domingo, abril 24, 2016

ESFUÉRZATE EN LA GRACIA.

EN CLAVE 17
MENSAJE 3
Pastor Iván Tapia Contardo

 

Lectura bíblica: “17 Entonces Josué respondió a la casa de José, a Efraín y a Manasés, diciendo: Tú eres gran pueblo, y tienes grande poder; no tendrás una sola parte, /18 sino que aquel monte será tuyo; pues aunque es bosque, tú lo desmontarás y lo poseerás hasta sus límites más lejanos; porque tú arrojarás al cananeo, aunque tenga carros herrados, y aunque sea fuerte.” (Josué 17:17,18) 

Idea central: No quejarnos, sino esforzarnos en la Gracia. 

Objetivos: a) Abandonar las quejas por la vida que no tenemos y mirar el legado de Jesucristo; b) Atender a la reprensión de Dios a actuar y conquistar lo que Él ya nos asignó; c) Comprender y asumir que lo que aún no poseemos es nuestra responsabilidad; d) Escuchar la respuesta del Señor que nos anima a reconocernos como un gran pueblo con el poder de la fe y el Espíritu Santo; e) Estar convencidos que conseguiremos nuestra heredad con tesón, hasta sus límites más lejanos, venciendo todo obstáculo.  

Resumen: Todo nos ha sido dado por efecto de la muerte y resurrección de Jesucristo; pero nos falta la fe y la convicción, la valentía y la decisión para alcanzarlo. A veces nos quejamos a Dios y Su sabia respuesta siempre será “Esfuérzate y se valiente”, “Esfuérzate en la Gracia”.
 

E

l libro de Josué, continuador de la obra de Moisés, relata cómo fue repartida la tierra prometida a los hijos de Israel: “1 Esto, pues, es lo que los hijos de Israel tomaron por heredad en la tierra de Canaán, lo cual les repartieron el sacerdote Eleazar, Josué hijo de Nun, y los cabezas de los padres de las tribus de los hijos de Israel. / 2 Por suerte se les dio su heredad, como Jehová había mandado a Moisés que se diera a las nueve tribus y a la media tribu. / 3 Porque a las dos tribus y a la media tribu les había dado Moisés heredad al otro lado del Jordán; mas a los levitas no les dio heredad entre ellos. / 4 Porque los hijos de José fueron dos tribus, Manasés y Efraín; y no dieron parte a los levitas en la tierra sino ciudades en que morasen, con los ejidos de ellas para sus ganados y rebaños. / 5 De la manera que Jehová lo había mandado a Moisés, así lo hicieron los hijos de Israel en el repartimiento de la tierra.” (Josué 14:1-5 

Como todos, recibieron también su heredad los hijos de José, Manasés y Efraín, pero ellos no estuvieron conformes, reclamando al líder José por lo escaso del territorio dado a ellos, que eran tanto pueblo: 

“14 Y los hijos de José hablaron a Josué, diciendo: ¿Por qué nos has dado por heredad una sola suerte y una sola parte, siendo nosotros un pueblo tan grande, y que Jehová nos ha bendecido hasta ahora?” (Josué 17:14) 

Se quejaron al sucesor de Moisés, porque no habían recibido un territorio más extenso. A Efraín se le había entregado apenas la mitad del territorio que recibió Manasés. Entre ambas tribus había una competencia, a pesar de que descendían de un mismo origen; se habían alejado una de otra y no querían compartir ni siquiera la tierra. 


En la tribu de Efraín había mucha gente y ellos pensaban que por pertenecer Josué a ella, él haría algo para ayudarles. Sin embargo Josué nada hizo y ellos recibieron una tierra montañosa y escabrosa.  


Josué, como buen líder que está abierto a oír a su pueblo, escuchó atentamente a los hijos de José; sobre todo escuchó sus corazones y luego les dio una respuesta lógica, provocativa y motivadora.  

Los cristianos, tal como los hijos de José, muchas veces estamos disconformes con lo que Dios nos ha dado, con la vida que llevamos o con nuestra propia persona y quienes nos rodean. Entonces nos quejamos y reclamamos más. La respuesta que el gran líder Josué dio a Efraín y Manases, es la misma respuesta que Dios nos daría a nosotros hoy, si caemos en el inconformismo, la pereza y la queja.
 

¿Cuál es la respuesta de Dios a nuestras quejas? 

