miércoles, septiembre 21, 2022

ORAD POR TODOS

 UNA NACIÓN LIBRE

MENSAJE DE FIESTAS PATRIAS 7

 




© Pastor Iván Tapia

 

Lectura bíblica: “1 Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres; / 2 por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad. / 3 Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador, / 4 el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad.” (1 Timoteo 2:1-4) 

Idea central: Los principales propósitos de la oración. 

Objetivos: a) Comprender que Dios desea que hagamos oración por todos los hombres; b) Comprender que el Espíritu Santo desea instalar en la Iglesia un estilo de vida conforme al Evangelio; c) Comprender que una motivación fundamental para la oración es agradar el corazón del Señor; d) Comprender que el principal motivo de oración es el cumplimiento de la Gran Comisión; e) Practicar la oración. 

Resumen: El Texto Sagrado nos indica que debemos orar por todos los hombres, incluida la Iglesia, para agradar a Dios y principalmente por la salvación eterna de sus almas. 

 

E

s muy apropiado en estas fechas en que celebramos la independencia de nuestra nación del dominio extranjero y recordamos los hechos históricos que nos condujeron a la posición de un país libre y soberano, reflexionar sobre el papel de la Iglesia, entendida como un Cuerpo formado por todos aquellos que han tenido un encuentro con Jesucristo y han  obedecido a Su llamado a la salvación. 

Creemos que el texto escogido como base para este sermón muestra apropiadamente la visión que tuvieron los apóstoles de la relación de la Iglesia con la nación. No es una visión propiamente política ni materialista, sino eminentemente espiritual y ética. Dicho texto da instrucciones a los cristianos sobre la necesidad de orar por la nación e incluso por las naciones, cosa que se hará con dos propósitos muy claros, los que se enmarcan en la misión que cumplimos en la sociedad como sal y luz. 

 

¿Cuál debe ser el contenido de la oración de la Iglesia por la nación? 

1.     Orar por todos los hombres.

“1 Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres;” (1 Timoteo 2:1) 

El Apóstol nos exhorta a que nuestra oración esté dirigida en primer lugar por todos los hombres, es decir creyentes y no creyentes, sin ninguna discriminación, pobres y ricos, presos y libres, buenos y malos, etc. Todos los familiares, amigos, vecinos, compañeros de trabajo, jefes, líderes y autoridades deben estar en nuestras listas de oración. Es parte de la labor sacerdotal del cristiano interceder por todos los hombres. 

Enumera el texto cuatro tipos de oración:

1)     Rogativas, son oraciones públicas e insistentes para pedir a Dios que resuelva un problema o necesidad grave. La Iglesia puede ponerse de acuerdo en hacer una rogativa por la nación en una situación específica.

 

2)     Oraciones, son las peticiones hechas en forma individual, la conversación personal e íntima que cada cristiano tiene con Dios y en la cual debe incluir las necesidades de la nación.

 

3)     Peticiones, oraciones en las que se pide en forma específica por todas aquellas cosas que requieren satisfacción o solución a nivel individual y colectivo. En forma permanente están surgiendo motivos de petición, a los que el discípulo debe estar alerta para orar por ello. Jesús nos autoriza y anima a hacerlo: 

“9 Y yo os digo: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. / 10 Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.” (San Lucas 11:9,10)

 

4)     Acciones de gracias, oraciones individuales y colectivas dando gracias y honra a Dios por todos Sus beneficios y favores. A través de los siglos se ha constituido el Te Deum o Culto de Acción de Gracias por la Nación, una costumbre universal de la Iglesia. 

En resumen, es función del cristiano y la Iglesia orar por todos los seres humanos, dando gracias y pidiendo por sus necesidades. La comunidad cristiana debe organizar rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias por la nación. 

 

2.     Orar por un estilo de vida.

“2 por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad.” (1 Timoteo 2:2) 

Es deber nuestro orar por el gobierno de la nación, los ministros, diputados, senadores, magistrados, intendentes, alcaldes y toda autoridad civil. No es algo protocolar sino una necesidad para que exista en la sociedad un clima de armonía, orden, justicia y libertad. Dios bendice la nación por la que Su pueblo está rogando: 

“14 si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra. / 15 Ahora estarán abiertos mis ojos y atentos mis oídos a la oración en este lugar” (2 Crónicas 7:14,15) 

El propósito de esta oración es lograr que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad.” Poder vivir en paz, sin discordias, peleas, desencuentros, protestas ni manifestaciones de odio y rebelión, permitirá tener una vida de piedad, es decir de oración, reflexión y contemplación de la gloria de Dios. Anhelamos un mundo que viva bajo los principios y valores del Evangelio, en que la honestidad sea el sello de nuestras relaciones humanas; no temer siempre el robo, la trampa, el engaño, la falsedad, la usura y todas esas conductas propias de las tinieblas. 

