sábado, octubre 27, 2007

EL LLAMADO PASTORAL



ROLES EN LA IGLESIA
I PARTE


Pastor Iván Tapia
Lectura bíblica: Salmo 23

Propósitos de la charla: a) Comprender la naturaleza e importancia del ministerio pastoral; b) Discernir si tenemos un llamado a ser pastor/a; c) Colaborar con el pastor de la comunidad cristiana.

Jehová "Hizo salir a su pueblo como ovejas, Y los llevó por el desierto como un rebaño. / Los guió con seguridad, de modo que no tuvieran temor; Y el mar cubrió a sus enemigos. / Los trajo después a las fronteras de su tierra santa, A este monte que ganó su mano derecha. / Echó las naciones de delante de ellos; Con cuerdas repartió sus tierras en heredad, E hizo habitar en sus moradas a las tribus de Israel." (Salmo 78:52-55)

Jamás olvidaré aquellos días de infancia en que, estando de vacaciones en el campo, acompañaba a un joven pastorcillo cuando guiaba el piño de ovejas y cabritas a pastar a los cerros. La imagen de un rebaño de esos tiernos y dóciles animalitos guiados por el pastor; la preocupación de éste tan bien explicada en el Salmo 23, son la mejor descripción del oficio pastoral y su relación con el pueblo cristiano.

En el Antiguo Testamento se nos muestra al pueblo de Dios como un rebaño, al cual Dios libertó, guió, defendió, llevó a la Tierra Prometida, dio tierras y habitación. Jesucristo es el Buen Pastor que nos libertó del yugo del pecado, del reino de tinieblas y del diablo. Él nos guía por medio de Su Espíritu Santo en medio de toda circunstancia; nos defiende del mal, de la tentación y de nuestras propias debilidades. El Señor nos conduce a la Tierra Prometida, el Reino de Dios que ya comenzamos a vivir en este mundo desde el momento que vivimos Sus principios para ser felices. El buen Padre nos dará tierras y habitación, nos dará responsabilidades sobre otras vidas y el privilegio de vivir en la Casa de Dios, Su Iglesia.

UN PASTOR EJEMPLAR
Dice la Palabra que Dios escogió un líder o pastor de entre el rebaño y lo escogió de las ovejas más jóvenes. Este líder apacentó el rebaño, fue íntegro de corazón y tuvo pericia. Muchos líderes como David tuvo Israel. Es curioso que casi siempre ellos fueran capacitados en el pastoreo de ovejas, antes de pastorear personas; como Abraham, como Moisés que luego de ser educado finamente en el palacio de faraón en Egipto, fuese enviado por la Providencia a pastorear ganado en Tierras de Madián. David fue ungido muy joven, sacado del aprisco o corral de las recién paridas -no hay edad para el llamado pastoral- para que apacentase al pueblo de Dios. Aprendió en lo natural y con un corazón recto, justo, honesto e íntegro, condujo como buen pastor al pueblo de Israel.

"Eligió a David su siervo, Y lo tomó de las majadas de las ovejas;/ De tras las paridas lo trajo, Para que apacentase a Jacob su pueblo,Y a Israel su heredad./ Y los apacentó conforme a la integridad de su corazón, Los pastoreó con la pericia de sus manos." (Salmo 78: 70-72)

Hoy día la Iglesia y la sociedad también requieren de líderes que, con corazón íntegro y experticia, pastoreen al pueblo. Contrariamente a lo que algunas personas piensan, la función pastoral es la de cuidar las almas más que administrar recursos. El pastor no es un gerente, no es un psicólogo ni es un asistente social. La labor pastoral tiene relación con el desarrollo espiritual de los discípulos.

Tal vez usted sienta un fuerte llamado a ocuparse en el cuidado de las ovejas del Señor. No vacile en acercarse a su pastor y comunicárselo. No es mala cosa anhelar servir en la obra de Dios, sobre todo cuando se trata de pastorear y ponerse bajo las órdenes del Príncipe de los Pastores. ¡Qué Jesús, el Buen Pastor, le bendiga!

APACENTAD LA GREY DE DIOS
"Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, / a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, / hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo" (Efesios 4:11-13)

El pastorado es un importante, útil y necesario ministerio en la Iglesia. Su propósito, como lo declara San Pablo, es perfeccionar a los cristianos. El pastor es un instrumento en las manos del Señor para instruir, corregir, apoyar y desarrollar el carácter de Jesucristo en los discípulos. A diferencia de los demás ministerios, el pastoral tiene una característica especial: la de un padre que cobija en su pecho a cada una de sus ovejas. El amor misericordioso y fraterno es una de las virtudes más notorias en el ministerio pastoral.

¿Qué es ser pastor? Un pastor es antes que nada un discípulo de Jesucristo, es decir alguien sujeto en obediencia a Cristo y Su Iglesia. Lejos debe estar de él todo orgullo y soberbia. El pastor es un discípulo con un llamado diferente. Ha sido llamado por Jesucristo al ministerio de cuidar las vidas de una comunidad cristiana. El proceso de llegar a ser ungido pastor es largo, pues requiere de toda una capacitación espiritual y práctica, de parte de otros ministros con experiencia. El pastorado no es un ministerio que se adquiera por medio de cursos teológicos, sino que requiere el desarrollo de una personalidad cristiana y pastoral en el discipulado.

Es necesario que recordemos que el pastor es una persona normal. No es un asceta, alguien que esté alejado de toda costumbre o ejercicio de la vida social. Tampoco es un anacoreta, que vive en soledad sólo entregado a una vida mística, aún cuando ayune, se prive de ciertos placeres y busque el retiro a veces para estar con el Señor. Un pastor es un hombre o una mujer que ha recibido este encargo del Señor:

"Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto; / no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey. / Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria." (1 Pedro 5:2-4)

Su pastor ha sido llamado para servirle, y usted ha sido llamado por Dios para escuchar la Palabra de boca del pastor. El respeto mutuo construirá el Cuerpo de Cristo. Quizás usted también ha sido llamado para ser un ministro del Evangelio.

SEÑOR, ¿QUÉ QUIERES QUE YO HAGA?
"Mas yendo por el camino, aconteció que al llegar cerca de Damasco, repentinamente le rodeó un resplandor de luz del cielo; / y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? / El dijo: ¿Quién eres, Señor? Y le dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues; dura cosa te es dar coces contra el aguijón. / El, temblando y temeroso, dijo: Señor, ¿qué quieres que yo haga? Y el Señor le dijo: Levántate y entra en la ciudad, y se te dirá lo que debes hacer." (Hechos 9:3-6)

Cuando estaba recién convertido actuaba y sentía como un enamorado. Lo único que anhelaba era comunicar a todo el mundo mi alegría y mi fe en Jesucristo. En tal apasionado intento actuaba muchas veces imprudentemente y no respetaba ciertas normas sociales. Ese "primer amor" necesitaba ser educado (Apocalipsis 2:4). Pensaba como niño y soñaba ser un misionero en tierras lejanas (1 Corintios 13:11). Tendría que pasar mucho tiempo de formación en el discipulado, años de tratamiento del Señor, para llegar a comprender el llamado o vocación espiritual que había recibido de Dios.

Como en lo natural es necesario que descubramos nuestra vocación y así definamos nuestro futuro laboral; en lo espiritual también es preciso descubrir el llamado específico de Dios para con nosotros en la Iglesia. Nuestros líderes y la propia búsqueda en oración, nos ayudarán a identificarlo. Diversas son las vocaciones espirituales; para algunos el ser ministros de Dios en sus distintas connotaciones (Efesios 4:11), para otros el diaconado, el desarrollo de un ministerio o apostolado específico (carcelario, discapacidad, drogadictos, etc.) o un servicio, como la música, la secretaría, la portería, etc.(Nehemías 12:44-47)

DISCERNIMIENTO DEL LLAMADO.
Entre las vocaciones eclesiales destaca la del "pastor". Queremos destacar que es muy distinto ser pastor a ser evangelista o ser maestro. Debemos diferenciar estos llamados y no entrar en confusión. Pero ¿cómo discernir el llamado al pastorado? Hay algunos signos inequívocos que podrán señalarnos en un cristiano, el llamado de Dios al pastorado:

  • Pasión por las almas
  • Deseo intenso de formar comunidad
  • Apasionado acercamiento a Dios en la oración
  • Hambre por la Palabra de Dios
  • Visiones, revelaciones y mensajes de Dios

Los líderes, el tutor y los hermanos que rodean al discípulo, serán quienes confirmen ese fuerte llamado que nace en el corazón de un hermano o hermana. Se llega a ser pastor cuando una comunidad lo levanta como tal. El reconocimiento del liderazgo pastoral por parte de la comunidad cristiana, más la aprobación de los líderes, será el paso final al pastorado.