  1. No es una respuesta paternalista.
“15 Y Josué les respondió: Si sois pueblo tan grande, subid al bosque, y haceos desmontes allí en la tierra de los ferezeos y de los refaítas, ya que el monte de Efraín es estrecho para vosotros.” (Josué 17:15) 

La versión Dios Habla Hoy dice: “Ya que ustedes son tantos que no caben en los montes de Efraín, vayan al bosque y desmonten tierras en la región de los ferezeos y de los refaítas.” (DHH)


a)      “vayan al bosque y desmonten”. Josué los invitó a esforzarse y desmontar los cerros. En este caso “desmonte” significa tala de árboles. Hoy en día los cerros de esa región están desnudos porque a través de los siglos se ha arrasado con los bosques de los cerros. Actualmente Israel reforesta esa región que antaño fue una verdadera jungla. Prueba de ello es que en tiempos de Jesús, el monte de los Olivos también estaba cubierto de árboles y no era el pequeño grupo de árboles que es ahora. Los enemigos del Señor tuvieron que ser guiados por Judas en el monte para poder arrestarlo. 


b)      “desmonten tierras en la región de los ferezeos y de los refaítas.” Estos eran tribus cananeas. Se puede percibir cierta ironía cuando les dice que el monte de Efraín es estrecho para ellos. Josué No les resuelve el problema, no actúa en forma paternalista, sino que los incentiva a esforzarse por lograr lo que ellos consideran justo. Esas tribus cananeas representan los obstáculos necesarios a enfrentar para crecer en valentía, osadía, fe, confianza en Dios y en nuestras capacidades, esperanza, en fin victoria sobre la dificultad.  


A los hijos de José no les agradó la respuesta y siguieron reclamando que no les bastaba el monte y que los cananeos estaban mejor equipados porque tenían carros de hierro. Ellos se dejaron intimidar por los recursos bélicos de los cananeos: 


“16 Y los hijos de José dijeron: No nos bastará a nosotros este monte; y todos los cananeos que habitan la tierra de la llanura, tienen carros herrados; los que están en Bet-seán y en sus aldeas, y los que están en el valle de Jezreel.” (Josué 17:16) 

Como a los hijos de José, cuántas veces también nos asusta Satanás, nos asusta nuestra debilidad, nos asusta nuestra falta de capacidad, nos asusta la opinión de otros, etc.  

Ellos no aceptaron las palabras de Josué, ni creyeron, a pesar de que “Jezreel” significa “Dios siembra”. Este valle es llamado también el Valle de Armagedón, de Meguido o de Esdraelón. 

La respuesta de Dios a nuestras quejas no es una respuesta paternalista, sino un llamado a actuar para conquistar lo que Él ya nos ha asignado.
 

  1. Es una respuesta que anima.
“17 Entonces Josué respondió a la casa de José, a Efraín y a Manasés, diciendo: Tú eres gran pueblo, y tienes grande poder; no tendrás una sola parte, / 18 sino que aquel monte será tuyo; pues aunque es bosque, tú lo desmontarás y lo poseerás hasta sus límites más lejanos; porque tú arrojarás al cananeo, aunque tenga carros herrados, y aunque sea fuerte.” (Josué 17:17,18) 

La respuesta que Josué dio a su propia tribu, fue una respuesta contundente y definitiva, que debía animarles a salir de su desidia y temor: 


1)      “Tú eres gran pueblo”. Manasés y Efraín formaban una gran tribu, eran muchos más que las tribus cananeas del lugar. Josué les muestra su capacidad para que ellos se animen a tomar lo que Dios les ha dado. Él les inyectó espíritu de conquistadores. ¡Es lo que necesitamos tener, espíritu de conquista de las almas! Es necesario que reconozcamos lo que somos:  

“9 Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable; / 10 vosotros que en otro tiempo no erais pueblo, pero que ahora sois pueblo de Dios; que en otro tiempo no habíais alcanzado misericordia, pero ahora habéis alcanzado misericordia.” (1 Pedro 2:9,10) 

2)      “Tienes grande poder”. El poder del pueblo de Dios estaba y está en la fe que tenemos en Él. El Señor siempre acompaña y da victoria al pueblo que confía en Su poder. El papel de Josué no era mimar al pueblo sino hacerlo crecer en las virtudes que le harían poderoso. Así también el Señor le había dicho una vez a él:  

