domingo, abril 05, 2009

UNA VOLUNTAD EVANGELIZADORA.


LLAMANDO VIDAS AL REINO
V PARTE

Lectura Bíblica: San Marcos 16:15

Propósitos de la Charla: a) Adquirir una mentalidad evangelizadora; b) Desarrollar actitudes y acciones evangelizadoras.


Texto central: “1 Por lo cual, teniendo nosotros este ministerio según la misericordia que hemos recibido, no desmayamos. 2 Antes bien renunciamos a lo oculto y vergonzoso, no andando con astucia, ni adulterando la palabra de Dios, sino por la manifestación de la verdad recomendándonos a toda conciencia humana delante de Dios. 3 Pero si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden está encubierto; 4 en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios. 5 Porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo como Señor, y a nosotros como vuestros siervos por amor de Jesús. 6 Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo.” (2 Corintios 4:1-6)

Dar testimonio y evangelizar son deberes inexcusables de todo discípulo de Jesucristo. Él dio la orden de hacerlo, puesto que si no hay evangelización Su muerte no tiene sentido. Él aceptó la cruz para nuestra redención y si el mensaje de que Él ha muerto por la Humanidad no llega a los hombres ninguno se entera y su sacrificio habría sido en vano. Tal vez usted tiene un vecino que no ha escuchado claramente acerca de Jesucristo; quizás algún familiar suyo no entiende el mensaje del Evangelio; o alguno de sus amigos o compañeros de trabajo o estudio todavía no ha recibido el mensaje de salvación. Probablemente sea usted la única persona en que ellos tendrían confianza de escuchar este valioso comunicado. Pero usted, por desconocimiento, temor, vergüenza, desinterés o cualquier otra causa personal, no lo hace. Es hora que todos recordemos el mandato de Cristo “Predicad mi evangelio a toda criatura” (San Marcos 16:15) y nos transformemos en discípulos evangelizadores.

Todo discípulo de Jesucristo debe tener una voluntad evangelizadora.

¿Cómo hacerlo? ¿Cómo obra el discípulo con mentalidad evangelizadora? Pone en práctica las siguientes actitudes y acciones:
· Evangeliza sin desmayar.
· Evangeliza al modo de Dios.
· Evangeliza abiertamente.
· Descubre al enemigo.
· Predica a Jesucristo Señor.
· Ilumina el alma del inconverso.

1. EVANGELIZA SIN DESMAYAR.
“Por lo cual, teniendo nosotros este ministerio según la misericordia que hemos recibido, no desmayamos.” (2 Corintios 4:1)

Los cristianos tenemos un ministerio a cumplir, un servicio al Señor y a la Humanidad, cual es anunciar el Evangelio de Jesucristo. Este es un trabajo importante que no se puede delegar, no podemos decir “no, esta es función de los evangelistas y yo no lo haré”. Por cierto es una misión encargada por el Señor antes de partir a los cielos: “Id y haced discípulos a todas las naciones” (San Mateo 28:19)

Dios fue tan misericordioso que nos sacó de las tinieblas mediante la muerte de Su Hijo. Estábamos en delitos y pecados, andábamos según nuestras propias concupiscencias siguiendo al diablo. ¡Cómo no vamos a estar agradecidos de su misericordia! En esta misma medida debiéramos reaccionar, anunciando ahora nosotros el Evangelio, como nos fuera anunciado. Recuerde a aquellas personas que le hablaron a usted de Cristo y Su magnífica salvación y ore por ellas. Es una forma de honrar el trabajo de Dios en su vida. No es poca cosa anunciar el Evangelio de la paz. ¡Cuán hermosos son los pies del que anuncia el Evangelio de la paz! (Isaías 52:7; Efesios 6:15)

No podemos desmayar, tenemos que seguir adelante en la tarea que el Señor nos ha encomendado. “De gracia recibisteis, dad de gracia” (San Mateo 10:8) y con mucho entusiasmo. No siempre tendremos el éxito esperado en nuestra labor, pero sabemos que siempre será del Señor la victoria. “No nos cansemos, pues de hacer el bien, porque a su tiempo segaremos si no desmayamos” (Gálatas 6:9). El que desmaya o abandona la lucha es alguien a quien faltó la fe. ¿Ha desmayado usted en su misión de anunciar el Evangelio?