¿Siente usted una fuerte carga por la salvación de las almas? ¿Es atraído intensamente a formar comunidad? ¿Vive una permanente relación con Dios a través de la oración, buscando siempre estar a solas con Él? ¿ Tiene hambre de la Palabra de Dios? ¿Recibe visiones, revelaciones y mensajes espirituales del Señor? Probablemente usted o aquella persona en quien observa estas características, está recibiendo un llamamiento Divino al pastorado. ¡El Príncipe de los pastores le bendiga en Su llamado!

PASTORES MADUROS
"Y el Dios de paz que resucitó de los muertos a nuestro Señor Jesucristo, el gran pastor de las ovejas, por la sangre del pacto eterno, / os haga aptos en toda obra buena para que hagáis su voluntad, haciendo él en vosotros lo que es agradable delante de él por Jesucristo; al cual sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén." (Hebreos 13:20,21)

¿Es correcto que una comunidad cristiana tenga más de un pastor? Aparentemente puede ser ésta una pregunta sin importancia o muy sencilla de responder; pero al intentar dar una contestación bíblica, veremos que nos aclara varios aspectos de gran importancia para el desarrollo de una iglesia.

En primer lugar consideremos que la Iglesia es una sola y que en el Nuevo Testamento se describe como un sólo organismo, el Cuerpo de Cristo (1 Corintios 12:27), del cual Jesucristo es la única Cabeza (Efesios 1:22,23). La Iglesia, de acuerdo a la Palabra de Dios, tiene una sola Cabeza, no es bicéfala ni tiene varias cabezas. Una sola Cabeza piensa y dirige la Iglesia: el Señor Jesucristo, Primogénito de entre los muertos (Colosenses 1:18).

Cuando nuestro Señor se presenta como el Buen Pastor que da Su vida por las ovejas, asegura que habrá un único rebaño del cual Él es el Pastor (San Juan 10:16). El apóstol Pedro, al aconsejar a los ancianos sobre su trabajo ministerial, les recuerda que tendrán que rendir cuentas al Príncipe de los pastores, al Pastor y Obispo de nuestras almas (1 Pedro 5:4; 2:25). Podemos inferir de estas palabras, y la experiencia lo confirma, que en la Iglesia hay muchos pastores, pero que el principal Pastor está sobre todos ellos y Ese es Jesucristo.

La Iglesia es enorme y universal, unida por el Espíritu Santo que le da vida y la gobierna. En cada comunidad cristiana, sea grande o pequeña, se refleja esa Iglesia universal y única. Por tanto, así como en la Iglesia universal Cristo es la Cabeza y muchos pastores se sujetan, obedecen y siguen a Él, también en la Iglesia local o comunidad cristiana, gobernará Jesucristo y sus pastores se sujetarán a Él. Por tanto, podemos concluir, que no hay problema en que coexistan dos o más pastores en una comunidad, si ellos están sujetos al Único Pastor: Jesucristo.

El pastorado es uno de los cinco ministerios de la Iglesia (Efesios 4:11), es un rol ministerial, es decir su función es fundamentalmente dentro del ministerio de la Palabra de Dios, al contrario de la diaconía cuya función es de servicio (Hechos 6:2-4). Tampoco su función es administrativa como en el caso de los ancianos gobernantes (1 Timoteo 5:17). Si quitamos al pastorado ese rol autoritario que comunmente se le asigna, estaremos salvaguardándolo para el ejercicio de la Palabra, la exhortación, la formación espiritual de los discípulos, dejando toda otra preocupación económica, administrativa y social a quienes han recibido ese particular llamado. Los pastores, junto a maestros, evangelistas y otros ministros, forman parte del llamado Ministerio propiamente tal, en contraste con el Diaconado y el Presbiterio. Son tres poderes bien coordinados entre sí y con funciones específicas: los primeros la ministración de la Palabra de Dios, los segundos el servicio misericordioso y los terceros el gobierno de la Iglesia.

