jueves, julio 24, 2008

ENFERMEDADES DEL ALMA


SANIDAD INTERIOR
IV PARTE

Pastor Iván Tapia
Lectura Bíblica: San Mateo 9:35

Propósitos de la Charla: a) Disponernos a sanar nuestra alma reconociendo que padecemos enfermedades que necesitan la intervención del Espíritu Santo; b) Identificar nuestras heridas del alma y ponernos en las manos del Señor para sanar; c) Identificar traumas del alma y ponerlos en manos del Señor para sanar; d) Conocer algunos complejos del alma humana, caracterizados en la Biblia; e) Superar los complejos entregándoselos al Señor.


Los temas tratados hasta ahora han sido: 1) “Desatando Nudos”, el cual nos llevaba a reconocer que hay una serie de problemas en nuestra conciencia, los cuales nos tienen atados; 2) “El Sanador”, donde Jehová se nos presentó como nuestro Único Médico, capaz de transformar la amargura en dulzura; y 3) “Renovación de la Mente”, una invitación del Espíritu Santo a cambiar nuestro modo de pensar y tomar control sobre nuestra mente.

A continuación vamos a abordar otro aspecto muy importante de la Sanidad Interior que son las Enfermedades del Alma.

I. ENFERMEDADES DEL ALMA
“Por lo cual, levantad las manos caídas y las rodillas paralizadas; / y haced sendas derechas para vuestros pies, para que lo cojo no se salga del camino, sino que sea sanado. / Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor. / Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados” (Hebreos 12:12-15)

DEFINICIÓN
Enfermedad es una alteración más o menos grave de la salud. Se define también como pasión dañosa o alteración en lo moral o espiritual. Ejemplo: La ambición es enfermedad que difícilmente se cura. Así se habla de las enfermedades del alma o del espíritu. Algunos consideran enfermedad a la anormalidad dañosa en el funcionamiento de una institución o colectividad.

La Biblia habla de las “enfermedades del alma” como de “los quebrantados del corazón”. Jesús dijo: “El Espíritu del Señor está sobre mí, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; A pregonar libertad a los cautivos, Y vista a los ciegos; A poner en libertad a los oprimidos” (San Lucas 4:18). Los quebrantados de corazón son los heridos del alma.

La Biblia no define la enfermedad como lo haría un libro científico, puesto que es un libro espiritual y Sagrado, pero sí deja ver en este texto un concepto que vale la pena profundizar. Dice: “…para que lo cojo no se salga del camino sino que sea sanado.” (v.13)

Una enfermedad del alma viene a ser semejante a una cojera espiritual. Pero ¿Qué es lo cojo? ¿En qué cojeamos? ¿Hay cojera en nuestros corazones? Veamos, el cojo es una persona a la que le falta una extremidad y por tanto camina con dificultad. A veces alguien cojea porque tiene una herida en un pie, o porque usa un calzado inadecuado. El cojo, por su caminar dificultoso, suele salirse del camino o ruta trazada.

Espiritualmente hablando un cojo es:
a) Un cristiano que no se desenvuelve con naturalidad en el Reino de Dios.
b) Un hermano que tiene un problema de sanidad interior que le impide desarrollarse como cristiano.
c) Un discípulo que no crece y provoca molestias al Cuerpo de Cristo.
d) Una persona que se desvía del Camino de Cristo, debido a su problema.

¿Cómo puede resolverse el problema de la “cojera espiritual”? Únicamente a través de un proceso de sanidad interior. Es el corazón el que está cojo, hay una herida tal en esa persona que le imposibilita de seguir a Jesucristo en forma normal. Podríamos hablar de un desarrollo cristiano normal y de uno anormal.

SOLUCIÓN O TRATAMIENTO
¿Cómo podremos levantar a un cojo espiritual o enfermo del alma? El tratamiento que el Espíritu Santo propone, se compone de tres pasos:

a. “levantad las manos caídas” (v.12a)

b. activad “las rodillas paralizadas” (v.12b)

c. “haced sendas derechas para vuestros pies” (v.13a)

Manos, rodillas y pies espirituales tendrán que ser activados.

A. LAS MANOS SON LOS ÓRGANOS QUE HACEN. Es típico del cristiano enfermo del alma, la inacción frente a su problema. Sólo se lamenta y culpa a otros de su problema, no asumiendo la responsabilidad que tiene de su vida. Necesitamos movilizar a la acción a esa persona y si es nuestro caso, comenzar a hacer algo para superar nuestro problema. “Levantad las manos caídas” implica fe en Aquel que puede levantarnos y darnos victoria (Salmo 77:10)

B. LAS RODILLAS SON LAS BISAGRAS DEL CUERPO, las coyunturas que dan movimiento a los huesos. Particularmente los cristianos utilizamos nuestras rodillas para orar. Es imposible sanarse si no hacemos una profunda oración y entrega de nuestros problemas al Señor. La oración de sanidad es poderosa herramienta del Espíritu Santo. Por otro lado las coyunturas son las uniones que dan movimiento al cuerpo, asimismo los tutores son los que unen un miembro con otro en el Cuerpo de Cristo. El discipulado y la sujeción al tutor es clave para la sanidad de los miembros del Cuerpo. La activación de “las rodillas paralizadas” se puede realizar sólo por el amor de Dios a través del Espíritu Santo que vive en la Iglesia (San Mateo 10:1)

C. LOS PIES NOS PERMITEN DESPLAZARNOS EN EL ESPACIO. Sin pies, como sin piernas, estamos estáticos. Vamos a poder caminar el sendero de desarrollo cristiano sólo si nos disponemos a ir tras la meta que es Jesucristo. El Señor nos dejó sus huellas para seguirlas, nos indicó un camino: el camino de la cruz, nos dio mandamientos y ordenanzas; la única manera de sanarnos de nuestras enfermedades del alma es siguiendo Sus pasos, Sus directrices y dejando de hacer lo que nosotros pensamos. “Haced sendas derechas para vuestros pies” se cumple cuando encendemos la esperanza ante nuestros ojos. Esa visión es la que nos lleva a tener éxito en nuestra restauración de la enfermedad del alma como de la enfermedad del pecado, que es la peor.

LA PREVENCIÓN DE LA ENFERMEDAD
¿Cómo podremos prevenir el mal? Para que una comunidad cristiana y sus discípulos se conserven sanos, sin heridas ni amargura, es preciso desarrollar disciplinas y un clima que propicie la buena salud espiritual, así como el cuerpo requiere de alimento, ejercicio y buen aire. Estas medidas son las siguientes:

1. Seguid la paz con todos (v. 14a)

2. Busquen la santidad (v. 14b)

3. Miren al Señor. (v. 14c)

ADVERTENCIA: EL PELIGRO DE NO SANAR LAS HERIDAS
Si no aplicamos el tratamiento necesario para sanar las heridas de nuestra vida y de otros discípulos, corremos el grave riesgo tanto individualmente como colectivamente, o sea como discípulo y como Iglesia, de sufrir las siguientes consecuencias:

1. No recepcionar la gracia de Dios “Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios” (v.15a)

2. Que la herida se gangrene y se transforme en una raíz de amargura “que brotando alguna raíz de amargura” (v.15b)

3. Que la persona se convierta en una molestia para sí misma y en un estorbo para la comunidad “os estorbe” (v.15c)

4. Que esa persona finalmente contamine y contagie con su mal al resto de los hermanos “y por ella muchos sean contaminados” (v.15d)

II. HERIDOS DEL ALMA
“Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas; / el cual no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca; / quien cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente; / quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados. / Porque vosotros erais como ovejas descarriadas, pero ahora habéis vuelto al Pastor y Obispo de vuestras almas.” (1 Pedro 2:21-25)

CRISTO LLEVÓ NUESTROS PECADOS
“quien llevó él mismo nuestros pecados” nosotros somos los enfermos, no Dios. Nosotros somos los que necesitamos la salud completa. No podemos culpar a Dios de nuestros problemas. Jesucristo llevó nuestros pecados en Su cuerpo sobre el madero, para que nosotros no carguemos más con ellos.

a) La voluntad de Dios es sanar. La Palabra de Dios promete sanar al ser humano cuando dice: “Dios sana a los que tienen roto el corazón y les venda las heridas" (Salmo 147:3). Y en otro texto asegura: "y dijo: Si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, e hicieres lo recto delante de sus ojos, y dieres oído a sus mandamientos, y guardares todos sus estatutos, ninguna enfermedad de las que envié a los egipcios te enviaré a ti; porque yo soy Jehová tu sanador." (Éxodo 15:26) Lo más esperanzador es cuando afirma “Ciertamente llevó nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores” (Isaías 53:4) es decir que nuestra salud ya está lograda. Por lo tanto la Iglesia sólo tiene que tomarla y vivirla. El ministerio que se ocupa por la salud en la Iglesia es el de sanidades y dentro de esta tarea está la sanidad del alma o “Sanidad Interior”

b) Propósito de la Sanidad Interior. La meta de la sanidad interior es sanar heridas emocionales. Los medios son el poder del Espíritu Santo, la presencia sanadora del Espíritu Santo y la apropiación de la obra de Jesucristo en la cruz. La estructura psicológica es una parte muy importante de nuestra naturaleza humana. Sin embargo, casi nunca se habla en nuestras Iglesias acerca de la sanidad que esta área requiere. Pocas veces se menciona que Cristo también vino para sanar nuestra psiquis. Dicha sanidad casi siempre la dejamos en manos de los psicólogos, la mayoría de los cuales no conocen a Cristo. Es una lástima la carencia de una adecuada enseñanza en esa área, ya que el Señor vino para sanar nuestra psiquis tanto como nuestro espíritu y cuerpo. El apóstol Santiago no solamente nos habla de los enfermos que han de ser sanados y los pecados que serán perdonados; también nos dice que debemos confesar nuestras ofensas los unos a los otros, y orar los unos por los otros para que seamos sanados. “Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados” (Santiago 5:16),

En Dios hallamos sanidad física, psicológica y espiritual

LA CRUZ FUE EL INSTRUMENTO DE MUERTE
“en su cuerpo sobre el madero,” Así como Él murió por nosotros, nosotros tenemos que morir al viejo hombre y a la vieja mujer, para comenzar a vivir la vida de Cristo y no la vida de la carne. No podemos continuar viviendo conforme a nuestra naturaleza humana, si queremos ser sanados integralmente. Necesitamos morir al viejo yo para vivir un nuevo yo. Este nuevo yo es Cristo en nosotros. La cruz no es sólo para Jesucristo sino también para cada discípulo. “El que quiera venir en pos de mi, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame.” No hay otra forma de seguir a Jesús que no sea negando y aplastando la carne. Quien piense que puede haber un modo más fácil de ser cristiano está muy equivocado. El discípulo muere, tal como su Maestro murió en la cruz.

AHORA ESTAMOS MUERTOS A LOS PECADOS
“para que nosotros, estando muertos a los pecados,” Como antes estábamos muertos a la santidad, hoy estamos muertos al pecado. Un muerto no peca, no siente apetitos de la carne. En nuestras fantasías cinematográficas los muertos o zombies caminan tras los vivos y tienen deseos perversos y sexuales, pero eso es sólo una fantasía, que tal vez refleja como viven los “muertos espirituales”, guiados por sus apetitos carnales. Un muerto no siente deseos sexuales, ni hambre, ni frío, ni sueño, no piensa ni se mueve. Así deben ser los cristianos con respecto a los pecados, como muertos, que el pecado no “nos haga ni cosquillas”

NUESTRA OBLIGACIÓN ES VIVIR LA JUSTICIA DE DIOS
“vivamos a la justicia;” Vivir la justicia es vivir de acuerdo a la Ley de Dios, vivir de acuerdo a Su voluntad. La Palabra de Dios está regada de enseñanzas acerca de lo que Dios quiere para nosotros. Hay algunos resúmenes de ello, como en los 10 mandamientos en el Antiguo Testamento o las bienaventuranzas y el Sermón del Monte en el Nuevo Testamento. Se ha contado 90 órdenes de Jesucristo para sus seguidores. Si hacemos lo que Él nos enseña, estaremos siendo justos.

EL REVOLUCIONARIO MÉTODO DE DIOS PARA SANAR
“y por cuya herida fuisteis sanados.” En este punto hay dos aspectos: la herida de Cristo y la herida del Hombre.

1. La herida de Cristo es nuestro pecado. Fueron nuestros pecados los que llevaron a la muerte a nuestro Señor. Nuestros pecados agobiaron e hirieron su alma y su cuerpo. La llaga de su ser fue ocasionada por nosotros. En el alma y el cuerpo de Jesucristo se proyectó y materializó todo el pecado de la humanidad. Su espíritu fue oprimido por las tinieblas al punto de clamar al Padre: “Eloy, Eloy, lama sabactani; Padre ¿por qué me has abandonado?” En medio de ese dolor por la Humanidad, entregó Su espíritu al Padre.

Nuestro Dios es un Médico que tiene un curioso método para sanar al Hombre. Él no da a beber o ingerir algún medicamento; Él no nos receta cierta dieta especial; tampoco nos interviene quirúrgicamente, aún cuando alguien pudiera decir que nos ha dado a beber de Su Espíritu Santo, nos ha recetado la oración y la lectura de Su Palabra y que ha intervenido en nuestro interior con Su poder. Sin embargo la absoluta sanidad se da a través de un acto de Él que sucedió fuera de nosotros. ¡Extraordinario! Por su herida fue sanada nuestra herida. La herida de Cristo en la cruz sanó la herida del pecado en el Hombre. Las heridas de Jesús en Su alma bendita sanaron nuestras heridas humanas del alma. La sanidad operada por Él es completa, es una sanidad de espíritu, mente y cuerpo.

2. La herida del Hombre es su propio pecado. El ser humano es portador de dos tipos de heridas interiores, una en su conciencia y la otra en su alma. La herida de la conciencia es sanada por Jesucristo con su sangre y su perdón. Las heridas del alma son un tipo de enfermedad del alma, provocada por el pecado propio y de otros.

a) Definición. La palabra “herida” tiene varias acepciones: un daño corporal que causa efusión de sangre; Perforación o desgarramiento en algún lugar de un cuerpo vivo; golpe de las armas blancas al herir con ellas; una ofensa o agravio; aquello que aflige y atormenta el ánimo.

b) La primera herida. La primera vez que aparece la palabra herida en la Biblia es en Génesis, cuando Lamec dijo a sus mujeres Ada y Zila –es el primer polígamo que aparece en el Texto Sagrado- “oíd mi voz; / Mujeres de Lamec, escuchad mi dicho: / Que un varón mataré por mi herida, // Si siete veces será vengado Caín, / Lamec en verdad setenta veces siete lo será.” (Génesis 4:23,24) Las palabras de Lamec a sus dos esposas acerca de un acontecimiento trágico en su vida están registradas en forma poética en hebreo, y se las ha llamado con propiedad el "Canto de Lamec". Este canto constituye la composición poética más antigua del mundo. Los versos hebreos, algo críticos y ambiguos, se prestan a más de una explicación. Tal vez el significado es que Lamec estaría listo para repetir su acto asesino en caso de necesidad.

De tal modo que la palabra herida, en la Biblia, se la relaciona con: violencia, asesinato, venganza, acción maligna. Indudablemente las heridas del alma no son ocasionadas por Dios, sino por las tinieblas y la maldad del hombre. Es algo que debemos comprender con toda claridad. Dios no hiere para muerte.

“¡Oh gente pecadora, pueblo cargado de maldad, generación de malignos, hijos depravados! Dejaron a Jehová, provocaron a ira al Santo de Israel, se volvieron atrás. / ¿Por qué querréis ser castigados aún? ¿Todavía os rebelaréis? Toda cabeza está enferma, y todo corazón doliente. / Desde la planta del pie hasta la cabeza no hay en él cosa sana, sino herida, hinchazón y podrida llaga; no están curadas, ni vendadas, ni suavizadas con aceite. / Vuestra tierra está destruida, vuestras ciudades puestas a fuego, vuestra tierra delante de vosotros comida por extranjeros, y asolada como asolamiento de extraños. / Y queda la hija de Sion como enramada en viña, y como cabaña en melonar, como ciudad asolada.” (Isaías 1:4-8)

c) Causas de heridas. ¿Qué puede ocasionar una herida en el alma de una persona? Numerosos son los motivos de heridas en el alma humana:
- Ofensa de los padres
- Rechazo de mamá o papá
- Ofensa de hermanos
- Ofensa de familiares
- Ofensa e amigo
- Rechazo por discapacidad
- Rechazo por defecto o apariencia
- Rechazo por clase social o nivel económico
- Rechazo por cultura
- Rechazo por origen (nacionalidad, etnia, etc.)
- Ofensa, palabras ofensivas, sobrenombres
- Maltrato verbal
- Falta de amor
- Maltrato físico
- Maltrato sexual, vejación
- Humillaciones por pobreza
- Abusos de autoridad
- Burlas
- Perdedores en competencias (vestido, moda, capacidades intelectuales, capacidad física, dinero, casa, cosas, juguetes, etc.)
- Desprecio de otros
- Ingratitud de otros
- Abandono
- Vergüenzas, bochornos por actuaciones o palabras de otros
- Odio
- Comparaciones odiosas
- Acoso
- Descrédito
- Achatamiento, achicamiento, achunchar o avergonzar en público
- Robos (de propiedades tangibles e intangibles)
- Aislamiento
- Alabanza y preocupación por otros, en desmedro de la persona
- Injurias, insultos
- Desaprobación
- Suposiciones

Siempre la herida la causa el pecado, ya sea el propio o el de otros.

d) Los quebrantados de corazón
La Biblia habla de las “enfermedades del alma” como de “los quebrantados del corazón”. Quebrantado de corazón es el que está angustiado, el que se siente oprimido o está contrito, es decir siente pesar por haber ofendido. “Claman los justos, y Jehová oye, Y los libra de todas sus angustias./ Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; Y salva a los contritos de espíritu./ Muchas son las aflicciones del justo, Pero de todas ellas le librará Jehová.” (Salmo 34: 17-19)

Quien mejor puede sanar y calmar el corazón quebrantado por la angustia, la opresión y contrición, es Dios, creador de la mente humana. “Alabad a JAH, Porque es bueno cantar salmos a nuestro Dios; Porque suave y hermosa es la alabanza. / Jehová edifica a Jerusalén; A los desterrados de Israel recogerá. / El sana a los quebrantados de corazón, Y venda sus heridas.” (Salmo 147:1-3)

El abatimiento es la humillación o postración moral de una persona. El sentir del quebrantado de corazón es el abatimiento.

Del siguiente texto podemos inferir la condición del quebrantado:
“El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, porque me ungió Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la cárcel; / a proclamar el año de la buena voluntad de Jehová, y el día de venganza del Dios nuestro; a consolar a todos los enlutados; / a ordenar que a los afligidos de Sion se les dé gloria en lugar de ceniza, óleo de gozo en lugar de luto, manto de alegría en lugar del espíritu angustiado; y serán llamados árboles de justicia, plantío de Jehová, para gloria suya. / Reedificarán las ruinas antiguas, y levantarán los asolamientos primeros, y restaurarán las ciudades arruinadas, los escombros de muchas generaciones.” (Isaías 61:1-4)
a) abatido de corazón “El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, porque me ungió Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos,…” (verso 1)
b) herido, por eso necesita vendas; “a vendar a los quebrantados de corazón” (verso 1)
c) cautivo de su dolor moral, necesita ser liberado de esa cárcel interior; “a publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la cárcel;” (verso 1)
d) sin esperanza de justicia, sólo Dios le brinda esa salida; “a proclamar el año de la buena voluntad de Jehová, y el día de venganza del Dios nuestro;” (verso 2)
e) enlutado, de muerte, deprimido; “a consolar a todos los enlutados;” (verso 2)
f) afligido, triste (símbolo de la ceniza), angustiado; “a ordenar que a los afligidos de Sion se les dé gloria en lugar de ceniza, óleo de gozo en lugar de luto, manto de alegría en lugar del espíritu angustiado; y serán llamados árboles de justicia, plantío de Jehová, para gloria suya.” (verso 3)
g) casi destruido y debe ser restaurado. “Reedificarán las ruinas antiguas, y levantarán los asolamientos primeros, y restaurarán las ciudades arruinadas, los escombros de muchas generaciones.” (verso 4)


III. VÍCTIMAS DE UN TRAUMA.

DEFINICIÓN DE TRAUMA
“Porque hermanos, no queremos que ignoréis acerca de nuestra tribulación” (2 Corintios 1:8)

Hace casi dos mil años, el apóstol Pablo vivió situaciones aterradoras que atentaron contra su integridad física. Él lo llama “tribulación”. La experiencia fue tan impresionante, desgarradora, invalidante, que le abrumó. Estaba más allá de sus fuerzas, al punto de perder toda esperanza de sobrevivir. Aunque no se sabe con certeza qué le ocurrió en tal ocasión, de seguro fue algo traumático.

La idea de “trauma” deriva de la palabra griega que significa herida. Un trauma es una lesión duradera producida por un agente mecánico, generalmente externo; también puede ser el choque emocional que produce un daño duradero en el inconsciente o la emoción o impresión negativa, fuerte y duradera. En Psicología es el conjunto de ideas, emociones y tendencias generalmente reprimidas y asociadas a experiencias del sujeto, que perturban su comportamiento.

CAUSAS DE TRAUMA PSICOLÓGICO
“que nos sobrevino en Asia” (2 Corintios 1:8)

Esta no fue la única ocasión en que el apóstol y sus discípulos experimentaron una experiencia fuerte y hasta traumática. Leamos su confesión, en la que se declara débil y haber estado permanentemente sometido a situaciones límite, como: trabajos, azotes, lapidación, naufragios, peligros, enfrentamiento a falsos hermanos, cansancio, desvelos, hambre, sed, ayunos, frío, desnudez y preocupación por la Iglesia.

“Para vergüenza mía lo digo, para eso fuimos demasiado débiles. Pero en lo que otro tenga osadía (hablo con locura), también yo tengo osadía. / ¿Son hebreos? Yo también. ¿Son israelitas? Yo también. ¿Son descendientes de Abraham? También yo. / ¿Son ministros de Cristo? (Como si estuviera loco hablo.) Yo más; en trabajos más abundante; en azotes sin número; en cárceles más; en peligros de muerte muchas veces. / De los judíos cinco veces he recibido cuarenta azotes menos uno. / Tres veces he sido azotado con varas; una vez apedreado; tres veces he padecido naufragio; una noche y un día he estado como náufrago en alta mar; / en caminos muchas veces; en peligros de ríos, peligros de ladrones, peligros de los de mi nación, peligros de los gentiles, peligros en la ciudad, peligros en el desierto, peligros en el mar, peligros entre falsos hermanos; / en trabajo y fatiga, en muchos desvelos, en hambre y sed, en muchos ayunos, en frío y en desnudez; /y además de otras cosas, lo que sobre mí se agolpa cada día, la preocupación por todas las iglesias. / ¿Quién enferma, y yo no enfermo? ¿A quién se le hace tropezar, y yo no me indigno?” (2 Corintios 11:21-29).