2. EVANGELIZA AL MODO DE DIOS.
“Antes bien renunciamos a lo oculto y vergonzoso, no andando con astucia, ni adulterando la palabra de Dios, sino por la manifestación de la verdad recomendándonos a toda conciencia humana delante de Dios.” (2 Corintios 4:2)

Es necesario que todo evangelizador renuncie al modo humano de evangelizar, el cual es:

a) Andar en forma oculta, que no oculte más el Evangelio, el cual es como una lámpara que ilumina a todo el mundo. Dios ilumina en primer lugar con Su gran amor, pues Dios es luz y también es amor. En segundo lugar ilumina el entendimiento, haciendo comprender a las personas que están en pecado y en tinieblas y que necesitan un Salvador.

b) Tampoco se trata de andar astutamente, usando argucias para atraer a las personas a Jesucristo. No necesitamos comprar a la gente con ofertas baratas, ni convencerlas con filosofía o falsa ciencia. Basta con el Evangelio. Dios se defiende solo, no necesita que yo le defienda. Para eso está el Espíritu Santo que convence al mundo de pecado.

c) Si por atraer a otros le ocultamos o adulteramos la verdad de Dios escrita en Su Palabra, estaremos cometiendo un gran pecado y fallando a la fe.

La única forma de predicar el Evangelio es manifestándolo tal como está escrito y viviéndolo como testigos de Jesucristo. El Evangelio se manifiesta por palabras y por obras, debe haber una perfecta concordancia entre lo que usted habla y lo que usted hace, esto se llama coherencia y consecuencia. Somos coherentes con nuestro discurso cuando actuamos conforme a él. Usted será coherente y más creíble en el Evangelio, si lo pone por obra. Una persona consecuente es la que demuestra con sus hechos lo que dice y cree.

El contenido de la evangelización es Jesucristo y Su Evangelio, pero este va envuelto en el mensajero. Muchas veces no se cree al mensaje por el mensajero que lo trae. Usted y su persona moral y espiritual acreditan o desacreditan el mensaje, lo recomiendan. No es que nos recomendemos a nosotros, puesto que nada somos ni tenemos aparte del Señor, sino que nos empeñamos en hablar y mostrar a Jesucristo, y en aconsejar al prójimo para que s acerque a Él, se arrepienta y lo siga. Toda conciencia humana necesita ser enfrentada al Dios que la creó. Este es nuestro trabajo y obligación.

3. EVANGELIZA ABIERTAMENTE.
“Pero si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden está encubierto” (2 Corintios 4:3)

El Evangelio cristiano no es un conocimiento para ciertos iluminados, no es estrictamente esotérico sino que un mensaje para ser anunciado “desde las azoteas” (San Lucas 12:3) a todo el mundo. Así lo han entendido muchos cristianos comunicándolo en todo momento y lugar. No debe estar encubierto sino a la vista de la gente.

Por otro lado, el Evangelio es sencillo, no es un mensaje complicado. A veces los comunicadores lo volvemos complejo, pero en verdad su contenido es simple: 1. Dios le ama a usted y quiere que usted viva eternamente con Él; 2. Dios ha dado una Ley para ser cumplida, si usted no lo hace está cometiendo pecado, éste le separa a usted de Su santidad; 3. Dios ha provisto un medio para que usted pueda acceder a Dios y la salvación, Jesucristo crucificado y resucitado; 4. Dios le invita a creer en Él y aceptarle como Salvador y Señor; y 5. Dios quiere que usted crezca como persona cristiana siendo un discípulo de Jesucristo.

Si alguien piensa que el mensaje del Evangelio aún está oculto esto es cierto entre los que se pierden. Para los que aún no han conocido y aceptado a Jesucristo, el Evangelio es un misterio y está oculto para sus mentes. Nuestro trabajo es sacar el Evangelio de la oscuridad e incomprensión y traerlo a la luz. Hay muchos prejuicios con el Evangelio: a) que es cosa de ignorantes, b) que es de otra época, algo pasado de moda; c) que se opone a la ciencia; d) que es algo religioso. A todos estos prejuicios con el mensaje propiamente tal, se suman los prejuicios hacia la Iglesia: a) está dividida y no se ponen de acuerdo; b) han asesinado, perseguido y robado; c) sólo ansía el poder; d) oculta la verdad para dominar. Pero detrás de todos estos prejuicios está el enemigo de las almas que no quiere que vean la luz del Evangelio. El evangelizador debe abrirse paso en toda esta maraña de prejuicios, desbaratar malos espíritus, y traer a la luz el Evangelio que se encuentra encubierto a los que se pierden.