Volviendo a la interrogante inicial de si pueden en una comunidad cristiana coexistir varios pastores, no encontramos oposición ya que el ministerio es colegiado. En la iglesia de Jerusalén del libro de Gálatas se nos presenta a Santiago, Pedro y Juan como compañeros en la obra, "considerados como columnas" de la comunidad (Gálatas 2:9). La autoridad ejercida en aquella época no era despótica ni individualista, sino que se expresaba en el conjunto de los apóstoles y ancianos, como de toda la iglesia, guiados por la Persona del Espíritu Santo, como se deja ver en el concilio de Jerusalén:

"Entonces pareció bien a los apóstoles y a los ancianos, con toda la iglesia, elegir de entre ellos varones y enviarlos a Antioquía con Pablo y Bernabé: a Judas que tenía por sobrenombre Barsabás, y a Silas, varones principales entre los hermanos; / y escribir por conducto de ellos: Los apóstoles y los ancianos y los hermanos, a los hermanos de entre los gentiles que están en Antioquía, en Siria y en Cilicia, salud." (Hechos 15:22,23)

Cuando una comunidad cristiana crece en cantidad de discípulos, la presencia de dos o más pastores permite una mejor atención de la grey. Como buenos consiervos, ellos pueden compartir el ministerio de la Palabra y respetarse mutuamente, reconociendo la gracia que Dios ha dado a cada uno, sin necesidad de reclamar derechos o autoridad sobre los otros. Es como debe suceder en una comunidad de cristianos maduros, donde la competencia, la envidia y el caudillismo son enemigos derrotados por amor a Dios Padre, en Jesucristo. ¡Qué el Señor de la Iglesia nos lleve a esa madurez!

LA FORMACIÓN
La formación de un pastor no puede ser limitada a un tiempo específico. Esto va a depender de las características de la persona y de los propósitos que el Señor tenga con este hermano.

Siempre escuchamos esta pregunta: ¿Quién nombra a los pastores? ¿Quién lo nombró a usted? Primeramente Dios nos escoge, pero es la Iglesia la que reconoce ese llamamiento. La asamblea identifica las características propias de un hombre o mujer de Dios y el liderazgo de la Iglesia finalmente lo unge (1 Timoteo 4:14)

UN CORAZÓN DE PASTOR (LAS FUNCIONES PASTORALES)
"Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo. / Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor." (San Mateo 9:35,36)

La función pastoral es muy necesaria en la Iglesia, ya que en torno al pastor se desarrolla y crece la obra de Dios. Aún cuando los evangelistas permiten el ingreso de muchos nuevos cristianos a la Iglesia y tienen un marcado carisma, es el pastor el que cohesiona a la comunidad cristiana. Tampoco son los maestros, con todo su conocimiento bíblico, los que formarán comunidad. El pastor, con su don paternal y sanador, con su capacidad para alimentar a las ovejas de los más tiernos pastos de la Palabra, congrega a los discípulos. Sin embargo no debemos desestimar el trabajo mancomunado de todos los ministros (apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros); cada uno tiene algo importante y necesario que aportar.

Predicar el Evangelio, sanar toda enfermedad y dolencia, acoger y reunir a las ovejas, son los roles pastorales que se desprenden del texto de San Mateo 9:35,36. Jesús se autodenomina "el Buen Pastor", porque es capaz de entregar su vida por las ovejas. Esta actitud de renuncia a lo personal y entrega a la comunidad cristiana, es un aspecto fundamental del Modelo a imitar por todo pastor.

Pero ¿cuáles son sus funciones o tareas? Podemos resumirlas en el acróstico que forma la palabra "pastor":

Padre. Es la principal característica y rol del pastor. Formar un carácter paternal es vital para quien tiene este llamado. El padre es afectuoso, preocupado de sus hijos, los sustenta con alimento espiritual, está preocupado de sus necesidades en forma integral (psicológicas, espirituales y físicas), les ama como a sus propios vástagos, son sus hijos espirituales (1 Corintios 4:15)

Administrador. El pastor es un mayordomo, más que del templo y los recursos materiales, de las vidas. Su función es velar por las almas que están bajo su cuidado, de lo cual tendrá que rendir cuenta (Hebreos 13:17)

Sacerdote. Interceder por los hombres ante Dios e interceder por Dios ante los hombres es la función de todo sacerdote. Procurar que las ovejas escuchen la Voluntad de Dios y rogar por las ovejas ante el Padre es la función sacerdotal de un pastor, a imitación del Principal Pastor, nuestro Sumo Sacerdote Jesucristo. Prédica y oración son acciones muy importantes en la vida pastoral (Efesios 3:14-19)

Testigo. El pastor es un discípulo cristiano que da testimonio de Jesucristo en su vida. Este testimonio es resultado de un directo y verdadero conocimiento de Él. Todos los aspectos de su persona y su vida entera es una demostración de la realidad de Dios. El testimonio es resultado directo de la Presencia del Espíritu Santo en su vida (Hechos 1:8)

Orador. Hablar la Palabra de Dios y vivirla. (Hebreos 13:7)

Restaurador. El pastor está llamado a restaurar vidas, es decir recuperarlas, repararlas, renovarlas y volverlas a poner en el estado que siempre quiso Dios para ellas. Dice Jesús que "El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia." (San Juan 10:10) La labor del Buen Pastor es restaurar y reparar las vidas del deterioro que han sufrido en el reino de tinieblas.

