domingo, julio 16, 2017

CUBRE TU DESNUDEZ.

 


© Pastor Iván Tapia Contardo 

Lectura bíblica: “8 Y oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba en el huerto, al aire del día; y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia de Jehová Dios entre los árboles del huerto. / 9 Mas Jehová Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú? / 10 Y él respondió: Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí.” (Génesis 3:8-10) 

Idea central: Descubrir y cubrir nuestra desnudez.
 

Objetivos: a) Identificar las tres mentiras del diablo; b) Identificar las tres tentaciones al pecado; c) Reconocer nuestra desnudez espiritual; y 4) Recibir la vestidura del Señor. 

Resumen: Adán y Eva, al caer en pecado, fueron “desvestidos” de su pureza e ingenuidad. El hombre está desnudo ante Dios. La desnudez simboliza nuestra condición de pecadores necesitados de una cobertura. Jesucristo es la única Vestidura que puede cubrir esa desnudez.

 

L
a desnudez siempre ha sido un tema álgido en la vida social. Mostrar el cuerpo en esta sociedad es sinónimo de inmoralidad, lujuria, tentación, pecado. Hay pueblos que cubren el cuerpo de la mujer totalmente, con ropas oscuras, para evitar su propia inmoralidad, para evitar la tentación de la lujuria, el adulterio, la fornicación. Sin embargo en el Arte, el desnudo es visto como motivo de belleza, pero muchas veces se evita mostrar los órganos sexuales. La desnudez, se enseña, no debe descubrirse delante de otros, salvo en la intimidad del matrimonio. Algunos están obsesionados con ver desnudos a otros seres humanos y esto es motivo de la pornografía y desviaciones sexuales. Pero finalmente el desnudo es cuestión de la cultura en que vivimos; algunas religiones castigan duramente el desnudo, mas el problema no está en el desnudo mismo sino en el ojo del que mira, más propiamente en el corazón del observador. Si mi ojo es lujurioso miraré con lujuria, pero si mi ojo es limpio miraré limpiamente. El problema no es mirar, sino mirar con deseo. En un campo nudista nadie se extraña de ver cuerpos desnudos; como estar en las duchas del gimnasio o en un baño sauna; un médico mira a la enferma desnuda como una paciente necesitada de ayuda, pero a su esposa desnuda la mira como su mujer. El artista no ve con deseo a la modelo, sino como un objeto estético. Depende del contexto es como vemos la desnudez.  

En la Biblia se nos presenta por primera vez la desnudez en las personas de Adán y Eva, nuestros primeros padres. Mientras ellos permanecieron en la gracia no se percataron de que estaban desnudos, no le daban importancia a algo tan evidente, como que los animales tampoco usaban vestidos, salvo su piel, pelaje, escamas o plumas. Pero bastó que desobedecieran al Señor para que se dieran cuenta de su desnudez y aquella comenzara a ser un problema para ellos. Adán cuando pecó conoció su propia desnudez y sintió culpa; entonces quiso vestirse. Tontamente pensó esconderse de Dios, Aquél de quien nadie puede huir porque Él es ELROÍ, el Dios que todo lo ve (Génesis 16:13)

La pareja que siempre conversaba con el Señor, que se paseaba en el huerto de Edén, al aire del día, ahora se escondía de Dios, pues el pecado nos aleja de nuestro Creador y avergüenza.  

En el Edén no necesitaban vestidos para cubrir sus cuerpos porque estaban vestidos de pureza e ingenuidad. Esta última característica es la del ingenuo, el cual es sincero, candoroso y sin doblez y actúa sin tener en cuenta la posible maldad de alguien o la complejidad de una situación. Así eran ellos: de un corazón sincero, sin doblez y sin malicia. Por tal motivo pudo el diablo aprovecharse de ellos y conducirlos a la desobediencia. Fueron demasiado ingenuos. Al caer en pecado fueron “desvestidos” de su pureza e ingenuidad, se sintieron impuros y procuraron vestirse de algún modo físico, pero no espiritual. 

