domingo, abril 04, 2021

TESTIGOS DE LA RESURRECCIÓN

 MENSAJES DE SEMANA SANTA

DOMINGO DE RESURRECCIÓN



© Pastor Iván Tapia 

“Y con gran poder los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús,

y abundante gracia era sobre todos ellos.”

Hechos 4:33 

L

a palabra “resurrección” proviene del latín resurrectio, que quiere decir levantarse de nuevo, resurgir o alzarse una vez más. En griego es “anástasi” (Ανάσταση) y significa la restauración de la vida, junto con la plenitud del ser y la personalidad, posterior a la muerte. Jesucristo se autodefinió como “la resurrección”: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.”  (San Juan 11:25) 

La creencia en una resurrección general en que todos los muertos resucitarán a la vez, no es bíblica. Jesús habló de una resurrección para vida: 

28 No os maravilléis de esto; porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; / 29 y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación.” (San Juan 5:28,29) 

No hay una sola resurrección sino varias. La Biblia establece un orden para las distintas resurrecciones: 

“20 Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho. / 21 Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos. / 22 Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados. / 23 Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo, en su venida. / 24 Luego el fin, cuando entregue el reino al Dios y Padre, cuando haya suprimido todo dominio, toda autoridad y potencia.” (1 Corintios 15:20-24) 

Jesús resucitó a algunos, como a Lázaro; después resucitó Él, luego de haber permanecido casi tres días en la sepultura; y cuando regrese a buscar a los Suyos, resucitarán los que murieron creyendo en Él. 

Sin embargo hay otra resurrección, la que ocurrirá con los que no creyeron en Jesús: 

“4 Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar; y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años. / 5 Pero los otros muertos no volvieron a vivir hasta que se cumplieron mil años. Esta es la primera resurrección. / 6 Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad sobre éstos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años.” (Apocalipsis 20:4-6) 

La bestia es el Anticristo; quienes no le adoraron son los que resucitarán para reinar por mil años con Cristo; pero los que no creyeron resucitarán después de ese milenio. Se entiende que esta es una segunda resurrección, ya que la primera es la de los creyentes. Esa segunda resurrección será para juicio y condenación. 

Pero lo que hoy nos ocupa es la resurrección de nuestro Señor Jesucristo. Hay quienes ponen un manto de duda sobre esa resurrección, incluidos algunos teólogos que postulan que la resurrección física de Jesús es una metáfora y que Él “resucita” en los creyentes como un ideal. Para comprobar la resurrección de Jesús no necesitamos más pruebas físicas que la tumba vacía. Esa es la prueba más contundente. No hay cuerpo, no hay cadáver, sólo hay testimonios y testigos de Su resurrección. A los cristianos nos basta la Escritura para comprobar la resurrección de nuestro Señor y esas razones también debieran ser suficientes para los incrédulos.

¿Cómo se comprueba la resurrección en la Escritura?

 1.   El testimonio de los Evangelios. Es claro y contundente. Los cuatro evangelistas coinciden en el hecho de que no fue hallado el cuerpo de Jesús en la tumba sino que apareció Él vivo, primero a las mujeres y luego a los apóstoles.

2. El testimonio de San Pablo. Es un testimonio de fe. Jesucristo transformó totalmente su vida y tuvo una relación directa con él. El Apóstol es el más grande teólogo del cristianismo y dio su vida por Jesús. Es imposible que inventara su relación con el Resucitado.

3. El testimonio de San Pedro. El apóstol Pedro es un ferviente testigo de la resurrección de su Maestro. Lo vio resucitado, conversó con Él y fue al martirio por Su doctrina. Este venerable anciano de la primera Iglesia no inventó la resurrección ni fue un alucinado.

4. El testimonio de los adversarios. Quizás los adversarios de los cristianos no dieron testimonio de la resurrección de Jesucristo, pero sí se vieron obligados a reconocer que no se encontró su cuerpo. Desde entonces sólo pudieron murmurar, mentir y blasfemar de los creyentes y el Evangelio; y enrabiados perseguirlos con odio hasta el martirio.


De "Mensajes de Semana Santa", Pastor Iván Tapia.

No hay comentarios.: