domingo, marzo 12, 2006

EL NÚMERO DOCE EN LA TRADICIÓN HEBREO CRISTIANA



Pastor Iván Tapia

El número Doce se encuentra como múltiplo en todo lo que tiene que ver con gobierno. El sol que «señorea» el día, y la luna y las estrellas que «señorean» la noche lo hacen por su paso a través de los doce signos del Zodíaco que cierran el gran círculo del cielo compuesto de 360 grados o divisiones, señoreando así el día. 360 es el resultado de 12 por 30. Por lo tanto es un número perfecto, significa perfección de gobierno o perfección gubernamental.

Doce es el producto de 3 (el número perfectamente divino y celestial) y 4 (el terrenal, el número de lo que es material y orgánico).

Este número es usado 187 veces en la Biblia, 22 de ellas en el libro de Apocalipsis. Doce indica la perfección de gobierno. El servicio, la potestad y la protección: unas características de un sistema perfecto de gobierno.

Mientras que siete es un compuesto de 3 añadido a 4, doce es 3 multiplicado por 4, y denota, por ende, aquello que puede apenas ser explicado con palabras, pero que la percepción espiritual puede apreciar en el acto, esto es, la organización, en la que los productos denotan producción y multiplicación y aumento de todo lo que está contenido en los dos números por separado. El 4 es generalmente prominente en el doce.

EL 12 EN EL ANTIGUO TESTAMENTO.
Hubo doce patriarcas desde Sem hasta Jacob.

Los doce hijos de Israel Aunque vinieron a formar trece tribus por la adopción por parte de Israel de los dos hijos de José, nunca se mencionan más de doce en ninguna lista. Hay unas 18 enumeraciones en total, pero en cada lista se omite a uno u otro. Generalmente es Leví, pero no siempre. En Apocalipsis 7 se omiten tanto Dan como Efraín, pero la enumeración sigue siendo doce, introduciéndose a José y a Leví para este especial sellado del remanente que pasará inmune a través de la gran tribulación.

Luego hubo doce Jueces o Salvadores. Es significativo el hecho de que sólo doce de los jueces que juzgaron a Israel hayan sido registrados en el libro de los Jueces.

Doce tribus formaban la nación de Israel. Había doce piedras en el pectoral del sumo sacerdote, representando a Israel (Exodo 28:17-21). Doce panes de la proposición debían ser colocados en el Lugar Santo. (Exodo 25:23-30). Doce piedras fueron tomadas del río Jordán (Josué. 4:8). Doce espías fueron enviados por Moisés a la tierra de Canaán (Números 13:1-33). Los hijos de Israel encontraron doce fuentes de agua en Elim. (Exodo 15:27). Elías construyó un altar con doce piedras y cayó fuego del cielo sobre el altar y consumió la ofrenda que estaba sobre él (1 Reyes 17:30-40).

El templo de Salomón tiene el número doce como factor predominante, en contraste con el Tabernáculo, que tenía el cinco. Esto concuerda con la gracia que resplandece en el Tabernáculo, y con la gloria del reino que se exhibe en el Templo.

Doce personas fueron ungidas para gobierno de diferentes tipos. Naturalmente, todos los reyes, sacerdotes, profetas y leprosos sanados eran ungidos; pero se registran de manera específica las circunstancias de la unción de doce individuos. De estos registrados, cinco son de sacerdotes (Aarón y sus cuatro hijos, Exodo 6:23) y siete fueron reyes:

l. Aarón
2. Nadab
3. Abiú
4. Eleazar
5. ltamar
6. Saúl
7. David
8. Absalón
9. Salomón
10. Jehu
11. Joás
12. Joacaz
Total individuos ungidos que se registran: Sacerdotes (5) y Reyes (7) = 12.

Se observará por la lista anterior que Saúl, el hombre de la elección humana, queda así marcado con el número 6. David, el hombre de la elección divina, queda marcado con el número siete. Porque Saúl y David son, respectivamente, el sexto y el séptimo en orden. Las palabras "varón según el corazón de Dios» significan simplemente un hombre escogido por Dios, no que Dios aprobara todos los pecados en que cayó David.
Doce son los profetas menores.

EL 12 EN EL NUEVO TESTAMENTO
Cuando llegamos al Nuevo Testamento encontramos el mismo gran principio impregnando el gobierno apostólico que vemos en el Patriarcal y Nacional, porque tenemos:

Los doce apóstoles.
Los doce cimientos de la Jerusalén celestial.
Las doce puertas.
Las doce perlas.
Los doce ángeles.

Doce años tenía Jesús cuando apareció en público por primera vez (Lucas 2:42) y pronunció las primeras palabras que han quedado registradas.

Doce legiones de ángeles marcan la perfección de los poderes angélicos (Mateo 26:53). Jesús escogió doce discípulos para seguirlo. Jesús dice que, a su pedido, el Padre enviaría doce legiones de ángeles. Cristo escogió doce apóstoles –dirigentes y gobernantes de la Iglesia primitiva. Y prometió que se sentarían en 12 tronos, y juzgarían a las 12 tribus de Israel. Jesús dice a sus discípulos: «cuando el Hijo del Hombre se siente en el trono de su gloria, vosotros que me habéis seguido también os sentaréis sobre doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel» (Mateo 19:28).

Sobraron doce cestas llenas en el milagro de la alimentación de los cinco mil.

Los sellos de los «12» están sobre toda la ciudad eterna de Dios; siendo él allí manifiestamente supremo. Esto es la perfección en su análisis más profundo; y por esta razón se menciona el número doce como siendo la perfección gubernamental.

El número de los sellados en Apocalipsis 7:4 será de 144000 (12.000 multiplicado por 12), y todo lo que tiene que ver con las doce tribus está necesariamente impregnado por este número, como las piedras en el pectoral del sumo sacerdote, las piedras sacadas del lecho del Jordán, el número de los espías, etc. etc.

Un hecho que aparece extraño es que durante el período de los cielos nuevos y la tierra nueva, el número «siete», excepto el séptimo, no se encuentra más. En la Nueva Jerusalén existen 12 puertas, 12 fundamentos, el nombre de los 12 apóstoles, 12 piedras preciosas, y 12 perlas: el muro de la ciudad tiene 144 codos que son 12 multiplicado por 12. Todo eso existirá eternamente, por lo tanto, el número 12 representa la perfección eterna. El último número que aparece en la Biblia es el «12», doce frutos en el árbol de la vida (Apocalipsis 22:2).

El último número cardinal registrado en la Biblia es el «duodécimo», la duodécima piedra preciosa. Todo eso está ligado a la escena final del universo.

Las medidas de la nueva Jerusalén serán de 12.000 estadios de arista, en tanto que su muro será de 144 (12x 12) codos (Apocalipsis 21:16,17).

La mitad de doce, 6, denota en ocasiones interrupción o defecto en el gobierno humano, mientras que la cantidad de veces que aparecen las palabras concuerda con su significación. Las siguientes palabras se hallan 12 veces: oikodespotes, mayordomo o administrador de los asuntos de una casa; y aule, corte o palacio de gobierno.

CONCLUSIÓN.
La Biblia contiene una numerología perfecta. Es el Libro Sagrado por excelencia; es la Palabra Escrita de Dios. ¿Qué vamos a hacer frente a tanta sabiduría y perfección? Sencillamente entregarnos a Su Autor, Dios, Quien se ha expresado en la figura de Jesucristo, el Arquetipo y Modelo de Hombre.

Una vez hubo 12 que se entregaron a Él. Eran simples pescadores, algún cobrador de impuestos y un revolucionario. Nosotros, con una cultura mayor que ellos, no podemos hacer otra cosa que también obedecer al llamado de Dios y entregarnos a Jesús. Si alguno de los presentes quiere entregar su vida al gran Maestro que es Jesucristo, hágalo ahora, valientemente, manifiéstelo públicamente aquí, ante la concurrencia, tal como Jesús, quien murió clavado en la cruz del Calvario públicamente ante toda la multitud.

BIBLIOGRAFÍA
«La Biblia de las Américas», ", The Lockman Foundation, USA, 1997.
«Os números na Bíblia», Christian Chen
«Manual de Interpretación Bíblica», E. Hartill

Valparaíso, domingo, 12 de marzo de 2006.

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