domingo, mayo 02, 2021

DE PECADOR A SANTO

 ISAÍAS, EL PROFETA MESIÁNICO

CAPÍTULO 23

(TERCERA PARTE)


 
 

© Pastor Iván Tapia 

“15 Acontecerá en aquel día, que Tiro será puesta en olvido por setenta años, como días de un rey. Después de los setenta años, cantará Tiro canción como de ramera. / 16 Toma arpa, y rodea la ciudad, oh ramera olvidada; haz buena melodía, reitera la canción, para que seas recordada. / 17 Y acontecerá que al fin de los setenta años visitará Jehová a Tiro; y volverá a comerciar, y otra vez fornicará con todos los reinos del mundo sobre la faz de la tierra. / 18 Pero sus negocios y ganancias serán consagrados a Jehová; no se guardarán ni se atesorarán, porque sus ganancias serán para los que estuvieren delante de Jehová, para que coman hasta saciarse, y vistan espléndidamente.” (Isaías 23:15-18) 

 

H

asta ahora hemos leído, analizado y comentado el juicio de Dios hacia la ciudad de Tiro; luego nos detuvimos a estudiar el problema del pecado en sus distintas connotaciones y en este tercer capítulo sobre Tiro, cuando el Señor le anuncia una restauración futura, luego del juicio, profundizaremos cuáles son las conductas y actitudes que el pecador arrepentido debe abandonar y cuáles abrazar. Dios tiene un propósito al restaurar a la pagana ciudad de Tiro como lo tiene siempre frente al pecador. Él desea transformar al ser humano en su ser más interno, quiere volverlo a su estado primigenio, desea salvarlo y santificarlo, conducirlo de pecador a santo. 

¿Qué cambios quiere producir Dios en el pecador? 

1.      De avaricia a generosidad.

“15 Acontecerá en aquel día, que Tiro será puesta en olvido por setenta años, como días de un rey. Después de los setenta años, cantará Tiro canción como de ramera. / 16 Toma arpa, y rodea la ciudad, oh ramera olvidada; haz buena melodía, reitera la canción, para que seas recordada.”  (Isaías 23:15,16) 

Los juicios de Dios son justos y exactos; Él decretó 70 años y así sucedió. El profeta Jeremías señala: “Toda esta tierra será puesta en ruinas y en espanto; y servirán estas naciones al rey de Babilonia setenta años.” (Jeremías 25:11) 

Después de la destrucción de Jerusalén, Nabucodonosor sostuvo un asedio de 13 años sobre Tiro entre los años 585 y 572 a.C., el que terminó con un compromiso en que la ciudad aceptaba la autoridad de Babilonia. Mientras Jerusalén también era cautiva del rey babilonio Nabucodonosor, durante 70 años, la ciudad de Tiro era una desolación, destruida por el enemigo.

 





La profecía simboliza a esta ciudad con una prostituta. Seguirá actuando como lo hizo antaño, en forma materialista. La profecía señala que Tiro primeramente será olvidada y luego recordada. 

Cuando el Señor ve a un pueblo, una familia, una iglesia, un grupo o una persona en la situación de Tiro la “pone en olvido durante setenta años”. Sin embargo, porque es un Dios de misericordia, pasado ese tiempo de trato duro, le da una nueva oportunidad. 

La situación de Tiro era la de una cultura  materialista, mundana y mezquina; la avaricia era su principal pecado, capital por cierto. “Poner en olvido durante setenta años” no es literal; se trata de aislar, de probar la derrota y la soledad, lo contrario a la aglomeración. Es preciso que la persona viva esas experiencias para que de alguna forma sea conmovida y despierte. 

La avaricia es el afán de poseer muchas riquezas por el solo placer de atesorarlas sin compartirlas con nadie. El mayor pecado de Tiro era su avaricia, la idolatría del dinero: “Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría” (Colosenses 3:5) Lo opuesto a la avaricia es la generosidad, mas ésta sólo puede nacer en un corazón arrepentido, entregado al Señor en que more el Espíritu de amor. Lo de “setenta años” es sencillamente simbólico, es el tiempo perfecto necesario para que esa persona o ese colectivo cambie. Por supuesto, dada la tozudez humana, puede no cambiar y volver una y otra vez a la misma experiencia. 

 

2.      De fornicación a conversión.

“17 Y acontecerá que al fin de los setenta años visitará Jehová a Tiro; y volverá a comerciar, y otra vez fornicará con todos los reinos del mundo sobre la faz de la tierra.” (Isaías 23:17) 

La profecía se cumplió y Tiro fue reedificada. Setenta años duraría el cautiverio de Tiro y luego de ese período, tan largo como la vida de un hombre, recuperaría su lugar en el comercio del Mediterráneo. 

Se levantó otra vez, pero se reanudó su maldad. Volvería a venderse como una prostituta; así la trataba el Señor, como una mujer que se vende a sí misma y no tiene dignidad. Como una prostituta que busca clientes cantando una bella melodía, irían los comerciantes de Tiro buscando negocios por las naciones. A pesar de todo, la ciudad era recordada y logró restaurar su comercio. 

Tiro se recuperó después que fuera destruida por Nabucodonosor, tal como fue profetizado. Volvió a comerciar con las naciones, adquirió otra vez grandes riquezas y volvió a ser la gran ciudad puerto del Mediterráneo.  

250 años después de haber sido destruida por Nabucodonosor, llegaría otro enemigo, tan feroz como el anterior. La nueva ciudad de Tiro de Fenicia, hoy el Líbano, recobró su poder, riqueza y fama, pero nuevamente sería atacada, ahora por Alejandro Magno, quien la sitió el año 332 a. C, durante su campaña contra los persas. Alejandro se proponía eliminar toda base naval persa en el Mediterráneo y avanzar luego hasta el Éufrates. Entonces bloqueó y asedió el puerto de Tiro durante 7 meses. Estaba enfurecido por la defensa tiria. Nuevamente fue destruida Tiro y, del mismo modo que se recuperó de Nabucodonosor, lo hizo del ataque de Alejandro Magno.

 





El grupo o persona sale de esa condición que llamamos “trato de Dios” o “disciplina de Dios” y nada ha aprendido, entonces vuelve a realizar el mismo esquema, lo que su naturaleza humana no redimida por Cristo le lleva a hacer. Así lo ejemplifica la Biblia: “Como perro que vuelve a su vómito, Así es el necio que repite su necedad.” (Proverbios 26:11) Nuevamente yerra, pisa la misma piedra y cae, vuelve a pecar porque nada ha aprendido, ya que no tiene autocrítica, no reflexiona y se aferra a sus impulsos, sensaciones e ideas fijas. Otra vez debemos decir que estas personas no han pasado por el arrepentimiento; la única forma de cambiar es reconociendo nuestros errores y pecados, pidiendo perdón por ellos y disponiéndonos a cambiar o a que el Señor nos cambie. 

El que ha sido tratado por esos “setenta años” simbólicos y necesarios y vuelve a comerciar con el mundo y otra vez fornica con todos los reinos del mundo, nada ha avanzado. Comerciar con el mundo es tratar con los valores falsos de esta sociedad: la impureza sexual, la deshonestidad, la liviandad moral, el engaño, etc. para lograr “buenas utilidades”, es decir placer, dinero y fama. La palabra “fornicar” deriva del latín “fornicari” que significa “tener relaciones sexuales con una prostituta”. Se utiliza en sentido espiritual para señalar una relación con lo mundano, un sistema corrupto que nos cobra para darnos el placer, el dinero y la fama que la carne pide. ¿Y cuál es el pago que exige? No es dinero, es el corazón, la vida, nuestra esencia. Nos vendemos para obtener lo que Satanás puede darnos y él se queda con nuestra alma. Así que fornicación es más que tener relaciones sexuales fuera del matrimonio, es relacionarse con el pecado, el mundo y el diablo. 

La única forma de escapar de la fornicación física que es inmoralidad sexual es aplicando la virtud de la templanza y el don del temor de Dios, como lo vimos en una ocasión anterior. Si amo al Señor no querré ofenderle uniéndome a una prostituta o a otra persona que no corresponde: “15 ¿No sabéis que vuestros cuerpos son miembros de Cristo? ¿Quitaré, pues, los miembros de Cristo y los haré miembros de una ramera? De ningún modo. / 16 ¿O no sabéis que el que se une con una ramera, es un cuerpo con ella? Porque dice: Los dos serán una sola carne.” (1 Corintios 6:15,16) Si amo al Espíritu Santo que habita en mi interior no pecaré contra mi cuerpo: “17 Pero el que se une al Señor, un espíritu es con él. / 18 Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; mas el que fornica, contra su propio cuerpo peca. / 19 ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?” (1 Corintios 6:17-19) 

Si aplicamos el mismo principio de respeto y temor de Dios a la “fornicación espiritual” jamás me uniré al espíritu del mundo que es un espíritu inmundo. Éste aspira a tres cosas: placer, dinero y fama. Privilegia pasarlo bien, disfrutar de la vida, dar gusto a la carne, es “hedonista”. Busca siempre el dinero, el pago material, lo concreto, el trofeo que estimula su vanidad y que le permite acceder a más éxito y placeres. Va tras la fama, el protagonismo, el aplauso, el reconocimiento. Detrás de la fama está este personaje que nos tienta: “8 Otra vez le llevó el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, / 9 y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adorares.” (San Mateo 4:8,9) La fornicación espiritual es acceder a las propuestas del diablo y entregarle el alma, mas debemos entregar el alma a Dios. Por tanto, en este sentido el antónimo de fornicación es conversión, o sea transformación por medio del Espíritu Santo para Dios. El fornicario se entrega a la ramera, el convertido se entrega al Señor: 

“Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.” (1 Corintios 6:20) 

 

3.      De profanación o consagración.

“18 Pero sus negocios y ganancias serán consagrados a Jehová; no se guardarán ni se atesorarán, porque sus ganancias serán para los que estuvieren delante de Jehová, para que coman hasta saciarse, y vistan espléndidamente.” (Isaías 23:1-18) 

Este versículo explica por qué el Señor permitirá el restablecimiento de la ciudad de Tiro. Dice la profecía que las ganancias que obtenga Tiro no se almacenarán ni atesorarán sino que serán para los que estén delante del Señor, para aquellos que lo honrarán, para que se alimenten hasta saciarse y vistan ricamente. Se dará entonces que lo que obtenga Tiro favorecerá a los creyentes en Dios. Los más pudientes de la ciudad implorarán al Señor Su favor: “Y las hijas de Tiro vendrán con presentes; Implorarán tu favor los ricos del pueblo.” (Salmo 45:12) 

A pesar de continuar haciendo sus negocios, Tiro dedicará sus riquezas y ganancias a Dios. ¿Qué tiempo será aquel? Hay dos posibilidades, las que se exponen a continuación.

a)      Cumplimiento en el tiempo de los apóstoles.

En la época de los apóstoles, ciudadanos de Tiro se convirtieron al cristianismo, como se comprueba en este texto: 

“1 Después de separarnos de ellos, zarpamos y fuimos con rumbo directo a Cos, y al día siguiente a Rodas, y de allí a Pátara. / 2 Y hallando un barco que pasaba a Fenicia, nos embarcamos, y zarpamos. / 3 Al avistar Chipre, dejándola a mano izquierda, navegamos a Siria, y arribamos a Tiro, porque el barco había de descargar allí. / 4 Y hallados los discípulos, nos quedamos allí siete días; y ellos decían a Pablo por el Espíritu, que no subiese a Jerusalén. / 5 Cumplidos aquellos días, salimos, acompañándonos todos, con sus mujeres e hijos, hasta fuera de la ciudad; y puestos de rodillas en la playa, oramos. / 6 Y abrazándonos los unos a los otros, subimos al barco y ellos se volvieron a sus casas. / 7 Y nosotros completamos la navegación, saliendo de Tiro y arribando a Tolemaida; y habiendo saludado a los hermanos, nos quedamos con ellos un día.” (Hechos 21:1-7) 

El Señor acostumbraba a veces retirarse a la costa fenicia con sus discípulos: “Saliendo Jesús de allí, se fue a la región de Tiro y de Sidón.” (San Mateo 15:21); “Levantándose de allí, se fue a la región de Tiro y de Sidón; y entrando en una casa, no quiso que nadie lo supiese; pero no pudo esconderse.” (San Marcos 7:24); “Volviendo a salir de la región de Tiro, vino por Sidón al mar de Galilea, pasando por la región de Decápolis.” (San Marcos 7:31); 

