nuestro deber es actuar bien, obrar de acuerdo a la voluntad de Dios. Si somos auténticos cristianos lo haremos así.

Si el Juicio Final no es para los cristianos ¿con qué fin lo predicamos? Para que no seamos engañados y tengamos miedo de ese Juicio, al cual no asistiremos. Además, para que examinemos si somos salvos y estamos inscritos en el Libro de la Vida.

¿Es injusto Dios al condenar eternamente a los hombres? No, Él es Justo porque los hombres prefirieron las tinieblas, entonces a las tinieblas se les destina. ¿Qué impide que un ser humano crea y siga a Jesucristo? Su orgullo e incredulidad.

Hasta ahora hemos visto que la felicidad eterna se encuentra en la adquisición de estas claves o posesiones espirituales: 1) la Sabiduría de temer a Dios y guardar Sus mandamientos; 2) la Esperanza en la manifestación de los hijos de Dios; 3) la relación con el Padre a través de la Justicia establecida por Él en la fe en Jesucristo; 4) la Verdad que es Cristo la Roca; 5) la Revelación de nuestro destino como discípulos Suyos. Y en esta lección hemos aprendido que hay una sexta posesión, un bien mejor que cualquier cosa de este mundo, la convicción de que nuestros nombres están escritos en gloria, en el Libro de la Vida.

PARA REFLEXIONAR:
1) ¿Cuántos días estuvo Jesús en la tierra, después de resucitar?
2) ¿Cómo será considerado por Dios lo bueno que hayan podido hacer los incrédulos? ¿Le servirá como defensa?
3) El para los incrédulos ¿tendrá la intención de ayudarles a entender algo o es el pago por haber sido incrédulos?
4) A su juicio ¿cuál es el propósito del Milenio?
5) ¿cuál fue la excusa de Adán y de Eva cuando desobedecieron a Dios? ¿Cuál es nuestra excusa? ¿Cuál será la respuesta de Dios a esa excusa en el milenio?
6) Lea y analice San Mateo 25:31-46. ¿Qué sucederá con los incrédulos que sobrevivieron a la Gran Tribulación?
7) El Señor Jesucristo ¿ha estado ausente o presente entre Su pueblo durante los 2000 años después de su resurrección?

BIBLIOGRAFÍA
1) Maestro José Herrera Rodríguez; “Apocalipsis”; Instituto Teológico Interdenominacional; Instituto Nocturno Asambleas De Dios; Valparaíso, Chile.
2) Jack Kelley; http://www.gracethrufaith.com/estudios-biblico-espanol/apocalipsis-en-espanol/Apocalipsis-19-20

1 comentario:

Noemi dijo...

Bendiciones, les visito nuevamente.
Mi blog www.creeenjesusyserassalvo.blogspot.com