Del mismo modo el pecador trata de vestirse de justo y bueno ante sí mismo, los demás y el dios que tenga, si lo tiene. Pero en verdad, sea lo que nos pongamos para cubrirnos, nada podrá tapar nuestro pecado, sólo el arrepentirnos y volvernos a Dios para recuperar aquel estado de gracia en que estaban nuestros primeros padres antes de pecar. Necesitamos entender que estamos desnudos ante Dios; necesitamos descubrir nuestra desnudez espiritual. Si aceptamos las debilidades, errores y pecados que tenemos, entonces podrá Dios cubrir nuestra desnudez, pero si pretendemos cubrirla nosotros, seguiremos muy lejos de Él, tanto como lo estuvieron Adán y Eva después de la caída. 

¿Cómo podemos cubrir nuestra desnudez? 

  1. Identificando las tres mentiras del diablo.
“1 Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto? /“2 Y la mujer respondió a la serpiente: Del fruto de los árboles del huerto podemos comer; / 3 pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis. / 4 Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis; / 5 sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal.” (Génesis 3:1-5) 

La serpiente, con la astucia del diablo, trató de desorientar a la mujer en cuanto a la orden de Dios, quien le había dicho que podía comer de todos los árboles del huerto menos del árbol de la ciencia del bien y del mal (Génesis 2:17) La mujer recordaba y entendía perfectamente la orden de Dios. Entendía que si lo hacían morirían, pero fue débil a los argumentos de Satanás. 

La mentira de la serpiente contiene las aseveraciones:

1)      “No moriréis” Es una mentira que pretende inyectar desconfianza contra el Señor. A nosotros nos dice: nada te sucederá si haces lo que te gusta. 

2)      “El día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios,” En cierto modo era cierto, pues al rebelarse contra Dios entraría la corrupción diabólica en ellos y tomarían conciencia del bien y el mal. Pero no serían como Dios. “Ser como Dios” es la tentación con que el diablo siempre trata de hacer caer al ser humano, que tenga poder y dominio sobre muchos. Lo hizo con Jesús cuando le ofreció este mundo: “8 Otra vez le llevó el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, / 9 y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adorares.” (San Mateo 4:8,9) A nosotros nos dice: Si haces lo que te gusta te sentirás realizado y será una gran persona. 

3)      “sabiendo el bien y el mal.” Cuando Adán y Eva obedecían en todo a Dios, desconocían lo malo como el robo, el asesinato, la lujuria, la ambición y cualquier pecado. Al desobedecer a Dios y dar paso a la ambición y el desengaño, además de entrar la culpa en ellos, conocieron la diferencia entre obedecer y desobedecer, hacer lo bueno y hacer lo malo, entre pecar y no pecar. En otras palabras, ellos antes de desobedecer estaban en la Gracia de Dios. El “árbol de la ciencia del bien y del mal” es como la Ley que nos da a conocer lo bueno y lo malo. Cuando Adán y Eva comieron de su fruto, desobedecieron a Dios y despertaron al pecado. A nosotros nos dice: Has lo que te agrada y verás que tendrás mucha experiencia conociendo lo bueno y lo malo de la vida. 

  1. Identificando las tres tentaciones al pecado.
“6 Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella.” (Génesis 3:6) 

Tres características, tenía el “árbol de la ciencia del bien y del mal”: 

1)      “Árbol era bueno para comer” retrata la tentación de la carne. El diablo, en la tentación de Jesús en el desierto, le incitó a comer convirtiendo piedras en panes: “2 Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre. / 3 Y vino a él el tentador, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan.” (San Mateo 4:2,3) La tentación de la carne apunta a las necesidades más básicas del ser humano: comer, dormir, tener sexo; de allí la importancia del ayuno, la vigilia y la continencia en el camino de santificación. La lujuria, la gula y la pereza son pecados que nacen de estas tentaciones de la carne. 

2)       “Agradable a los ojos” retrata los deseos superficiales, lo mundano. Un ardid satánico es tentarnos con lo superficial, frívolo, vano, como preocuparnos del qué dirán, de nuestra apariencia, de seguir la moda exageradamente, el sentido estético por sobre lo ético. La avaricia, la envidia y la ira son pecados relacionados con el “mundo”, el deseo de los ojos. 

3)      “Codiciable para alcanzar la sabiduría” muestra la tentación de ser “dios”, retrata la tentación del diablo; el pecado fundamental de Lucifer y de todo hombre pecador: la vanagloria de la vida, el pecado de soberbia u orgullo del corazón rebelde contra Dios. 