A veces le seguía gente de Tiro: “7 Mas Jesús se retiró al mar con sus discípulos, y le siguió gran multitud de Galilea. Y de Judea, / 8 de Jerusalén, de Idumea, del otro lado del Jordán, y de los alrededores de Tiro y de Sidón, oyendo cuán grandes cosas hacía, grandes multitudes vinieron a él. / 9 Y dijo a sus discípulos que le tuviesen siempre lista la barca, a causa del gentío, para que no le oprimiesen.” (San Marcos 3:7-9) 

En Su enseñanza nombró a Tiro como una ciudad pecadora que podría arrepentirse: “13 ¡Ay de ti, Corazín! ¡Ay de ti, Betsaida! que si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que se han hecho en vosotras, tiempo ha que sentadas en cilicio y ceniza, se habrían arrepentido. / 14 Por tanto, en el juicio será más tolerable el castigo para Tiro y Sidón, que para vosotras. / 15 Y tú, Capernaum, que hasta los cielos eres levantada, hasta el Hades serás abatida.” (San Lucas 10:13-15) 

Aunque muchos comentaristas interpretan esta profecía cumplida en la conversión de Tiro al cristianismo, es decir de algunos creyentes, creemos que tiene otro sentido ya que para la época de Jesús aún era pagana. 

b)      Cumplimiento en el Milenio.

Muchas veces el Espíritu Santo da profecías que abarcan de una edad a otra muy alejada en el tiempo, sin interrupción en la frase. Tal es el caso de esta profecía en particular. En esencia este versículo mira hacia el Milenio venidero cuando Tiro será bendecido por Jesucristo y sean olvidados los tiempos antiguos. Tiro volverá a ser una gran nación y entrará en el milenio. 

El fin práctico para el Señor es que la mercancía del puerto de Tiro proporcionará ropa duradera y alimentos para los justos, mientras se reconstruya el templo de Jerusalén. 

Cuando una persona o grupo convierte su vida al Señor, todo negocio y ganancia es consagrado a Dios. Consagrar significa dedicar. Dios exigió que todo primer hijo de una familia fuese consagrado a Él: “Conságrame todo primogénito. Cualquiera que abre matriz entre los hijos de Israel, así de los hombres como de los animales, mío es.” (Éxodo 13:2) Esto significa que Dios desea que vivamos para Él y ser el primero en nuestro corazón. ¡Todos amamos a nuestros primogénitos de un modo especial al momento de su nacimiento! Darlo a Dios es desprendernos de nuestro corazón. 

Consagrar los negocios y ganancias, es decir lo económico, al Señor es el sentido de diezmos, ofrendas, primicias y todo tipo de entrega material a Él. Más que solventar el ministerio, el diezmar y ofrendar es un acto de consagración a Dios. El dinero obtenido por trabajo y ganancias de todo tipo, honestas por cierto, no es para guardarlo y atesorarlo a la manera de un avaro o uno que acumula fortuna, sino para ofrecerlo a Dios. Es para nuestro sustento familiar, para el sostenimiento de la Iglesia y su misión evangelizadora, y para la ayuda a los pobres y necesitados. 

Los que están delante del Señor son los ministros de Dios, sean apóstoles, profetas, evangelistas, pastores o maestros. Ellos recibirán diezmos y ofrendas “para que coman hasta saciarse, y vistan espléndidamente.” No se trata esto de un modo literal puesto que ambas acciones pueden ser glotonería y vanidad; la Palabra de Dios jamás recomendará algo así. Es indudable que la frase tiene un sentido espiritual. El ministro de Dios se saciará cuando ministre la Palabra y pueda llegar a una gran cantidad de vidas, se saciará de conversiones y transformaciones de vidas, porque, como dijo Jesús “…Mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra.” (San Juan 4:34) 

El vestir espléndidamente es vestirse de santidad, de pureza, de buenas obras e intenciones, es cubrirse con Cristo y amar a los que Dios ama: “12 Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia; / 13 soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros. / 14 Y sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el vínculo perfecto.” (Colosenses 3:12-14) 

