jueves, enero 01, 2009

CONSEJOS PARA UN BUEN DISCIPULADO.


SOSTENIENDO VIDAS
III PARTE


Lectura Bíblica: 2 Timoteo 3:16,17

Propósitos de la Charla: a) Aprender y aplicar los consejos que nos entrega la Palabra de Dios para discipular a nuestros hermanos.

“Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, / a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.” (2 Timoteo 3:16,17)

Una de las primeras enseñanzas que el tutor debe brindar al discípulo es instruirlo sobre los cuatro aspectos que abarca el Discipulado, a saber: orientación personal, sanidad interior, vida devocional y enseñanza. El discípulo necesita comprender que éstas se dan interrelacionadas y que todo lo que se hace durante el tiempo que están juntos es discipulado. Es conveniente corregir ese concepto de que discipulado es sólo estudiar la Biblia, diferenciándolo de “estudio bíblico”. El Discipulado es un proceso de formación y desarrollo integral para alcanzar el propósito de ser como Jesús, lo cual se expresa en dar frutos, es decir: desarrollar virtudes cristianas, hacer buenas obras y tener hijos espirituales. El discípulo deberá entender que este proceso tiene distintas etapas, siendo la más básica la de un aprendiz, luego la del cristiano fiel para llegar a ser alguna vez un responsable o padre de un grupo (cenáculo, célula, mesón, etc.). En un estadio posterior se encuentra el obrero y finalmente el ministro o anciano.

Dado que en la relación con su discípulo el tutor tomará conocimiento de muchas situaciones de carácter personal y privado, éste deberá guardar absoluta reserva de esas confesiones. El discípulo debe tener la absoluta confianza de que aquellas no saldrán de la boca de su tutor. De esto debe dar pruebas el tutor. Es parte de nuestra formación como tutores esa capacidad de guardar secretos. Lo que se comenta en la sesión de discipulado, por muy tremendo que nos parezca, no debe ser ventilado jamás con otra persona, es algo entre el discípulo, Jesús y el tutor. No estamos autorizados para transmitirlo a nuestros cónyuges, ni a los mejores amigos, ni al pastor; es algo que quedará guardado en nosotros como secreto de confesión. Si no fuere así, no podría haber confianza de hermano a hermano. Subrayo: esto es algo que debemos valorar y aprender como parte de nuestro propio crecimiento como discípulos. “Valorar el secreto del amigo....” (Proverbios 11:13). Para ello lleve una ficha o expediente confidencial del discípulo.

A continuación veremos una serie de 17 aspectos prácticos de esta dinámica que es el “discipulado”, redactados en forma de sugerencias en lo que podría ser un breve manual para hacer discípulos. Lo haremos siguiendo un texto de San Pablo en su primera carta a su discípulo Timoteo (1 Timoteo 1:1 - 2:15)


1. TRÁTELO COMO A HIJO O HIJA. Haga un discipulado personalizado. Cada discípulo tiene un discipulado distinto, de acuerdo a su personalidad y a sus necesidades. “Pablo, apóstol de Jesucristo por mandato de Dios nuestro Salvador, y del Señor Jesucristo nuestra esperanza, / a Timoteo, verdadero hijo en la fe: Gracia, misericordia y paz, de Dios nuestro Padre y de Cristo Jesús nuestro Señor.” (1 Timoteo 1:1,2)

2. EN SU PRIMERA ENTREVISTA con el discípulo fije un día y hora de encuentro semanal o mensual. Adviértale que el tiempo de él o ella es tan valioso como el suyo, por lo que deben respetarse en este sentido y no dejarse esperando. En caso de alguna dificultad para asistir al lugar debe comunicarlo con anticipación. Solicite puntualidad, una norma básica de orden y consideración por el otro. También establezca en común acuerdo con el discípulo el lugar de encuentro. Manifiéstele que es el discípulo quien busca al tutor y no al revés, como un modo de demostrar nuestra necesidad de Cristo, el Maestro por excelencia.

3. ESTABLEZCA UNA RELACIÓN DE CONFIANZA. Las primeras sesiones de discipulado están destinadas a establecer una relación de confianza y cariño con el discípulo. De esas horas de conversación amigable, en que lo que más hace usted es escucharlo, depende el futuro desarrollo de una relación discípulo-tutor. Esto genera una unión muy fuerte, una hermandad que sirve de base a la conversación más íntima.

4. ENSÉÑELE LO FUNDAMENTAL, evitando lo superficial que sólo conduce a disputas. Asígnele tareas. “Como te rogué que te quedases en Efeso, cuando fui a Macedonia, para que mandases a algunos que no enseñen diferente doctrina, / ni presten atención a fábulas y genealogías interminables, que acarrean disputas más bien que edificación de Dios que es por fe, así te encargo ahora.” (1 Timoteo 1:3,4) Siga la inspiración del Espíritu Santo. El propósito del tutor es formar la vida del discípulo bajo la guía del Espíritu Santo.

5. CULTIVE EL AMOR DE JESUCRISTO. “Pues el propósito de este mandamiento es el amor nacido de corazón limpio, y de buena conciencia, y de fe no fingida, / de las cuales cosas desviándose algunos, se apartaron a vana palabrería, / queriendo ser doctores de la ley, sin entender ni lo que hablan ni lo que afirman.” (1 Timoteo 1:5-7) No de por pérdida el tiempo entregado a una vida.

6. CONSERVE EL BUEN CARÁCTER. “Deja la ira, desecha el enojo” (Salmo 37:8)

7. SEA PACIENTE. Si no tenemos paciencia con las personas, si no sabemos ponernos en el lugar de ellos y esperar a que el Espíritu Santo desarrolle la madurez en sus vidas, significa que no estamos preparados para discipular a otros hermanos.

8. ESTÉ SIEMPRE DISPUESTO A ESCUCHAR. “Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse; / porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios. / Por lo cual, desechando toda inmundicia y abundancia de malicia, recibid con mansedumbre la palabra implantada, la cual puede salvar vuestras almas.” (Santiago 1:19-21) En otra versión, se traduce: “Mis queridos hermanos, pongan atención a esto que les voy a decir: todos deben estar siempre dispuestos a escuchar a los demás, pero no dispuestos a enojarse y hablar mucho.” (v.19)

9. HAGA USO DE LA DISCIPLINA DE LA LEY CUANDO FUERE NECESARIO. Sea firme. Que el método lo maneje el tutor y no el discípulo. Imponerse con firmeza, pero sin autoritarismo. “Pero sabemos que la ley es buena, si uno la usa legítimamente; / conociendo esto, que la ley no fue dada para el justo, sino para los transgresores y desobedientes, para los impíos y pecadores, para los irreverentes y profanos, para los parricidas y matricidas, para los homicidas, / para los fornicarios, para los sodomitas, para los secuestradores, para los mentirosos y perjuros, y para cuanto se oponga a la sana doctrina, / según el glorioso evangelio del Dios bendito, que a mí me ha sido encomendado.” (1 Timoteo 1:8-11) Pero no sea demasiado legalista.

10. SEA FLEXIBLE. La iglesia o ministerio siempre entrega una guía de enseñanza para discípulos. Esa es la teoría o doctrina que se debe transmitir. Mas la realidad del discípulo muchas veces dictará otra necesidad. Debemos brindar ambos aspectos, tanto entregar la enseñanza que los pastores y maestros de la comunidad encargan, como atender a las necesidades puntuales de los discípulos.

11. JAMÁS ENJUICIE. No estamos para juzgar al hermano, sino para comprenderlo. La persona se abre, cuenta sus problemas, debilidades, etc. nosotros en ese instante ocupamos, o mejor dicho, el Señor nos ocupa, somos Sus instrumentos. Somos confesores para impartir paz, perdonar.

12. ENSEÑE LA FIDELIDAD. Conduzca al discípulo hacia la madurez espiritual. Recordemos que el discípulo es barro. No lleve sus problemas al discípulo. “Doy gracias al que me fortaleció, a Cristo Jesús nuestro Señor, porque me tuvo por fiel, poniéndome en el ministerio,” (1 Timoteo 1:12)

13. DE TESTIMONIO DE JESUCRISTO AL DISCÍPULO. “…habiendo yo sido antes blasfemo, perseguidor e injuriador; mas fui recibido a misericordia porque lo hice por ignorancia, en incredulidad. / Pero la gracia de nuestro Señor fue más abundante con la fe y el amor que es en Cristo Jesús. / Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero. / Pero por esto fui recibido a misericordia, para que Jesucristo mostrase en mí el primero toda su clemencia, para ejemplo de los que habrían de creer en él para vida eterna.” (1 Timoteo 1:13-16)

14. ENSÉÑELE A ADORAR A DIOS. “Por tanto, al Rey de los siglos, inmortal, invisible, al único y sabio Dios, sea honor y gloria por los siglos de los siglos. Amén.” (1 Timoteo 1:17)

15. FÓRMELO COMO SOLDADO DE JESUCRISTO. “Este mandamiento, hijo Timoteo, te encargo, para que conforme a las profecías que se hicieron antes en cuanto a ti, milites por ellas la buena milicia, / manteniendo la fe y buena conciencia, desechando la cual naufragaron en cuanto a la fe algunos, / de los cuales son Himeneo y Alejandro, a quienes entregué a Satanás para que aprendan a no blasfemar.” (1 Timoteo 1:18-20)

16. ENSÉÑELE A ORAR. “Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres; / por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad. / Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador, / el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad. / Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, / el cual se dio a sí mismo en rescate por todos, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo. / Para esto yo fui constituido predicador y apóstol (digo verdad en Cristo, no miento), y maestro de los gentiles en fe y verdad. / Quiero, pues, que los hombres oren en todo lugar, levantando manos santas, sin ira ni contienda.” (1 Timoteo 2:1-8)

17. ENSÉÑELE EL VALOR DE LO PRÁCTICO EN LA VIDA CRISTIANA. “Asimismo que las mujeres se atavíen de ropa decorosa, con pudor y modestia; no con peinado ostentoso, ni oro, ni perlas, ni vestidos costosos, / sino con buenas obras, como corresponde a mujeres que profesan piedad. / La mujer aprenda en silencio, con toda sujeción. / Porque no permito a la mujer enseñar, ni ejercer dominio sobre el hombre, sino estar en silencio. / Porque Adán fue formado primero, después Eva; / y Adán no fue engañado, sino que la mujer, siendo engañada, incurrió en transgresión. / Pero se salvará engendrando hijos, si permaneciere en fe, amor y santificación, con modestia.” (1 Timoteo 2:9-15)


PARA REFLEXIONAR:
1) Analice las distintas cláusulas de este texto: “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, / a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.” (2 Timoteo 3:16,17)
2) ¿Cómo aplicó ha vivido usted como discípulo de Jesucristo el texto anterior?

BIBLIOGRAFIA
1) “Sosteniendo Otras Vidas”, Retiro domingo 27 de Mayo de 2007, Avenida Francia 739, Valparaíso
2) “La Santa Biblia”, Casiodoro de Reina, revisión de 1960, Broadman & Holman Publishers, USA.

2 comentarios:

SONIA dijo...

Gracias por estos consejos; me serán de gran ayuda para guiar a líderes de redes bajjo mi reaponsabilidad. Dios les bendiga.

Gabriela velasco carpio dijo...

graaciias muy util