4. DESCUBRE AL ENEMIGO.
“en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios.” (2 Corintios 4:4)

El diablo es el dios de este siglo. La gente no lo sabe y hay que aclarárselo. Todos dicen ¿por qué hay tanta calamidad en el mundo? Y culpan a Dios de ello. No se dan cuenta que Satanás lleva al ser humano a los vicios, la perdición, la mentira, el asesinato, la rebelión, etc. El blanco de la evangelización muchas veces será desenmascarar al enemigo de nuestras almas. Éste ha probado distintas tácticas para no ser descubierto y la más astuta ha sido negar su existencia. El mal existe, es real y hay un ente sobrenatural que lo promueve. Necesitamos dejar esto muy en claro en la mente de las personas, que tienen un enemigo que les desorienta y aleja de Dios.

Este ser de maldad ha enceguecido a la gente para que no vea su realidad ni la realidad de Dios, ha oscurecido su entendimiento espiritual. Hay dos reinos espirituales en este mundo, sólo dos: el Reino de Tinieblas y el Reino de Dios. Esto es algo que todos deben conocer para descubrir bajo qué reino está viviendo. El incrédulo no cree fundamentalmente en esta realidad espiritual, sólo cree lo que perciben directamente sus sentidos y es reforzado por la ciencia con lo que se puede comprobar. Se puede no creer en: a) la existencia de Dios; b) el Dios que predicamos los cristianos; c) el espíritu y el mundo espiritual; d) la Biblia como Palabra de Dios; e) el pecado. Estos son obstáculos a la evangelización, los cuales hay que sobrepasar.

Para poder recibir el mensaje del Evangelio es necesario creer que: a) Jesús existió realmente como personaje histórico e hizo todo lo que dicen los cuatro evangelios; b) Jesús es el Hijo de Dios, nacido de la virgen Maria, y que vino como Salvador de la Humanidad; c) todos los seres humanos somos pecadores porque hemos transgredido la Ley de Dios; d) Jesucristo resucitó y ascendió a los cielos como Señor de toda la creación. Si la persona cree esto, se arrepentirá y será salva.

¿Cómo nos puede resplandecer la luz del Evangelio? Si nuestros ojos espirituales son abiertos, si llevamos nuestro entendimiento más allá de lo sensorial, más allá de lo que vemos y tocamos, abriéndonos a la realidad de los reinos. Sabiendo esto podremos conducir a otros hacia la luz, podremos ser verdaderamente guías de ciegos.

En este texto San Pablo describe “la luz del Evangelio” como “la gloria de Cristo”, es decir que el mensaje que Jesucristo trajo a la Humanidad es como Su propio resplandor que ilumina al ser humano. Cuando usted predica a Jesús, está traspasando Su gloria al prójimo, está siendo un conducto de la luz de Dios. ¿Quiere usted hacer resplandecer la gloria de Cristo en las mentes y corazones de los que aún no le conocen? ¿Qué está haciendo para lograrlo?

El Señor Jesucristo es la imagen de Dios. Nuestro Creador ha sido tan bondadoso con el ser humano que, ya que éste siempre necesita de una imagen perceptible para adorar, le ha dado en Jesucristo Su propia Imagen de perfección y santidad. “El que me ha visto a mi ha visto al Padre” (San Juan 14:9) dice Jesús. “Él es la imagen misma de su sustancia” (Hebreos 1:3) Si alguien desea saber cómo es la Persona de Dios, pues contemple a Su Hijo, que es de la misma sustancia, y podrá descubrir Su santidad, justicia, poder, etc. Por lo tanto una de las cosas más importantes en la evangelización es dar a conocer la Persona del Señor Jesucristo.

5. PREDICA A JESUCRISTO SEÑOR.
“Porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo como Señor, y a nosotros como vuestros siervos por amor de Jesús.” (2 Corintios 4:5)

Hasta acá queda claro que el contenido del Evangelio es: a) La voluntad de Dios de que vivamos en eternidad con Él; b) La necesidad de ser limpiados de nuestro pecado por medio de la sangre de Su hijo, c) Creer en Jesucristo, escucharle, seguirle y obedecerle. No nos predicamos a nosotros mismos, el centro de nuestra tarea evangelizadora no es dar a conocer nuestros conocimientos, virtudes, simpatía, autoridad, capacidad, etc. Todo ello es vanidad. El centro del evangelismo es la Persona de Jesucristo. Por lo tanto debemos conocer a Jesucristo de dos formas: a) objetivamente a través de la lectura de la Palabra de Dios; y b) subjetivamente por medio de la experiencia de fe, en oración y vivencia de sus mandamientos. Cada discípulo evangelizador requiere ambas cosas: a) estar instruido en la Biblia y b) vivir una vida de profunda comunión con el Señor Jesucristo.