Son causas de trauma:
· Veterano de guerra, sufre pesadillas y vivos recuerdos que le dan la sensación de que todavía no ha terminado el conflicto.
· Víctima de un acto de violencia despiadada, asaltos, delitos, torturas, secuestros, actos terroristas.
· Víctima de violación o abusos físicos en la infancia, sintiendo que una parte de sí mismo murió por esa horrorosa experiencia.
· Pérdida de ser querido en forma inesperada.
· Pérdida de un familiar en un desastre natural como temporales, inundaciones, huracanes y terremotos. Los efectos físicos de un desastre son evidentes. Cientos o miles de personas pierden sus vidas o son gravemente heridos. Los supervivientes arrastran las consecuencias durante toda su vida. Dolor y sufrimiento se distribuyen a partes iguales.
· Pérdida de familiar en un accidente, por lo cual la vida sin él es sumamente difícil.
· Miseria producida por el terrorismo, la violencia, la guerra o la delincuencia.
· Accidentes.
· Experiencias de combate.

Muertes, guerras, violaciones, raptos, accidentes causan traumas, ya que son pérdidas que dejan heridas muy profundas. Otras formas de estrés severo, pero no extremo, son la pérdida del puesto de trabajo, el divorcio y el fracaso escolar. En la mayoría de las ocasiones los eventos traumáticos son inesperados e incontrolables.

CONSECUENCIAS DE UN TRAUMA
“fuimos abrumados sobremanera más allá de nuestras fuerzas, de tal modo que aun perdimos la esperanza de conservar la vida.” (2 Corintios 1:8)

Los traumas golpean de manera intensa la sensación de seguridad y auto-confianza del individuo provocando intensas reacciones de vulnerabilidad y temor hacia el entorno. Los efectos emocionales son:
miedo
ansiedad
estrés
ira
rabia
resentimiento
bloqueo emocional

Para muchas víctimas, estos efectos se mitigan e incluso desaparecen con el tiempo. Sin embargo, para otros muchos, las secuelas son a largo plazo y alcanzan en ocasiones la condición de crónicas.

En Psicología se le ha tipificado como STP “estrés postraumático” y “se trata de una reacción intensa provocada por una situación de gran impacto afectivo, que al retirar el motivo que lo causó, el dolor permanece. Se caracteriza por la representación de la situación desencadenante a través de sueños, recuerdos y la identificación ante eventos parecidos. El estrés postraumático ha sido categorizado como un trastorno de ansiedad por la característica presencia de ansiedad persistente, hipervigilancia y conductas de evitación fóbica.

La sintomatología del estrés postraumático se puede agrupar en tres bloques:
1. Re-experimentación del evento traumático
- Flashbacks. Sentimientos y sensaciones asociadas por el sujeto a la situación traumática.
- Pesadillas. El evento u otras imágenes asociadas al mismo recurren frecuentemente en sueños.
- Reacciones físicas y emocionales desproporcionadas antes acontecimientos asociados a la situación traumática .

2. Incremento activación
- Dificultades conciliar el sueño / Hipervigilancia
- Problemas de concentración
- Irritabilidad / impulsividad / agresividad

3. Evitación y bloqueo emocional
- Intensa evitación /huida /rechazo del sujeto a situaciones, lugares, pensamientos, sensaciones o conversaciones relacionadas con el evento traumático.
- Pérdida de interés.
- Bloqueo emocional / Aislamiento social

Frecuentemente, según estudios médicos, el trauma está asociado a enfermedades físicas. Algunas personas que han estado expuestas a impactos o traumas psicológicos reaccionan desarrollando depresión, otras tienen reacciones de ansiedad o alcoholismo.

No cualquier cosa puede causar un SPT; deben ser situaciones que provoquen un dolor que perturbe la vida normal y que persista, a pesar de ya haber sucedido. No hay que sobre-diagnosticar porque no cualquier impacto emocional es un trauma. No todas las personas son susceptibles a ser traumatizadas.
Hoy cada vez se acepta más que problemas cotidianos se transformen en profundas heridas, porque actualmente se da una fobia al dolor. Nuestra sociedad rechaza el dolor como aprendizaje. Si uno cree que va a vivir siempre feliz está menos preparado para enfrentar el dolor. “Crisis” en chino se asocia a peligro y oportunidad, porque uno sale fortalecido de ellas, en contraste con el “trauma” que es pérdida. Debiéramos intentar convertir en crisis los problemas en vez de traumatizar todo.

LA SOLUCIÓN O CÓMO SOBRELLEVAR EL TRAUMA

1. CONFÍE EN DIOS
“Pero tuvimos en nosotros mismos sentencia de muerte, para que no confiásemos en nosotros mismos, sino en Dios que resucita a los muertos” (2 Corintios 1:9)

No se sabe con certeza qué le ocurrió a San Pablo en tal ocasión en Asia, mas de seguro fue algo traumático ¿Cómo lo sobrellevó? Primero, poniendo toda su confianza en el Dios Todopoderoso, en Aquél que es poderoso para sacar del sepulcro aún al muerto. No hay hecho más poderoso que ese y en ello necesitamos confiar. Elohim, uno de los nombres de Dios habla de la fortaleza y el poder de Dios y designa a Dios Elohim como el Fuerte y Poderoso, el que tiene Plenitud de Poder. La Biblia dice: “En el principio creó Dios (Elohim) los cielos y la tierra. (Génesis 1:1) y ; “Los cielos cuentan la gloria de Dios (Elohim), Y el firmamento anuncia la obra de sus manos” (Salmos 19:1)

También es conveniente considerar que toda nuestra vida está bajo la voluntad y control Divinos, que Dios es YAHWE-JIREH - Jehová Proveerá. "Entonces alzó Abraham sus ojos y miró, y he aquí a sus espaldas un carnero trabado en un zarzal por sus cuernos; y fue Abraham y tomó el carnero, y lo ofreció en holocausto en lugar de su hijo. / Y llamó Abraham el nombre de aquel lugar, Jehová proveerá. Por tanto se dice hoy: En el monte de Jehová será provisto." (Génesis 22:13-14)

2. TRANSFIERA SU CARGA A DIOS
“el cual nos libró, y nos libra, y en quien esperamos que aún nos librará, de tan gran muerte” (2 Corintios 1:10)

Si usted ha confiado en Dios, pues bien, haga concreta esa confianza, echando sobre Él toda su carga, su dolor, su desesperanza, su sufrimiento. Dice el salmista “Echa sobre Jehová tu carga, y él te sustentará; No dejará para siempre caído al justo.” (Salmo 55:22) y Jesús asegura “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. / Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; / porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.” (San Mateo 11:28-30)

3. SOLICITE AYUDA
“cooperando también vosotros a favor nuestro” (2 Corintios 1:11)

No enfrente su problema en forma individual, como si compitiera solamente a usted, sino que busque ayuda en personas más maduras espiritualmente. Recuerde que los cristianos somos parte de un Cuerpo y necesitamos de nuestras “coyunturas o articulaciones”. Estas son los tutores y pastores. Cuéntele a su tutor su “trauma”, de modo que reciba consejo, ayuda, apoyo, bendición y sanidad interior. Su problema no es un problema sólo personal sino de toda la Iglesia. Cuando un miembro del Cuerpo, por pequeño que sea, padece, todo el Cuerpo se duele (1 Corintios 12:26).

4. PERSEVERE EN ORACIÓN
“cooperando también vosotros a favor nuestro con la oración” (2 Corintios 1:11)

Si le cuesta orar porque siente ira, pídale a alguien maduro espiritualmente que ore con usted (Santiago 5:14-16). Cuando se dirija al Señor, recuerde las palabras de San Pedro: “echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros” (1 Pedro 5:7). Las Escrituras recalcan muchas veces el interés que Dios tiene por cada uno de sus hijos.

Es muy posible que el escritor del Salmo viviera una experiencia traumática, pues escribió: “Si no hubiera sido porque Jehová me dio auxilio, en poco tiempo mi alma habría residido en el silencio. Cuando dije: ‘Mi pie ciertamente se moverá con inseguridad’, tu propia bondad amorosa, oh Jehová, siguió sustentándome. Cuando mis pensamientos inquietantes llegaron a ser muchos dentro de mí, tus propias consolaciones empezaron a acariciar mi alma” (Salmo 94:17-19).

Hay quien se siente particularmente perturbado por “pensamientos inquietantes”, los cuales en ocasiones dan origen a ataques de ansiedad o de furia. Si ese es su caso, la oración sincera puede ‘sustentarlo’ hasta que se le pasen. Vea a Dios como un padre afectuoso y considérese un niño pequeño a quien él protege con amor. Recuerde la promesa bíblica de que “Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús” (Filipenses 4:7).

El Apóstol pudo obtener consuelo y confesar finalmente: “Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación, / el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios. / Porque de la manera que abundan en nosotros las aflicciones de Cristo, así abunda también por el mismo Cristo nuestra consolación. (2 Corintios 1:3-5)

5. LEA Y MEDITE LA PALABRA DE DIOS
“para que por muchas personas sean dadas gracias a favor nuestro por el don concedido a nosotros por medio de muchos” (2 Corintios 1:11)

Las personas “traumatizadas” pueden hallar consuelo en la Palabra de Dios. Ésta fue escrita por inspiración del Altísimo y en ella hay numerosos relatos de creyentes que pasaron circunstancias iguales o similares a las nuestras. También contiene palabras de sabiduría y buenos consejos para superar toda enfermedad del alma, como son las heridas, los traumas, etc. Muchas personas intervinieron en la escritura bíblica, por tanto “por muchas personas sean dadas gracias a favor nuestro”

Si le cuesta concentrarse, pídale a alguien que lea con usted pasajes animadores de la Sagrada Escritura. Tal vez sería bueno escoger algunos que destaquen el cariño que el Señor siente por sus hijos fieles, sin importar lo deprimidos o desesperados que estén.

Analice la situación actual del mundo, a la luz de las Escrituras y se dará cuenta que nada de lo malo que sucede es desconocido por nuestro Padre Celestial. Lamentablemente, no debería sorprendernos la actual proliferación de violaciones, asesinatos, guerras y actos de violencia gratuita. (San Mateo 24:7-12).

Por otro lado, tenga en cuenta que un día todas las enfermedades del alma desaparecerán. El fin del trastorno de estrés postraumático ya está cerca (Apocalipsis 21:3,4)


IV. COMPLEJOS DEL ALMA
La palabra “complejo” deriva del latín complexus, y significa “enlazar”. Algo es complejo cuando se compone de elementos diversos; entonces es considerado complicado, enmarañado, difícil. También se llama complejo al conjunto o unión de dos o más cosas. Por ejemplo un “complejo industrial”, el cual es un conjunto de establecimientos fabriles de industrias básicas, derivadas o complementarias, generalmente próximos unos a otros y bajo una dirección técnica y financiera común. Puede ser nominado complejo un conjunto de edificios o instalaciones agrupados para una actividad común. En Psicología recibe el nombre de complejo el conjunto de ideas, emociones y tendencias generalmente reprimidas y asociadas a experiencias del sujeto, que perturban su comportamiento.

