domingo, octubre 10, 2021

LA TRAMPA DEL FIADOR

 




Sermón Nº 905. 10/10/2021

MAYORDOMÍA / CONSEJO 1

LA TRAMPA DEL FIADOR

© 2021 Iván Tapia


"1 Hijo mío, si salieres fiador por tu amigo,

Si has empeñado tu palabra a un extraño,

2 Te has enlazado con las palabras de tu boca,

Y has quedado preso en los dichos de tus labios.

3 Haz esto ahora, hijo mío, y líbrate,

Ya que has caído en la mano de tu prójimo;

Ve, humíllate, y asegúrate de tu amigo.

4 No des sueño a tus ojos,

Ni a tus párpados adormecimiento;

5 Escápate como gacela de la mano del cazador,

Y como ave de la mano del que arma lazos."

Proverbios 6:1-5

 

E

s una insensatez hacerse responsable de la deuda de otro. Y además comprometerse a pagarla si el deudor no lo hace. ¿Cómo voy a responsabilizarme del la acción imprudente de otra persona? Mejor sería darle una ofrenda, regalarle dinero, colaborarle en un pago pero no caer en ese compromiso. Siempre será mejor dar a los necesitados o prestar, pero sin interés lo cual sería usura.

El Señor nos ha entregado por “mayordomía” cierta cantidad de recursos materiales. Mayordomía deriva de la palabra mayordomo que es alguien que ha sido encargado de administrar una hacienda por un amo o jefe. Los cristianos somos mayordomos de todo lo que poseemos. La Mayordomía es un área muy importante de la Teología Cristiana y enseña cómo administrar las llamadas “cuatro T”: Templo, talento, tesoro y tiempo. Nuestro deber es bien administrar los recursos que el Señor nos ha dado, no dilapidarlos y siempre tener el control sobre ellos. Ser fiador de otra persona es perder el control y quedar a merced de otro.

¿Cuál es el problema del fiador y cómo resolverlo?

  1. Estás preso en tus palabras. 

"1 Hijo mío, si salieres fiador por tu amigo,

Si has empeñado tu palabra a un extraño,

2 Te has enlazado con las palabras de tu boca,

Y has quedado preso en los dichos de tus labios."

Proverbios 6:1,2

Esta situación es cuando uno actúa como aval de otra persona, arriesgando así su propio dinero. También es aplicable a quien recomienda a otro para un trabajo, arriendo u otra responsabilidad. Puede suceder que esa persona no responda como uno esperaba, entonces quien ha hecho la recomendación queda en muy mal pie frente a otros. No podemos hacernos responsables de extraños. Tal vez de un familiar cercano o un amigo de mucha confianza. En verdad siempre es un riesgo ser “fiador” de otro. Puede que lo hagamos por misericordia, por bondad o para ayudar, pero debemos tener en cuenta la posibilidad de que esa persona nos falle.

La Biblia nos advierte que al ser fiador o aval o representante de otro, soy yo mismo quien me pongo una trampa, pues desconozco cómo va a actuar la persona recomendada. No culpemos a otros de lo que nos suceda. Al recomendar o ser aval de alguien, por ejemplo en el pago de una casa, un auto o algún menaje, podemos finalmente quedar como deudores nosotros. Si la persona queda sin trabajo, muere, se va al extranjero o sencillamente no quiere seguir pagando, tendrá que pagar el fiador. Hay personas muy deshonestas que buscan un alma incauta para pedirle el favor de que sea su aval. Y después engañan. Somos atrapados en nuestras propias palabras, dice la escritura. Por tanto, recomienda no ser aval ni fiador del extraño.


  1. Debes tragarte el orgullo y cobrarle al deudor. 

"3 Haz esto ahora, hijo mío, y líbrate,

Ya que has caído en la mano de tu prójimo;

Ve, humíllate, y asegúrate de tu amigo."

Proverbios 6:3

Al darnos cuenta del lío en que nos involucramos, todavía podemos salvarnos de una gran deuda, de muchos problemas y hasta de la cárcel. La manera que recomienda la Escritura es librarse del otro. Debemos entender que hemos sido cazados en una trampa. Quizás queríamos demostrar a esa persona nuestro aprecio, compasión y queríamos ayudarle. Una mala motivación sería que lo hiciéramos por vanidad o para sentirnos que somos superiores o muy buenos. De todas formas es una mala práctica. Quizás en la actualidad no se usa tanto el aval, la firma de otro que me respalde, porque el comercio tiene técnicas para endeudar a las personas ofreciéndoles préstamos, tarjetas de crédito y todo tipo de lazos para cazarlos y comprometerlos en deudas. Así se mantiene el sistema. 