¿Qué tipo de Jesús predicamos? ¿El Jesús almibarado de Hollywood, el Jesús sólo humano y humanista de los movimientos políticos, el Jesús sufriente de muchos templos, el Jesús mágico del movimiento de la Nueva Era, acaso un Jesús personal? Prediquemos el Jesús de San Pablo y los Apóstoles: “Jesucristo como Señor, y a nosotros como vuestros siervos por amor de Jesús.” Jesucristo tiene un nombre sobre todo nombre, el es ahora el Kyrios, el Señor de Su Reino. El Reino de Dios es gobernado por Jesucristo; la Iglesia tiene una Cabeza que es Él, el Señor Jesucristo. Si el es el Señor, nosotros somos Sus siervos.

Si somos siervos o esclavos de Dios, también lo somos de Su Iglesia, por amor de Jesús. Si amamos a Dios, también amaremos a Su Iglesia, que es la prolongación de Él aquí en la tierra. La Iglesia es columna y baluarte de la Verdad (1 Timoteo 3:15) y por tanto debe ser altamente respetada. No es una organización al modo humano, como un club social o una empresa, sino un organismo vivo, al modo Divino. Cada cristiano es un miembro de ese Cuerpo espiritual y debe amarlo y servirlo como su siervo. Por lo tanto, cuando usted sirva en la Iglesia, no piense que sirve al pastor, al maestro, al diácono, al tutor o al hermano, sino que sirve al Señor de la Iglesia.

6. ILUMINA EL ALMA DEL INCONVERSO.
“Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo.” (2 Corintios 4:6)

En el Antiguo Testamento Dios ordenó: Sea la luz; y fue la luz. (Génesis 1:3) Sólo Él puede tener ese poder para hacer que en medio de las tinieblas resplandezca la luz. En el Nuevo Testamento Él hace resplandecer Su luz en los corazones humanos. Cuando usted evangeliza está trayendo luz a corazones entenebrecidos ¿No es algo maravilloso poder participar en Su obra de dar luz, de dar vista a los ciegos?

La verdadera iluminación es la conversión a Dios y no aquella que propician sectas y religiones orientales. El ser humano necesita ser iluminado con el conocimiento de Dios. Este conocimiento es el mensaje de la buena nueva, el Evangelio de salvación, el Evangelio del Reino de Dios, el Evangelio de la Gracia. Este mensaje es el rostro iluminado de Jesucristo, nuestra Señor y Salvador. ¡Que el Señor le bendiga e inspire en la expansión de Su Evangelio, llamando a otras vidas a Su Reino! Amén.

PARA REFLEXIONAR:
1. Recuerde a aquellas personas que le hablaron de Cristo y Su magnífica salvación y haga una oración por ellas.
2. ¿Ha desmayado usted en su misión de anunciar el Evangelio?
3. ¿Qué está haciendo para hacer resplandecer la gloria de Cristo en las mentes y corazones de los inconversos?
4. Haga una lista de obstáculos que usted puede tener para evangelizar. Luego, frente a cada obstáculo, escriba una promesa del Señor.
5. De acuerdo a la lección, confeccione un test para mediar la “voluntad evangelizadora” y aplíquelo en su Iglesia.

BIBLIOGRAFIA
1) “La Santa Biblia”, Casiodoro de Reina, revisión de 1960, Broadman & Holman Publishers, USA.
2) Pastora Ida Kim, “Discipulado”, Seminario Teológico de la Gracia Para América Latina, 2009.

2 comentarios:

E-Mail dijo...

exelente !! me gusto mucho el comentario y ademas me refresca los conceptos de evangelizacion pura! Muchas gracias , Dios les bendiga ricamente!!
Norma Suarez

Iván Tapia dijo...

Gracias, hermana Norma Suarez, por su comentario a nuestro artículo sobre evangelización. Ruego a usted ore por nuestro ministerio para que el Señor nos permita llevar Su Palabra a muchas personas hambrientas de Dios.
Fraternalmente,
Pastor Iván Tapia