Se trata de problemas de emociones, actitudes y conductas que tienen su origen en las relaciones infantiles del individuo, y que en gran medida están ligados a todas las prohibiciones que los padres inculcaron en el inconsciente del niño. Claro está, mucho de lo que popularmente es considerado un complejo entraña un trastorno de personalidad.

Esta palabra para designar un fenómeno psicológico, no la encontraremos en la Biblia, pues fue creada por Carl G.Jung y popularizada por la discusión del psicoanálisis freudiano. Se utiliza tanto en la consulta como en el uso corriente del idioma. La palabra complejo fue utilizada por primera vez por la escuela psicoanalítica de Zurich por Bleuler y Jung, para significar situaciones internas del individuo que se estructuran a lo largo de sus relaciones infantiles y que se manifiestan en todos los niveles psicológicos: emociones, actitudes y conductas adaptadas.

La palabra “complejo” utilizada por la Psicología, ciencia que data del siglo XVII, siempre va unida al nombre de un personaje histórico, mitológico, literario o bíblico. En esta oportunidad, sólo vamos a referirnos a cuatro “complejos”, cuyas características las podemos hallar en las Sagradas Escrituras.

COMPLEJO DE AGAR Y SARA
a) El sueño de un hombre.
(Génesis 12:1-3) Jehová Dios promete al patriarca Abraham grandes bendiciones para él y su familia. Por su descendencia serán bendecidas todas las familias de la tierra.

b) La impaciencia por el cumplimiento del sueño.
(Génesis 15:1-5) Abraham, dueño de muchas tierras, animales, siervos y de gran inteligencia; se preocupaba sobre el futuro de sus bienes. No tenía heredero y temía que fuesen administrados por un mayordomo extranjero. Además contaba con la promesa de Jehová y nunca la veía llegar.

c) Una decisión apresurada, basada en un prejuicio.
(Génesis 16:1-16) El Señor prometió un hijo a Abraham, en su ancianidad, a pesar de que su esposa Sara era estéril. Impacientes e incrédulos, los esposos decidieron tener un hijo de su sierva Agar. El ángel de Jehová, al que se ha identificado como Jesucristo en el Antiguo Testamento, le prometió grandes bendiciones para su hijo, a la esclava Agar. Este es el origen de los pueblos árabes. Esta determinación de Abraham y Sara hubiera sido correcta si no hubiese otra alternativa para ellos poder ser padres; si lo hubiesen consultado al Señor; si no hubiesen tenido el prejuicio de la mujer esclava, como objeto útil a sus caprichos.

d) Incredulidad y burla por la Voluntad del Señor.
(Génesis 17:19; 18:9-15) La mujer se burló de la promesa de Dios, considerando ridículo que una vieja pudiese parir. Le pondría al hijo de sus entrañas, el nombre de Isaac, que significa “risa”. Dios tiene muy buen humor y ríe mejor que nosotros.

e) Actúa el prejuicio y se manifiesta el complejo
(Génesis 21:1-14) Finalmente el Señor cumplió Su promesa a Abraham y Sara dándoles un hijo en su vejez. El padre estaba gozoso y celebró banquete cuando le destetaron. Pero Sara, molesta por la conducta de Ismael con Isaac, le pidió a su esposo que despidiese a Agar. El patriarca complació a su esposa y despidió a la sierva con su hijo, acto muy poco misericordioso, paternal e inteligente, que hasta el día de hoy tiene sus consecuencias.

La tendencia masculina, a veces inconsciente, a clasificar a las mujeres en dos grupos: las buenas, puras e intocables a semejanza de la madre Sara; y las malas, aptas para la satisfacción sexual, pero indignas de amor, como la esclava Agar, es llamada “complejo de Agar y Sara”. Este complejo se genera en la infancia, por imitación del padre o de figuras masculinas adultas. No sólo es un complejo de hombres, sino también de mujeres, las que pueden considerarse Saras o Agares, buenas o malas.

El hecho fue anotado por Freud y bautizado por la pscicoanalista francesa Maryse Choisy, aludiendo al episodio bíblico.

f) El triste epílogo.
(Génesis 25:9; Génesis 25:17). Ismael creció mucho y se fortaleció en el desierto de Parán, al sur de Canaán. Se casó con una egipcia, fue padre de 12 príncipes y tuvo además una hija, que vino a ser esposa de Esaú, hijo de Isaac. Ismael e Isaac sepultaron juntos a su padre Abraham. Ismael murió a la edad de 137 años. Sus descendientes, los ismaelitas, se establecieron entre la frontera de Egipto y el golfo Pérsico. El profeta Mahoma colocó a Ismael a la cabeza de su genealogía. Según el Islam, Ismael colaboró en la construcción de La Meca. Ismael es tradicionalmente considerado el padre de todos los árabes.

La pregunta que a nosotros nos toca hacernos es: ¿Tengo el complejo de Agar y Sara, en el sentido de ver a las mujeres divididas entre mujeres buenas, castas y puras, y mujeres malas, sólo útiles para el sexo y los caprichos del hombre? Otra pregunta podría ser ¿Soy una Sara con el hombre o soy su Agar? La respuesta nos dará la pauta para quitar de nosotros estos prejuicios, evitar dañar a nuestros hijos con estos prejuicios, y evitar establecer relaciones inadecuadas como parejas.

La Biblia nos presenta el modelo correcto de la relación hombre – mujer cuando enseña: “Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo. / Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, / para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, / a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha. / Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama. / Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, como también Cristo a la iglesia, / porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos. / Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne.” (Efesios 5:24-31) Quiera Dios que como hombres y mujeres cristianos, podamos superar este complejo de Agar, Sara y Abraham.

EL COMPLEJO DE CAÍN
Otro complejo del alma es el complejo de Caín. Antes de analizarlo vamos a interpretar el pasaje bíblico que da nombre a este complejo, para posteriormente descubrir sus relaciones con el cuadro psicológico.

a) Un hijo esperado y mimado.
“Conoció Adán a su mujer Eva, la cual concibió y dio a luz a Caín, y dijo: Por voluntad de Jehová he adquirido varón.” (Génesis 4:1)
La primera pareja humana concibe un hijo, al cual llaman Caín, en hebreo “qanah” que significa adquirir. Un hijo es algo que percibimos como muy nuestro, casi como una propiedad, dado que es producto de una relación carnal y nace del cuerpo de la mujer. Los hijos nos vienen por voluntad de Dios, es Su Providencia la que los permite. Cuando una pareja no puede tener hijos, más que desesperarse por ello debería preguntar ¿será la voluntad del Señor darnos hijos? ¡Cuál no sería la alegría de nuestros primeros padres cuando Eva dio a luz a Caín! Allí hubo emociones muy fuertes de curiosidad, temor y amor. Quizás ellos ya habían visto dar a luz a los animales mamíferos y algo sospechaban de cómo sería el parto humano. Los nueve meses de embarazo de Eva tienen que haber sido de mucha expectación. En verdad, en este breve versículo se resume una serie de acontecimientos, emociones, dudas y expectativas de la primera familia. Caín, al nacer fue acogido con amor por parte de sus padres, todas las caricias y atenciones fueron para él.

b) Dos hijos diferentes
“Después dio a luz a su hermano Abel. Y Abel fue pastor de ovejas, y Caín fue labrador de la tierra.” (Génesis 4:2)
Luego vino el segundo hijo. La Escritura no dice cuanto tiempo pasó desde el nacimiento del primogénito, de tal modo que algunos han planteado que se trataba de mellizos, pero si así fuese la Biblia sería más explícita. Preferimos pensar que, como es natural no existiendo en esa época sistemas de control de la natalidad, probablemente fue al año siguiente. Además, la fuerza física de Caín era mayor que la de Abel, como se verá más adelante.
La identidad de cada joven estaba dada por su oficio. Uno era pastor y el otro agricultor. Esto coincide con lo que la Historia nos enseña acerca de las primeras formas de vida humana: la vida nómade de los que necesitaban buscar buenas pasturas para sus animales y se trasladaban continuamente; y la vida sedentaria de aquellos que poseían tierras y se dedicaban a cultivarla. Desde el punto de vista espiritual nos habla de dos tipos de personas: los que buscan la seguridad en las posesiones materiales y en la tierra, y los que van como peregrinos por esta vida sin aspirar a lo material sino que tienen su vista fija en un mundo espiritual (Hebreos 11:9,10)
Caín y Abel representan dos tipos de personas: el materialista y el espiritual. Desde el comienzo de la raza humana se deja ver esta diferencia. En sí mismo el materialismo y sentido práctico no es malo, si se equilibra con un poco de espiritualidad. Por otra parte mucha espiritualidad sin algo de practicidad puede ser muy dañina; es conveniente que pongamos nuestros ojos en los altos ideales, pero con los pies bien plantados en la tierra. El equilibrio entre materialismo y espiritualidad es la correcta vida cristiana.
Los hijos de Adán y Eva, como en todas las familias del mundo, eran diferentes en su carácter. No podemos esperar que nuestros hijos piensen, sientan y actúen igual. Cada uno viene con un temperamento y recibe distintas influencias del medio, ya que es imposible que los padres guarden idéntica conducta con todos. Por lo tanto desarrolla un carácter y una personalidad distintos.

c) Un hijo educado en la fe
“Y aconteció andando el tiempo, que Caín trajo del fruto de la tierra una ofrenda a Jehová.” (Génesis 4:3)
La inspiración de Caín fue traer a Dios el producto de su trabajo, del fruto de la tierra. Es probable que esto fuera a imitación de sus padres, que ya había una forma de adorar a Dios y estar en una relación con Él, como un primer signo de liturgia o religión. Como los pueblos primitivos rinden culto a la tierra y a las entidades naturales –el rayo, los árboles, la lluvia, etc.- Caín ofrendó a Jehová. Esto da cuenta de su clara formación religiosa en el hogar: tenía conciencia de la existencia de un Dios, que no era ninguna fuerza de la creación sino una Persona; sabía que debía ofrendar de lo obtenido de su trabajo, como hoy diezmamos y ofrendamos al Señor. Señala un autor: “Al salir del Edén , Adán y Eva parecen haber recibido instrucciones de Dios sobre la importancia de los sacrificios de sangre, ya que Abel recibió testimonio de ser justo debido a su sacrificio. Lea Hebreos 11:4, 9:22b, esta doctrina de los sacrificios fue de origen divino.”
Adán y Eva habían tenido la triste experiencia de perder el Paraíso y una relación pura e íntima con Dios, por su desobediencia; pero también conocieron la misericordia de Dios cuando Éste mató un animal y les cubrió con pieles para defenderlos del frío. Luego continuó una vida de trabajo y de procreación en familia, en que, probablemente arrepentidos ellos buscaban al Señor. La Biblia no muestra a Adán y Eva enojados o en contra de Dios, sino tan sólo viviendo el camino que Dios les señaló: multiplicarse y cuidar de la tierra. Claramente ellos creían en Dios, cuando Eva dice “Por voluntad de Jehová he adquirido varón.” (v.1)
Es deber de todo padre y madre cristianos, educar a sus hijos en la fe. Lo más básico es transmitirles la creencia en un Dios Trino, enseñarles a conversar con Él y a confiar en Su sabiduría y amor, conocer la vida de Jesucristo el Salvador –quien dice “Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de Dios” (San Marcos 10:14) –y apreciar la Sagrada Escritura. Esto ha de ser equilibrado. Hay una promesa de Dios para quien obedece este principio: “Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él." (Proverbios 22:6).

