domingo, mayo 23, 2021

LOS SANTOS SE REGOCIJARÁN

 ISAÍAS, EL PROFETA MESIÁNICO

CAPÍTULO 24

(SEGUNDA PARTE)

LA HORA DE LA PRUEBA

 


© Pastor Iván Tapia

¿Qué sucederá con las personas y el planeta durante la “gran tribulación”?

 1.      Los santos se regocijarán.

“14 Estos alzarán su voz, cantarán gozosos por la grandeza de Jehová; desde el mar darán voces. / 15 Glorificad por esto a Jehová en los valles; en las orillas del mar sea nombrado Jehová Dios de Israel. / 16 De lo postrero de la tierra oímos cánticos: Gloria al justo. Y yo dije: ¡Mi desdicha, mi desdicha, ay de mí! Prevaricadores han prevaricado; y han prevaricado con prevaricación de desleales.” (Isaías 24:14-16) 

A pesar de que los cristianos serán liberados de esa terrible hora, habrá creyentes que la sufrirán. “Estos” se refiere a los santos que vivirán durante el período de la “gran tribulación” y que alabarán a Dios, pese a la difícil situación de la Tierra: a) Los cristianos nominales que se convertirán; b) los convertidos por la Palabra escrita en Biblias que quedarán en hogares y bibliotecas; c) los convertidos por la Palabra predicada por otros creyentes; d) los convertidos por la predicación de los dos testigos durante 3 años y medio; y e)  los convertidos por la predicación de los 144.000 misioneros judíos. 

Los testigos que predicarán durante 1.260 días son los dos olivos del Antiguo Testamento: Moisés, quien convirtió las aguas del Nilo en sangre, y Elías que oraba por lluvia y Dios le respondía, o bien tendrán un poder similar: “3 Y daré a mis dos testigos que profeticen por mil doscientos sesenta días, vestidos de cilicio. / 4 Estos testigos son los dos olivos, y los dos candeleros que están en pie delante del Dios de la tierra. / 5 Si alguno quiere dañarlos, sale fuego de la boca de ellos, y devora a sus enemigos; y si alguno quiere hacerles daño, debe morir él de la misma manera. / 6 Estos tienen poder para cerrar el cielo, a fin de que no llueva en los días de su profecía; y tienen poder sobre las aguas para convertirlas en sangre, y para herir la tierra con toda plaga, cuantas veces quieran.” (Apocalipsis 11:3-6) 

Los 144.000 mil sellados son posesión de Dios, judíos convertidos a Jesucristo que conformarán un verdadero ejército de predicadores: “2 Vi también a otro ángel que subía de donde sale el sol, y tenía el sello del Dios vivo; y clamó a gran voz a los cuatro ángeles, a quienes se les había dado el poder de hacer daño a la tierra y al mar, / 3 diciendo: No hagáis daño a la tierra, ni al mar, ni a los árboles, hasta que hayamos sellado en sus frentes a los siervos de nuestro Dios. / 4 Y oí el número de los sellados: ciento cuarenta y cuatro mil sellados de todas las tribus de los hijos de Israel.” (Apocalipsis 7:2-4) 

Muchos llegarán a confiar en Dios durante este periodo oscuro de la Humanidad. Estos cristianos alzarán sus voces para glorificar el nombre de Dios en todo el planeta. Los santos de la tribulación estarán bajo la cobertura del Señor, lo que no implicará que muchos den la vida por Cristo, dada la persecución religiosa que ocurrirá en aquellos días: “13 Entonces uno de los ancianos habló, diciéndome: Estos que están vestidos de ropas blancas, ¿quiénes son, y de dónde han venido? / 14 Yo le dije: Señor, tú lo sabes. Y él me dijo: Estos son los que han salido de la gran tribulación, y han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero.” (Apocalipsis 7:13,14) 

El profeta se lamenta ¡Mi desdicha, mi desdicha, ay de mí! Al ver en visión el horror de la gran tribulación, siente que la Humanidad ha sido desleal con Dios y lo ha traicionado. Jesús describió este período con estas palabras: “21 porque habrá entonces gran tribulación, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá. / 22 Y si aquellos días no fuesen acortados, nadie sería salvo; mas por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados.” (San Mateo 24:21,22) 

Quienes se gozan con el Señor, pueden seguir haciéndolo en medio de la tribulación, pues no viven por vista sino que por fe y tienen su esperanza puesta no en la Tierra sino en el Cielo con su Salvador y Señor: “6 Así que vivimos confiados siempre, y sabiendo que entre tanto que estamos en el cuerpo, estamos ausentes del Señor / 7 (porque por fe andamos, no por vista);  / 8 pero confiamos, y más quisiéramos estar ausentes del cuerpo, y presentes al Señor.” (2 Corintios 5:6-8) El mundo llorará, sufrirá, pero renegará contra el Altísimo; en cambio los santos alabarán a Dios en toda circunstancia: “1 Bendeciré a Jehová en todo tiempo; Su alabanza estará de continuo en mi boca. / 2 En Jehová se gloriará mi alma; Lo oirán los mansos, y se alegrarán. / 3 Engrandeced a Jehová conmigo, Y exaltemos a una su nombre. / 4 Busqué a Jehová, y él me oyó, Y me libró de todos mis temores.” (Salmos 34:1-4)


Fragmento de "Isaías, el Profeta Mesiánico", capítulo 24.



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