San Juan resume esta condición del pecador en estas palabras: “Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo.” (1 Juan 2:16) La carne, el mundo y el diablo son nuestros principales enemigos. 

  1. Reconociendo nuestra desnudez.
“7 Entonces fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos; entonces cosieron hojas de higuera, y se hicieron delantales.” (Génesis 3:7) 

Cuando Adán y Eva consumaron su pecado, es decir comieron del fruto prohibido desobedeciendo la orden de Dios, conocieron el bien y el mal, y se dieron cuenta que estaban desnudos. Antes no les preocupaba andar desnudos por el huerto de Edén, como todas las demás criaturas. Pero cuando pecaron descubrieron su desnudez, se sintieron sucios y quisieron cubrirse. Sobre todo cubrieron sus sexos, se avergonzaron de mostrar su intimidad, ya que los órganos sexuales son lo más íntimo que tenemos en el cuerpo “y a aquellos del cuerpo que nos parecen menos dignos, a éstos vestimos más dignamente; y los que en nosotros son menos decorosos, se tratan con más decoro.” (1 Corintios 12:23 

Nosotros también cuando pecamos descubrimos nuestra desnudez, la debilidad de la carne y del alma que nos hace caer en la maldad y ofender al Señor. Nuestros primeros padres quisieron cubrir esa desnudez con hojas de higuera. Este es el primer árbol nombrado en la Biblia, después del árbol de la vida y el árbol de la ciencia del bien y del mal. Las hojas de la higuera, arrancadas del árbol, ásperas y malolientes, pronto se marchitan, así es que serán un vestido de muy poca duración. Simbolizan la religión hecha por el hombre y la falsa justicia, que procura encubrir nuestra miseria. Es sabido que la higuera representa a Israel, el pueblo de Dios. La religión legalista que pretende justificarnos por obras humanas, no quita la culpa ni liberta al ser humano. 

Dos situaciones se dan cuando caemos en pecado:

1)      Son abiertos los ojos; reconocemos el error y sentimos dolor por haber pecado.
2)      Conocemos que estamos desnudos; nos percatamos de la debilidad humana. 

La solución al problema no es cubrirnos con nuestras pobres “hojas de higuera” como:

a)      Negar el pecado.
b)      Buscar una justificación o pretexto.
c)      Hacer un sacrificio para agradar a Dios.
d)     Hacer buenas obras para sentirnos buenos 

El inicio de la solución es reconocer que estamos desnudos frente a Dios, es decir que somos pecadores. 

  1. Recibiendo la vestidura del Señor.
“8 Y oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba en el huerto, al aire del día; y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia de Jehová Dios entre los árboles del huerto. / 9 Mas Jehová Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú? / 10 Y él respondió: Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí.” (Génesis 3:8-10) 

La solución a nuestra desnudez espiritual y moral es aceptar la vestidura que Dios nos da. Él con misericordia por la primera pareja humana en pecado, mató un animal para hacerles vestiduras:

“Y Jehová Dios hizo al hombre y a su mujer túnicas de pieles, y los vistió.” (Génesis 3:21) Fue el primer sacrificio de sangre; asimismo lo ha hecho por nosotros: envió a Su Hijo a morir en la cruz para cubrir nuestra desnudez.  

Los cristianos necesitamos cubrirnos con Cristo como si fuera un vestido: “pues así seremos hallados vestidos, y no desnudos.” (2 Corintios 5:3); “Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia” (Efesios 6:14); “Y como un vestido los envolverás, y serán mudados; Pero tú eres el mismo, Y tus años no acabarán.” (Hebreos 1:12) 

Nos cubrimos de Cristo en oración, dando los siguientes pasos:

1)      Reconociendo el pecado ante Dios
2)      Doliéndonos por ofender la santidad del Señor
3)      Pidiendo perdón al Señor
4)      Acudiendo a la sangre de Jesucristo derramada en la cruz
5)      Aplicando la Palabra de Dios 