d) Un hijo que sabe agradar a Dios
“Y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, de lo más gordo de ellas. Y miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda” (Génesis 4:4)
La ofrenda que trajo Abel fue la del tabernáculo. Él intuyó que debía ofrecer un primogénito y lo más gordo, o sea lo mejor. Es lo que estaba preparado desde la eternidad, que Dios ofrecería a Su Hijo, “el Primogénito de toda creación” (Colosenses 1:15), y que lo mejor de la Humanidad sería ofrecido a Dios en el altar del sacrificio. En Cristo habita toda plenitud (Colosenses 1:19). Por eso Jehová vio con agrado la ofrenda de Abel, porque en ella estaba simbolizado el misterio de la pasión de Su Hijo y la salvación de la Humanidad. Pero, más allá de la ofrenda material, vio con agrado a Abel, vio dentro de él, miró su corazón y sintió contentamiento, como cuando siglos después miraría a Jesús en el Jordán al momento de ser bautizado y diría: “Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia” (San Mateo 3:17)

e) Raíz del complejo de Caín
“pero no miró con agrado a Caín y a la ofrenda suya. Y se ensañó Caín en gran manera, y decayó su semblante.” (Génesis 4:5)
Cuando leemos que Dios no vio con agrado a Caín y su ofrenda, de inmediato nos preguntamos ¿por qué? Incluso algunas personas no comprenden este pasaje o se molestan con Dios, tildándolo de caprichoso. Es porque el versículo no hace una radiografía del corazón del primogénito de Adán, sino que tan sólo da cuenta del hecho, pero en los versículos siguientes sí podremos enterarnos de quien es él. Jesús nos enseña “Por sus frutos los conoceréis” (San Mateo 7:20). Los actos posteriores de Caín lo delatan: ira hacia Jehová y Abel, falta de dominio propio, odio hacia su hermano, asesinato (San Juan 3:11,12). Caín cometió tres pecados capitales: soberbia, envidia e ira; faltó al quinto mandamiento de “no matar”; y falló completamente en el amor (compare con 1 Corintios 13:4-7)
Caín quiso competir con su ofrenda. A veces queremos sobresalir por nuestra religión y en vez de buscar agradar a Dios, queremos agradar a los hombres o agradarnos a nosotros mismos. El primogénito de Eva se relacionaba con Dios a través de un acto externo de religión, en cambio Abel por medio de ofrendar su corazón, en un acto interno de fe. La palabra “religión” deriva de “religare” que significa “religar”; la Religión se propone volver a ligar o unir al hombre con Dios, pero si esta religión es externa de nada sirve, sino que ha de ser interna, del corazón. Fue el tipo de religión o relación que pidió Dios a nuestro padre Abraham: “Era Abram de edad de noventa y nueve años, cuando le apareció Jehová y le dijo: Yo soy el Dios Todopoderoso; anda delante de mí y sé perfecto.” (Génesis 17:1)
Pero Caín no tuvo esta actitud interna, sino que hubo soberbia, envidia e ira en su corazón. Esa fue la raíz de su complejo. ¿Acaso no es el orgullo la raíz de todo pecado?

f) Primera manifestación del complejo: enojo
“Entonces Jehová dijo a Caín: ¿Por qué te has ensañado, y por qué ha decaído tu semblante?” (Génesis 4:6)
Lo humano y carnal es ensañarse y enojarse cuando la voluntad de Dios, Su mirada, no nos agrada. Necesitamos acostumbrarnos a aceptar las decisiones del Señor que no están en consonancia con nuestros pensamientos. Tenemos nuestras propias ideas acerca del trabajo que nos conviene o mejor dicho “que nos agrada” mas Dios tiene sus propias ideas acerca de la labor que tenemos que desempeñar. Así mismo pasa con las elecciones que hacemos de estudios, esposo/a, lugar de residencia, iglesia a la que pertenecer, actividades de recreación, etc. Nosotros nos dejamos llevar por el placer, pero Dios tiene otro plan: desarrollarnos en virtudes cristianas, usarnos para obras de bien y multiplicarnos en nuevos cristianos. ¡Qué opuesto a nuestros “panoramas”!
La primera manifestación del complejo de Caín es el enojo con el hermano. También hay un enojo con Dios o los padres que “prefieren” al otro hermano.

g) Solución del complejo: resistirlo o dejarlo entrar
“Si bien hicieres, ¿no serás enaltecido? y si no hicieres bien, el pecado está a la puerta; con todo esto, a ti será su deseo, y tú te enseñorearás de él.” (Génesis 4:7)
La ofrenda de Caín a Dios fue un corazón lleno de odio, envidia, rencor…, lo cual no puede agradar al Señor. Dios le aconseja Si haces lo bueno y no te enojas porque Yo me he agradado de tu hermano, tú serás admirado por todos, tu persona se verá muy bien, será enaltecida. Pero si insistes en enrabiarte ello te llevará a algo peor. No alimentes tu ira. El pecado está golpeando a tu puerta, mas tú puedes resistirlo y no dejarlo entrar. ¡Qué consejo tan sabio! Por no seguirlo se han separado hermanos, se han desunido familias y amigos, se ha declarado la guerra y se han destruido los seres humanos. La historia de Caín y Abel es un abstract de la historia del Hombre.

h) Resultado del complejo: la muerte
“Y dijo Caín a su hermano Abel: Salgamos al campo. Y aconteció que estando ellos en el campo, Caín se levantó contra su hermano Abel, y lo mató.” (Génesis 4:8)
Abel estaba consagrado a Dios, por tanto moriría. Su muerte es la muerte de Cristo, Hijo Consagrado de Dios. Cuando alguien ama a Dios de esa manera, lo más probable es que sea odiado. Ha pasado a través de toda la historia del Cristianismo. El historiador romano Cornelio Tácito, dice en el libro XV de los Annales: “Como corrían voces que el incendio de Roma había sido doloso, Nerón presentó como culpables, castigándolos con penas excepcionales, a los que, odiados por sus abominaciones, el pueblo llamaba cristianos”. Tertuliano, teólogo del siglo III, dijo que la sangre de los mártires es semilla de la Iglesia puesto que mientras más se la derramaba más cristianos había. Podemos decir que Abel fue el primer mártir en la historia de la Humanidad y es un tipo de Jesucristo: a) ambos fueron odiados; b) ambos fueron rechazados; c) ambos fueron asesinados; d) ambos dieron una ofrenda excelente.
El resultado del complejo es la muerte de la relación, de la amistad, de la hermandad y de la propia alma que pierde la paz.

i) Superación del complejo: el amor
“Y Jehová dijo a Caín: ¿Dónde está Abel tu hermano? Y él respondió: No sé. ¿Soy yo acaso guarda de mi hermano?” (Génesis 4:9)
Caín, como hijo mayor, debía ser cobertura de su hermano, sin embargo no le amó y lo destruyó. Cuidar del hermanito menor y respetar al hermano mayor es siempre la solución al complejo. También los padres deben ser equilibrados en los cuidados que prodigan a sus hijos (Efesios 6:4). “Padres, no irritéis a vuestros hijos, para que no se desanimen” (Colosenses 3:21). La clave para solucionar el complejo es el amor equilibrado.

j) La sangre de la reconciliación
“Y él le dijo: ¿Qué has hecho? La voz de la sangre de tu hermano clama a mí desde la tierra.” (Génesis 4:10)
La voz de Abel clama desde la tierra. Abel nos habla fuertemente a nuestra conciencia de hombres y mujeres, a ser considerados con nuestros hermanos y no dejarnos llevar más por el odio, la envidia y la soberbia. La voz de Abel es la voz de Cristo. Cristo derramó su sangre por nosotros, como Abel derramó su sangre por el rechazo de su hermano. La voz de Cristo clama desde la cruz: “Miradme a mí y sed salvos, todos los confines de la tierra, porque yo soy Dios, y no hay más.” (Isaías 45: 22) Dar a conocer al niño esta historia bíblica será muy positivo y puede llevar al arrepentimiento a un pequeño Caín. No nos quedemos sólo en la acusación del pecado, sino que entreguemos la solución: Cristo es la solución, Él ha muerto por Caín como por Abel, el perdón de Dios y la regeneración es la mejor solución.

La Psicología moderna invoca la figura bíblica de Caín para caracterizar la peculiar actitud del primogénito, celoso del hijo segundo a quien considera como un intruso y un rival. El psicólogo francés Charles Badouin fue el primero en usar el término “complejo de Caín” y señala: "El niño al que le cabe en suerte un hermanito o una hermanita, reacciona primero, muy generalmente, con unos celos desmedidos y de carácter completamente animal, que subsisten luego, latentes y más o menos bien reprimidos. La hostilidad del menor frente al mayor aparece como una réplica natural a dicha hostilidad". Por eso se habla, también, de un “complejo de Abel” o mártir.
Según Sigmund Freud, padre del Psicoanálisis, la rivalidad existente entre los hermanos sería la base de la justicia. Dice este autor: "El instinto gregario se va formando sólo paulatinamente en la nursery como efecto de las relaciones entre hijos y padres y como reacción al sentimiento de celos con que el hijo mayor empieza por acoger la intrusión del hijo menor. El primero descartaría de muy buena gana a éste último, para separarle de los padres y despojarle de todos sus derechos; pero en presencia del amor igual que los padres manifiestan hacia todos sus hijos, y ante la imposibilidad de mantener a la larga dicha actitud hostil, sin perjuicio para aquellos mismos que empezaron por adoptarla, acaba por operarse una identificación entre todos los hijos, y se constituye un sentimiento de comunidad que sufrirá en la escuela su desarrollo ulterior. La primera exigencia que nace de esta reacción, es la de justicia, de trato igual para todos".

COMPLEJO DE JOB
“Complejo de Job” es el nombre global dado a las dolencias "psicógenas" de la piel. Se ha observado proclividad a las dermatitis psicosomáticas en personas que se ofenden con facilidad, que se sienten agraviadas, con o sin motivo. De acuerdo a esto, estaría viviendo el complejo de Job, quien se sintiese víctima de Dios, la vida o el destino, sin un motivo aparente. Hay muchas personas que van por el mundo experimentando esa sensación de ser sujetos que padecen por culpas ajenas o por causas fortuitas.

Un hijo de Dios santo y recto.
“Hubo en tierra de Uz un varón llamado Job; y era este hombre perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal.” (Job 1:1)
Este libro nos muestra a un hombre “perfecto” en el sentido bíblico. Recordamos las palabras de Jesús en el sermón del monte, cuando nos amonesta “Sed perfectos como mi Padre que está en los cielos es perfecto” (San Mateo 5:48) Esta perfección se refiere a santidad, es decir esa condición de vivir apartado para los valores de Dios. En el Antiguo Testamento el hebreo Kadosch, santo, significa estar separado de lo secular o profano y dedicado al servicio de Dios. El pueblo de Israel se conocía como santo por ser el pueblo de Dios, así como Job “apartado del mal”.