Necesitamos orar por tener un estilo de vida y contagiarlo a la sociedad en que vivimos, puesto que somos la luz del mundo: 

14 Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. / 15 Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. / 16 Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.” (San Mateo 5:14,15) 

La oración por los gobernantes de la nación permitirá que se forme un clima adecuado para una vida honesta y piadosa. Debemos orar por todos y también por nosotros, la Iglesia, para que el Reino de Dios se establezca completamente en nuestras vidas produciendo un estilo de vida cristiano que impregne nuestro medio. 

 

3.     Orar para agradar el corazón de Dios.

“3 Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador,” (1 Timoteo 2:3) 

Agradar a nuestro Padre Celestial es el primer deseo del discípulo de Jesucristo. No le servimos por miedo al castigo o al Infierno, ni por interés en recibir Sus bendiciones, sino paras alegrarlo. Es también un modo de expresarle nuestra gratitud por tantos favores que, por misericordia, nos ha hecho. 

Oramos por nuestra patria, ciudad y barrio porque eso agrada al Señor. Invitemos a otros hermanos a hacer lo mismo y a acompañarnos también en la oración. Que cada cristiano comprometido cree en su hogar una instancia de oración, un verdadero “cenáculo de Jesús” es una iniciativa que pondrá feliz el corazón de Cristo, pues Él desea que vivamos cristianamente, que desarrollemos las virtudes de fe, paz, amor y esperanza; que hagamos obras de bien y actuemos correctamente; y que multipliquemos Su amor en nuevas vidas, que hagamos discípulos, que se conviertan a Él otras vidas. 

Oramos no tanto por nosotros sino por el Señor, para agradarle a Él. Orar es conversar con Dios, comunicarse con Él, intimar con Su Espíritu. ¿Qué padre no desea estar con sus hijitos amados? El Padre Dios anhela que compartamos con Él. 

 

4.     Orar por la salvación de las almas.

“4 el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad.” (1 Timoteo 2:4) 

Finalmente, el texto nos presenta el motivo principal de la oración, que es también una de las tareas fundamentales, si no la más importante, que es predicar el Evangelio de Salvación, conforme a lo que nuestro Salvador y Señor ordenó antes de partir a los Cielos: 

“19 … id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; / 20 enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.” (San Mateo 28:19,20) 

“15 Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. / 16 El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.” (San Marcos 14:15,16) 

“8 pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.” (Hechos 1:8) 

El propósito final de Dios es la salvación de las almas. El deseo de Dios es que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad. Ciertamente no sucederá así pues hay muchos corazones rebeldes, endurecidos, incrédulos que prefieren continuar en su ceguera espiritual y seguir otros caminos que no les conducirán al Cielo, pero eso ya es responsabilidad personal. Nuestro deber cristiano es dar a conocer el Evangelio, el modo en que los seres humanos pueden salvarse de la condenación eterna: 

“17 Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. / 18 El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios. / 19 Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas.” (San Juan 3:17-19) 

Todo discípulo de Jesucristo debe cubrir en oración a aquellas personas que el Espíritu Santo le presenta para evangelizar. Nuestra tarea es predicarles y el Señor se encargará de producir fe en sus corazones. Orar por la salvación eterna de nuestros familiares, amigos y compañeros de ruta es nuestro primer deber en la oración. 

CONCLUSIÓN.

Los cristianos debemos orar por todos, organizando rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias por la nación. También por la Iglesia, para que se produzca en ella un estilo de vida conforme al Evangelio. Hacemos oración para agradar a Dios que, como Padre amoroso, anhela que conversemos con Él. Orar por la salvación eterna de nuestros prójimos es nuestro primer deber en la oración. 

ORACIÓN: Padre, te damos gracias por habernos dado la oración, esta arma tan importante para dar nuestra lucha espiritual contra las tinieblas. En este día oramos por todos los habitantes de nuestra tierra, los ciudadanos de nuestra nación, sin distinción de ningún tipo, pues todos son seres humanos creados por Ti con amor. Y Tú deseas la salvación de todos ellos, que vengan al conocimiento de la Verdad y sean también ciudadanos de Tu Reino. Te pedimos por el presidente, sus ministros, diputados y senadores, magistrados, intendentes, gobernadores y alcaldes, para que les ilumines con sabiduría, equilibrio y espíritu de servicio, para que vivamos en paz, conforme a nuestro estilo de vida basado en el Evangelio de Jesús y continuemos nuestra labor evangelizadora con libertad y así muchos puedan convertir sus vidas a Jesucristo y alcanzar la salvación eterna de sus almas. Te lo rogamos en el nombre de nuestro Amado Salvador y Señor. Amén. 

Valparaíso, domingo 18 de septiembre de 2022.



domingo, noviembre 07, 2021

UNA BOCA QUE HABLA SABIDURÍA

 




MAYORDOMÍA

CONSEJO 4 


© Pastor Iván Tapia

 

“La lengua de los sabios adornará la sabiduría;

Mas la boca de los necios hablará sandeces.” (Proverbios 15:2) 

 

E

l dístico que encabeza este capítulo hace una relación entre boca y sabiduría. La boca y la lengua contenida en ella, es el órgano que se usa para la comunicación humana. La sabiduría es en un sentido práctico, tal vez para la cultura hebrea, la facultad para actuar con sensatez y prudencia; pero también implica un conjunto de conocimientos amplios y profundos de la vida, basados en el estudio y la experiencia. La comunión con Dios y Su Palabra, más las experiencias y la reflexión de ellas, nos entregarán esa sabiduría de la que habla la Biblia. 

Cada dicho de una persona sabia hace más hermosa esta virtud de sabiduría,  en cambio el necio la afea hablando torpemente. Un cristiano no puede ser un necio, ya que tiene el Espíritu Santo habitando en él y uno de los dones del Espíritu es la sabiduría: 

“Y reposará sobre él el Espíritu de Jehová; espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor de Jehová.” (Isaías 11:2) 

Parte de la mayordomía cristiana es el dominio de la lengua, el correcto hablar. En nuestro tiempo mucha comunicación se da por escrito, sea en cartas en papel o en forma virtual. En ese ámbito también debe darse esta ética del hablar, la buena conversación, aplicando los valores cristianos. A continuación veremos la relación  que hay entre boca y sabiduría. 

¿Qué relación hay entre la boca y la sabiduría? 

  1. La sabiduría viene de la boca de Dios.

 “Porque Jehová da la sabiduría, Y de su boca viene el conocimiento y la inteligencia.” (Proverbios 2:6) 

La sabiduría del mundo no es la sabiduría de Dios, suele ser astuta e interesada. La sabiduría de Dios es eterna. Santiago, el líder de la Iglesia de Jerusalén, define las características de la sabiduría Divina: 1) pura, 2) pacífica, 3) amable, 4) benigna, 5) llena de misericordia, 6) fructífera, y 7) verdadera. Lo expresa de este modo: 

“13 ¿Quién es sabio y entendido entre vosotros? Muestre por la buena conducta sus obras en sabia mansedumbre. / 14 Pero si tenéis celos amargos y contención en vuestro corazón, no os jactéis, ni mintáis contra la verdad; / 15 porque esta sabiduría no es la que desciende de lo alto, sino terrenal, animal, diabólica. / 16 Porque donde hay celos y contención, allí hay perturbación y toda obra perversa. / 17 Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía. / 18 Y el fruto de justicia se siembra en paz para aquellos que hacen la paz.” (Santiago 3:17) 

Es conveniente acercarse a la Palabra de Dios escrita en la Biblia para adquirir la sabiduría Divina y por tanto desarrollar la inteligencia espiritual: 

“Adquiere sabiduría, adquiere inteligencia; No te olvides ni te apartes de las razones de mi boca (Proverbios 4:5) 

El Apóstol oraba para que los discípulos de Éfeso adquirieran esa sabiduría e inteligencia espiritual: 

“16 no ceso de dar gracias por vosotros, haciendo memoria de vosotros en mis oraciones, / 17 para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él” (Efesios 1:16,17) 

Las palabras del ser humano, cuando está dotado de experiencia, cuando ha sufrido y reflexionado sobre la vida, cuando de alguna forma se ha acercado a Dios o a los principios Divinos, entonces esas palabras que salen de su boca son como aguas profundas que brotan limpias y refrescantes cual manantial: 

“Aguas profundas son las palabras de la boca del hombre; Y arroyo que rebosa, la fuente de la sabiduría.” (Proverbios 18:4) 

La mujer virtuosa, según la Biblia, habla palabras sabias y siempre es sensible a las necesidades humanas; es misericordiosa, compasiva, benevolente con su prójimo: 

“Abre su boca con sabiduría, Y la ley de clemencia está en su lengua.” (Proverbios 31:26) 

De la boca de Dios surge Su Palabra, la que está llena de sabiduría para alimentar el alma humana. 

 

2.      La sabiduría no abunda en la boca del necio

“Los sabios guardan la sabiduría; Mas la boca del necio es calamidad cercana.” (Proverbios 10:14) 

Así como los hombres sabios atesoran sabiduría, los necios la despilfarran, no la reconocen y actúan de tal forma que cosechan sólo calamidades. Seguramente usted puede identificar a aquellas personas faltas de sabiduría y orar por ellas, pues caminan al despeñadero. 

Casi siempre el necio es soberbio. Su necedad le hace ser imprudente y orgulloso. Y su soberbia lo conduce a la necedad. Esto se expresa en sus palabras que agreden con soberbia y vanidad. Muy al contrario los sabios suelen callar, suavizar la crítica haciéndola constructiva y guardando siempre humildad: 

“En la boca del necio está la vara de la soberbia; Mas los labios de los sabios los guardarán.” (Proverbios 14:3) 

“La boca de los sabios esparce sabiduría; No así el corazón de los necios.” (Proverbios 15:7) 

Quien es inteligente y ha cultivado su alma en la sabiduría de Dios busca más conocimiento y desea crecer interiormente. En cambio el torpe reúsa la buena comida espiritual y alimenta su alma con basura: 

“El corazón entendido busca la sabiduría; Mas la boca de los necios se alimenta de necedades.” (Proverbios 15:14) 

La sabiduría es como un objeto de lujo para el necio, le resulta inalcanzable y cuando se enfrenta a ella permanece callado porque la sabiduría le resulta aplastante: 

“Alta está para el insensato la sabiduría; En la puerta no abrirá él su boca.” (Proverbios 24:7) 

La persona necia carece de sabiduría y su lengua transmite palabras torpes que yerran y hieren al interlocutor. 

 

3.      La sabiduría se expresa en una boca prudente.

 “El hipócrita con la boca daña a su prójimo; Mas los justos son librados con la sabiduría.” (Proverbios 11:9) 

La Escritura relaciona la sabiduría con la boca; la sabiduría está en el interior del hombre sabio y la boca habla lo que hay en su interior, como dijo Jesús a los fariseos: 

¡Generación de víboras! ¿Cómo podéis hablar lo bueno, siendo malos? Porque de la abundancia del corazón habla la boca.” (San Mateo 12:34) 

La Biblia llama hipócritas a quienes aparentan santidad pero sus corazones están llenos de pecado, por tanto lo que de sus labios son palabras de ironía, mordacidad, murmuración, odio, prejuicios, en fin expresiones que no edifican sino que destruyen al interlocutor. Hay personas que por sus labios sólo destilan veneno. Son personas muy peligrosas en la sociedad y también en la Iglesia. 

Si queremos ser cristianos sabios, necesitamos aprender a retener nuestros labios para hablar palabras prudentes y que den gracia al que las escucha: 

“El corazón del sabio hace prudente su boca, Y añade gracia a sus labios.” (Proverbios 16:23) 

Las groserías, las frases de doble sentido, las palabras ociosas, las burlas crueles, el chisme, la murmuración,  son palabras que corrompen el alma del que las dice y del que las escucha: 

“Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes.” (Efesios 4:29) 

La prudencia es la virtud que consiste en la recta razón en el obrar. Dirige y gobierna todas las virtudes, puesto que sin prudencia podemos exagerar, lastimar o lastimarnos, errar en el actuar, incluso en el buen actuar. Así la prudencia es una gran virtud que debe gobernar la lengua y nuestras acciones. 

La boca del sabio es prudente en el hablar.

 

CONCLUSIÓN.

La Escritura hace una vinculación entre la boca y la sabiduría. La boca es el órgano que sirve tanto para alimentarnos, respirar, besar y también hablar. Entonces es un órgano de comunicación. La lengua y todo el aparato fonador se utilizan para hablar. Pero el contenido de lo que se habla o lenguaje es una expresión de algo que está dentro de nosotros, en nuestro cerebro y es el pensamiento. Por tanto la boca transmite el pensamiento. En éste puede haber o no haber sabiduría; su ausencia es la necedad. 

La Biblia declara que: 1) La sabiduría viene de la boca de Dios; 2) La sabiduría no abunda en la boca del necio; y 3) La sabiduría se expresa en una boca prudente.


domingo, octubre 17, 2021

LOS CAMINOS DE LA HORMIGA

 



MAYORDOMÍA

CONSEJO 2

 LOS CAMINOS DE LA HORMIGA 

 

“6 Ve a la hormiga, oh perezoso,

Mira sus caminos, y sé sabio;

7 La cual no teniendo capitán,

Ni gobernador, ni señor,

8 Prepara en el verano su comida,

Y recoge en el tiempo de la siega su mantenimiento.

9 Perezoso, ¿hasta cuándo has de dormir?

¿Cuándo te levantarás de tu sueño?

10 Un poco de sueño, un poco de dormitar,

Y cruzar por un poco las manos para reposo;

11 Así vendrá tu necesidad como caminante,

Y tu pobreza como hombre armado.”

(Proverbios 6:6-11) 

 

N

ada más negativo para el progreso de una persona, familia o grupo humano, que la pereza, ese defecto que la Biblia trata como pecado porque Dios es laborioso y creativo y ha hecho de las criaturas seres activos y productivos. La Palabra de Dios se vale del ejemplo de la hormiga y nos invita a observar su conducta.

Ve en ese insecto o en su comportamiento gran sabiduría, autonomía, decisión, dedicación y previsión. ¿Hasta cuándo has de dormir? Nos interpela el Señor y nos invita a levantarnos de nuestro sueño para ponernos en acción, a realizar la obra que Él nos indica. Los resultados de no seguir este consejo de Dios pueden ser catastróficos. 

¿Qué debemos hacer para remediar la pereza? 

  1. Frente a la pereza, diligencia.

“6 Ve a la hormiga, oh perezoso, Mira sus caminos, y sé sabio; / 7 La cual no teniendo capitán, Ni gobernador, ni señor, / 8 Prepara en el verano su comida, Y recoge en el tiempo de la siega su mantenimiento.” (Proverbios 6:6-8) 

Este proverbio es un llamado de atención a las personas perezosas, pero también a cada uno de nosotros, pues todos estamos a veces en situación de caer en el desánimo y la pereza. 

La pereza es uno de los siete pecados llamados “capitales” porque generan otros pecados y vicios, como:

·         Desaliento,

·         pusilanimidad (poco ánimo y valor para emprender acciones, enfrentar dificultades y soportar desgracias),

·         descuido de las prescripciones molestas,

·         ligereza,

·         locuacidad (hablar más de la cuenta),

·         aversión a quienes amonestan al bien,

·         holgazanería (poca disposición al trabajo, el esfuerzo y la obligación),

·         excesiva actividad (descuidando la vida espiritual),

·         odio al bien. 

El escritor nos está invitando con esta Palabra a ser más sabios en nuestro actuar evitando la pereza, o sea siendo diligentes, activos, aplicados: “6 Ve a la hormiga, oh perezoso, Mira sus caminos, y sé sabio” Al mirar las cualidades que tiene este insecto, podremos comprender lo que Dios desea de nosotros en este aspecto. 

El Texto pone como ejemplo de laboriosidad a la hormiga. Esta es un insecto eusocial que, junto a las avispas y las abejas, forma parte del orden de los himenópteros (alas membranosas). Este es el dato científico, pero la Biblia quiere destacar tres cosas: 

a)      “no teniendo capitán, Ni gobernador, ni señor” Es obvio que el hormiguero tiene un orden, pero cada insecto hace lo que le corresponde. El proverbio quiere destacar que no se necesita que alguien nos esté ordenando permanentemente, dirigiendo nuestra vida o señalando lo que debemos realizar. El obrero sabe cuál es su función y trabajo. Tenemos una labor que hacer como padres y como cónyuges en la familia; como jefes o subalternos en un trabajo; como vecinos y prójimos; como ciudadanos; en fin como discípulos de Jesucristo. Lo sabemos y no requerimos que se nos ordene hacerlo puesto que el Espíritu Santo nos lo recuerda. 

b)      “Prepara en el verano su comida” Previsores, como las hormigas, debemos ser, tanto en la vida material como en la espiritual. Prepararnos para los tiempos difíciles, ahorrando dinero, teniendo la despensa aprovisionada y aprovechando las oportunidades de trabajo remunerado que se nos dan. También prepararnos para la ancianidad. El Apóstol enseña a equiparnos espiritualmente con una armadura espiritual para enfrentar el día malo, cuando las cosas se ponen difíciles: “10 Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza. / 11 Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo.” (Efesios 6:10,11) En el “verano”, cuando vivimos sin mayores problemas, es cuando debemos preocuparnos del “invierno” que indudablemente llegará. 

c)      “recoge en el tiempo de la siega su mantenimiento.” El perezoso no se ocupa, quizás se preocupa pero no se ocupa en prepararse para el futuro. Es cierto que debemos confiar en la provisión de Dios y ocuparnos en los afanes del día, pero observemos a las hormigas ¡qué sabiduría hay allí! Si no nos ponemos ahora a trabajar por nuestro futuro, Dios no respaldará nuestra falta de previsión. De modo que ser diligentes está unido a una conducta que se proyecta y previene situaciones futuras. ¿Está usted preocupándose por su futuro o sólo vive pensando en resolver las necesidades actuales de su vida y la de su familia? El que no es perezoso puede disfrutar de una linda cosecha pasado un tiempo. Si el estudiante fue aplicado durante el año, al término podrá cosechar un diploma de reconocimiento y el acceso a un curso superior; si el trabajador realizó bien su cargo, será recompensado por la jefatura; si el padre brindó tiempo a sus hijos durante su infancia, cuando ellos sean mayores tendrán una hermosa relación con él, será su cosecha; si el discípulo cristiano se ha esmerado en servir al Señor con toda dedicación, un día cosechará en el tribunal de Cristo una recompensa del Señor: “Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman.” (Santiago 1:12) 

Se puede decir que “los caminos de la hormiga” son la autodisciplina, la previsión y la buena cosecha, en una sola palabra: Diligencia. 

 

  1. Frente a la pereza, reconocimiento.

 “9 Perezoso, ¿hasta cuándo has de dormir? ¿Cuándo te levantarás de tu sueño?” (Proverbios 6:9) 

La Palabra de Dios increpa al perezoso a despertar de su flojera. El perezoso duerme literalmente durante el tiempo que debería estar en acción. Como hay pereza física, la hay también para pensar, razonar, reflexionar; es una pereza psicológica que arrastra a muchas personas a una vida vacía, sólo entregada a lo material y carnal. Quizás esta pereza es más nociva para el ser humano porque es una flojera del alma. Así como la pereza puede ser del cuerpo o del alma, también se da la pereza espiritual o “acedia”, que es un estado espiritual de apatía y tedio, similar a la depresión; es una fuga o huida de las cosas espirituales. Las tres manifestaciones de pereza son negativas para nuestro desarrollo cristiano y se debe luchar contra ellas, ¿cómo? El versículo lo dice claramente: 

a)      Dándonos cuenta que estamos “dormidos” para Dios ¿hasta cuándo has de dormir? Sea cual sea el tipo de pereza que tenemos, necesitamos reconocer que la tenemos, ojalá ante nuestros hermanos para que nos avergüence y podamos ser ayudados (no criticados) con oración y buenos consejos. 

b)      Tomando la decisión de “levantarnos” del sueño ¿Cuándo te levantarás de tu sueño?” Reconocida la pereza, debemos enfrentarla, confesarla, decirle al Señor que queremos cambiar y que necesitamos de Su poder para vencerla. Y cada vez que se presente un síntoma de pereza física, psicológica o espiritual, reprenderla y superarla con acción. Recuerde que lo contrario de la pereza es diligencia, acción, aplicación, y esto es lo que hay que hacer: comenzar a ser diligente en nuestras responsabilidades, comenzar a actuar conforme a la voluntad de Dios, aplicarnos a la misión que Dios nos ha dado. Y a propósito: ¿Qué misión le ha dado Dios a usted? 

Entonces el remedio para la pereza física, mental o espiritual es confesarla y actuar. Si no hay un reconocimiento del problema no se podrá mejorar. 


  1. Frente a la pereza, reacción.

 “10 Un poco de sueño, un poco de dormitar, Y cruzar por un poco las manos para reposo; / 11 Así vendrá tu necesidad como caminante, Y tu pobreza como hombre armado.”

(Proverbios 6:10,11) 

Termina por advertir el proverbio sobre las consecuencias de este flagelo que es la pereza, sea del cuerpo, el alma o el espíritu. ¿Habrá en la Iglesia pereza espiritual? ¿Pereza para orar, pereza para leer y estudiar la Palabra de Dios, pereza para amar al que sufre, pereza para evangelizar, pereza para comprometerse económicamente con la obra de Dios? Parece que al haber pereza espiritual inmediatamente se desencadena la pereza mental y la sigue la física, entonces obtenemos cristianos carnales, tienen a Cristo en sus corazones pero viven en la carne. 

Un poco de sueño, un poco de dormitar

Basta sólo un poco de flojera y ya el resultado no es óptimo, como cuando alguien cumple una orden a medias, no se esfuerza por lograr la excelencia, se conforma con poco, entonces hace las cosas en forma mediocre, es un mal siervo. En la parábola de los talentos el amo responde así a dos de sus siervos: “22 Llegando también el que había recibido dos talentos, dijo: Señor, dos talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros dos talentos sobre ellos. / 23 Su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor. / 24 Pero llegando también el que había recibido un talento, dijo: Señor, te conocía que eres hombre duro, que siegas donde no sembraste y recoges donde no esparciste; / 25 por lo cual tuve miedo, y fui y escondí tu talento en la tierra; aquí tienes lo que es tuyo. / 26 Respondiendo su señor, le dijo: Siervo malo y negligente, sabías que siego donde no sembré, y que recojo donde no esparcí. / 27 Por tanto, debías haber dado mi dinero a los banqueros, y al venir yo, hubiera recibido lo que es mío con los intereses. / 28 Quitadle, pues, el talento, y dadlo al que tiene diez talentos.” (San Mateo 25:22-28) El siervo fiel es diligente, el infiel perezoso y pusilánime. 

Y cruzar por un poco las manos para reposo

No podemos los cristianos cruzarnos de manos y esperar que la obra la hagan los pastores, la ayuda a los necesitados los diáconos y la adoración el equipo de música, sin comprometernos diligentemente cada uno en la obra del Señor. Somos un Cuerpo en el que cada miembro está destinado por Dios a cumplir una función. Si un órgano del cuerpo humano deja de funcionar se produce una enfermedad en el cuerpo y se corre el riesgo incluso de la muerte. Si somos holgazanes en la Viña del Señor jamás obtendremos el vino exquisito que el Dueño de la Viña espera. 

El resultado de la pereza es que llegará a nuestra vida la pobreza –material, mental y/o espiritual– con  resultados catastróficos para la vida personal, familiar o eclesial. Por perezosas las personas pierden bienes materiales, se van a la ruina, quedan en banca rota; trabajan poco y ganan poco pero comen, visten y gastan mucho; no hay un equilibrio entre sus entradas y sus gastos. Por perezosos en sus estudios no logran un nivel mejor en lo laboral; aún dentro del camino profesional, los perezosos no se esfuerzan en mejorar. A veces las personas revisten estas actitudes de una mal llamada “humildad” y no ambicionar. Por pereza espiritual los cristianos no crecen y le han dejado a otros “ese ministerio”; no se dan cuenta que el ministerio es de todos los miembros del Cuerpo de Cristo y que el trabajo de los ministros es “…perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo” (Efesios 4:12) 

Así vendrá tu necesidad como caminante, Y tu pobreza como hombre armado.

La consecuencia final de la holgazanería son la necesidad y la pobreza. Son un enemigo que ataca sin piedad. No podemos culpar a Dios de esto ni a la esposa o esposo, ni a los hijos y el resto de la familia; tampoco al jefe o dirigente; menos a las autoridades. Sólo nosotros, perezosos, somos los responsables de este resultado nefasto. Ante esta tan grave amenaza sólo nos queda reaccionar.  

 

CONCLUSIÓN

La pereza es un grave pecado capital que genera otros pecados y vicios, de consecuencias nefastas. Necesitamos enfrentarlo con: 1) Diligencia, como la hormiga, ejemplo de laboriosidad, autodisciplina y previsión, para obtener una buena cosecha; 2) Reconocimiento del problema, confesando la pereza y actuando, y así poder “mejorar”; y 3) Reacción ante este enemigo que nos hará caer a la postre en la necesidad y la pobreza.