Esta última parte de la profecía declara la importancia de la consagración a Dios de todo nuestro ser, incluyendo negocios y ganancias, dado nuestro apego a la materia y a lo corporal. Es el modo de mostrar al Señor la profundidad de nuestra entrega. Cuando no se consagra o dedica algo a Dios, se está profanando. Profanación es el acto de tratar sin el debido respeto algo que se considera sagrado. La vida humana es sagrada para Dios. Él nos hizo con Su Amor, con Sus mismas manos modeló a Adán. No tenemos derecho a tratar mal al ser humano, a despreciarlo, ensuciarlo, contaminarlo, venderlo, manipularlo y hacerle todo tipo de mal; tenemos que amarlo. Nuestra vida es algo sagrado, por tanto si pecamos la profanamos. El deber del cristiano es consagrar su vida a Dios pues para eso fuimos creados, para Cristo: 

“Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él.” (Colosenses 1:16) 

 

CONCLUSIÓN

El Señor tiene un gran propósito con la ciudad de Tiro como lo tiene con muchos seres humanos. Él desea salvarlos y santificarlos. A través de esta profecía podemos vislumbrar algunos de sus más hermosos propósitos. Los cambios que Dios desea producir en el pecador son llevarlo en un camino o proceso: 1) De avaricia a generosidad; 2) De fornicación a conversión; y 3) De profanación o consagración.

 

 


PARA TRABAJAR EN EL CENÁCULO:

(Escoja algunas de estas preguntas para comentar en grupo)

 

1)       ¿Qué aspectos desea transformar Dios en el ser humano?

2)       ¿Es la avaricia un pecado sólo de los ricos?

3)       ¿Cómo podemos desarrollar la generosidad en un discípulo?

4)       ¿Está usted consagrado/a a Jesucristo?

5)       ¿Cómo podemos evitar volver a cometer un mismo error?

6)       ¿Cuáles son las conductas de una sociedad, grupo o persona “hedonista”?

7)       ¿Cree usted que esta profecía ya se cumplió totalmente?

8)       ¿Por qué Dios pidió al pueblo hebreo la consagración de los primogénitos?

9)       ¿Qué función debe cumplir el dinero en la vida cristiana?

10)   ¿Propicia la Palabra de Dios en esta profecía, la glotonería y vanidad de los cercanos al Señor?

11)   ¿Cómo se sacian los ministros de Dios?

12)   ¿Cuál es el vestido de los cristianos, según San Pablo?

13)   ¿Cuándo se convierte el dinero en una idolatría?

14)   ¿Qué pecados del corazón están a la base de la búsqueda del placer, del dinero y de la fama?

15)   ¿Qué o quién nos tienta al pecado?

16)   ¿Por qué no debemos unirnos sexualmente a una prostituta u otra persona que no sea el cónyuge?

 

 

BIBLIOLINKOGRAFÍA.

·         Reina, Casiodoro de (1960) “La Santa Biblia” Estados Unidos: Broadman & Holman Publishers.

·         MacArthur, John. (2011) “Biblia de Estudio MacArthur” Estados Unidos: Thomas Nelson Inc. 

·         “Dios Habla Hoy, La Biblia Versión Popular” (1979). Sociedades Bíblicas Unidas.

·         “La Santa Biblia” (1960). Sociedades Bíblicas Unidas. Recuperado de: http://www.gentle.org/biblia/

·         “Nueva Biblia de Jerusalén” (Edición Española). (1998). Desclée de Brouwer. 

·         “La Biblia Latinoamericana” (92° edición). (1972). Editorial Verbo Divino.

·         “Nuevo Testamento, Edición Pastoral” (1974). Ediciones Mundo.

·         “Nuevo Testamento Interlineal Griego-Español (2011) Iglesia en Salta Argentina.

·          “Diccionario de la Real Academia de la Lengua de España” Disponible en: http://www.rae.es/

·         Concordancia electrónica de la Biblia” Disponible en: http://www.miconcordancia.com/concordancia.php

·         Rizo Martínes, José L. “Diccionario Bíblico” Recuperado de: http://es.scribd.com/doc/50636670/Diccionario-Biblico-Jose-L-Rizo-Martinez#scribd

·         (1966, 1970, 1979, 1983, 1996) Dios habla hoy” ®, © Sociedades Bíblicas Unidas, Disponible en: https://www.biblegateway.com/versions/Dios-Habla-Hoy-DHH-Biblia/ 

·         https://es.wikipedia.org/

·         Diccionario Enciclopédico de Biblia y Teología” https://www.biblia.work/diccionarios/interprete/

 

 

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