La santidad de las criaturas es subjetiva y/o objetiva. Es subjetiva en esencia por la posesión de la gracia divina y moralmente por la práctica de la virtud; es objetiva porque ha sido consagrada para ello. Los cristianos somos consagrados a Dios como sacerdotes del Dios Altísimo, por medio del bautismo. La santidad de Dios identifica su separación de todo lo malo. Los seres humanos son santos cuando se apartan del pecado y viven según la voluntad de Dios. Los cristianos somos santificados o “hechos santos” por medio del sacrificio de Cristo en la cruz; además vivimos un proceso de santificación pues hemos sido “llamados a ser santos” (Romanos 1:7)

Un hombre próspero.
“Y le nacieron siete hijos y tres hijas. / Su hacienda era siete mil ovejas, tres mil camellos, quinientas yuntas de bueyes, quinientas asnas, y muchísimos criados; y era aquel varón más grande que todos los orientales. / E iban sus hijos y hacían banquetes en sus casas, cada uno en su día; y enviaban a llamar a sus tres hermanas para que comiesen y bebiesen con ellos.” (Job 1:2-4)
Los hebreos del Antiguo Testamento, particularmente en el período precedente al exilio en Babilonia, creían en la “ley de retribución”. Según ésta, “la bendición de Dios, que hacía vivir y prosperar, estaba condicionada a la fidelidad del pueblo; la maldición, que llevaba a la miseria, el dolor y la muerte, era consecuencia de la infidelidad.” En ese contexto religioso vivía el protagonista del libro de Job, pensamiento que aún hoy muchos cristianos sostienen.

Esta filosofía fue presentada por los amigos de Job, específicamente Bildad Suhita, quien la sintetiza aproximadamente en el año 1520 antes de Cristo. Apelando al argumento tradicional, formula su tesis en relación a estos tres aspectos: pobreza, enfermedad y sufrimiento; él dice, “Así como el prado no puede crecer sin agua, secándose primero que toda la hierba, tales son los caminos de los que se olvidan de Dios”. (Job 8:11-13) Añade Bildad, “Job, tus hijos pecaron contra Dios, por eso Él los echó en el lugar de su pecado”. (Job 8:4). Zofar, siguiendo la misma línea de pensamiento de Bildad, corrobora con éste: “… ¡Oh quien diera que Dios hablara, y abriera sus labios contigo… conocería entonces que Dios te ha castigado menos de lo que iniquidad merece!” (Job 11:5,6). Concluye Bildad su tesis: “ Si fueres limpio y recto, ciertamente… hará próspera tu morada…” (Job 8:6). Se puede deducir fácilmente, que la filosofía de Bildad, aplaudida por Zofar, es esta: La pobreza, el sufrimiento y la enfermedad, son el resultado de una vida que niega, se aparta y se olvida de Dios, por cuanto Job no era ni limpio ni recto, su morada no podía prosperar.

En el Nuevo Testamento los discípulos del Señor conservaban, por ignorancia, la filosofía de Bildad; hecho que se revela cuando ellos le formulan esta pregunta a Cristo: “Rabí, ¿Quién peco, éste o sus padres para que haya nacido ciego?”. A tal aseveración Jesús responde categóricamente: “No es que pecó éste, ni sus padres, sino para que las obras de Dios se manifiesten en él”. (Juan 9:1-3). Dado que muchos predicadores de la iglesia primitiva enfatizaron la prosperidad en un solo aspecto: Riquezas, dinero y ganancias, evidentemente fueron censurados por el Espíritu Santo y los apóstoles (Judas 11; Apocalipsis 3:16; 1Timoteo 6:5; 2 Pedro 2:3). El ataque apostólico apuntó hacia aquellos que convirtieron el Evangelio en un camino de comercio y no en contra de la prosperidad que es una promesa explícitamente demostrada en las Escrituras (3 Juan 2)

Un hombre piadoso.
“Y acontecía que habiendo pasado en turno los días del convite, Job enviaba y los santificaba, y se levantaba de mañana y ofrecía holocaustos conforme al número de todos ellos. Porque decía Job: Quizá habrán pecado mis hijos, y habrán blasfemado contra Dios en sus corazones. De esta manera hacía todos los días.” (Job 1:5)

A través de este versículo podemos observar que Job era un hombre piadoso. Dice la Palabra de Dios que “la gimnasia corporal es de poco provecho; pero la piedad es útil para todo y tiene promesas para la vida presente y para la futura.” (1 Timoteo 4:7,8). La sana enseñanza aconseja la práctica de la piedad o vida devocional como un modo de apurar la venida del Señor (2 Pedro 3:11,12; 1 Timoteo 6:11) Hay un misterio de la piedad, cuyo conocimiento y práctica lo guarda la Iglesia (1 Timoteo 3:16). Hablando del Padre Nuestro, Santo Tomás, teólogo del siglo XIII, dice: “Consiste la piedad en un afecto cariñoso y deferente al propio padre y a cualquier hombre sumido en desgracia. Por consiguiente, siendo Dios Padre nuestro no sólo debemos respetarle y temerle, sino además abrigar ese devoto y cariñoso afecto para con Él”

Dios permite que el Diablo le someta a pérdida de sus bienes.
“Un día vinieron a presentarse delante de Jehová los hijos de Dios, entre los cuales vino también Satanás. /Y dijo Jehová a Satanás: ¿De dónde vienes? Respondiendo Satanás a Jehová, dijo: De rodear la tierra y de andar por ella. / Y Jehová dijo a Satanás: ¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal? /Respondiendo Satanás a Jehová, dijo: ¿Acaso teme Job a Dios de balde? / ¿No le has cercado alrededor a él y a su casa y a todo lo que tiene? Al trabajo de sus manos has dado bendición; por tanto, sus bienes han aumentado sobre la tierra. / Pero extiende ahora tu mano y toca todo lo que tiene, y verás si no blasfema contra ti en tu misma presencia. / Dijo Jehová a Satanás: He aquí, todo lo que tiene está en tu mano; solamente no pongas tu mano sobre él. Y salió Satanás de delante de Jehová.” (Job 1:6-12)

Robo de bueyes y asnas y asesinato de los criados de Job.
“Y un día aconteció que sus hijos e hijas comían y bebían vino en casa de su hermano el primogénito, / y vino un mensajero a Job, y le dijo: Estaban arando los bueyes, y las asnas paciendo cerca de ellos, / y acometieron los sabeos y los tomaron, y mataron a los criados a filo de espada; solamente escapé yo para darte la noticia.” (Job 1:13-15)

Muerte de ovejas y pastores de Job.
“Aún estaba éste hablando, cuando vino otro que dijo: Fuego de Dios cayó del cielo, que quemó las ovejas y a los pastores, y los consumió; solamente escapé yo para darte la noticia.” (Job 1:16)

Acuchillamiento de camellos y criados de Job.
“Todavía estaba éste hablando, y vino otro que dijo: Los caldeos hicieron tres escuadrones, y arremetieron contra los camellos y se los llevaron, y mataron a los criados a filo de espada; y solamente escapé yo para darte la noticia.” (Job 1:17)

Mueren aplastados los hijos de Job.
“Entre tanto que éste hablaba, vino otro que dijo: Tus hijos y tus hijas estaban comiendo y bebiendo vino en casa de su hermano el primogénito; / y un gran viento vino del lado del desierto y azotó las cuatro esquinas de la casa, la cual cayó sobre los jóvenes, y murieron; y solamente escapé yo para darte la noticia.” (Job 1:18-19)

Duelo y fidelidad de Job a Dios.
“Entonces Job se levantó, y rasgó su manto, y rasuró su cabeza, y se postró en tierra y adoró, / y dijo: Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allá. Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito. / En todo esto no pecó Job, ni atribuyó a Dios despropósito alguno.” (Job 1:20-22)

Dios permite que el Diablo le someta a enfermedad.
“Aconteció que otro día vinieron los hijos de Dios para presentarse delante de Jehová, y Satanás vino también entre ellos presentándose delante de Jehová. / Y dijo Jehová a Satanás: ¿De dónde vienes? Respondió Satanás a Jehová, y dijo: De rodear la tierra, y de andar por ella. / Y Jehová dijo a Satanás: ¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal, y que todavía retiene su integridad, aun cuando tú me incitaste contra él para que lo arruinara sin causa? / Respondiendo Satanás, dijo a Jehová: Piel por piel, todo lo que el hombre tiene dará por su vida. / Pero extiende ahora tu mano, y toca su hueso y su carne, y verás si no blasfema contra ti en tu misma presencia. /Y Jehová dijo a Satanás: He aquí, él está en tu mano; mas guarda su vida.” (Job 2:1-6)

Job enferma de su piel.
“Entonces salió Satanás de la presencia de Jehová, e hirió a Job con una sarna maligna desde la planta del pie hasta la coronilla de la cabeza. / Y tomaba Job un tiesto para rascarse con él, y estaba sentado en medio de ceniza.” (Job 2:7,8)

El rubor por vergüenza o el sudor por miedo, son dos ejemplos que ilustran cómo múltiples respuestas emocionales se ponen de manifiesto a través de la piel. Mientras que las alteraciones cutáneas, como los angiomas, el vitíligo, los lunares o las cicatrices deformantes, afectan a la estabilidad emocional del individuo, determinadas alteraciones psíquicas desencadenadas por el estrés pueden influir sobre la enfermedad cutánea, tal y como ha dejado de manifiesto la Sociedad Española de Dermatología y Psiquiatría.

La palabra “estrés” deriva del término inglés "stress", que significa "fatiga", en especial la fatiga de materiales. Es toda demanda física o psicológica fuera de lo habitual y bajo presión que se le haga al organismo, provocándole un estado ansioso. En la mayor parte de los casos, el estrés aparece debido a las grandes demandas que se le imponen al organismo.

En el caso de las alteraciones dérmicas, cuando se reestablece el equilibrio de la autoestima y cesa el sentimiento de agravio, éstas desaparecen.

El nombre “Complejo de Job”, creado por el psicoanalista norteamericano Félix Deutsch, recuerda al patriarca bíblico Job, quien tuvo que soportar como prueba divina, todo tipo de sufrimientos y plagas, incluyendo ulceraciones de la piel.

De lo antedicho podemos colegir que el justo Job padeció una dolencia "psicógena" de la piel. En cierto modo él se sintió agraviado por Dios, sin comprender el motivo. Ante tanta calamidad vivida, su problema cutáneo fue la respuesta emocional de su organismo. El estrés provocado por tales experiencias, probablemente influyó sobre su enfermedad cutánea. Indudablemente las pérdidas materiales y familiares sufridas por Job ejercieron tal demanda y presión psicológica fuera de lo habitual que provocaron un agudo estado ansioso.

Su propia esposa se vuelve contra Job.
“Entonces le dijo su mujer: ¿Aún retienes tu integridad? Maldice a Dios, y muérete. / Y él le dijo: Como suele hablar cualquiera de las mujeres fatuas, has hablado.” (Job 2:9,10a)

Aceptación de la prueba por Job.
“¿Qué? ¿Recibiremos de Dios el bien, y el mal no lo recibiremos? En todo esto no pecó Job con sus labios.” (Job 2:10b)

¿Fue afectada la autoestima de Job con las pruebas a que fue sometido en el pasaje estudiado? Si aplicamos a la conducta de Job este sencillo “test” de cuáles son las conductas que nos hablan de una autoestima positiva, podremos aventurar una respuesta a la interrogante.