“1 Aconteció después de la muerte de Moisés siervo de Jehová, que Jehová habló a Josué hijo de Nun, servidor de Moisés, diciendo: / 2 Mi siervo Moisés ha muerto; ahora, pues, levántate y pasa este Jordán, tú y todo este pueblo, a la tierra que yo les doy a los hijos de Israel. / 3 Yo os he entregado, como lo había dicho a Moisés, todo lugar que pisare la planta de vuestro pie. / 4 Desde el desierto y el Líbano hasta el gran río Eufrates, toda la tierra de los heteos hasta el gran mar donde se pone el sol, será vuestro territorio. / 5 Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida; como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré, ni te desampararé. / 6 Esfuérzate y sé valiente; porque tú repartirás a este pueblo por heredad la tierra de la cual juré a sus padres que la daría a ellos.” (Josué 1:1-6) 

3)      “No tendrás una sola parte, sino que aquel monte será tuyo”. Puesto que eran tantos, no les correspondería solamente una parte del territorio, sino más. El Señor conocía sus necesidades y había pensado en satisfacerlas, a condición de que ellos se esforzaran.  

El monte de nuestras conquistas será nuestro, sólo si nos esforzamos por alcanzarlo. El Señor nos quiere proactivos, diligentes, laboriosos en la fe. Necesitamos desarrollar virtudes, hacer buenas obras, alcanzar nuevos discípulos; lo lograremos no por “arte de magia” sino por fe en Él y esfuerzo. Este es el sentido del consejo paulino: “1 Tú, pues, hijo mío, esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús. / 2 Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros. / 3 Tú, pues, sufre penalidades como buen soldado de Jesucristo.” (2 Timoteo 2:1-3) Debemos “esforzarnos en la gracia”. 

4)      “Aunque es bosque, tú lo desmontarás y lo poseerás hasta sus límites más lejanos”. El monte cubierto de bosques sería de los hijos de José. Ellos podrían aprovechar esa madera para construir casas y muebles, como para combustible. Allí fundarían sus ciudades. Es la promesa de Dios, no basada en algo mágico sino basada en las capacidades que Dios mismo ha puesto en Sus hijos. Él sabe que somos capaces y nos anima a conquistar el bosque –siempre los árboles simbolizan personas- y hacerlo nuestro, es decir del reino de Dios. 

Siempre ha querido el Señor que conquistemos la Tierra hasta sus confines:

    • “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo” (San Mateo 28:19)
    • “Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.” (San Marcos 16:15)
    • “pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.” (Hechos 2:8)
5)      “Tú arrojarás al cananeo, aunque tenga carros herrados, y aunque sea fuerte.” Si querían tener más territorio, tendrían que luchar para conseguirlo. Debían dejar de quejarse y salir a tomar posesión de la tierra, tendrán que ir y conquistarlo, aunque los cananeos fuesen fuertes y estuviesen bien armados. El Señor no les daría la tierra gratuitamente sino que les costaría un esfuerzo. Dios quería ver hombres valientes, decididos y de fe. 

La respuesta de Dios a nuestras quejas es una respuesta que nos anima a: a) Reconocernos como un gran pueblo; b) Con el poder de la fe y el Espíritu Santo; c) Un pueblo que conseguirá su parte con tesón; d) Hasta sus límites más lejanos; y e) Que vencerá todo obstáculo enemigo.
 

ENSEÑANZA DE VIDA.

A veces los cristianos somos:

a)      Pobres, material o espiritualmente.


b)      Quejumbrosos acerca de nuestra suerte en la vida.


c)      Poco decididos para tomar posesión de las muchas bendiciones de Dios. 


Necesitamos dejar de quejaros y salir a conquistar lo que Dios nos ha prometido y que nos espera. 


El Señor nos ha prometido grandes bendiciones si le obedecemos y creemos a Sus palabras: 

“1 Acontecerá que si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, para guardar y poner por obra todos sus mandamientos que yo te prescribo hoy, también Jehová tu Dios te exaltará sobre todas las naciones de la tierra. / 2 Y vendrán sobre ti todas estas bendiciones, y te alcanzarán, si oyeres la voz de Jehová tu Dios. / 3 Bendito serás tú en la ciudad, y bendito tú en el campo. / 4 Bendito el fruto de tu vientre, el fruto de tu tierra, el fruto de tus bestias, la cría de tus vacas y los rebaños de tus ovejas. / 5 Benditas serán tu canasta y tu artesa de amasar. / 6 Bendito serás en tu entrar, y bendito en tu salir. / 7 Jehová derrotará a tus enemigos que se levantaren contra ti; por un camino saldrán contra ti, y por siete caminos huirán de delante de ti.” (Deuteronomio 28:1-7) 