¡Quiera el Señor de toda misericordia, que al ver a la gente, desamparada y dispersa, tengamos compasión de ellas y un corazón de pastor!

El pastor apacienta las ovejas (1 Pedro 5:2-4) He aquí otro acróstico que puede ayudarnos a visionar las distintas actividades del pastor, en lo que llamamos "El plan oveja":

  • Orar por sus ovejas, sacerdocio.
  • Visitar sus ovejas, atender a sus necesidades más cercanas.
  • Enseñar a sus ovejas y evangelizar nuevas ovejas.
  • Juntar el rebaño, liderando la oración comunitaria.
  • Amar a sus ovejas.

El pastor tiene el deber de hablar cuando Dios le muestra un error en el hermano (como el evangelista habla al impío). En rigor, este texto es para evangelistas, pero también es para pastores, ya que éstos son "mensajeros" (ángeles en Apocalipsis). La responsabilidad del pastor es alertar, no obligar (Ezequiel 33:7-9)

No interesa qué cantidad de ovejas tiene un pastor. Tener un grupo mayor no lo hace más efectivo en su función, sino la formación de los discípulos. En definitiva, lo que interesa es formar vidas bien cimentadas, que sean capaces de sostener a otros. Jesucristo formó a 12 y con esa pequeña cantidad levanto la Iglesia.

La costumbre de cambiar a los pastores de comunidad es como si un poder superior nos cambiara cada cierto tiempo de familia. El pastor es un padre espiritual y se debe a su familia espiritual. Que algo se haga en otras o todas las iglesias, no justifica su aplicación.

PASTOR Y TIPOS DE IGLESIAS.
Iglesia tradicional: el pastor tiene toda la autoridad en la iglesia
Iglesia celular: el pastor delega autoridad en líderes responsables, comparte su autoridad espiritual. Hay otros ministros que comparten el ministerio de la Palabra.

EL PASTOR Y LOS DEMÁS MINISTERIOS.
- El pastor no es un maestro, aunque su palabra sea didáctica. El espíritu del pastor siempre será paternal, de protección, cobijo, ayuda, consuelo.

- El pastor no es un evangelista, aunque evangelice. Su principal carga está por los que el Señor le ha encargado.

- El pastor no es un profeta, aunque Dios hable a través de él. su mirada de la Iglesia no es la de un visionario sino la de un padre.

- El pastor no es un apóstol, aunque haya plantado y edificado su propia comunidad cristiana. No está interesado en desarrollar una obra mundial de plantación de iglesias.

Por tanto la Iglesia, además del pastor, necesita maestros, evangelistas, profetas y apóstoles.

VIRTUDES PASTORALES
Cualidades que debe desarrollar un pastor: El amor y sus nueve características, paciente, bondadoso, humilde, delicado, altruista, sereno, jovial, compasivo y magnánimo. Además es necesario que esté bien entrenado en blandir la espada de dos filos, que es la Palabra de Dios, con su doble filo: Ley y Gracia.

Un pastor es un árbol crecido, bajo quien hacen morada otras vidas. Alto, crecido y en permanente crecimiento, fuerte, visto de todos, con follaje hermoso, de fruto abundante, alimenta a todos, da sombra, morada y es mantención de toda carne (Daniel 4:10-12)

PARA REFLEXIONAR:
1. ¿Comprendo mejor ahora en que consiste ser pastor o pastora?
2. ¿Tengo un llamado pastoral en la Iglesia?
3. ¿Hago frecuentemente oración por mi pastor, su esposa y familia?

BIBLIOGRAFÍA.
- Santa Biblia, Casiodoro de Reina, revisión de 1960, Broadman & Holman Publishers, USA.
- Diccionario en línea, Real Academia Española.
- "La Santa Biblia", © Sociedades Bíblicas Unidas 1960, http://www.gentle.org/biblia/

1 comentario:

fama dijo...

siervo de dios le bendiga e estado escudriñando la palabra escrita por el hombre inspirados por dios. pero en ninguna parte de la biblia dice q existe pastoras, es mas pablo da palabra a timoteo el cual no permite q la mujer enseñe a los hombre por favor si tiene una explicacion sobre esto q se mas explicita puede hacerme llegar nueva mente dios le bendiga.