Test de Autoestima: (Responda Si o No)
1. Cree firmemente en ciertos valores y principios, está dispuesto a defenderlos aún cuando encuentre fuerte oposiciones colectivas, y se siente lo suficientemente seguro/a como para modificar esos valores y principios si nuevas experiencias indican que estaba equivocado/a.
2. Es capaz de obrar según crea más acertado, confiando en su propio juicio, y sin sentirse culpable cuando a otros le parece mal lo que haya hecho.
3. No emplea demasiado tiempo preocupándose por lo que haya ocurrido en el pasado, ni por lo que pueda ocurrir en el futuro.
4. Tiene confianza por su capacidad para resolver sus propios problemas, sin dejarse acobardar por los fracasos y dificultades que experimente.
5. Se considera y realmente se siente igual, como persona, a cualquier otra persona aunque reconoce diferencias en talentos específicos, prestigio profesional o posición económica.
6. Da por supuesto que es una persona interesante y valiosa para otros, por lo menos para aquellos con quienes se asocia.
7. No se deja manipular por los demás, aunque está dispuesta a colaborar si le parece apropiado y conveniente.
8. Reconoce y acepta en sí mismo/a una variedad de sentimientos e inclinaciones tanto positivas como negativas y está dispuesto/a a revelarlas a otra persona si le parece que vale la pena.
9. Es capaz de disfrutar diversas actividades como trabajar, jugar, descansar, caminar, estar con amigos, etc.
10. Es sensible a las necesidades de los otros, respeta las normas de convivencia generalmente aceptadas, reconoce sinceramente que no tiene derecho a mejorar o divertirse a costa de los demás.

(Si suma las respuestas positivas, obtendrá el resultado en términos porcentuales)

Si analizamos la conducta de Job, a la luz del test, podemos concluir que su autoestima jamás se vio infravalorada por las circunstancias. Mas quedaría una prueba mayor: el juicio de sus amigos, cosa que veremos en otra oportunidad.

Luego de leer completo el libro de Job, podemos hallar lo siguiente:
1) Conductas positivas de Job:
- No renunció a sus valores y principios espirituales, a pesar de las críticas de su esposa y amigos.
- Su obrar no era de acuerdo al “qué dirán” sino a sus principios, al concepto que Él tenía de la Divinidad.
- Se consideraba igual, como persona, a otros y reconocía diferencias en capacidades, prestigio y posición económica.
- Daba por supuesto que era una persona interesante y valiosa para otros, por lo menos para sus amigos, aunque ahora ellos le criticaran.
- Reconocía y aceptaba en sí mismo una variedad de sentimientos e inclinaciones tanto positivas como negativas y estuvo dispuesto a confidenciarlas.
- Evidentemente Job era una persona sociable, misericordiosa, trabajadora y de muchos amigos, cosa que disfrutaba.
- Como “justo” del pueblo de Dios, era sensible a las necesidades de los otros, respetaba las normas de convivencia, respetuoso de su prójimo.

2) Conductas negativas de Job:
- Sí se preocupó y quejó de su suerte, deseando incluso no haber nacido.
- Se dolió mucho ante los fracasos y dificultades que experimentó; en verdad su fe tambaleó.
- En cierto modo permitió ser manipulado por el juicio de ellos.

En conclusión, pesan mucho más las conductas positivas de Job, de lo cual podemos concluir que tenía una excelente autoestima, basada en una indeclinable fe en Jehová. Su fe fue probada y, como humano, tambaleó, no comprendió el propósito del Señor, pero finalmente, reestablecido el equilibrio de su autoestima, cesó el sentimiento de agravio y recuperó su salud de modo integral.

COMPLEJO DE JUDAS
Podemos llevar en el alma dolores muy grandes, aparte de la culpa por el pecado. Hay heridas, traumas y complejos. Otro complejo del alma es el que la Psicología llama “complejo de Judas”. ¿Por qué? Porque el que lo sufre experimenta un ánimo de traición impulsado por cierto resentimiento. El sujeto no soporta la superioridad, sobretodo moral, de otra persona de mayor valía, se siente inferior y disminuido por el otro. Adopta conductas de deslealtad y con su perfidia procura reestablecer inconscientemente su autoestima quebrantada. ¿Cuál era el resentimiento de Judas? La evidente superioridad moral y espiritual de su Maestro. La autoestima de Judas necesitaba poner en un lugar de menor valor a Jesús, para sentirse bien y aprobado. Las treinta monedas de plata no explican suficientemente la villanía del Iscariote. La traición del “amigo” va más allá del interés material o económico.

En la lista de los apóstoles figura como el “traidor” (San Mateo 10:4; San Marcos 3:19; San Lucas 6:16), Judas Iscariote, uno de los Doce, quien vendió a su Maestro a los enemigos. La traición es una falta que se comete quebrantando la fidelidad o lealtad que se debe guardar o tener a alguien o algo; en Derecho es un delito cometido por civil o militar que atenta contra la seguridad de la patria. Se llama alta traición a la cometida contra la soberanía o contra el honor, la seguridad y la independencia del Estado. Matar, entregar o actuar a traición es hacerlo alevosamente, faltando a la lealtad o confianza.

La traición es una violación de la fidelidad o lealtad que se debe a una persona. Puede llevarse a cabo por personas que amamos o en las que confiamos como hermanos, amigos, cónyuges, compañeros de trabajo, etc., pero nunca con extraños o enemigos. No se traiciona a un enemigo o a alguien desconocido para nosotros. A mayor amor, confianza o compromiso que se tenga a una persona más fuerte será el dolor de la traición.

Los apóstoles en su ministerio reconocieron a Judas como un traidor, el que entregó a su Maestro. “Varones hermanos, convino que se cumpliese la Escritura, la cual dijo antes el Espíritu Santo por la boca de David, de Judas, que fue guía de los que prendieron á Jesús” (Hechos 1:16); “Para que tome el oficio de este ministerio y apostolado, del cual cayó Judas por transgresión, para irse á su lugar.” (Hechos 1:25)

Podríamos nombrar otros traidores en la Biblia:
a) La historia humana se inicia con la traición de Adán y Eva hacia su Creador; producto de la traición de Lucifer en los cielos.
b) Ya a la segunda generación, la Biblia da cuenta de otra traición, la de Caín para con su hermano Abel.
c) Dalila, quien traicionó a Sansón, cortándole el cabello para que perdiera sus fuerzas. La expresión de Sansón al verse traicionado, apoyado a una columna del templo, fue: “Aquí morirá Sansón con todos los filisteos.” Sacudió la columna y el templo se desplomó.
d) El Rey David escribe acerca de la traición de un amigo cercano con quien incluso había compartido el pan: “hasta mi amigo cercano, en quien yo confiaba, a quien compartí mi pan, ha levantado su talón en contra mía” (Salmo 41:9)

Cuenta el Evangelio que Judas Iscariote un día se contactó con los enemigos de Jesús, que deseaban apresarlo para juzgarlo e inhabilitarlo como maestro espiritual de Israel, y lo vendió por dinero. “Entonces uno de los doce, que se llamaba Judas Iscariote, fue a los principales sacerdotes, /y les dijo: ¿Qué me queréis dar, y yo os lo entregaré? Y ellos le asignaron treinta piezas de plata. /Y desde entonces buscaba oportunidad para entregarle.” (San Mateo 26:14-16) ¿Cómo devino la historia de Judas Iscariote hasta ese momento? Es el proceso de degradación que vivió este discípulo hasta llegar a cometer la más alta traición: vender a su Maestro.

A continuación vamos a examinar el camino de Judas, que es el camino de la envidia, la avaricia, la traición y la perdición; es un camino de infidelidad, huella que jamás debe pisar un discípulo. Para la elaboración de esta última parte de la enseñanza hemos utilizado profusamente un interesante estudio del hermano Fredy Monterroza.

Judas es atraído por la personalidad carismática de Jesucristo.
El Señor Jesucristo no solamente le ofreció a Judas una vida mejor, sino el privilegio de ser parte de un grupo de ministros para predicar la salvación a los que como él estaban perdidos. Mas Judas Iscariote jamás se convirtió, nunca aceptó el regalo de la vida, pues los ideales de Jesús no eran compatibles con los suyos. El Maestro le ofreció un Reino que no es de este mundo, Reino que en la Persona de Jesús se acercó a nosotros. (San Marcos 1:15). Jesucristo es un Rey que gobierna un reino espiritual; Él es Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz (Isaías 9:6). Su reino que resplandece en medio de las tinieblas (Isaías 9:2; San Juan 3:16-21). Lamentablemente Judas, como muchos seres humanos, no aceptó ese Reino ni a su Rey.

Judas sigue al Maestro atraído por su fama.
Podemos pensar que al principio estaba entusiasmado por los prodigios y milagros que hacia Jesús y por que mucha gente lo quería hacer rey: “Pero entendiendo Jesús que iban a venir para apoderarse de él y hacerle rey, volvió a retirarse al monte él solo.” (San Juan 6:15).

Judas tiene dudas frente al tipo de Reino que ofrece Jesús.
Judas tenía ideas mundanas. El rechazo de Jesús al ofrecimiento del poder y la gloria, le pudo sorprender al discípulo y pronto se produjeron dudas en su corazón, resistiéndose a abandonar sus anhelos de verse como uno de los principales del nuevo rey de Israel.

El estilo de vida que Jesús y sus discípulos llevaban era sacrificado e itinerante. El Maestro se trasladaba con sus discípulos por ciudades y aldeas predicando el mensaje del Reino de Dios. Muchas veces no tenían donde recostar la cabeza, otras veces no tenía lo necesario para comer, y por supuesto; había ausencia de todo tipo de lujos.

Para Judas, Jesús no parecía un hábil líder ni político. No se ganaba la simpatía de los poderosos, sino que los confrontaba con sus pecados, convirtiéndolos así en sus enemigos. Hombres con influencia, que podrían haberle ayudado, como Nicodemo, permanecieron ocultos cuando se desató la persecución contra él.