Es necesario que expulsemos al enemigo de nuestras vidas y nos atrevamos a tomar lo que Dios ya nos dio, pues nos dijo: “Yo os he entregado, como lo había dicho a Moisés, todo lugar que pisare la planta de vuestro pie.” (Josué 1:3) 


Muchos de nosotros somos pobres material, social, psicológica o espiritualmente  porque no nos levantamos para caminar en la Tierra Prometida. ¡Tomemos posesión de las bendiciones que el Señor ya nos ha dado! Es hora de cambiar nuestra manera de actuar. Creamos en lo que los apóstoles nos enseñaron: 


“3 Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia, / 4 por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia; / 5 vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento; / 6 al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; / 7 a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor.” (2 Pedro 1:3-7) 


CONCLUSIÓN.

Los cristianos muchas veces nos lamentamos de nuestra condición material, social o espiritual y no miramos lo que el Señor Jesucristo nos ha legado como Testamento.  

Cuando nos quejamos, la respuesta de Dios no es paternalista, sino una reprensión a actuar y conquistar lo que Él ya nos asignó. Si aún no lo poseemos es por nuestra propia flojera. 

La respuesta de Dios nos anima a: a) Reconocernos como un gran pueblo; b) Con el poder de la fe y el Espíritu Santo; c) Un pueblo que conseguirá su parte con tesón; d) Hasta sus límites más lejanos; y e) Que vencerá todo obstáculo enemigo. 
 

PARA TRABAJAR EN EL CENÁCULO:

1)      ¿Está usted conforme con la vida que ha tenido?

2)      ¿En qué consiste el legado del Señor Jesucristo?

3)      ¿Qué bendiciones ha recibido del Señor?

4)      ¿Cómo sería una respuesta paternalista de Dios?

5)      ¿De acuerdo a las historias bíblicas, cuál es la respuesta de Dios ante las quejas de los seres humanos?

6)      ¿Qué aspectos materiales y espirituales dados por Dios, usted aún no ha conquistado?

7)      ¿Qué cosas le hubiera gustado conseguir en la vida y por qué causa no lo logró?

8)      ¿Por qué es importante reconocernos como un gran pueblo?

9)      ¿Cuáles han sido sus grandes conquistas en la vida?

10)  ¿Qué significa para usted “esforzarse en la gracia”?

11)  ¿Qué bendiciones nos ha prometido el Señor para esta vida?

12)  ¿Qué condición se requiere, de acuerdo al Texto estudiado, para recibir las bendiciones del Señor y cómo se condice esto con la gratuidad de Dios?

13)  ¿Qué enseñó el apóstol Pedro acerca de la Iglesia?

14)  ¿A qué le ha animado este sermón?

 

 

BIBLIOLINKOGRAFÍA.

·         Reina, Casiodoro de (1960). “La Santa Biblia” Estados Unidos: Broadman & Holman Publishers.
·         MacArthur, John. (2011). “Biblia de Estudio MacArthur” Estados Unidos: Thomas Nelson Inc. 
·         (1979). “Dios Habla Hoy, La Biblia Versión Popular” Sociedades Bíblicas Unidas.
·         (1960). “La Santa Biblia” Sociedades Bíblicas Unidas. Recuperado de: http://www.gentle.org/biblia/
·         “Nuevo Testamento, Edición Pastoral” Chile, Ediciones Mundo, 1974.
·         “Diccionario de la Real Academia de la Lengua de España” Disponible en: http://www.rae.es/
·         Concordancia electrónica de la Biblia” Disponible en: http://www.miconcordancia.com/concordancia.php
·         Rizo Martínes, José L. “Diccionario Bíblico” Recuperado de: http://es.scribd.com/doc/50636670/Diccionario-Biblico-Jose-L-Rizo-Martinez#scribd
·         (1966, 1970, 1979, 1983, 1996) Dios habla hoy” ®, © Sociedades Bíblicas Unidas, Disponible en: https://www.biblegateway.com/versions/Dios-Habla-Hoy-DHH-Biblia/
·         Silva, Kitim “Josué el Conquistador”  Editorial Portavoz.

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