La desnudez del pecador sólo puede ser cubierta por la sangre de Jesús. Hoy otro tipo de hojas cubre nuestra desnudez: las hojas del árbol de la vida que es Cristo: “En medio de la calle de la ciudad, y a uno y otro lado del río, estaba el árbol de la vida, que produce doce frutos, dando cada mes su fruto; y las hojas del árbol eran para la sanidad de las naciones.” (Apocalipsis 22:2) 

El ser humano pecador tiene miedo de Dios porque conoce Su severidad; sabe que Dios es un Ser moral con una Ley estricta. A veces opta por negarlo, decir y pensar que Dios no existe; o bien vestir a Dios con un traje distinto, hacerse un dios a su medida. Muchas veces prefiere esconderse de Dios y justificarse a sí mismo con todo tipo de obras y buenas intenciones. Pero Dios siempre nos está mirando y nos pregunta ¿Dónde estás tú? Como hijos de Adán, siempre tememos a Dios y Su castigo. Mas Él nos llama a Su lado para perdonarnos, para decirnos cuánto nos ama, para que conozcamos Su gran amor en Jesús y para que cubramos nuestra desnudez.  

Queridos hermanos: No nos engañemos, estamos desnudos. Somos pecadores, “Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en nosotros.” (1 Juan 1:10) Todos en esta Iglesia necesitamos descubrir nuestra desnudez (pecado, debilidad) ante Dios, para que Él la cubra con la vestidura de Cristo. 

CONCLUSIÓN.

Es necesario que todo ser humano reconozca su desnudez, que es un pecador. Los cristianos también debemos comprender que estamos desnudos ante Dios y que no somos superiores a los demás. Esa desnudez de alma y espíritu debe ser cubierta, pero no por hojas de higuera o falsas vestiduras, sino por las hojas del árbol de la vida que es Jesucristo. El camino correcto para cubrir nuestra desnudez es: 1) Identificando las tres mentiras del diablo, No moriréis, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal; 2) Identificando las tres tentaciones al pecado, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida; 3) Reconociendo nuestra desnudez; y 4) Recibiendo la vestidura del Señor.
 

PARA TRABAJAR EN EL CENÁCULO:

1)      ¿Considera usted inmoral la desnudez?

2)      ¿Ha vivido en su vida cristiana la experiencia de alejarse de Dios?

3)      ¿Cómo podemos recuperar el estado de gracia en que estaban nuestros primeros padres antes de pecar?

4)      ¿Es bueno o malo estar desnudo ante Dios?

5)      ¿Qué debilidades, errores y pecados desea superar?

6)      ¿Qué árboles de la Biblia se nombraron en este sermón?

7)      ¿Por qué Adán y Eva cubrieron sus órganos sexuales?

8)      ¿Qué representa la higuera en la Biblia?

9)      ¿Actúa Dios con nosotros del mismo modo con que lo hizo con Adán y Eva cuando pecaron?

10)  ¿Qué lugar se debe dar al sacrificio en la vida cristiana?

 

 

BIBLIOLINKOGRAFÍA.

  • Reina, Casiodoro de (1960). “La Santa Biblia” Estados Unidos: Broadman & Holman Publishers.
  • MacArthur, John. (2011). “Biblia de Estudio MacArthur” Estados Unidos: Thomas Nelson Inc. 
  • (1979). “Dios Habla Hoy, La Biblia Versión Popular” Sociedades Bíblicas Unidas.
  • (1960). “La Santa Biblia” Sociedades Bíblicas Unidas. Recuperado de: http://www.gentle.org/biblia/
  • “Nuevo Testamento, Edición Pastoral” Chile, Ediciones Mundo, 1974.
  • “Diccionario de la Real Academia de la Lengua de España” Disponible en: http://www.rae.es/
  • Concordancia electrónica de la Biblia” Disponible en: http://www.miconcordancia.com/concordancia.php
  • Rizo Martínes, José L. “Diccionario Bíblico” Recuperado de: http://es.scribd.com/doc/50636670/Diccionario-Biblico-Jose-L-Rizo-Martinez#scribd
  • (1966, 1970, 1979, 1983, 1996) Dios habla hoy” ®, © Sociedades Bíblicas Unidas, Disponible en: https://www.biblegateway.com/versions/Dios-Habla-Hoy-DHH-Biblia/

 

 

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