Judas comienza a rechazar la santidad y principios del Maestro.
No resistimos la santidad cuando vivimos en pecado. Una persona mediocre experimenta un tremendo rechazo ante alguien santo, le repugna y puede llegar a odiarle. Jesús ama a Judas, pero ese amor resulta en rechazo por parte de Judas. Su mala conducta no se convierte en contacto con la santidad de Jesús, sino que le rechaza con un espíritu negativo. Luego viene la crítica amarga y la reacción entre los demás discípulos, podemos ver caras largas y desánimo, lo que abre más la grieta de su corazón para cuando llegue la tentación y poder entregar al amigo y Maestro. “A la verdad el Hijo del Hombre va, según lo que está determinado; pero ¡ay de aquel hombre por quien es entregado! / Entonces ellos comenzaron a discutir entre sí, quién de ellos sería el que había de hacer esto.” (San Lucas 22:22,23)

Judas es ladrón.
Como administrador de las finanzas del ministerio de Jesús, Judas sustraía dinero. Los apóstoles no entendieron cuando el Maestro le dijo a Judas que hiciera cuanto antes lo que tenia que hacer. Creyeron que se refería a alguna compra para la fiesta o que fuese a ayudar a los pobres, mas Jesús se refería a la traición de Judas (San Juan 12:3-6; San Mateo 26:21,23-24)

Judas es avaro.
Lo retrata de cuerpo entero su reacción ante la unción de Jesús: “Seis días antes de la pascua, vino Jesús a Betania, donde estaba Lázaro, el que había estado muerto, y a quien había resucitado de los muertos. / Y le hicieron allí una cena; Marta servía, y Lázaro era uno de los que estaban sentados a la mesa con él. / Entonces María tomó una libra de perfume de nardo puro, de mucho precio, y ungió los pies de Jesús, y los enjugó con sus cabellos; y la casa se llenó del olor del perfume. / Y dijo uno de sus discípulos, Judas Iscariote hijo de Simón, el que le había de entregar: / ¿Por qué no fue este perfume vendido por trescientos denarios, y dado a los pobres? / Pero dijo esto, no porque se cuidara de los pobres, sino porque era ladrón, y teniendo la bolsa, sustraía de lo que se echaba en ella. / Entonces Jesús dijo: Déjala; para el día de mi sepultura ha guardado esto. / Porque a los pobres siempre los tendréis con vosotros, mas a mí no siempre me tendréis.” (San Juan 12:3-8)

Con esta crítica Judas no sólo es miserable, sino que la misma alcanza a Jesús quien lo exhorta en público con fortaleza y serenidad. La critica Judas muestra su gran amargura de corazón, lo cual no es un deseo de justicia y caridad hacia los pobres, sino de la rebeldía interior ante la evidencia de que seguir al Maestro requiere abandonar las cosas mundanas, la avaricia, las ambiciones y el poder terrenal.

En la entrada de la Pascua vemos a Jesús siendo amado por todos los suyos, pero en todo este ambiente amoroso se encuentra un traidor, que ya se ha puesto de acuerdo con los enemigos del Reino de Dios para entregarle.

Judas se vuelve apóstata.
Apostasía es abandonar públicamente las creencias religiosas o políticas; volverse atrás, recaer (Hechos 21:21; Jeremías 31:30-34; Hebreos 3:12). Apostasía es la fe que se abandona; indica la posición de la cual se puede caer, una profesión de fé que se abandona de manera deliberada. No se trata de un cristiano que caiga en pecado, sino de aquél que vuelve atrás, que profesa la fe exteriormente pero que no ha experimentado la conversión genuina. Las Escrituras no ofrecen ninguna esperanza para una persona en ese estado.

Judas vende a su Maestro a los sacerdotes.
Probablemente la esperanza de un reino material indujo a Judas sustraer de la bolsa el dinero. La idea de un rey terrenal le conduce a traicionar la fidelidad. El designio divino es transparente en este caso. Judas fue a los principales sacerdotes para entregar a Jesús. Los sacerdotes se alegraron por la noticia y le ofrecieron dinero. La cantidad era treinta monedas de plata, profetizadas por la Escritura (Zacarías 11:12). Treinta monedas de plata era el precio por un cordero pascual y por otro lado también era el precio por la muerte de un esclavo causada por un animal de labranza.

“Entonces uno de los doce, que se llamaba Judas Iscariote, fué á los príncipes de los sacerdotes” (San Mateo 26:14; San Marcos 14:10)

Satanás entra en Judas.
Satanás entra en la vida de una persona sólo cuando se le permite entrar. Puede tentar como lo hizo con Jesús, y lo puede hacer con todos, pero para entrar necesita una puerta abierta. Satanás es rebelde pero inteligente, conoce las debilidades de los hombres y las pone a prueba. Odia a Dios y sabe que la mayor victoria que puede obtener es destruir al hombre que posee la imagen de Dios mismo. Judas se convierte en instrumento de Satanás para llevar a cabo el arresto de Jesús y su crucifixión. “Y entró Satanás en Judas, por sobrenombre Iscariote, el cual era uno del número de los doce” (San Lucas 22:3); “Y cuando cenaban, como el diablo ya había puesto en el corazón de Judas Iscariote, hijo de Simón, que le entregase” (San Juan 13:2)

El Diablo conoce la debilidad de Judas, sabe las malas intenciones de Judas, su deseo de poder y ambición económica. A lo largo de los tres años ha observado sus malas intenciones y resentimiento por no aceptar lo que Jesús está haciendo. Judas no entiende el amor tan grande de Jesús, que lo ha conducido a muchos lugares para predicar del gran amor y misericordia Divina hacia los quebrantados de espíritu, tampoco entiende su reacción contra los religiosos fariseos. Esta acción de amor y paciencia llena a Judas de odio.

Jesús sabía perfectamente quien era Judas, conocía sui corazón como el de cada discípulo. Es así que en una ocasión insinúa: “Jesús les respondió: ¿No os he escogido yo a vosotros los doce, y uno de vosotros es diablo? /Hablaba de Judas Iscariote, hijo de Simón; porque éste era el que le iba a entregar, y era uno de los doce.” (San Juan 6:70,71)

Por lo demás, Jesús anuncia la traición de Judas: “Habiendo dicho Jesús esto, se conmovió en espíritu, y declaró y dijo: De cierto, de cierto os digo, que uno de vosotros me va a entregar. /Entonces los discípulos se miraban unos a otros, dudando de quién hablaba. / uno de sus discípulos, al cual Jesús amaba, estaba recostado al lado de Jesús. /A éste, pues, hizo señas Simón Pedro, para que preguntase quién era aquel de quien hablaba. /El entonces, recostado cerca del pecho de Jesús, le dijo: Señor, ¿quién es? /Respondió Jesús: A quien yo diere el pan mojado, aquél es. Y mojando el pan, lo dio a Judas Iscariote hijo de Simón. /Y después del bocado, Satanás entró en él. Entonces Jesús le dijo: Lo que vas a hacer, hazlo más pronto. /Pero ninguno de los que estaban a la mesa entendió por qué le dijo esto. /Porque algunos pensaban, puesto que Judas tenía la bolsa, que Jesús le decía: Compra lo que necesitamos para la fiesta; o que diese algo a los pobres. /Cuando él, pues, hubo tomado el bocado, luego salió; y era ya de noche.” (San Juan 13:21-30) “Entonces respondiendo Judas, que le entregaba, dijo. ¿Soy yo, Maestro? Dícele: Tú lo has dicho.” (San Mateo 26:25)

Judas entrega a su Maestro en la oscuridad.
Judas le entrega de noche y le da un beso como señal para sus perseguidores. “Y hablando aún él, he aquí Judas, uno de los doce, vino, y con él mucha gente con espadas y con palos, de parte de los príncipes de los sacerdotes, y de los ancianos del pueblo.” (San Mateo 26:47; San Marcos 14:43; San Lucas 22:47; San Juan 18:2-5) El beso de Judas. “Entonces Jesús le dijo: Judas, ¿con beso entregas al Hijo del hombre?” (San Lucas 22:48)

Judas no soporta su culpa y se suicida.
Judas siente cargo de conciencia por haber entregado a su Maestro y ser un traidor. “Entonces Judas, el que le había entregado, viendo que era condenado, volvió arrepentido las treinta piezas de plata á los príncipes de los sacerdotes y á los ancianos” (San Mateo 27:3-5)

Judas se pierde eternamente.
¿Se salvó Judas Iscariote? De acuerdo a los conceptos y preceptos bíblicos, no se salvó (Romanos 10:9-10; San Juan 17:12; San Mateo 3:7-10). Sin un verdadero arrepentimiento no podemos ser salvos. Judas no se arrepintió porque no cambio de actitud, arrepentirse es cambiar de actitud.

Finalmente cabría preguntarnos: ¿Tengo el “complejo de Judas” o lo he sufrido alguna vez con un amigo, profesor, compañero de trabajo, pastor u otra autoridad? ¿Me siento o he sentido disminuido frente a otras personas, lo cual ha provocado en mí envidia, rechazo u odio? ¿Se ha incubado en mí alguna vez la infidelidad hacia aquellas personas que me amaban? ¿He traicionado la buena fe o confianza de otros? ¿Siento que esta Iglesia, mi familia o mi trabajo no cumplen mis expectativas? ¿Cuál es mi motivación para seguir a Jesucristo? ¿Me siento atraído al Señor por Él mismo o por sus líderes, por su personalidad carismática o porque amo a Jesucristo? ¿Sigo a Jesucristo por lo que Él me ofrece materialmente o por el legado espiritual? ¿Cuál es el Reino que quiero para mí? ¿Me siento atraído por la santidad y principios de Jesucristo, o me atraen más las cosas de este mundo? Ladrón no es solamente quien sustrae una cosa a otro, también es aquél que aprovecha las bendiciones del Reino sin dar nada por el Reino. En este sentido ¿soy un ladrón? ¿Soy una persona generosa con el prójimo y con la obra de Dios o más bien soy un avaro? ¿He apostatado alguna vez de la fe? ¿Estoy cuidándome de no seguir el camino de la apostasía? Vender al Maestro es traicionar la lealtad que debemos a Cristo; ¿qué tan leal soy al Señor? Cuidemos, hermanos, que Satanás no entre en nosotros por medio de la deslealtad, la avaricia y la falta de fe. Cuidemos el don más precioso que hemos recibido del Creador: nuestra alma, salvada por la sangre de Jesús.


PARA REFLEXIONAR:
1) Lea, medite y ore, uno cada día, los siguientes textos tomados de los Salmos: 3:1-8; 6:6-8; 9:9, 10; 11:1-7; 18:5, 6; 23:1-6; 27:7-9; 30:11, 12; 31:12, 19-22; 32:7, 8; 34:18, 19; 36:7-10; 55:5-9, 22; 56:8-11; 63:6-8; 84:8-10 y 130:1-6.
2) Aplíquese el Test de Autoestima, contestando Si o No. Luego sume las respuestas positivas y obtendrá un porcentaje.
3) Lea, estudie y reflexione sobre las profecías acerca de la acción de Judas, en el Antiguo Testamento: Salmo 41:9; Salmo 109:8; Zacarías 11:12-13. Compare con: San Mateo 26:21-25; San Marcos 14:18-21; San Lucas 22:21-23; San Juan 13:18-26; San Juan 17:12; Hechos 1:16-20; San Mateo 26:20-25.

BIBLIOGRAFÍA
1) Tipos de Sacrificios; http://www.geocities.com/RainForest/Andes/8192/sumuerte.html
2) "Ensayos de Psicoanálisis”.
3) Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española.
4) David Puchol Esparza; “El trauma psicológico”; Universidad de Valencia, España.
5) “Despertad”, 22 de agosto de 2001.
6) Actitudes, Complejos y Trastornos de la Personalidad;
http://www.producto-light.com.ve/actitudes/complejos.html
7) Diccionario de Complejos; http://www.apocatastasis.com/diccionario-complejos.php
8) Ismael y los Ismaelitas; http://es.wikipedia.org/wiki/Ismael
9) Verónica García Ortega;
http://www.monografias.com/trabajos5/autoest/autoest.shtml
10) Enciclopedia GER, J. Salguero García, Ediciones Rialp S.A. Gran Enciclopedia Rialp, 1991.
11) Fredy Monterroza; http://www.revelaciondivina.com/id105.html
12) Diccionario “El Pequeño Larousse”
13) W.W. Rand; "Diccionario de la Santa Biblia"; Editorial Caribe; Miami, Florida, Estados Unidos
14) Santa Biblia, Casiodoro de Reina, revisión de 1960, Broadman & Holman Publishers, USA.

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