Quien avala o respalda a otro sin mayor conocimiento de quien es esa persona, de su ética y de su responsabilidad y capacidad, en verdad se ha puesto en sus manos y puede ser destruido. Así es que lo primero a realizar, como medida de escape, es tragarse el orgullo y cobrar al amigo o conocido. Esto es en caso que sea dinero lo que está en juego. De ser la representación o respaldo ya no hay mayor solución que alertar a quien lo recibirá que usted ha querido ayudar pero que no puede responsabilizarse totalmente de las actitudes y actuaciones de esa persona. Por cierto es una acción difícil, por eso es mejor evitarla. A veces hay personas que esto no les importa y recomiendan sin hacerse problemas por el resultado. En esos casos va el prestigio del que recomienda y si no le importa su prestigio, será indiferente a los resultados. Pero yo creo que todos deseamos que se hable bien de nosotros, nuestras familias y amigos. 


  1. Necesitas escapar de la trampa. 

"4 No des sueño a tus ojos,

Ni a tus párpados adormecimiento;

5 Escápate como gacela de la mano del cazador,

Y como ave de la mano del que arma lazos."

Proverbios 6:4,5

La acción reparadora o preventiva debe ser inmediata. Por eso la Biblia dice que se debe actuar rápido, no dormirse ni descansar, sino actuar como el animal que arranca del cazador. Da la impresión que aquí se habla de personas que buscan fiadores para burlar, no un pobre que no dispone de dinero ni amistades para sobrevivir y encontrar trabajo. Tal estafador es peligroso y hay que arrancar de él. No dormirse ni darse descanso, huir tan rápido como el venado del cazador. Volar rápidamente para no caer en la trampa maligna. 

Insiste el libro de Proverbios en este tema varias veces, lo cual es muy bueno considerar. Sabiendo el Señor nuestra debilidad nos advierte: 

·         “15 Con ansiedad será afligido el que sale por fiador de un extraño; Mas el que aborreciere las fianzas vivirá seguro.” (Proverbios 11:15) 

·         “18 El hombre falto de entendimiento presta fianzas, Y sale por fiador en presencia de su amigo.” (Proverbios 17:18) 

·         “16 Quítale su ropa al que salió por fiador del extraño, Y toma prenda del que sale fiador por los extraños.” (Proverbios 20:16) 

·         “26 No seas de aquellos que se comprometen, Ni de los que salen por fiadores de deudas. / 27 Si no tuvieres para pagar, ¿Por qué han de quitar tu cama de debajo de ti?” (Proverbios 22:26,27)

El único que fue correctamente nuestro “Fiador” es Jesucristo, quien pagó nuestra deuda completa ante el Padre, pero lo hizo voluntariamente y sin que nosotros los pecadores se lo hubiéramos pedido. Teníamos una deuda enorme con Dios, por nuestros pecados, y Él compró esa deuda con Su propia vida y nos hizo limpios, nos justificó, nos redimió y nos santificó para ser salvos eternamente. Indudablemente es el Único y mejor Fiador:

“Por tanto, Jesús es hecho fiador de un mejor pacto.” (Hebreos 7:22)


CONCLUSIÓN 

La Palabra de Dios en este proverbio nos advierte sobre el peligro de ser fiador de un extraño. El problema del fiador es que queda preso de sus palabras y es obligado a cargar con una deuda ajena. La única forma de resolverlo es deponiendo todo orgullo y cobrándole al deudor. Es preciso cuanto antes escapar de la trampa del enemigo. 

Somos mayordomos de los recursos que el Señor nos ha entregado para administrar. Caer en el error de ser fiador o aval de un desconocido, es atentar contra nuestra mayordomía, es una irresponsabilidad. 

El único y correcto Fiador es Jesucristo que pagó nuestras deudas con Dios. La deuda que teníamos la constituyen los numerosos pecados nuestros, mas Él nos limpió de ellos, de toda culpa y acusación, por medio del Nuevo Pacto.


No hay comentarios.: